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El ex director de la Oficina Económica de Zapatero y hoy director del Instituto de Macroeconomía y Finanzas (IMF), David Taguas, asegura que revalorizar las pensiones con arreglo al IPC general es "inviable" y apuesta por indexarlas a un indicador específico que sería el IPC a impuestos constantes (IPC-IC) --sin tener en cuenta el efecto de la subida del IVA--, descontando además los precios energéticos.
Según un análisis del economista al que tuvo acceso Europa Press, esta opción supondría pasar de considerar como referencia una posible tasa de IPC en noviembre de alrededor del 3,7%, lo que acarrería una compensación en las pensiones de 2,7 puntos, a un IPC-IC sin precios energéticos, que en septiembre se situó en el 0,2% y que de mantenerse por debajo del 1% no implicaría compensación alguna.
El ex director de la Oficina Económica del ex Presidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero explica que la evolución de las cuentas públicas durante la primera parte de 2012 es "muy preocupante", ya que el déficit asciende al 9,2% del PIB aunque se descuenten las ayudas a la banca.
"Esta evolución no permite descartar el incumplimiento de objetivo del déficit público del 6,3% del PIB comprometido con las autoridades europeas, lo que hace inviable la posible revalorización de las pensiones en noviembre", añade.
A este argumento, Taguas suma que la tasa de IPC podría situarse en el 3,7% en el mes de noviembre, en gran parte por la reciente subida del IVA, lo que aumentaría sobremanera el gasto de aplicarse una revalorización de las pensiones de acuerdo con la desviación de 2,7 puntos porcentuales sobre el objetivo de inflación del 1%.
La subida del IVA sobre el IPC es transitoria
Sin embargo, Taguas alerta de que los efectos inflacionistas de la subida del IVA "son transitorios", por lo que sería un error trasladarlo al proceso de negociación de salarios públicos o a las pensiones, ya que "los efectos se transformarían en muy duraderos o incluso en permanentes", lo que a su vez acarrearía una nueva pérdida de competitividad, una reducción adicional de la actividad y más desempleo.
Además, en tanto que la subida del IVA implica una transferencia de rentas del sector privado al público, la revalorización supondría también "empobrecer al resto de los agentes económicos y perjudicar al conjunto de la sociedad".
"La mejor opción es que todos acepten su pérdida de poder adquisitivo para evitar magnificar los efectos negativos de la subida del IVA