Taller de aprendizaje de poesía

Gracias a los tres.

Un abrazo
A mi niño.

Déjame quererlo luna,
que necesito su amor
como el perfume a la flor,
déjame mecer su cuna
besar su piel de aceituna
hacer mía su sonrisa,
decir bajito a la brisa
que lo vista de ilusiones ... (ver texto completo)
Ese niño, la alegría de la casa, muy bonita poesía, a quien se la dedicas se lo merece.
ELEGÍA AL VIRREY DE NÁPOLES
Corrientes aguas puras, cristalinas,
árboles que os estáis mirando en ellas,
verde prado de fresca sombra lleno,
aves que aquí sembráis vuestras querellas,
hiedra que por los árboles caminas,
torciendo el paso por su verde seno:
yo me vi tan ajeno
del grave mal que siento,
que de puro contento
con vuestra soledad me recreaba,
donde con dulce sueño reposaba,
o con el pensamiento discurría
por donde no hallaba
sino memorias llenas d’alegría.
Y en este mismo valle, donde agora
me entristezco y me canso en el reposo,
estuve ya contento y descansado,
¡Oh bien caduco, vano y presuroso!
Acuérdome, durmiendo aquí algún hora,
que, despertando, a Elisa vi a mi lado.
¡Oh miserable hado!
¡Oh tela delicada,
antes de tiempo dada
a los agudos filos de la muerte!
Más convenible fuera aquesta suerte
a los cansados años de mi vida,
que’s más que’l hierro fuerte,
pues no la ha quebrantado tu partida.
.
¿Dó están agora aquellos claros ojos
que llevaban tras sí, como colgada,
mi alma, doquier que ellos se volvían?
¿Dó está la blanca mano delicada,
llena de vencimientos y despojos,
que de mí mis sentidos l’ofrecían?
Los cabellos que vían
con gran desprecio al oro
como a menor tesoro
¿adónde están, adónde el blanco pecho?
¿Dó la columna qu’el dorado techo
con proporción graciosa sostenía?
Aquesto todo agora ya s’encierra,
por desventura mía,
en la escura, desierta y dura tierra.
¿Quién me dijera, Elisa, vida mía,
cuando en aqueste valle al fresco viento
andábamos cogiendo tiernas flores,
que habia de ver, con largo apartamiento,
venir el triste y solitario día
que diese amargo fin a mis amores?
El cielo en mis dolores
cargó la mano tanto,
que a sempiterno llanto
y a triste soledad me ha condenado;
y lo que siento más es verme atado
a la pesada vida y enojosa,
solo, desamparado,
ciego, sin lumbre en cárcel tenebrosa.
.
Después que nos dejaste, nunca pace
en hartura el ganado ya, ni acude
el campo al labrador con mano llena;
no hay bien qu’en mal no se convierta y mude.
La mala hierba al trigo ahoga, y nace
en lugar suyo la infelice avena;
la tierra, que de buena
gana nos producía
flores con que solía
quitar en sólo vellas mil enojos,
produce agora en cambio estos abrojos,
ya de rigor d’espinas intratable.
Yo hago con mis ojos
crecer, lloviendo, el fruto miserable.
. Como al partir del sol la sombra crece,
y en cayendo su rayo, se levanta
la negra escuridad que’l mundo cubre,
de do viene el temor que nos espanta
y la medrosa forma en que s’ofrece
aquella que la noche nos encubre
hasta que’l sol descubre
su luz pura y hermosa,
tal es la tenebrosa
noche de tu partir en que he quedado
de sombra y de temor atormentado,
hasta que muerte’l tiempo determine
que a ver el deseado
sol de tu clara vista m’encamine.
Cual suele’l ruiseñor con triste canto
quejarse, entre las hojas escondido,
del duro labrador que cautamente
le despojó su caro y dulce nido
de los tiernos hijuelos entretanto
que del amado ramo estaba ausente,
y aquel dolor que siente,
con diferencia tanta
por la dulce garganta,
despide, que a su canto el aire suena,
y la callada noche no refrena
su lamentable oficio y sus querellas,
trayendo de su pena
el cielo por testigo y las estrellas,
desta manera suelto yo la rienda
a mi dolor y ansí me quejo en vano
de la dureza de la muerte airada;
ella en mi corazón metió la mano
y d’allí me llevó mi dulce prenda,
que aquél era su nido y su morada.
¡Ay, muerte arrebatada,
por ti m’estoy quejando
al cielo y enojando
con importuno llanto al mundo todo!
El desigual dolor no sufre modo;
no me podrán quitar el dolorido
sentir si ya del todo
primero no me quitan el sentido.

Vega, Garcilaso de la

Esta elegía muestra el nuevo estilo italiano incorporado a la poesía española por Garcilaso, consistente en la combinación de endecasílabos y heptasílabos

ELEGÍA: Composición lírica en que se lamenta la muerte de una persona o cualquier otro acontecimiento infortunado.
A Dafne ya los brazos le crecían

A Dafne ya los brazos le crecían,
y en luengos ramos vueltos se mostraba;
en verdes hojas vi que se tornaban
los cabellos que el oro escurecían.

De áspera corteza se cubrían
los tiernos miembros, que aún bullendo estaban:
los blancos pies en tierra se hincaban,
y en torcidas raíces se volvían.

Aquel que fue la causa de tal daño,
a fuerza de llorar, crecer hacía
este árbol que con lágrimas regaba.

¡Oh miserable estado! ¡oh mal tamaño!
¡Que con llorarla crezca cada día
la causa y la razón porque lloraba!
Vega, Garcilaso de la

Dafne. Es una ninfa amada por Apolo, hija de la Tierra y del río Ladón -o del río tesalio Peneo, según otras fuentes-.

Un recurso importante en la poesía del Renacimiento fue el empleo de temas de la Mitología griega.
Égloga Primera

El dulce lamentar de dos pastores,
Salicio juntamente y Nemoroso,
He de contar, sus quejas imitando;
Cuyas ovejas al cantar sabroso
Estaban muy atentas, los amores,
De pacer olvidadas, escuchando.
Tú, que ganaste obrando
Un nombre en todo el mundo,
Y un grado sin segundo,
Ahora estés atento, solo y dado
Al ínclito gobierno del estado
Albano; ahora vuelto a la otra parte,
Resplandeciente, armado,
Representando en tierra el fiero Marte;

Ahora de cuidados enojosos
Y de negocios libre, por ventura
Andes a caza, el monte fatigando
En ardiente jinete, que apresura
El curso tus los ciervos temerosos,
Que en vano su morir van dilatando;
Espera, que en tornando
A ser restituido
Al ocio ya perdido,
Luego verás ejercitar mi pluma
Por la infinita innumerable suma
De tus virtudes y famosas obras;
Antes que me consuma,
Faltando a ti, que a todo el mundo sobras.

En tanto que este tiempo que adivino
Viene a sacarme de la deuda un día,
Que se debe a tu fama y a tu gloria;
Que es deuda general, no solo mía,
Mas de cualquier ingenio peregrino
Que celebra lo digno de memoria;
El árbol de victoria
Que ciñe estrechamente
Tu gloriosa frente
Dé lugar a la hiedra que se planta
Debajo de tu sombra, y se levanta
Poco a poco, arrimada a tus loores;
Y en cuanto esto se canta,
Escucha tú el cantar de mis pastores.

Saliendo de las ondas encendido,
Rayaba de los montes el altura
El sol, cuando Salicio, recostado
Al pie de una alta haya, en la verdura,
Por donde un agua clara con sonido
Atravesaba el fresco y verde prado;
Él, con canto acordado
Al rumor que sonaba
Del agua que pasaba,
Se quejaba tan dulce y blandamente
Como si no estuviera de allí ausente
La que de su dolor culpa tenía;
Y así, como presente,
Razonando con ella, le decía:

Vega, Garcilaso de la

Égloga: Composición poética del género bucólico, caracterizada por una visión idealizada de la vida rústica, y en la que suelen aparecer pastores que dialogan acerca de sus amores.
Mario el ingrato Amor como testigo

Mario, el ingrato Amor, como testigo
de mi fe pura y de mi gran firmeza,
usando en mí su vil naturaleza,
que es hacer más ofensa al más amigo;

teniendo miedo que si escribo o digo
su condición, abajo su grandeza;
no bastando su fuerza a mi crueza,
ha esforzado la mano a mi enemigo.

Y así, en la parte que la diestra mano
gobierna. y en aquella que declara
los conceptos del alma, fui herido.

Mas yo haré que aquesta ofensa, cara
le cueste al ofensor, ya que estoy sano,
libre, desesperado y ofendido.

Vega, Garcilaso de la
Soneto XXIII

En tanto que de rosa y azucena
se muestra la color en vuestro gesto,
y que vuestro mirar ardiente, honesto,
enciende al corazón y lo refrena;

y en tanto que el cabello, que en la vena 5
del oro se escogió, con vuelo presto,
por el hermoso cuello blanco, enhiesto,
el viento mueve, esparce y desordena:

coged de vuestra alegre primavera
el dulce fruto, antes que el tiempo airado 10
cubra de nieve la hermosa cumbre;

marchitará la rosa el viento helado.
Todo lo mudará la edad ligera
por no hacer mudanza en su costumbre.

Garcilaso de la Vega

En este soneto se pone de manifiesto una de las ideas fundamentales del Renacimiento: "El carpe diem"
A mi niño.

Déjame quererlo luna,
que necesito su amor
como el perfume a la flor,
déjame mecer su cuna
besar su piel de aceituna
hacer mía su sonrisa,
decir bajito a la brisa
que lo vista de ilusiones ... (ver texto completo)
Muy bella, bien organizada.
A mi niño.

Déjame quererlo luna,
que necesito su amor
como el perfume a la flor,
déjame mecer su cuna
besar su piel de aceituna
hacer mía su sonrisa,
decir bajito a la brisa
que lo vista de ilusiones ... (ver texto completo)
Preciosa
Isabel Freyre

Isabel Freyre (Beja, Portugal c. 1507 - Toro (Zamora) c. 1536), dama portuguesa a quien se le atribuía ser la pastora "Elisa" de los poemas de Garcilaso de la Vega.

Hija de Bernardim de Almeida y de Guiomar Freire de Andrade, por parte paterna pertenecía a los condes de Abrantes, descendientes de la Casa Real portuguesa, aunque algún autor recoge un antiguo testimonio que la hacía familiar de los duques de Braganza.

Fue una de las damas que, en 1526, acompañó a Isabel de Portugal a Castilla, para la boda de ésta con Carlos I. Hallándose la Corte en Toledo, entre octubre de 1528 y marzo de 1529, contrajo matrimonio con D. Antonio de Fonseca, regidor de Toro, futuro señor de Villanueva de Cañedo y heredero del mayorazgo fundado por su abuelo Alonso de Fonseca, obispo de Ávila, Cuenca y Osma.
COPLA (de Garcilaso de la Vega)

Nadi puede ser dichoso,
señora, ni desdichado,
sino que os haya mirado.

Porque la gloria de veros
en ese punto se quita
que se piensa en mereceros.

Así que, sin conoceros,
nadi puede ser dichoso,
señora, ni desdichado,
sino que os haya mirado

Este poeta Fue Caballero, a la vez, de Carlos I y del Duque de Alba, viajando con ambos como guerrero y embajador, por España, Italia y Francia.

Se casó en 1525 con Isabel de Zúñiga, quien falleció en 1534.
A mi niño.

Déjame quererlo luna,
que necesito su amor
como el perfume a la flor,
déjame mecer su cuna
besar su piel de aceituna
hacer mía su sonrisa,
decir bajito a la brisa
que lo vista de ilusiones
y que los gnomos burlones
le tejan una camisa.

CIU.

Décima espinela al estilo de Gerardo Diego en “Déjame decir verdades”.
Rima: abbaaccddc

DESPEDIMOS A GERARDO DIEGO.
El Renacimiento
Renacimiento significa resurgimiento de algo. En este caso significa un nuevo resurgir de la cultura grecolatina que se había olvidado tras la caída del imperio romano. Este movimiento social, artístico y literario surgió en Italia pero se extendió por toda Europa.
A esta época se le ha llamado Siglo de Oro; pero parece más apropiado el nombre de Edad de Oro ya que ocupa casi dos siglos: el XVI y el XVII.
El Renacimiento supuso un importante cambio social y cultural respecto a ... (ver texto completo)
Muy interesantes sus escritos.
El Renacimiento
Renacimiento significa resurgimiento de algo. En este caso significa un nuevo resurgir de la cultura grecolatina que se había olvidado tras la caída del imperio romano. Este movimiento social, artístico y literario surgió en Italia pero se extendió por toda Europa.
A esta época se le ha llamado Siglo de Oro; pero parece más apropiado el nombre de Edad de Oro ya que ocupa casi dos siglos: el XVI y el XVII.
El Renacimiento supuso un importante cambio social y cultural respecto a la Edad Media:
Edad Media (siglos V-XV) Renacimiento (siglos XVI y XVII)
Clases sociales
La sociedad medieval estaba estructurada en tres clases sociales: la nobleza, el clero y el pueblo. Al llegar el Renacimiento surge una nueva clase social: la burguesía. Está formada por comerciantes y artesanos que tienen dinero.
Situación política
Durante la Edad Media; el poder real; necesitaba la ayuda de los nobles para luchar contra los árabes. En el Renacimiento se fortalece el poder real. El dueño absoluto es el monarca, y los nobles se convierten en cortesanos.
Conceptos sobre la vida
El hombre del medievo concibe la vida como un valle de sufrimiento y de lágrimas. La muerte era considerada muchas veces como una liberación.
El ideal de hombre medieval es el caballero o guerrero. El hombre renacentista concibe la vida como una etapa de la que hay que disfrutar antes de que llegue la muerte.
El ideal de hombre renacentista es el cortesano: hombre de armas y hombre de letras.
La cultura
Durante la Edad Media el pueblo era analfabeto; la cultura estaba encerrada en los monasterios. La iglesia era la única representante del saber.
Los libros eran muy escasos, ya que era muy costoso escribirlos a mano. El hombre renacentista siente necesidad de saber y aprender. Aparecen hombres de ciencia que ya no poseen una educación eclesiástica.
Con la invención de la imprenta durante el siglo XV, se facilita la difusión de libros.

La lírica en la primera mitad del siglo XVI
Durante el reinado del emperador Carlos V que comenzó en 1517, llega a España la influencia italiana a través de escritores españoles que habían vivido en la corte napolitana, atraídos por su fama y esplendor. Aportaron a la lírica española nuevos versos y estrofas:
• Versos: el endecasílabo y el heptasílabo que se combinaban entre sí.
• Estrofas: soneto, lira, silva, terceto.
PERIODO DEL 22 DE MAYO AL 5 DE JUNIO 2017

Garcilaso de la Vega

(Toledo, 1501? - Niza, 1536) Poeta renacentista español. Perteneciente a una noble familia castellana, Garcilaso de la Vega participó ya desde muy joven en las intrigas políticas de Castilla. En 1510 ingresó en la corte del rey Carlos I y tomó parte en numerosas batallas militares y políticas. Participó en la expedición a Rodas (1522) junto con Juan Boscán y en 1523 fue nombrado caballero de Santiago.

Garcilaso de la Vega

En 1530 Garcilaso se desplazó con Carlos I a Bolonia, donde el monarca fue coronado emperador. Permaneció allí un año hasta que, debido a una cuestión personal mantenida en secreto, fue desterrado a la isla de Schut, en el Danubio, y después a Nápoles, donde residió a partir de entonces. Habiendo sido herido de muerte en combate durante el asalto a la fortaleza de Muy (Provenza), Garcilaso fue trasladado a Niza, donde murió.

Su escasa obra conservada, escrita entre 1526 y 1535, fue publicada póstumamente junto con la de Juan Boscán en Barcelona, bajo el título de Las obras de Boscán con algunas de Garcilaso de la Vega (1543), libro que inauguró el Renacimiento literario en las letras hispánicas. Sin embargo, es probable que antes hubiera escrito poesía de corte tradicional, y que fuese ya un poeta conocido.

Garcilaso se sumó rápidamente a la propuesta de su amigo Juan Boscán de adaptar el endecasílabo italiano a la métrica castellana, tarea que llevó a cabo con mejores resultados, puesto que adoptó un castellano más apto para la acentuación italiana y la expresión de los nuevos contenidos poéticos, de tono neoplatónico, propios de la poética italiana renacentista.

Muchas de sus composiciones reflejan la pasión de Garcilaso por la dama portuguesa Isabel Freyre, a quien el poeta conoció en la corte en 1526 y cuya muerte, en 1533, le afectó profundamente. Los cuarenta sonetos y las tres églogas que escribió se mueven dentro del dilema entre la pasión y la razón que caracteriza la poesía petrarquista; en estos poemas el autor recurre, como el mismo Petrarca, al paisaje natural como correlato de sus sentimientos, mientras que las imágenes de que se sirve y el tipo de léxico empleado dejan traslucir la influencia de Ausiàs March. Escribió también cinco canciones, dos elegías, una epístola a Boscán y tres odas latinas, inspiradas en la poesía horaciana y virgiliana.