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HISTORIAS DEL SIGLO XX...

HISTORIAS DEL SIGLO XX
Aquel hombre de 25, años entonces, se encontraba en la cárcel de Milán, en Italia, donde en aquellas fechas de 1936, se pedían voluntarios, para que fueran a salvar a España, de los peligros de su Republica. El hombre condenado por robo con fuerza, y malversación de dinero público, tenía cómo condena, 15, años de prisión. Sin pensarlo demasiado, se alisto al ejército de Vittorio Mussolini, para venir a conseguir su libertad, que en aquellos momentos, era lo que principalmente le preocupaba. Su viaje hacia España, fue de preparación sobre las armas, y su manejo, además de hacerle disciplinado, para ser un combatiente activo. En la mente de la mayoría de italianos, estaba presente, la victoria del ejército italiano, en Abisinia, lo que actualmente es Etiopia. Donde las tropas italianas, se pasearon por sus pueblos y desiertos. Su entrada en España, era de sentirse ganadores de su libertad, y esperar que la guerra a la que venían, se terminara cuanto antes. Pero sus pensamientos evolucionaron, y siendo testigo y parte, de la Batalla de Guadalajara, donde las brigadas de italianos, sufrieron una tremenda derrota, y muchas bajas de sus hombres. El y algún compañero más, se vieron hechos prisioneros, del ejército republicano, y trasportados hacia Álcala de Henares, lugar donde paso algún tiempo en prisiones militares, para terminar siendo puesto en libertad, y trabajando en las defensas y trincheras de la zona Republicana. Su vida fue dura y de pasar mucho sufrimiento, y al final de la guerra, antes de la rendición del ejército de la Republica, consiguió, salir desde Alicante, en un barco mercante, que le llevaría a tierras americanas, desde donde pudo comprobar, como en aquella guerra donde participo en los dos bandos, era el prologo de una Segunda Guerra Mundial, y pensaba de vez en cuando, desde Argentina, lugar donde se aposento, y pudo comenzar una nueva vida. Que sí hubiera podido salir vivo de España, quizá la siguiente guerra, le hubiera llevado a la muerte, o hubiera visto el final del fascismo, que al pueblo italiano, tanto sufrimiento le provocó. En Argentina tuvo la suerte de conocer a ciertos paisanos suyos, que le ayudaron a montar su propio negocio, donde un buen día conoció, a un hombre de la provincia española de Guadalajara. Lugar donde tuvo aquel tropiezo, de verse cercado, por las tropas del coronel Enrique Lister. Con dicho hombre, en sus ratos libres comentaban, los malos ratos pasados, en aquella maldita guerra, donde encontró su libertad, y estuvo a la muerte, al ser hecho prisionero, y tan solo le salvo, el ser un hombre sin ideales, y encima poder entender el idioma castellano, por el que comunicarse, sin intermediarios. Su negocio en la tierra de Argentina, le funcionaba, muy bien, incluso llego a montar, una fábrica de fideos y pastas, con mucho éxito, pero en su memoria, día tras día, aparecían los fantasmas de aquella tierra de España, y sentía cómo se podía a ver terminado su vida, cerca de Sigüenza, en su mente aparecían los barrancos de tierra colorada, entre algún árbol de almendros, y los pueblos pequeños y casi perdidos, en aquellas sierras, de muy poca vegetación, y además el frío de por las noches, que le calaban los huesos. Este hombre ya mayor, decidió volver a su país Italia, en el año 1978. Y de paso visitar la provincia de Guadalajara, donde muchas noches, soñaba con ella, y la sentía tan cerca, que a veces era una dura pesadilla. Estuvo visitando casi toda la provincia de Guadalajara, llegando a dormir en Sigüenza dos noches, visitando su Catedral y Castillo, y sin dejar atrás el lugar donde fue hecho prisionero, en aquel momento sin municiones, ni comida, y bebiendo agua de cualquier sitio donde hubiera, fue todo un acontecimiento, poder hablar con personas mayores del lugar, que conocieron aquella maldita guerra, y poder cambiar sus impresiones, que le dieron las razones de vivir sin más traumas. G X Cantalapiedra..-