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No creas MªEloísa, sí que se aprendía en la mili, aunque...

Hola soy Nerea y vivo en Llinars del Valles (Barcelona) Naci en Ecija (Sevilla)
Toda mi infancia y juventud la pase en el centro de Barcelona, me case en
Madridejos (Toledo) regrese a vivir a Barcelona, despues he vivido en Pamplona,
regrese a Cataluña a St. Cugat del Valles donde he vivido 40 años y ahora nos
hemos venido a un pueblo pequeño y tranquilo, donde nos hicimos una casa para
pasar nuestra vejez.

Hola Nerea. No sabes del calor que te estás librando por no vivir en Ecija, que es una ciudad preciosa. Yo voy a veces, sobre todo en invierno, se tapea bien allí (como vivo en Sevilla no me coge lejos). Pero no dejaré de ser extremeña aunque llevo en Sevilla la friolera de 39 años (me vine con 14, o sea que tengo 53).

Veo que somos"quintos" de una buena añada.
Por cierto, ¿donde hiciste la mili?, y no me digas que no la hiciste que las mujeres tenéis esa manía. Un saludo

Pues la mili, o el Servicio Social de antes (que era la mili femenina) la hice en Sevilla, y si, efectivamente nuestra quinta es de las mejores, de las que nos dimos cuenta que vivir no era una religión, ni una ideología política, ni le debíamos nada a nadie.

Pero, ¿hasta cuando se hizo eso?, yo creía que en nuestra quinta ya no se hacía. Un saludo.

Hola Seve. No lo hacía quien tenía el bachiller, quien no lo tenía si. Yo lo hice por adelantar, por si salía algo para currar, mientras tanto también hacía el bachiller nocturno.
La verdad es que no te enseñaban nada, como en la mili, supongo.

No creas MªEloísa, sí que se aprendía en la mili, aunque eran cosas poco sublimes, diría yo.
Por ejemplo, que debías olvidar a tu novia si la tenías, pues tu novia pasaba a serlo un pesado CETME, aunque a base de "abrazarlo, iba adquiriendo levedad.
Que lo que tenemos en la entrepierna, había que dejarlos en casa, sino ya te lo recordaban tus jefes de forma clara y concisa.
Que destacar en demasía, era tan negativo como quedarse rezagado.
En fin, y muchas lindezas que aquí y ahora no vienen a cuento, pues bien sabrás que no hay mayor plomazo, que un hombre contando sus historias de la puta mili.
Un saludo, y viva la añada del 57.