TOLERANCIA...

TOLERANCIA

Estoy yo en un lugar que por su proximidad a África me hace convivir con muchos moros que tienen muy fácil el cruzar el estrecho de Gibraltar e intentar convertirse en ciudadanos españoles y andaluces buscando, sin duda alguna, favorecerse de todas las ventajas que en el ámbito social les proporciona el obtener nuestra nacionalidad. Esto además conlleva que ellos tienen en sus intenciones, a largo plazo, el sueño de reconquistar lo que consideran fue de sus antepasados que estuvieron más de siete siglos dominando España y en especial Al Andaluz, nuestra querida y bella Andalucía.

Lo primero es aceptable porque cualquier ser humano tiene derecho a poder buscar un bienestar mejor para los suyos, en otro país o nacionalidad fuera de sus fronteras, pero lo que no puede ser es aprovechar al máximo todas las ayudas y prestaciones de nuestro país viviendo, no del trabajo y de la colaboración como ciudadano, sino del subsidio y del bienestar que todos los españoles nos hemos ganado a lo largo de muchos años de esfuerzo y de trabajo.

Yo he estado en Marruecos donde no existe Seguridad Social gratuita, donde no existe el subsidio de desempleo y donde una persona cuando trabaja tiene un sueldo de 300 ó 400 euros al mes. Llegan aquí y consiguen, sin trabajar, subsidios para los mayores, incluidos los ancianos que también se los traen, que les aseguran ingresos, (al ser tres personas), de más de 1000 euros mensuales, ayudas para los hijos, becas para el colegio, y una seguridad totalmente gratuita, o sea que aquí obtienen nada más llegar todo lo que allí en su país no conseguirían nunca.

La segunda de las ilusiones, ser los que manden en nuestra tierra, eso tardará más en llegar, pero llegará. Ellos tienen muy claro que lo suyo es tener muchos hijos, primero porque eso les aporta más ingresos estatales y segundo porque como nosotros no tenemos una media de dos hijos, cuando pasen 20 ó 30 años los ayuntamientos y muchos organismos oficiales estarán regidos por moros.

Y todo esto que es demostrar al mundo entero cual es nuestra solidaridad con nuestros semejantes choca frontalmente con la aptitud de ellos que es totalmente contraria a la nuestra. Aquí las moras, curiosamente ellas porque ellos si visten como europeos, van con su cabeza cubierta por un pañuelo, sus ropas cubriendo sus brazos y piernas y siguiendo sus tradiciones en vez de admitir las nuestras. Ellos llevan a sus hijas al colegio siguiendo las mismas tradiciones y hasta exigen que no se les hable del cerdo ni que se les de en el comedor escolar carne de este animal prohibido para ellos. Además pequeños y mayores mantienen una actitud como de no aceptación de la amistad o de la relación social cotidiana con los ciudadanos españoles a los que de alguna forma nos rechazan.
O sea que nosotros solidaridad 100X100, ellos solidaridad 0.
Respuestas ya existentes para el anterior mensaje:
Una vez más, a mi entender, has dado en el clavo.