DESDE MI ATALAYA...

DESDE MI ATALAYA
LA PIZZA
Son los italianos unos espabilados, eso no lo podemos cuestionar, porque tienen la habilidad para defender sus productos y su gastronomía, para destacar a nivel europeo en el invento de maquinaria puntera para el helado o el café, tener una tecnología propia en el campo del automovilismo y que decir de la pastas y de las pizzas que se venden por el mundo entero. con un rotundo éxito.
Son espabilados si, y muy parecidos a nosotros en sus costumbres, su actitudes y manifestaciones personales, en su carácter abierto y festivo pero son mas pillos que nosotros para desenvolverse en el ámbito comercial y empresarial solo hay que fijarse en como ellos han llegado a capitanear el tema del aceite convirtiéndose ante el mundo como los mayores productores de aceite de oliva cuando en realidad lo que hacen es comprarnos a nosotros la producción y hasta muchas fábricas de aceite y así convertirse en los líderes de este, para ellos, lucrativo negocio.
Es por tanto una realidad que tenemos que aceptar que estos italianos, que inventaros la mafia, son unos linces para,. a su manera, hacerse ellos los dueños del mercado y establecer un liderazgo de sus productos y de sus intereses comerciales e industriales.
Miremos ahora el capítulo de las pizzas, un alimento que a todo el mundo le gusta, que es un manjar para la gente menuda, para los jóvenes y también gusta a gran parte de los mayores de toda Europa
y que hace de este producto una fuente incalculable de ingresos y de trabajo para los italianos y para su país.
Es un plato muy económico, muy fácil de elaborar, pero tiene un inconveniente, la masa, y esa solo la hacen bien los italianos.
Luego pasemos a las pastas: espaguetis, canelones, tallarines, tortelines, que solo se elaboran con harina y con condimentos, y que son muy baratos siendo por tanto asequibles a todas las economías. Son unos busca vidas estos italianos.
Nosotros teníamos nuestro aceite de oliva, el mejor y la mayor producción mundial, el gazpacho, nuestra tortillas de patatas, el cocido madrileño, la paella valenciana, los vinos de Jerez, de Rioja o de la Mancha y que hemos hecho con todo esto, pues que nos lo plagien, que nos lo arrebaten o que nos lo usurpen unos y otros, y que se lleven ellos la palma. Hay que reconocerlo nosotros no somos tan espabilados.