Taller de aprendizaje de poesía

ESPAÑA.

Si pudiera atraparte en mi poema
patria mía, protegerte de banderas
que te ahogan y te humillan,
que te obligan a cursar mares
de aguas pantanosas,
donde zozobran tus barcos
y tu tripulación.
Si pudiera vestir a tus regiones
de verde, apagar el fuego
que a veces las devora,
que las ennegrece,
romper maletas llenas de humo
que pretenden viajar a ninguna parte
beber en fuentes secas,
nadar en ríos sin cauce.
Si pudiera elevar columnas fuertes
que protegieran la casa
de todos ante los furiosos vendavales
que la azotan.
Si pudiera despertar
y encontrar la mesa puesta
para todos, con un plato común
lleno de solidaridad.
Si pudiera....
Si supiera decir a todos tus hijos
ven, no tengas miedo,
la casa es grande
y tú rincón permanece intacto.
Ven, vamos a guarecernos de la lluvia
bajo un mismo paraguas,
ven, hablemos.
Si yo supiera...

Mari.

¿Podría ser un poema libre?
INTENTA ALABAR AL MUNDO MUTILADO de Adam Zagajewski

Intenta alabar al mundo mutilado.
Recuerde los largos días de junio,
y fresas silvestres, gotas de vino rosado.
Las ortigas que crecieron metódicamente
las casas abandonadas de exiliados.
Debes alabar al mundo mutilado.
Viste los elegantes yates y barcos;
uno de ellos tuvo un largo viaje por delante,
mientras el olvido salado aguardaba a los demás.
Has visto a los refugiados yendo a ninguna parte,
Has escuchado a los verdugos cantar con alegría.
Deberías alabar al mundo mutilado.
Recuerda los momentos en que estuvimos juntos
En una habitación blanca y la cortina revoloteando.
Regrese pensativo al concierto donde la música flameaba.
Recogiste bellotas en el parque en otoño
y se deja arrastrar por las cicatrices de la tierra.
Elogia el mundo mutilado
y la pluma gris perdió un tordo,
y la suave luz que se aleja y se desvanece
y regresa.

Poema del escritor polaco Adam Zagajewski, galadornado con el premio Princesa de Asturias de las Letras, ha defendido en su discurso, el papel de la poesía en el mundo que vivimos, como defensora de la palabra, la convivencia y valores éticos y morales.

(Lwów, actualmente en Ucrania, 21 de junio de 1945 -) Es un poeta, novelista y ensayista polaco. Es un miembro conocido de la Generación del 68 en su país y uno de los más famosos poetas contemporáneos del mismo.
INTRODUCCIÓN A LOS CANTOS DEL TROVADOR

¿Qué se hicieron las auras deliciosas
Que henchidas de perfume se perdían
Entre los lirios y las frescas rosas
Que el huerto ameno en derredor ceñían?
Las brisas del otoño revoltosas
En rápido tropel las impelían,
Y ahogaron la estación de los amores
Entre las hojas de sus yertas flores.

Hoy al fuego de un tronco nos sentamos
En torno de la antigua chimenea,
Y acaso la ancha sombra recordamos
De aquel tizón que a nuestros pies humea.
Y hora tras hora tristes esperamos
Que pase la estación adusta y fea,
En pereza febril adormecidos
Y en las propias memorias embebidos.

En vano a los placeres avarientos
Nos lanzamos doquier, y orgías sonoras
Estremecen los ricos aposentos
Y fantásticas danzas tentadoras;
Porque antes y después caminan lentos
Los turbios días y las lentas horas,
Sin que alguna ilusión de breve instante
Del alma el sueño fugitiva encante.

Pero yo, que he pasado entre ilusiones,
Sueños de oro y de luz, mi dulce vida,
No os dejaré dormir en los salones
Donde al placer la soledad convida;
Ni esperar, revolviendo los tizones,
Al yerto amigo o la falaz querida,
Sin que más esperanza os alimente
Que ir contando las horas tristemente.

Los que vivís de alcázares señores,
Venid, yo halagaré vuestra pereza;
Niñas hermosas que morís de amores,
Venid, yo encantaré vuestra belleza;
Viejos que idolatráis vuestros mayores,
Venid, yo os contaré vuestra grandeza;
Venid a oír en dulces armonías
Las sabrosas historias de otros días.

Yo soy el Trovador que vaga errante:
Si son de vuestro parque estos linderos,
No me dejéis pasar, mandad que cante;
Que yo sé de los bravos caballeros
La dama ingrata y la cautiva amante,
La cita oculta y los combates fieros
Con que a cabo llevaron sus empresas
Por hermosas esclavas y princesas.

Venid a mí, yo canto los amores;
Yo soy el trovador de los festines;
Yo ciño el arpa con vistosas flores,
Guirnalda que recojo en mil jardines;
Yo tengo el tulipán de cien colores
Que adoran de Estambul en los confines,
Y el lirio azul incógnito y campestre
Que nace y muere en el peñón silvestre.

¡Ven a mis manos, ven, arpa sonora!
¡Baja a mi mente, inspiración cristiana,
Y enciende en mí la llama creadora
Que del aliento del Querub emana!
¡Lejos de mí la historia tentadora
De ajena tierra y religión profana!
Mi voz, mi corazón, mi fantasía
La gloria cantan de la patria mía.

Venid, yo no hollaré con mis cantares
Del pueblo en que he nacido la creencia,
Respetaré su ley y sus aliares;
En su desgracia a par que en su opulencia
Celebraré su fuerza o sus azares,
Y, fiel ministro de la gaya ciencia,
Levantaré mi voz consoladora
Sobre las ruinas en que España llora.

¡Tierra de amor! ¡tesoro de memorias,
Grande, opulenta y vencedora un día,
Sembrada de recuerdos y de historias,
Y hollada asaz por la fortuna impía!
Yo cantaré tus olvidadas glorias;
Que en alas de la ardiente poesía
No aspiro a más laurel ni a más hazaña
Que a una sonrisa de mi dulce España.

José Zorrilla

Poema de arte mayor, en 10 estrofas de ocho versos endecasílabos de rima consonante en ABABABCC
UNAS SENCILLAS CUARTETAS.

Dicen que tú y yo tenemos
cierto punto de locura,
eso dicen, más sabemos
que envidian nuestra ternura

nuestro ardor, nuestra manera
de mirarnos a los ojos,
de ponernos por montera ... (ver texto completo)
No, mujer, etá bien. Una historia de amor. Tal vez podríamos elevar el vocabulario, pero eso siempre es posible en poesía.
Un abrazo
Muy bien, pero podías decir algo acerca del poema, estructura, rima....
De acuerdo, chicas. He estado de amo de casa, de enfermero y de niñero, porque han operado a mi mujer y no puede hacer casi nada desde hace un mes.
Pues tal como dice Noemi, se trata de una silva, en la que el poeta ha desglosado los versos en estrofas de 4 con rimas diferentes entre sí, consonantes, en AbAB, versos de 11 y 7 sílabas. No obstante, hemos de recordar que esta forma de versificación no requiere separación alguna en estrofas, sino que la longitud es indefinida, las rimas consonantes pueden tener otro orden y algunos versos pueden quedar sueltos.

Un abrazo.
Qué no se han ido
.. y son cuartetas de verdad.
MOLAN
Gracias, tú que me lees con buenos ojos.
UNAS SENCILLAS CUARTETAS.

Dicen que tú y yo tenemos
cierto punto de locura,
eso dicen, más sabemos
que envidian nuestra ternura

nuestro ardor, nuestra manera
de mirarnos a los ojos,
de ponernos por montera ... (ver texto completo)
Qué no se han ido
.. y son cuartetas de verdad.
MOLAN
UNAS SENCILLAS CUARTETAS.

Dicen que tú y yo tenemos
cierto punto de locura,
eso dicen, más sabemos
que envidian nuestra ternura

nuestro ardor, nuestra manera
de mirarnos a los ojos,
de ponernos por montera
a la vida y sus abrojos,

de despertarnos, mi cielo,
al alba por las mañanas
para gozar con anhelo
miles caricias tempranas.

Vivimos de espalda al mundo
cual inconfesos amantes,
ni el vendaval mas profundo
ni los más tristes instantes

borrarán nuestra sonrisa,
ni el perfume de las flores
la frescura de la brisa
o del mundo, sus colores.

Mientras te tenga conmigo
¡deja que diga la gente!
eres compañero, amigo
y para mi sed.. la fuente.

Mari.

Poema de seis estrofas, cuartetas, rima consonante abab.

Las musas se han marchado, a ver si deciden volver.
AL SUEÑO

Desciende a mí, consolador Morfeo,
Único dios que imploro,
Antes que muera el esplendor febeo
Sobre las playas del adusto moro.

Y en tu regazo el importuno día
Me encuentre aletargado,
Cuando triunfante de la niebla umbría ... (ver texto completo)
Rima consonante
Versos endecasílabos
Versos heptasílabos
Tiene pinta de SILVA
AL SUEÑO

Desciende a mí, consolador Morfeo,
Único dios que imploro,
Antes que muera el esplendor febeo
Sobre las playas del adusto moro.

Y en tu regazo el importuno día
Me encuentre aletargado,
Cuando triunfante de la niebla umbría ... (ver texto completo)
Muy bien, pero podías decir algo acerca del poema, estructura, rima....
AL SUEÑO

Desciende a mí, consolador Morfeo,
Único dios que imploro,
Antes que muera el esplendor febeo
Sobre las playas del adusto moro.

Y en tu regazo el importuno día
Me encuentre aletargado,
Cuando triunfante de la niebla umbría
Asciende al trono del cenit dorado.

Pierda en la noche y pierda en la mañana
Tu calma silenciosa
Aquel feliz que en lecho de oro y grana
Estrecha al seno la adorada esposa.

Y el que halagado con los dulces dones
De Pluto y de Citeres,
Las que a la tarde fueron ilusiones,
A la aurora verá ciertos placeres.

No halle jamás la matutina estrella
En tus brazos rendido
Al que bebió en los labios de su bella
El suspiro de amor correspondido.

¡Ah! déjalos que gocen. Tu presencia
No turbe su contento;
Que es perpetua delicia su existencia
Y un siglo de placer cada momento.

Para ellos nace, el orbe colorando,
La sonrosada aurora,
Y el ave sus amores va cantando,
Y la copia de Abril derrama Flora.

Para ellos tiende su brillante velo
La noche sosegada,
Y de trémula luz esmalta el cielo,
Y da al amor la sombra deseada.

Si el tiempo del placer para el dichoso
Huye en veloz carreta,
Une con breve y plácido reposo
Las dichas que ha gozado a las que espera.

Mas ¡ay! a un alma del dolor guarida
Desciende ya propicio;
Cuanto me quites de la odiosa vida,
Me quitarás de mi inmortal suplicio.

¿De qué me sirve el súbito alborozo
Que a la aurora resuena,
Si al despertar el mundo para el gozo,
Sólo despierto yo para la pena?

¿De qué el ave canora, o la verdura
Del prado que florece,
Si mis ojos no miran su hermosura,
Y el universo para mí enmudece?

El ámbar de la vega, el blando ruido,
Con que el raudal se lanza,
¿Qué son ¡ay! para el triste que ha perdido,
Ultimo bien del hombre, la esperanza?

Girará en vano, cuando el sol se ausente,
La esfera luminosa;
En vano, de almas tiernas confidente,
Los campos bañará la luna hermosa.

Esa blanda tristeza que derrama
A un pecho enamorado,
Si su tranquila amortiguada llama
Resbala por las faldas del collado,

No es para un corazón de quien ha huido
La ilusión lisonjera,
Cuando pidió, del desengaño herido,
Su triste antorcha a la razón severa.

Corta el hilo a mi acerba desventura,
Oh tú, sueño piadoso;
Que aquellas horas que tu imperio dura
Se iguala el infeliz con el dichoso.

Ignorada de sí yazca mi mente,
Y muerto mi sentido;
Empapa el ramo, para herir mi frente,
En las tranquilas aguas del olvido.

De la tumba me iguale tu beleño
A la ceniza yerta,
Sólo ¡ay de mí! que del eterno sueño,
Mas felice que yo, nunca despierta.

Ni aviven mi existencia interrumpida
Fantasmas voladores,
Ni los sucesos de mi amarga vida
Con tus pinceles lánguidos colores.

No me acuerdes crüel de mi tormento
La triste imagen fiera;
Bástale su malicia al pensamiento,
Sin darle tú el puñal para que hiera.

Ni me halagues con pérfidos placeres,
Que volarán contigo;
Y el dolor de perderlos cuando huyeres
De atreverme a gozar será el castigo.

Deslízate callado, y encadena
Mi ardiente fantasía;
Que asaz libre será para la pena
Cuando me entregues a la luz del día.

Ven, termina la mísera querella
De un pecho acongojado.
¡Imagen de la muerte! después de ella
Eres el bien mayor del desgraciado.

Alberto Lista
ODA VIII
A LA AURORA

Salud, riente Aurora,
Que entre arreboles vienes
A abrir a un nuevo día
Las puertas del oriente;

Librando de las sombras
Con tu presencia alegre
Al mundo, que en sus grillos
La ciega noche tiene:

Salud, hija gloriosa
Del rubio sol, perenne
Venero a los mortales
De alivios y placeres.

Tú de eternales rosas
Ceñida vas las sienes,
Mientras tu fresco seno
Flores y perlas llueve.

Tú de brillantes ojos,
Tú de serena frente,
Y en cuya boca manan
Risas y aromas siempre.

Cuando la hermosa lumbre
De Venus desfallece,
De ópalo, nácar y oro,
Velada le sucedes:

Y el pabellón alzando
E n que su faz envuelve
Tu padre el sol, sus huellas
Nuncia feliz precedes.

Tu manto purpurado
Flotando al viento leve
De las eoas plagas
Del cielo se desprende;

Hinche el espacio inmenso,
Y de su grana y nieve
Las bóvedas eternas
Matiza y esclarece,

En cuanto alegre cruzas
Por sendas de claveles
Desde su excelsa cumbre
Al cárdeno occidente.

El sol que en pos te sigue,
Tus vivos rosicleres
Inflama, y retemblando
Por verlos se detiene,

Hasta que entre sus llamas
Tú misma al fin te pierdes,
Y en su torrente inmenso
Envuelta despareces:

Si no es que tan penada
De tu Titón te sientes,
Que por sus brazos dejas
Ya la mansión celeste.

Los céfiros fugaces,
Que en un letargo muelle
Las flores en su seno
Rendidos guardar quieren,

Con tu calor se animan,
Las prestas alas tienden,
Y en delicioso juego
Las liban y las mecen:

De do a las aves corren
Que aun en sus nidos duermen,
Con su vivaz susurro
Pugnando que despierten

A darte, oh bella Aurora,
Los dulces parabienes,
Y henchir con su alborada
Las auras de deleite.

Tú en tanto más graciosa
En luz y en rayos creces,
Que en transparentes hilos
Cruzando al viento penden.

L a s cristalinas aguas
Cual vivas flechas hieren
Y hacen de bosque y prados
Más animado el verde.

A par que sus cogollos
Alzan las ricas mieses,
Y abriéndose las flores
Sus ámbares te ofrecen:

Que a la nariz y al seno,
Y al labio que los bebe
De su fragancia inundan,
Y a mil delicias mueven.

Y todo bulle y vive,
Y en regocijo hierve
Rayando tú, que al mundo
La ansiada luz le vuelves.

Haz ¡ay! purpúrea diosa,
Que como en faz riente
Un día fausto y puro
Benigna nos prometes;

Así en mi blando seno,
Sin ansias que lo aquejen,
La paz y la inocencia
Por siempre unidas reinen.

Juan Meléndez Valdés
Ojalá, ojalá.
A ver si tenemos todos suerte.
Abrazos, compañeros y amigos
Me gusta tu poema, Noemi.

Sí, a mí me han dicho que ya viene la lluvia más o menos por La Linea de la Concepción; así que llegará por aquí mañana o pasado. No tiene prisa...
Un abrazo a todos/das
Me gusta tu poema, Noemí; y tan de actualidad. El pantano de Siles también está que da pena verlo. Yo, tal vez por lo que lo deseo, pienso igual que Cabrero: Este otoño lloverá bastante.
Ojalá, ojalá.
A ver si tenemos todos suerte.
Abrazos, compañeros y amigos
Los álamos del río
de sed están muriendo,
no llueve, y los pantanos
nos muestran el subsuelo.

Desconocido puente,
luciendo tan perfecto
después de tantos años
cubierto por el cieno.
... (ver texto completo)
Me gusta tu poema, Noemí; y tan de actualidad. El pantano de Siles también está que da pena verlo. Yo, tal vez por lo que lo deseo, pienso igual que Cabrero: Este otoño lloverá bastante.