Cataluña

26

26
ABR
2013
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Por: José María Izquierdo
Vaya milonga que nos han intentado colar todos estos días las tropas de asalto de nuestros cornetas, de que había una turbamulta, armada hasta los dientes, dispuesta a pasar por las armas a todo diputado que se cruzara en su camino. Todo era una estupidez, desde la propia convocatoria de una fantasmagórica plataforma autodenominada “En Pie” hasta el inusitado número de policías. Ha sido un ridículo, una película de tramposos, en la que cuesta entender el guion que la sostenía. La llamada al asalto, como todo el mundo sabía, era una gansada que solo el ánimo de criminalizar a los manifestantes de esta derecha que nos gobierna –en España, sí, pero sobre todo en Madrid, Delegación del Gobierno, Ayuntamiento y Comunidad- ha llevado al paroxismo esta mentecatez sin nombre. Se trata, ni más ni menos, que de impedir que la ciudadanía muestre su descontento en la calle. Todos, para esa derecha y sus mariachis, son grupos violentos o izquierdistas que hacen el caldo gordo a los violentos. Basura.

Y mientras nos hacen mirar la luna, aquí abajo se anunció ayer que ya hay más de seis millones de parados en España, sin que el presidente del Gobierno, la vicepresidenta, el ministro de Economía o la ministra de Trabajo salieran a dar la cara para decirles a esos ciudadanos -más que habitantes tiene Finlandia o Dinamarca- que hay alguien trabajando por ellos, que entienden su desesperación y que se van a encontrar soluciones porque saben que fueron elegidos para eso. Nadie habló, nadie se dignó enfrentarse a la realidad.
Pero la culpa de todo la tiene Rubalcaba. Como es evidente