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Mansamente se alejaban las estrellas, al tiempo que aparecían ardientes los rayos dando paso

Mansamente se alejaban las estrellas, al tiempo que aparecían ardientes los rayos dando paso al día en clara pelea entre luces y sombras. Sultán corría a su antojo en un esprint vertiginoso, yo, buscando cinco céntimos de paz, cerraba los ojos sentado frente a las olas en clara posición de yoga, flor de té? pasaron varios minutos, una calma absoluta se adueñaba de mí, tanta era mi quietud, que Sultán algo extrañado dejó sus juegos y sentí su aliento, cuando volví de mi otro mundo, él también guardaba reposo imitando a la perfección a su amigo, (yo).