¡Qué buena pinta tiene este poema, oye! Esas metáforas,...

Me hablan bajito tus calles
silenciosas, tus casas cerradas
con paredes desvencijadas
puertas vencidas por el tiempo
tejados pardos.
Yo te oigo pueblo mío
cada calle mil vidas,
cada casa una historia.
Nos fuimos, teníamos derecho
mejor vida, mejor futuro,
mas…. ¿y el corazón?
se negó a partir, aferrado
a tus calles, a las viejas casas
a los juegos de la niñez
al lecho de lentejas
al dorado del trigo.
Hoy vuelvo y te oigo
envuelta en mil emociones
en el pasado que celosamente guardas
para mi;
no grites, no es necesario,
ya estoy aquí, vuelvo a mi casa.

MARI.

¡Qué buena pinta tiene este poema, oye! Esas metáforas, esas fotos del pueblo abandonado... ¡Me encanta!