Lo más triste e irritante de esta cuestión es que las...

Lo más triste e irritante de esta cuestión es que las personas y
entidades verdaderamente ricas apenas pagan impuestos, porque tienen su
dinero e inversiones en los paraísos fiscales, con total opacidad al
fisco. De hecho, el 69 por ciento de las empresas del Ibex 35 opera en
estos territorios. Según algunas estimaciones, en estos centros se
mueven unos 12 billones de dólares, que generan, a su vez, unos 660 mil
millones de beneficios, lo que supone una pérdida de recaudación fiscal
de unos 250.000 millones de dólares. Y desde aquí operan los famosos
“hedge funds”, responsables del ataque a las economías de la zona euro,
como la española. Estos ingresos tributarios de los ricos y poderosos
que se han disminuido o no llegan a las arcas públicas son otra de las
causas de este déficit público.

Llegados a este punto, uno es consciente de la jugada maestra del
capital. Durante años ha obtenido unos beneficios extraordinarios con la
especulación de las hipotecas “subprime”, sin pagar casi impuestos, a
costa del endeudamiento del sector privado; cuando el sistema se
desmorona, consigue que el Tesoro Público salga a rescatarlo y le
mantenga una fiscalidad privilegiada, con la ingenua promesa de
reactivar el crédito a las empresas y los ciudadanos a los que tiene
asfixiados.