A media voz


Y siempre al oído
Estas no son cosas mias
que son cosas de los dos
una se llama Maria
y otro se llama Castor.
Buenas noches ÁNGEL, que descanses.
Procuraré en lo sucesivo no meter la pezuña. Prometido
mari.
buenas. noches
hasta. mañana
Buenas noches ÁNGEL, que descanses.
Y siempre al oído
Llamó a su amigo y le dijo:
- Necesito dinero, mi madre está enferma y no tengo dinero para las medicinas. -
Su amigo respondió:
- Está bien, mi querido amigo, llámame después de las actividades del día. -

Dicho y hecho, él lo llamó pero el teléfono estaba apagado.
Trató de llamar una y otra vez hasta que se cansó y fue a buscar a otro amigo que pudiera ayudarle, pero no pudo encontrar ninguno.

Triste y decepcionado con ese amigo que lo abandonó y apagó el teléfono cuando él más ncesitaba, ... (ver texto completo)
mari.
buenas. noches
hasta. mañana
Llamó a su amigo y le dijo:
- Necesito dinero, mi madre está enferma y no tengo dinero para las medicinas. -
Su amigo respondió:
- Está bien, mi querido amigo, llámame después de las actividades del día. -

Dicho y hecho, él lo llamó pero el teléfono estaba apagado.
Trató de llamar una y otra vez hasta que se cansó y fue a buscar a otro amigo que pudiera ayudarle, pero no pudo encontrar ninguno.

Triste y decepcionado con ese amigo que lo abandonó y apagó el teléfono cuando él más ncesitaba, volvió a casa y encontró una bolsa de medicamentos junto a la almohada donde su madre estaba durmiendo.
Le preguntó a su hermano, quien le respondió:
-Tu amigo vino y recogió las recetas; luego trajo esas medicinas. Se fue hace tiempo. -

Sonrió con lágrimas en los ojos y salió a buscar a su amigo. Cuando lo encontró, preguntó:
- ¿Dónde has estado, traté de llamarte pero tu teléfono estaba apagado? -

El amigo respondió:
- Amigo, vendí el teléfono y compré las medicinas de tu madre. -

¿Entiendes lo que es amistad de verdad? Amigo de verdad no cruza los brazos hasta que el otro amigo esté bien.
El verdadero amigo es un hermano de madre diferente.
¡Ya te digo!
Como dos adolescentes
a lomos de un caballo desbocado
acariciamos mundos diferentes
como dos adolescentes, alocados.
Hoy se canta esa canción en infanteria.
¿y por que no se tenia que cantar...?
Pues claro.
Así fue durante la dictadura.
Hoy se canta esa canción en infanteria.
¿y por que no se tenia que cantar...?
Los que hicieron la mili en el Ejército de Tierra, sí. Había además, Mar y Aire.
Así fue durante la dictadura.
pequeño gran regalo de la naturaleza que me encontré, parémonos a contemplar, respirar, admirar, oler, sentir y agradecer a la naturaleza que nos rodea...
Si fuiste a la Mili Ángel si cantastes el *ARDOR GUERRERO.*
Los que hicieron la mili en el Ejército de Tierra, sí. Había además, Mar y Aire.
ME SIGUE FALTANDO EL TEMA MUJERES.

Carmen Alborch, política y escritora. © LUIS MAGÁN
ALMUDENA GRANDES
29 OCT 2018 - 00:30 CET
Era tan guapa que enseguida empezaron a decir que era tonta. Era tan amable que decían que no se enteraba de nada. Era apasionada, entusiasta, cariñosa, muy culta, muy capaz, muy feminista. Fue la ministra de nuestros sueños, la pesadilla de quienes se cansaron de atacarla cuando comprendieron que no iban a poder con ella. Por muchos ministros, muchas ministras de Cultura que llegue a conocer en mi vida, Carmen Alborch siempre será la mía, la figura que encarnó los anhelos de quienes aspirábamos a una gestión cultural progresista, diversa, radicalmente nueva. Y sin embargo, a pesar de la importancia de su labor, Carmen fue mucho más que lo que hizo en el ministerio. Precursora de un modelo de mujer destinado a triunfar, su ejemplo se fue agrandando con el paso del tiempo, mientras demostraba que se podía trabajar con la misma convicción en el poder y en la oposición. Pienso en los años difíciles de sus derrotas electorales, cuando Barberá parecía destinada a convertirse en la eterna alcaldesa de Valencia, y la recuerdo con la sonrisa y las fuerzas intactas, tan tenaz, tan luchadora como siempre. Entonces me pareció aún más admirable. La última foto que compartió con sus amigas es un montaje en el que aparece, esplendorosa como una estrella de cine de los años dorados de Hollywood, envuelta en una capa roja y abrazando a un Paul Newman muy joven, en albornoz. Mientras luchaba a brazo partido con la muerte, se aferraba a la vida con la conmovedora determinación de las mujeres valientes, y ni siquiera la enfermedad logró detenerla. Su última iniciativa fue pedir, hace menos de veinte días, que el feminismo fuera declarado Patrimonio Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO. Sin ella, todas estamos un poco más solas.

Saludos.
Cada cual por su camino, de Antonio Molina.
De Antonio Molina sé varias, pero la canción que has puesto no la sabía.