Opinión, repasando columnas

En Alemania estaría en casa....

En Alemania estaría en casa.

Está probado: para defender la tesis de Sánchez, La Moncloa mintió en una nota oficial.

Luis Ventoso.

Actualizado:

14/03/2019 00:23h.

Si la democracia española no estuviese en horas bajísimas en lo que hace a exigencia moral y respeto a la verdad, esta semana Sánchez habría tenido que dimitir como presidente, tras probarse que utilizó la oficina de prensa de La Moncloa para engañar al público en su intento de excusar los plagios de su tesis doctoral. La falsedad de Sánchez es indiscutible, pues el Ejecutivo dijo una cosa entonces y ahora ha confesado la contraria. El 14 de septiembre del año pasado, el presidente utilizó el gabinete de comunicación de La Moncloa, el cauce de la información oficial, para asegurar que se habían efectuado dos test antiplagio que probarían la limpieza de su tesis. Pero ahora fuentes del Ejecutivo y del Consejo de Transparencia -un organismo estatal que vela por la limpieza pública- han reconocido que el Gobierno nunca tuvo acceso a esos supuestos informes. No los conoció y son ajenos a toda instancia gubernamental, según Transparencia. Es decir: el Ejecutivo publicó como fuente de autoridad unos presuntos test que ahora se asume que no vio.

El 13 de septiembre, ABC reveló en exclusiva que Sánchez había cometido plagios en su tesis. Para defender al presidente, la oficina de prensa de La Moncloa publicó al día siguiente una nota informativa, titulada: «La tesis del presidente Sánchez supera ampliamente los softwares de coincidencias». El comunicado iba ilustrado con una foto retrato de Sánchez y en su subtítulo el Gobierno afirmaba que «el trabajo ha sido analizado por dos de los programas más rigurosos en el ámbito académico, Turnitin, que se emplea en la Universidad de Oxford, y PlagScan, referencia en Europa». La nota gubernamental, recogida aquel día por la agencia pública Efe y los principales medios, relataba que en el test de Turnitin había un 13% de coincidencias y en el de PlagScan, un 0,96%%, y explicaba que eran porcentajes «normales» en el ámbito académico. El 18 de septiembre, cinco días después de la nota del Gobierno, la compañía alemana PlagScan emitió un comunicado en el que acusó al Ejecutivo de manipular su programa, pues a ellos le salían un 21% de coincidencias en la tesis, y no el 0,96% del que habló el Ejecutivo. El Gobierno jamás refutó aquella gravísima acusación de PlagScan.

Con su comunicado oficial del 14 de septiembre, el Gobierno trataba de acallar el eco de la exclusiva de ABC, que había provocado en el mismo día de su publicación una amenaza de Sánchez de llevar al periódico a tribunales (algo que jamás ha hecho, pues saldría mal parado, a tenor de las pruebas del diario). Ahora se ha descubierto que el Gobierno intentó defender a Sánchez informando de unos supuestos test que en realidad no conoció, según afirma claramente el Consejo de Transparencia.

En Alemania, Francia o el Reino Unido, Sánchez estaría ya en su casa por engañar al público en un comunicado oficial. Pero en España la mentira ya es moneda homologada, la mayoría de los medios son vasallos del Gobierno y la oposición no cumple su función con rigor (y así de bien les va a Casado y Rivera). España, el país donde todo da igual.

Luis Ventoso.

Director Adjunto.