Taller de aprendizaje de poesía

SONETO X (Garcilaso de la Vega)

¡Oh dulces prendas, por mí mal halladas,
dulces y alegres cuando Dios quería,
Juntas estáis en la memoria mía,
y con ella en mi muerte conjuradas!

¿Quién me dijera, cuando las pasadas
horas que en tanto bien por vos me vía,
que me habiáis de ser en algún día
con tan grave dolor representadas?

Pues en una hora junto me llevastes
todo el bien que por términos me distes,
lleváme junto el mal que me dejastes;

si no, sospecharé que me pusistes
en tantos bienes, porque deseastes
verme morir entre memorias tristes.

Soneto, compuesto por dos cuartetos y dos tercetos encadenados, rima consonante, versos endecasílabos.

Tema: Refleja el dolor por la muerte de la persona querida, y una queja a Dios por habérsela arrebatado al mismo tiempo que una súplica para que la lleve junto a ella.
Boscán vengado estáis con mengua mía

Boscán, vengado estáis, con mengua mía,
de mi rigor pasado y mi aspereza
con que reprehenderos la terneza
de vuestro blando corazón solía.

Agora me castigo cada día
de tal salvatiquez y tal torpeza:
mas es a tiempo que de mi bajeza
correrme y castigarme bien podría.

Sabed que en mi perfecta edad y armado,
con mis ojos abiertos me he rendido
al niño que sabéis, ciego y desnudo.

De tan hermoso fuego consumido
nunca fue corazón: si preguntado
soy lo demás, en lo demás soy mudo.

Vega, Garcilaso de la
En la lírica española fue introducida por el poeta toledano Garcilaso de la Vega, en su "Oda a la flor de Gnido", que compuso cuando se hallaba en Nápoles entre 1532 y 1536. Esta forma estrófica tomará el nombre del término lira que aparece en el primer verso del poema:
Noemi: quieres decir "la lira" ¿verdad?
7a 11B 7a 7b 11 B
En la lírica española fue introducida por el poeta toledano Garcilaso de la Vega, en su "Oda a la flor de Gnido", que compuso cuando se hallaba en Nápoles entre 1532 y 1536. Esta forma estrófica tomará el nombre del término lira que aparece en el primer verso del poema:
Esta estrofa, que Garcilaso usó solamente una vez, será empleada repetidamente por Fray Luis de León para sus odas horacianas, si bien éste ensayó también distintas combinaciones breves de heptasílabos y endecasílabos que llamaba también liras; San Juan de la Cruz, que fue discípulo suyo en Salamanca, llevó esta estrofa a su perfección; después su uso será constante, aunque no es una de las estrofas más utilizadas: el poeta toledano Juan Antonio Villacañas, ya en el siglo XX, renovó la lira y la dotó de un nuevo y sorprendente contenido. Sus liras se conocen con el nombre de liras juanantonianas.
Si de mi baxa lira
tanto pudiese el son, que en un momento
aplacase la ira
del animoso viento
y la furia del mar y el movimiento;

y en ásperas montañas
con el suave canto enterneciese
las fieras alimañas,
los árboles moviese,
y al son confusamente los traxese;

no pienses que cantado
sería de mí, hermosa flor de Gnido,
el fiero Marte airado,
a muerte convertido,
de polvo y sangre, y de sudor teñido;

ni aquellos capitanes
en las sublimes ruedas colocados,
por quien los alemanes
el fiero cuello atados,
y los franceses van domesticados.

Mas solamente aquella
fuerza de tu beldad sería cantada,
y alguna vez con ella
también sería notada
el aspereza de que estás armada;

Una de las canciones más famosas de Garcilaso con la renacentista lira presente.
POEMA XXIII de Garcilaso de la Vega.

Escrito está en mi alma vuestro gesto,
y cuanto yo escribir de vos deseo;
vos sola lo escribisteis, yo lo leo
tan solo, que aun de vos me guardo en esto.

En esto estoy y estaré siempre puesto;
que aunque no cabe en mí cuanto en vos veo,
de tanto bien lo que no entiendo creo,
tomando ya la fe por presupuesto.

Yo no nací sino para quereros;
mi alma os ha cortado a su medida;
por hábito del alma mismo os quiero.

Cuanto tengo confieso yo deberos;
por vos nací, por vos tengo la vida,
por vos he de morir, y por vos muero.

Tema: El amor incondicional de un hombre por una mujer que llega a compararlo con la fe en el segundo cuarteto, para él ella lo es todo incluso por encima de Dios, ella controla todo lo referente a él.

Poema en forma de soneto muy utilizado en el época, su métrica 11A, 11B, 11B, 11A; 11A, 11B, 11B, 11A; 11C, 11D, 11E; 11C, 11D, 11E.
Tú y yo, sabíamos de buena tinta
que se trataba de fina parábola
de esas que complacen a toda quinta,
y hasta al pueblo llano meten la trola.

Aquí quedará escrito! volverá!
con savia impertinente y sabijonda
verborrea celestial caerá,
en comparaciones,! esto es la monda!

Bueno, dice Manolin que me calle,
que no haga interferencias en la clase
que esto es un taller de cosas mu serias.

Así, borraré maleza del valle,
entre cortinas gritaré la frase:
! PORCA DE VIDA, PORCA MISERIAS!
Con la llegada del calor, ya vuelve
el abejaruco y el gamusino,
diciendo, hola que tal?, y así resuelve,
el fugaz abandono vespertino.

Traerá bajo el brazo los deberes?
! preparaos!, poetas y poetos,
os va a mostrar sus dotes con sonetos,
poemas, rimas, y otros quehaceres.
... (ver texto completo)
Pues aprovechando, estamos en época bucólica, Señu.
Y usted lo vale.

Saludos.
Con la llegada del calor, ya vuelve
el abejaruco y el gamusino,
diciendo, hola que tal?, y así resuelve,
el fugaz abandono vespertino.

Traerá bajo el brazo los deberes?
! preparaos!, poetas y poetos,
os va a mostrar sus dotes con sonetos,
poemas, rimas, y otros quehaceres.

En tres días, se pondrá a vuestra altura,
que raudo dijo digo" o... dijo Diego?
hay que esperar ese día dichoso.

Por si acaso, guardo la compostura
y como diría un tal Samaniego,
! mi obra es perfecta!, su arte... más dudoso.
Copla VIII

Nadi puede ser dichoso,
señora, ni desdichado,
sino que os haya mirado.

Porque la gloria de veros
en ese punto se quita
que se piensa en mereceros.

Así que, sin conoceros,
nadi puede ser dichoso,
señora, ni desdichado,
sino que os haya mirado.

Garcilaso de la Vega.
Soneto XII

Si para refrenar este deseo
loco, imposible, vano, temeroso,
y guarecer de un mal tan peligroso,
que es darme a entender yo lo que no creo.

No me aprovecha verme cual me veo,
o muy aventurado o muy medroso,
en tanta confusión que nunca oso
fiar el mal de mí que lo poseo,

¿qué me ha de aprovechar ver la pintura
de aquél que con las alas derretidas
cayendo, fama y nombre al mar ha dado,

y la del que su fuego y su locura
llora entre aquellas plantas conocidas
apenas en el agua resfrïado?

el Soneto XII de Garcilaso de la Vega es una obra renacentista principalmente por el tema que aborda. Amor, deseo, pasión, sufrimiento amoroso, por un lado, la razón y el equilibrio por el otro son tópicos con los que trabajaron los artistas del Renacimiento. A ello se suma la influencia de lo mitológico que le brinda al poema un realce estético y culto, además de simbolizar el conflicto sentimental que atraviesa el yo poético.
El nivel de excelencia de este escritor se visualiza en la capacidad de expresar una idea concisa pero a la vez compleja (como lo es el tema de este poema) en una forma tan estructurada como un soneto y sumarle a éste diversos recursos expresivos que le brindan belleza y su vez le otorgan sentido y significado.

(Comentario copiado)
SONETO XV (GARCILASO DE LA VEGA)

Si quejas y lamentos pueden tanto
que enfrenaron el curso de los ríos
y en los diversos montes y sombríos
los árboles movieron con su canto;

si convertieron a escuchar su llanto
los fieros tigres y peñascos fríos;
si, en fin, con menos casos que los míos
bajaron a los reinos del espanto:

¿por qué no ablandará mi trabajosa
vida, en miseria y lágrimas pasada,
un corazón comigo endurecido?

Con más piedad debria ser escuchada
la voz del que se llora por perdido
que la del que perdió y llora otra cosa.

Vega, Garcilaso de la
SONETO XI (GARCILASO DE LA VEGA)

Hermosas ninfas, que en el rio metidas,
contentas habitáis en las moradas
de relucientes piedras fabricadas
y en columnas de vidrio sostenidas,

agora estéis labrando embebecidas
o tejiendo las telas delicadas,
agora unas con otras apartadas
contándoos los amores y las vidas:

dejad un rato la labor, alzando
vuestras rubias cabezas a mirarme,
y no os detendréis mucho según ando,

que o no podréis de lástima escucharme,
o convertido en agua aquí llorando,
podréis allá despacio consolarme.

Vega, Garcilaso de la

Ninfa: cada una de las fabulosas deidades de las aguas, bosques, selvas, etc., llamadas con varios nombres, como dríade, nereida, etc