Política

POLÍTICA....

POLÍTICA.

Vender la casa como reacción al soberanismo.

Fina Ros es una de los muchos catalanes no independentistas y contrarios al 1-O a la que la deriva soberanista le preocupa, hasta el punto de repensar su vida ante las posibles secuelas del conflicto.

ANNA CABEZA.

Actualizado: 18/09/2017 07:33h.

Vender la vivienda para tener «más margen de maniobra y menos anclajes» si el conflicto político se tuerce todavía más en Cataluña. Fina Ros, afincada con su marido y su hija en Cabrils (Barcelona), un pueblo de la costa barcelonesa, es una de los muchos catalanes no independentistas y contrarios al 1-O a la que la deriva soberanista le preocupa, hasta el punto de repensar su vida ante las posibles secuelas del conflicto.

Fina, de 51 años y que trabaja como técnica de comercio, y su pareja decidieron hace poco cambiar de piso y vender el suyo. «Hacía tiempo que veíamos que el proceso no se iba a quedar en nada, así quepreferimos no tener ninguna propiedad ni nada que nos anclara físicamente a Cataluña para verlas venir, por si en algún momento determinado nos planteamos marchar. Es bastante doloroso pero es así...», relata a ABC después de haber mandado a este diario una carta al director exponiendo su caso. Ahora viven de alquiler, confiados en que la situación no les lleve a este extremo. «Intención y querencia por irnos no la hay», avisa.

"Muchos pensarán que soy una exagerada, pero yo he sentido que tenía que hacerlo así, y estoy más tranquila sabiendo que he sentado las bases para tener movilidad, si hace falta», añade. Ella y su familia, de hecho, ya se marcharon lejos de Barcelona por motivos laborales. Primero, estuvieron cinco años en Argentina y luego vivieron un año en Milán hasta que en 2001, cuando a la pequeña le tocaba la escolarización, regresaron a Cataluña.

«No soy independentista y no soy catalana de clase B o C, aunque me lo hacen sentir a veces. No las personas, es un malestar en el ambiente», comenta. Puntualiza, eso sí, que «yo no me siento amenazada. No he tenido ningún problema». Fina lamenta que en Cataluña exista «una gran masa silenciosa» que piensa como ella, pero que «la gente lo que quiere es vivir tranquila». Con tranquilidad, precisamente, espera pasar el 1-O. «Será un día de descanso, un domingo de estar con la familia».