Taller de aprendizaje de poesía


“EL LOCO”

No pronuncio su nombre porque me pongo a llorar
Su cuerpo errante, burlón e insolente
Revestía sus huesos sin soberbia al andar
Anhelaba la calidez y paciencia de un amigo.

Sus ropas eran pobres
Cual su piel traslucía su alma
La calle se agitaba con sus dolientes carcajadas
Y a veces lloraba sentado
En la vieja banca de la esquina.

Cada lágrima tenia distancia
La arrugada estatua de lo vivido
Emoción, angustia, delirio
Insomnio, pesadilla, alucinación
Embriaguez de infinitos
Tortuosas horas de olvidos.

Se ausentaba sin dejar estar presente
No quería intrusos ni testigos
A la hora de hablar con Zoroastro
Del Yin y el Yan
De la oscuridad, el frio, la profundidad
La pasividad y la muerte
Pero también del cielo y la divinidad
El calor, la altura, la actividad
¡La Vida!

Se imaginaba un profeta de Anatolia
La mirada no es la misma
Cuando se ha visto otras luces
¡No soy religión, soy espíritu! afirmaba
El reloj de la creación
Esta grabado en cada piedra
Petrificada en su silenciosa pertenencia.

Se arrodillaba y con sus temblorosos dedos
Trazaba dos líneas paralelas
Una era el componente esencial de su sombra
La otra el brillo de su espíritu
Y narraba lleno de ternura
Todas las aventuras imaginables de su mundo
Era pasado, presente, futuro
Un sabio de aquellos tiempos.

Un día cansado de su cordura
Fue en busca de la otra orilla
Se sentó en la banca de la esquina
Cerró sus ojos de niño bueno
Y volvió a su hondura
Al grano invisible de su ser
Al vientre del misterio
Era feliz en su utopía
Para muchos un loco
Para mí un iluminado en mi memoria.

EH
COMO TÚ...

Así es mi vida,
piedra,
como tú. Como tú,
piedra pequeña;
como tú,
piedra ligera;
como tú,
canto que ruedas ... (ver texto completo)
Que bonito poema de León Felipe, lo conocía musicalizado en la voz de Paco Ibáñez, pero no tenia ni idea de quien era.

Gracias por la aportación.
CRÍTICA A UNA MUJER EN LAS BODEGAS. (De trabajos anteriores)

Sonaba la música alegre en la plaza,
bailaban las mozas luciendo sus galas,
citando a los mozos, volando sin alas.
¿Te fijas María?, ¡Qué guapo qué raza!
parece su talle que al mío se abraza,
¿Tú sueñas muchacha? ¡Baja de la luna!
que dañan los ojos color aceituna,
traición y tormenta su cara amenaza.

Y sigue la música, ajena a la moza,
tocando con alma, la madre vigila,
su gesto, su cara, cuchillos afila,
apenas sin ganas la sonrisa esboza,
mirando a su niña que feliz retoza.

Ella si pudiera, extendería un manto
para protegerla de ese amargo llanto,
al volver del sueño del que ahora goza.

María se enciende y devora la tarde,
se siente princesa, nota en su cintura
la mano del hombre, le habla con dulzura;
Si tú me abrazaras, yo haría un alarde,
de color y fuego, que conmigo arde
dentro de tu boca, si tú me quisieras
pediría al cielo todas tus quimeras;
¡ojalá amor mío mi buen Dios te guarde!

En bodega oscura, fiel testigo el vino
de risas mordaces de jarras que chocan,
apuestas que apestan, gestos que provocan
hablan de una moza del pueblo vecino,
a la que un "valiente" dio un amor ladino.

Llorando su madre la cubre de besos,
la niña, vestida de amores aviesos,
hacia las alturas emprende el camino.

PD - La violencia machista, no solo se da a través de los golpes, también se maltrata a la mujer a través de la palabra. Hoy día internacional de la violencia hacia la mujer, hagamos un esfuerzo todos para que a través de la educación, lleguemos a erradicar esta tremenda lacra, fuera la violencia verbal, la emocional, que puede conducir al suicidio, y toda clase de violencia.
COMO TÚ...

Así es mi vida,
piedra,
como tú. Como tú,
piedra pequeña;
como tú,
piedra ligera;
como tú,
canto que ruedas
por las calzadas
y por las veredas;
como tú,
guijarro humilde de las carreteras;
como tú,
que en días de tormenta
te hundes
en el cieno de la tierra
y luego
centelleas
bajo los cascos
y bajo las ruedas;
como tú, que no has servido
para ser ni piedra
de una lonja,
ni piedra de una audiencia,
ni piedra de un palacio,
ni piedra de una iglesia;
como tú,
piedra aventurera;
como tú,
que tal vez estás hecha
sólo para una honda,
piedra pequeña
y
ligera...

! ESTE POEMA RECITADO POR LEÓN FELIPE.!
" Con privilegio escribo y no digo"
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EPIGRAMA

Si antes que sepa juntar
Las letras, al niño que es
Hijo mayor del marqués
le enseñan a galantear,
Camila, no lo desdores,
calla y baja la cabeza,
que hasta ignorar es grandeza
y mérito en los señores.
XXVI – “EL GALLO”

Canta el gallo
Se agita su pertenencia
Su mirada labra el amanecer
Le siembra su donaire
Levanta el cuello
Eleva el pecho
Entona sus notas
Entrañas gratificando la existencia.

No hay arrugas dolientes
Canta, simplemente canta
No tiene angustia sus horas
Ni la soledad del lamento
Nace en todos los tiempos
Partida de la noche
Aurora del día
Campo y ciudad
Presagios ingenuos de la esperanza.

Sus ojos tienen cielo
El espacio infinito del recuerdo
Nunca llora las lejanías
No tiene exilio ni penas que contar
Es orondo su andar
Coquetea con la vida
Le circula con el ala
Sonríe y vuelve a cantar.

Es un eterno viajero
No tiene códigos su afecto
Ni colores para el llanto
No enloquece de soledad
Ignora el interminable
Anzuelo de la muerte
Se acuesta sin lejanías
Alivia su silencio
Para cantar otra vez.

EH
Un CORTO de APRENDIZ
********************

Si atentamente miras
has de hallar en la vida atrocidades,
Las historias repletas de mentiras
y las fábulas llenas de verdades…
CEGUEDAD DE UN AMANTE

Desconsolada, lánguida, caída
sobre la faz tristísima del viento,
en nube, en luto, en caos soñoliento,
la alma del mundo está despavorida.
Al hielo la ave y el terror rendida,
no canta el río, calla descontento;
van las estrellas por el firmamento
perezosas y negras y sin vida. ... (ver texto completo)
Que bien refleja el mundo actual este soneto del siglo XVII, parece hecho a medida.

Buen hallazgo Castor.

Saludos.
Un rayo de esperanza

Muere otra vez la luna de noviembre
derrochando su luz entre jirones
de nubes: el amor pleno de amores.
El viento silba, los recuerdos vuelven.

La luna brilla en los caminos verdes,
la esperanza en el corazón del pobre,
también camina al ritmo de la noche. ... (ver texto completo)
Bonito soneto Noemí, esperanza es lo que hace falta hoy día, esperanza para todos, pero principalmente para la gente que ya nace sin ella.

Un abrazo.
CEGUEDAD DE UN AMANTE

Desconsolada, lánguida, caída
sobre la faz tristísima del viento,
en nube, en luto, en caos soñoliento,
la alma del mundo está despavorida.
Al hielo la ave y el terror rendida,
no canta el río, calla descontento;
van las estrellas por el firmamento
perezosas y negras y sin vida.
¡Qué dormido, qué solo que está el mundo!
Ni el páramo más triste se lamenta;
el mar no se oye, el aire está parado.
Las horas pasan con horror profundo.
¿Y yo canto en imagen tan violenta?
Sí, que estoy loco yo y enamorado.

Anónimo del SIGLO XVII
NOEMI. Lo he leído 2 veces. Plas, plas, plas, plas, plas, plas, plas... PLAS.
Un rayo de esperanza

Muere otra vez la luna de noviembre
derrochando su luz entre jirones
de nubes: el amor pleno de amores.
El viento silba, los recuerdos vuelven.

La luna brilla en los caminos verdes,
la esperanza en el corazón del pobre,
también camina al ritmo de la noche.
Luz de luna en los rizos de su frente.

Nada queda de las gotas de lluvia,
nada importan los tiempos de penumbra
cuando pienso en las horas de la espera.

Todo vive en la faz de una sonrisa,
todo vive en lo grato de la vida,
mientras luna ilumine las veredas.

Noemí

Soneto asonante
.-
No teniendo hijos García,
matemático excelente,
su triste mujer decía,
al elogiarle la gente:
"Yo no sé cómo ha logrado
tan grande reputación,
estando tan atrasado
en la multiplicación."

"Le pondremos anónimo"
LLAMO AL TORO DE ESPAÑA (Miguel Hernández)

Alza, toro de España: levántate, despierta.
Despiértate del todo, toro de negra espuma,
que respiras la luz y rezumas la sombra,
y concentras los mares bajo tu piel cerrada.

Despiértate.

Despiértate del todo, que te veo dormido,
un pedazo del pecho y otro de la cabeza:
que aún no te has despertado como despierta un toro
cuando se le acomete con traiciones lobunas.

Levántate.

Resopla tu poder, despliega tu esqueleto,
enarbola tu frente con las rotundas hachas,
con las dos herramientas de asustar a los astros,
de amenazar al cielo con astas de tragedia.

Esgrímete.

Toro en la primavera más toro que otras veces,
en España más toro, toro, que en otras partes.
Más cálido que nunca, más volcánico, toro,
que irradias, que iluminas al fuego, yérguete.

Desencadénate.

Desencadena el raudo corazón que te orienta
por las plazas de España, sobre su astral arena.
A desollarte vivo vienen lobos y águilas
que han envidiado siempre tu hermosura de pueblo.

Yérguete.

No te van a castrar: no dejarás que llegue
hasta tus atributos de varón abundante
esa mano felina que pretende arrancártelos
de cuajo, impunemente: pataléalos, toro.

Víbrate.

No te van a absorber la sangre de riqueza,
no te arrebatarán los ojos minerales.
La piel donde recoge resplandor el lucero
no arrancarán del toro de torrencial mercurio.

Revuélvete.

Es como si quisieran arrancar la piel al sol,
al torrente la espuma con uña y picotazo.
No te van a castrar, poder tan masculino
que fecundas la piedra; no te van a castrar.

Truénate.

No retrocede el toro: no da un paso hacia atrás
si no es para escarbar sangre y furia en la arena,
unir todas sus fuerzas, y desde las pezuñas
abalanzarse luego con decisión de rayo.

Abalánzate.

Gran toro que en el bronce y en la piedra has mamado,
y en el granito fiero paciste la fiereza:
revuélvete en el alma de todos los que han visto
la luz primera en esta península ultrajada.

Revuélvete.

Partido en dos pedazos, este toro de siglos,
este toro que dentro de nosotros habita:
partido en dos mitades, con una mataría
y con la otra mitad moriría luchando.

Atorbellínate.

De la airada cabeza que fortalece el mundo,
del cuello como un bloque de titanes en marcha,
brotará la victoria como un ancho bramido
que hará sangrar al mármol y sonar a la arena.

Sálvate.

Despierta, toro: esgrime, desencadena, víbrate.
Levanta, toro: truena, toro, abalánzate.
Atorbellínate, toro: revuélvete.
Sálvate, denso toro de emoción y de España.

Sálvate.
CANCIÓN PRIMERA (M. Hernández)

Se ha retirado el campo
al ver abalanzarse
crispadamente al hombre.

¡Qué abismo entre el olivo
y el hombre se descubre!

El animal que canta:
el animal que puede
llorar y echar raíces,
rememoró sus garras.

Garras que revestía
de suavidad y flores,
pero que, al fin, desnuda
en toda su crueldad.

Crepitan en mis manos.
Aparta de ellas, hijo.
Estoy dispuesto a hundirlas,
dispuesto a proyectarlas
sobre tu carne leve.

He regresado al tigre.
Aparta, o te destrozo.

Hoy el amor es muerte,
y el hombre acecha al hombre.