Comparto tu opinión Ana M.

LA CONCLUSIÓN
Cuando uno llega al último escalón y se siente relajado y tranquilo a menudo piensa en su infancia, en los primeros años de su vida, su madre, su hogar, el olor a familia, a cariño y mas que un anciano se siente un niño porque esos primeros años de su vida quieren ser protagonistas en el cómputo general de toda nuestra existencia. Eso es así porque cuando se es mayor se recuerda con una claridad pasmosa lo que hizo hace muchos años y sin embargo se olvida de lo que hizo hace unas horas.
Yo un día de esos, tal vez por esta época, otoño, ese otoño pálido y seco, sombrío y melancólico, se me ocurrieron estos versos a los que yo llamo, con cierto sabor nostálgico, la conclusión.
LA CONCLUSION
En la dulce quietud de la vejez,
cuando el dolor y la carencia aflora,
mi corazón vuela hacia la niñez
para recordar lo que mi alma añora.
Y siento el dulce calor maternal,
el tierno arrullo de gozo henchido,
un olor a amor puro y sin igual
de ese hogar donde yo había nacido.
¿Quién soy yo un anciano o un niño?
Me pregunto confundido y extrañado.
Soy un hombre que rebosa de cariño
de niñez fornido y de vejez cansado.
En realidad solo quiero ser abuelo,
antes ya fui hijo, marido y padre,
y en todo lo vivido solo anhelo
haber sido tan bueno como mi madre

Que bonito Manuel, me gusta todo lo que escribe, esto además me ha conmovido.
Felices Navidades.
Ana M.

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