A solas...

BUENOS DÍAS: Mientras hacemos una selección apropiada, podemos empezar por analizar esta lista de poetas internacionales, si os parece bien.

POEMAS SUELTOS, A MEDIA VOZ

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Un saludo

Vale, nos repartimos el trabajo. Cabrero, empieza tú colgando uno que nos sirva de guía y de paso para que los lectores se enteren. Un abrazote septembrino. (¿Existe esta palabra?)

A solas
ISMAEL E. ARCINIEGAS (Colombia, 1865 - 1937)

Quieres que hablemos?... Esta bien... Empieza.
Habla a mi corazón como otros días...
¿Pero no!... qué dirías?
¿Qué podrías decir a mi tristeza?

... No intentes disculparte: todo es vano!
Ya murieron las rosas en el huerto;
el campo verde lo secó el verano,
y mi fe en ti, como mi amor, ha muerto.

Amor arrepentido,
ave que quieres regresar al nido
al través de la escarcha y las neblinas;
amor que vienes aterido y yerto,
donde fuiste feliz... ya todo ha muerto!
No vuelvas... ¡Todo lo hallarás en ruinas!

¿A qué has venido? ¿Para qué volviste?
¿Qué buscas?... Nadie habrá de responderte!
Está sola mi alma, y estoy triste,
inmensamente triste hasta la muerte.

Todas las ilusiones que te amaron,
las que quisieron compartir tu suerte,
mucho tiempo en la sombra te esperaron,
y se fueron... cansadas de no verte.

Cuando por vez primera
en mi camino te encontré, reía
en los campos la alegre primavera...
todo era luz, aromas y armonía.

Hoy todo cuán distinto!... Paso a paso,
y solo voy por la desierta vía,
-nave sin rumbo entre revueltas olas-
pensando en las tristezas del Ocaso
y en las tristezas de las almas solas.

En torno la mirada no columbra
sino aspereza y páramos sombríos;
los nidos en la nieve están vacíos,
y la estrella que amamos, ya no alumbra
el azul de tus sueños y los míos.

Partiste para ignota lontananza
cuando empezaba a descender la sombra.
... Recuerdas? Te llamaba mi esperanza,
¡pero ya mi esperanza no te nombra!

No ha de nombrarte!... Para qué? Vacía
está el ara y la historia yace trunca.
¡Ya para qué esperar que irradie el día!
¡Ya para qué decirnos: TODAVÍA,
si una voz grita en nuestras almas: NUNCA!

.............................. ............

Dices que eres la misma; que en tu pecho
la dulce llama de otros tiempos arde;
que el nido del amor no está deshecho;
que para amarnos otra vez no es tarde...

Te engañas!... No lo creas!... ya la duda
echó en mi corazón fuertes raíces,
ya la fe de otros tiempos no me escuda;
quedó de sueños mi ilusión desnuda,
y no puedo creer lo que me dices.

No lo puedo creer!... Mi fe burlada
mi fe en tu amor perdida,
es ancla de una nave destrozada,
ancla en el fondo de la mar caída...

.............................. .............

Anhelos de un amor, castos, risueños,
ya nunca volverán... Se van... se esconden.
Los llamas?... Es inútil... No responden...
¡Ya los cubre el sudario de mis sueños!

Hace tiempo se fue la primavera...
¡Llegó el invierno fúnebre y sombrío!
Ave fue nuestro amor, ave viajera,
¡y las aves se van cuando hace frío!

Ismael Enrique Arciniegas (Curití, Santander, 2 de enero de 1865 - Bogotá, 23 de enero de 1938) poeta colombiano cuyo estilo se encuentra en la transición del romanticismo al modernismo. Está considerado como el precursor del florecimiento intelectual santandereano.

Biografía

En su juventud Arciniegas inició, sin terminarlos, estudios de Humanidades en Duitama y de Jurisprudencia en la Universidad Católica en Bogotá. Creyendo que su vocación sería la del sacerdocio, ingresó en el Seminario Conciliar de Bogotá, que también abandonó; pero allí fue alumno de José Joaquín Ortiz, escritor, quien tuvo una gran influencia en su carrera literaria.

En Bucaramanga comenzó a ejercer el periodismo, profesión que mantuvo el resto de su vida. En 1887 fundó El Impulso; posteriormente dirigió La República y El Eco de Santander. Desde este último periódico se posicionó políticamente al defender la candidatura de Miguel Antonio Caro, contra el general Marceliano Vélez. Participó en la guerra civil de 1895, donde alcanzó el grado de coronel. Acabada la guerra, inició la carrera diplomática, siendo destinado a Caracas. Llegó a ser ministro plenipotenciario en Chile (1903) y en Ecuador (1930); Siendo también Ministro Plenipotenciario en París (1918 y 1926) y Panamá (1936). Así mismo ocupó la cartera de correos y telégrafos en la administración de Miguel Abadía Mendez.

Arciniegas contrajo matrimonio con Victoria Schlessinger Cordovez, con quien tuvo dos hijos, Roberto y Beatriz.

En 1904, Arciniegas adquirió el periódico El Nuevo Tiempo, donde desarrolló una labor periodística muy importante que se extendió, a lo largo de casi tres décadas, hasta finales de 1930. El periódico, cuya ideología era conservadora, alcanzó una enorme influencia en la política.

La defensa de causa aliada en la primera guerra mundial, le valieron a Arciniegas condecoraciones, como la Legión de Honor en grado de Gran Oficial; la Orden del Imperio Británico en grado de Comandante; La Orden de la Corona de Bélgica en grado de Gran Oficial.

Actividad y obra literaria

Ismael Enrique Arciniegas es especialmente reconocido por su obra poética, centrada en temas como la naturaleza y el amor. Arciniegas perteneció a la escuela romántica, con importantes influjos del modernismo, hacia el que tiende. Comenzó a escribir en el seminario y pronto se hizo famoso gracias a composiciones como En Colonia, Inmortalidad, o A solas. Entre las obras que publicó cabe mencionar Cien poesías (1911), Traducciones poéticas (1926) y Antología poética (1932). En prosa publicó Paliques.

También se destacó por su gran vocación como traductor, a la que dedicó gran parte de su actividad literaria. Cabe destacar sus versiones de los poemas Horacio y [[Hered y el Tu y Yo de Paul Gerarldi.