Taller de aprendizaje de poesía


Continuación.

Tenía'l paisanín esi
(naide se explica'l misterio
porque era esmirriau y coxo
y respingau, bizco y feu)
una fía, la más guapa
baxu la capa del cielu.

Continuará.
Continuación.

Un día... ¡Dios me perdone!
¿qué día fo? non m'acuerdo
pero si puedo decívos
que ta fai muy poco tiempo
vi salir a la mocina
de la casuca del vieju
guapa como una nuviella
lista como'l pensamiento
cantando muy gayaspera
cantares que lleva'l vientu
yendo pol camín pa'baxu
a algún recau en so pueblu.

Continuará.
EL ESMURECIO

Apegau, xunta mio casa
al llao, d'en ventán estrechu
vivía un probe paisanu
que siempre taba morriendo
por mor de la silicosis
que pesco siendo mineru.

Continuará.
Continuación.

Tenía'l paisanín esi
(naide se explica'l misterio
porque era esmirriau y coxo
y respingau, bizco y feu)
una fía, la más guapa
baxu la capa del cielu.

Continuará.
Aprovechando que el tema es -El Taller de aprendizaje de la poesia -
nos gustaría que alguien nos tradujera del Latín al Castellano.

"El.-
Epitacio de Doña Ximena
*********************

Quam Deus a pena defendat, dicta Semena
Alphonsi vidui regis amica fui;
Copia, forma, genus, dos forum, cultus amenus,
Me regnatoris prostituere thoris,
Me simul et regem mortis persolvere legem.
Fata coegerunt, que fera queque terunt
Terdenis demptis super hec de mille ducentis,
Quator eripies, que fuit era, scies.
UN DURO AL AÑO

Monte arriba, cara al viento,
buscando reposo y calma,
íbame yo muy contento,
dándole descanso al alma,

y cuando al alto llegué,
y al dar la vuelta a la cima,
un rebaño me encontré
que se me venía encima.

Avanzaban las ovejas
marchando al paso tranquilas,
y pasaban las parejas
al sonar de las esquilas:

y a los últimos reflejos
de los rayos vespertinos
las vi perderse a lo lejos
por los ásperos caminos.

Detrás de ellas, lentamente,
dando al aire una canción
y sacando indiferente
su mendrugo del zurrón,

venía un pastor, un niño,
un imberbe zagalejo,
que me inspiró ese cariño
que es tan súbito en un viejo.

- ¡Hola! ¿tú eres el pastor?
-Sí señor, ¿qué se le ofrece?
- ¿tienes padres? -no señor.
- ¿cuantos años tienes? – Trece.

- ¿Y cuanto ganas, amigo?
- Un duro. – ¿al día? - ¡anda maño!
- ¿Un duro al mes? – ¡que no, digo!
- ¡Un duro al año!

II

Le dejé que se marchara
y en el monte me senté,
y avergonzado, la cara
en las manos oculté.

Pasaron por mi memoria
templos, palacios y reyes,
los aplausos y las glorias,
los discursos y las leyes,

los millones del banquero,
las fiestas del potentado,
réditos del usurero,
ladrones en despoblado,

fortunas mal heredadas
en el tapete perdidas,
cortesanas celebradas
de ricas galas prendidas,

los que de lujo se afanan,
tantas glorias, tanto daño…
y en tanto hay seres que ganan…
¡Un duro al año!

III

¡Un duro! ¡Oh Dios! ¡Cuántas veces
lo habré derrochado yo,
en miles de pequeñeces
que mi gusto me pidió!

en comer sin tener ganas,
en caprichos, en favores,
en vanidades humanas,
en guantes, coches y flores,

en un rato de placer,
en un libro sin valor,
en apostar, en beber,
en humo, en un buen olor…

Y ese duro que se olvida
En cuanto correr se deja,
era un año de la vida
de aquel niño que se aleja…

Y vi que somos peores
todos los seres humanos.
unos, falsos soñadores;
otros, falsos puritanos.

Ya ateos o ya creyentes
todos en el daño iguales;
resolviendo diligentes
grandes problemas sociales;

y hay seres que, en esa edad,
ignoran su propio engaño
y deben a la humanidad…
¡Un duro al año!

IV

¡No! Mientras que en el frío enero,
en una espantosa noche,
mi prójimo, por dinero,
me lleve a mi casa en coche;

mientras de la mina oscura
saque el carbón tanta gente,
pasando tanta amargura
para que yo me caliente;

mientras de la alegre fiesta
salga yo, que siento y creo,
y al pobre que me moleste
le mande airado a paseo;

mientras derroche la moda,
y se gasten, grande o chico,
mil duros en una boda,
mil en entierros del rico,

y hasta el sol desigual sea
en dar al hombre sus rayos,
y haya niños con librea
que me sirvan de lacayos

ni creo en leyes humanas
ni en el que las bombas tira…
¡Palabras! ¡Palabras vanas!
¡Mentira, todo mentira!

No hay a las penas consuelos;
¡sufrir y siempre sufrir!
¡El Cristo se fue a los cielos,
pero volverá a venir!

Y ha de subir a mil codos
más alto el nuevo diluvio,
y en él moriremos todos;
y más altos que el Vesubio

nos ha de ver impasible
ese niño, ese pastor,
ya convertido en terrible
ángel exterminador,

y entre torrentes de lava
gritará desde alto escaño:
-Yo soy aquel que ganaba
¡Un duro al año!

V

Así a mis solas decía,
solo, en la cumbre del monte,
mientras el sol se escondía
en el rojizo horizonte,

en la sombra se ocultaban
lentamente las aldeas,
y allá lejos humeaban
las fabriles chimeneas,

Veíanse allá las cruces
de las altas catedrales
y los rayos de las luces
de las fiestas mundanales.

Allí lloran afligidos
miles de seres humanos,
allí rezan compungidos
los que se llaman cristianos.

Entre el ruido y movimiento
de las modernas ciudades,
resumen triste y cruento
de las necias vanidades…

Y allá, perdido en la plana,
cantando, tras su rebaño,
iba aquel niño que gana
¡Un duro al año!

E. BLASCO
EL ESMURECIO

Apegau, xunta mio casa
al llao, d'en ventán estrechu
vivía un probe paisanu
que siempre taba morriendo
por mor de la silicosis
que pesco siendo mineru.

Continuará.
LA ENTREGA (Carmen Conde)

Porque el cuerpo,
todo el cuerpo albergándole a la vida
su oscura aunque preclara omnipotencia,
siempre está aquí, estará siempre.
Y quien ama y quien desea, quiere
poseer y entregarse poseyendo.

Tarde y noche, amanecer o mañana,
al amor, el amar reclama al cuerpo
en tenue caminar, o alborotado
por de lavas repleto sendero:
la sombría eternidad que da a la vida
una muerte incrustada.

Un helado volcán; ¿son océanos
lúcidos y vertigonosos
con furia de morirme mientras amo?
Porque así es la entrega del que ama:
una despótica catástrofe.

¿Soy yo así, soy yo esto, se pregunta,
creciendo de salvaje encrucijada,
viviendo de mi muerte que rescato,
con furia de morirme cuando amo?
El cuerpo dócilmente escucha dentro
y otro yo se le asfixia en la pregunta.

Cuán intacto el despertar. Ya despojándose
la invasión de sí mismo, gime el cuerpo.
Vuelve el mar reclamándolo absorbente
y otra vez se desploma y recupera.
Agonía fuera del muro
"Para apender"
^^^^^^^^^^^^^^^^
Miro las herramientas,
el mundo que los hombres hacen, donde se afanan,
sudan, paren, cohabitan.

El cuerpo de los hombres prensado por los días,
su noche de ronquido y de zarpazo
y las encrucijadas en que se reconocen.

Hay ceguera y el hambre los alumbra
y la necesidad, más dura que metales.

Sin orgullo (¿qué es el orgullo? ¿Una vértebra
Que todavía la especie no produce?)
los hombres roban, mienten,
como animal de presa olfatean, devoran
y disputan a otro la carroña.

Y cuando bailan, cuando se deslizan
o cuando burlan una ley o cuando
se envilecen, sonríen,
entornan levemente los párpados, contemplan
el vacío que se abre en sus entrañas
y se entregan a un éxtasis vegetal, inhumano.

Yo soy de alguna orilla, de otra parte,
soy de los que no saben ni arrebatar ni dar,
gente a quien compartir es imposible…….

Rosario castellanos
Me gustas cuando callas porque estás como ausente,

y me oyes desde lejos, y mi voz no te toca.

Parece que los ojos se te hubieran volado

y parece que un beso te cerrara la boca.
Como todas las cosas están llenas de mi alma

emerges de las cosas, llena del alma mía.

Mariposa de sueño, te pareces a mi alma,

y te pareces a la palabra melancolía.
Me gustas cuando callas y estás como distante.

Y estás como quejándote, mariposa en arrullo.

Y me oyes desde lejos, y mi voz no te alcanza:

déjame que me calle con el silencio tuyo.
Déjame que te hable también con tu silencio

claro como una lámpara, simple como un anillo.

Eres como la noche, callada y constelada.

Tu silencio es de estrella, tan lejano y sencillo.
Me gustas cuando callas porque estás como ausente.

Distante y dolorosa como si hubieras muerto.

Una palabra entonces, una sonrisa bastan.

Y estoy alegre, alegre de que no sea cierto.

Páblo Neruda
Contigo

¿Mi tierra?
Mi tierra eres tú.

¿Mi gente?
Mi gente eres tú.

El destierro y la muerte
para mi están adonde
no estés tú.

¿Y mi vida?
Dime, mi vida,
¿qué es, si no eres tú?

Luis Cernuda
José Asunción Silva
NOCTURNOS

INICIO>JOSÉ ASUNCIÓN SILVA>NOCTURNOS
+
-

A veces, cuando en alta noche tranquila,
sobre las teclas vuela tu mano blanca,
como una mariposa sobre una lila ... (ver texto completo)
Como dice usted eso?

Si nos indica el mombre del poeta Jose. A. Silva
Aprendiz de poeta,

Que alza el vuelo, aún sin tener alas,
Que de noche vive soñando
Y de día, sueña viviendo,
Aprendiz de poeta,
Que quiere aprender de tí,
De tí, poeta consumado,
De calmas y tempestades,
De tí,
Que alimentas el espíritu,
De conocimientos y vanidades,
De amor y desamor,
Aprendiz de poeta,
De tí, que nutres nuestras vidas,
Del sentimiento, de la gramática y del verso,
De ti,
De ti que acaricias el alma,
Que sin vacilación plasmas tu corazón,
Tu corazón, vibrante de inspiración,
Y que se vuelca en una hoja de papel,
Con palabras marcadas, con tinta sangre,
Tinta que emana de tu ser,
Aprendiz de poeta,
De versos,
De rimas,
De estrofas,
De sonetos,
De coplas,
Que quién sabe si mañana,
Podrá escribir con la vehemencia y la locura,
Que hoy le nace de su alma,
Porque a fin de cuentas,
Sólo eso es,
Conquistador de sueños
Y un simple......

Aprendiz de POETA.
José Asunción Silva
NOCTURNOS

INICIO>JOSÉ ASUNCIÓN SILVA>NOCTURNOS
+
-

A veces, cuando en alta noche tranquila,
sobre las teclas vuela tu mano blanca,
como una mariposa sobre una lila
y al teclado sonoro notas arranca,
cruzando del espacio la negra sombra
filtran por la ventana rayos de luna,
que trazan luces largas sobre la alfombra,
y en alas de las notas a otros lugares,
vuelan mis pensamientos, cruzan los mares,
y en gótico castillo donde en las piedras
musgosas por los siglos, crecen las yedras,
puestos de codos ambos en tu ventana
miramos en las sombras morir el día
y subir de los valles la noche umbría
y soy tu paje rubio, mi castellana,
y cuando en los espacios la noche cierra,
el fuego de tu estancia los muebles dora,
y los dos nos miramos y sonreímos
mientras que el viento afuera suspira y llora!

¡Cómo tendéis las alas, ensueños vanos,
cuando sobre las teclas vuelan sus manos!

! No conozco a el autor disculpen!
Director de teatro.
Dibujante.
Y un buen dramaturgo. Vamos: completo.
Es verdad

¡Ay, qué trabajo me cuesta
quererte como te quiero!

Por tu amor me duele el aire,
el corazón
y el sombrero.

¿Quién me compraría a mí
este cintillo que tengo
y esta tristeza de hilo
blanco, para hacer pañuelos?

¡Ay, qué trabajo me cuesta
quererte como te quiero!

F. G. L.
Asesinaron a buen poeta, escritor y que nadie le pierda de vista: GRAN COMPOSITOR MUSICAL.
Director de teatro.
Dibujante.