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Mensajes de Manuel Lara Lemus

Mensajes de Turismo enviados por Manuel Lara Lemus:

Todos hemos hecho cosas en nuestra infancia que podemos considerar un tanto arriesgadas o irresponsables de forma que al hacerlas las ocultábamos, por temor a nuestros padres, pero con el paso del tiempo las contamos como una hazaña, como algo que demuestra que el riesgo atrae en esa edad y que es un peligro, indudablemente, del que hay que prevenir a los menores.
Tenía yo entonces 9 años y mi padre me había comprado un bicicleta de segunda mano, porque nueva era demasiado coste para nuestras escasas posibilidades económicas, y estaba yo deseando de realizar con ella mi primer viaje turístico. Como mi amigo Juan de 8 años era más arriesgado que yo me propuso que nos fuéramos a visitar Martos, que está situado a 11 Kms de mi pueblo.
Y esa fue la aventura, mes de Agosto, domingo, tres de la tarde, un calor asfixiante, una carretera sis asfaltar, una bici vieja y allí íbamos Juan y yo a conquistar el mundo.
Nos costó llegar, tramos los dos montados, tramos los dos empujándole, pero llegamos gloriosamente. Dejamos la bici, nos dimos un paseo, nos refrescamos en la Fuente Nueva y cuando nos disponíamos a regresar la bici estaba pinchada. ¿Y ahora que hacer? Domingo, sin dinero, todo cerrado.....
Yo había ido con mi padre a casa de un primo suyo que era practicante, muy conocido en Martos, y que se llamaba Pepe. Yo que entonces era el niño más tímido de España, no lo pensé, fuimos a su casa, le contamos el problema, él llamó a un señor que tenía un taller, vino, en domingo y todo, nos arregló el pinchazo y Juan y yo, todo contentos, iniciamos el viaje de regreso, los dos en la la bicicleta llegamos felices a Fuensanta a las 7 de la tarde. Ni que decir tiene que mi padre se enteró cuando fue a Martos y su primo se lo contó, porque nosotros tanto Juan como yo habíamos hecho un pacto de no decir nada a nadie.
He estado en Londres, recientemente, he vuelto a comprobar la poca hospitalidad y el trato vejatorio que los ingleses tienen contra nosotros. Su prepotencia, y superioridad, es evidente, nos miran de forma despectiva y exigen para atenderte que les hablarles en ingles, y no en un ingles defectuoso, sino perfecto. Todo lo contrario de nosotros que antes de que abran la boca ya estamos intentando comprender los y atenderlos. Por que sera que siendo mas frio que nosotros, menos simpáticos, menos graciosos ellos se sienten tan importantes. Siempre pasaron por la historia aprovechándose de los demás, sin mezclarse con nadie, son únicos e inaguantables. Sin embargo hay algo en lo que nosotros tendremos que reflexionar, ellos son y se sienten ingleses, en todo momento, nosotros deberíamos aprender también a ser y sentirnos españoles, siempre. Otro gallo nos cantaría