Sanidad

Se menciona tambien a Feijoo, así que metelo entre...

ANGELS BARCELO
Lo primero, hace mucho frio en buena parte del país, así que no se dejen engañar por el sol porque las temperaturas en algunos puntos son realmente gélidas. Temperaturas que dificultan todavía más la vida en esas zonas donde la borrasca Filomena descargó gran cantidad de nieve y que amanece hoy con el hielo como protagonista, así que vayan con mucho cuidado. Es la recomendación de las autoridades, sobre todo en Madrid y alrededores, no salgan de casa si no es necesario, no cojan el coche y caminen lo menos posible, las urgencias de los hospitales empiezan a notar la afluencia de pacientes con fracturas por las caídas a causa del hielo.

Al Gobierno central, a algunos autonómicos y a algunos municipales se les acumula la gestión de los efectos de la borrasca a la gestión de la pandemia y al plan de vacunación, que, en algunas zonas, como Madrid, sigue sin avanzar al ritmo que debería.

La pandemia sigue desbocada, reflejando ya los efectos de las fiestas Navideñas, o, mejor dicho, los efectos de la falta de determinación política para haber cancelado unas fiestas y haber prohibido cualquier tipo de celebración.

Ayer volvió a comparecer Fernando Simón para analizar los datos y su análisis provocó total perplejidad. Otra vez, la responsabilidad del aumento de contagios es de los ciudadanos que, según Simón, se lo pasaron, en Navidad, mejor de lo que deberían, y ahora tenemos que asumir las consecuencias. Se supone que Simón es científico, que tiene que asesorar a los políticos sobre las decisiones que hay que tomar, y había unanimidad entre los científicos sobre los efectos que tendría celebrar las Navidades.

Pero Simón lo hace al revés avala las decisiones políticas y pone el foco en los ciudadanos, cuando los que no se atrevieron a suspender las fiestas fueron los políticos. No se puede decir celebren, respetando unas restricciones, y decir después que la culpa es por haber celebrado.

En este país se instaló el mantra de “Salvar la Navidad” y de nada sirvieron las advertencias sobre sus consecuencias. Se celebró la Navidad porque no hubo la valentía para decir que no. No señalen ahora a los ciudadanos ni digan, como el presidente gallego Núñez Feijóo, que hubiera sido mejor evitar las reuniones familiares.

Lo sabían, sabían sus consecuencias y aún así dijeron adelante. Que no venga ahora Fernando Simón diciendo que lo pasamos mejor de lo que debíamos, porque ellos no hicieron nada para evitarlo, porque hacerlo hubiera sido impopular y quizás hubiera tenido algún coste electoral y ya saben que con esto, en política, no se juega.

Entre bobos anda el juego, Simón, Pedro, Pablo, Illa, y la mascarilla.................... ...... ¡sí es que son muy tontos, tontos pero de remate.

Se menciona tambien a Feijoo, así que metelo entre los bobos.