Opinión, repasando columnas


Para calamidad, calamidad ya estás tu.
Es verdad todos estos articulistas que nos pones son como veletas al viento de la conveniencia del PP, lo peor de todo es que no les importa perder su dignidar para defenderle. ¿O se piensan que no hay quién se dé cuenta de su tendenciosidad y de su falta de personalidad?
Saludos
Carlos Herrera sí que es el Doctor calamidad.
Un Presidente de Gobierno que convocó con toda la buena voluntad, el consejo de Ministros en una tierra que es de todos los españoles y resulta que todo y los violentos, se han vuelto en su contra ¿debe echarse para atrás? NO. ¿Este Sr Herrera era el que defendía la convocatoria en Alsasua de la derecha y de la extrema derecha? Pues dèjame que te diga el Sr Herrera se está comportando como una marionera de feria chunga El Sr Herrera con esta manera ... (ver texto completo)
Para calamidad, calamidad ya estás tu.
Cuente el Gobierno con este humilde servidor.

El próximo 21, la gran fiesta se prepara como las verbenas de San Juan.

Carlos Herrera.

Actualizado:

14/12/2018 11:17h.
... (ver texto completo)
Carlos Herrera sí que es el Doctor calamidad.
Un Presidente de Gobierno que convocó con toda la buena voluntad, el consejo de Ministros en una tierra que es de todos los españoles y resulta que todo y los violentos, se han vuelto en su contra ¿debe echarse para atrás? NO. ¿Este Sr Herrera era el que defendía la convocatoria en Alsasua de la derecha y de la extrema derecha? Pues dèjame que te diga el Sr Herrera se está comportando como una marionera de feria chunga El Sr Herrera con esta manera de presentarse en sus opiniones ante todos sus seguidores no hace màs que demostrarnos, como casi todos los articulistas de la derecha que son unos inconscientes guiados solamente por lo que le conviene que digan a una clase política. Vaya que su personalidad y su valía como analista queda por los suelos porque es totalmente ilógica e incomprensible.
El pacifismo que pregonaban los independentistas está en entredicho. Ya veremos si sigue así. Es el momento.
Saludos.
Cuente el Gobierno con este humilde servidor.

El próximo 21, la gran fiesta se prepara como las verbenas de San Juan.

Carlos Herrera.

Actualizado:

14/12/2018 11:17h.

as fichas del destino, las piezas del tablero o como queramos llamarlo, vuelven a estar, un año después, en la casilla de salida, en feliz expresión del profesor Fernando de Haro, periodista de referencia en COPE, cada tarde, junto a Pilar Cisneros, ojos de arrecife que atisban precipicios y corales. Ha pasado un año y algo más de aquella asonada de opereta que consistió en simular un referéndum, proclamar una república y suspenderla a los siete segundos y huir por las trampillas en virtud de una vertebrada tradición catalana consistente en escapar de uno mismo así se ha cometido el error y el delito. Un año después, analizándolo con calma, todo ha vuelto a la situación que precedieron a los días «gloriosos» en los que el golpismo catalán amagó con ser valiente: un gobierno regional vuelve a amenazar al Estado al que pertenece y se dispone a quebrar todas las leyes a mano esgrimiendo los mismos argumentos, los mismos, que han llevado a la cárcel o a la fuga a los actores del Golpe. En esta ocasión, un perfecto demente de balbuceo fascistoide, amenaza con la desobediencia y la proclamación unilateral de la dichosa Republiqueta así se consuma no sé qué señal ciudadana, aunque sea mediante métodos violentos, de pura guerra entre facciones armadas. Es, a efectos reales, casi peor que un año atrás: en ese momento las llamadas a la revuelta contemplaban violencia pero no enfrentamientos armados entre sociedades o Fuerzas Armadas; en este día, mesnadas de animales de encefalograma discutible se sienten dispuestos a sacrificar el orden, la convivencia y la paz ciudadana en aras de una revolución imposible en la que ni siquiera cree la mayoría de sus conciudadanos. El próximo día 21, con el Consejo de Ministros anunciado en Barcelona, la gran fiesta se prepara como las verbenas de San Juan, hogueras aquí y allá, carreras, gritos, golpes y toda la artillería necesaria para hacerle la vida imposible al ciudadano, sea de los nuestros o de los otros: «un corte de carretera es una forma de abrir caminos», creo que han dicho en alguna de sus publicaciones. Siempre habrá imbéciles que se lo crean.

A aquellos que propugnan repetir el «éxito» de 2017, parece no importarles lo que consiguieron los protagonistas de entonces. La mayoría de los que no huyeron como ratas por alcantarillas están en la cárcel. Llevan un año, ahora en huelga de comida suministrada por la prisión, y se enfrentan a una condena previsiblemente dura. Quién sabe si un indulto les evite algunos años de cárcel, pero, de llegar, lo haría pasado el suficiente tiempo como para hacer de la aventura un negocio muy infructuoso, en años y penas. Los huidos tienen un largo plazo de años sin poder volver a casa, por mucha que sea su nostalgia de escudella y carquiñolis. Con esos precedentes, sorprende que haya hijos de la estulticia que se arriesguen a probar la efectividad de la Justicia y la entereza del Estado de Derecho, aunque al frente de él se encuentre un sujeto de la calaña de Sánchez, siempre en doblez, siempre líquido, siempre en renuncio.

Lo cierto es que ese Doctor Calamidad, una de las peores pruebas de resistencia a la que se haya podido someter a los materiales que configuran el país, decidió en su día celebrar un Consejo de Ministros en Barcelona, acción que a algunos nos parece una decisión más cercana a personajes de dibujos animados que a políticos con capacidad interpretativa de la realidad. Una vez tomada la decisión, no obstante, no se pueden volver atrás: deben contar con el apoyo de quienes creemos que el Ejecutivo se puede reunir donde le parezca oportuno. Así que, me cuesta decirlo, pero el Gobierno de España cuenta con este humilde periodista para lo que considere oportuno.

Carlos Herrera.

Articulista de Opinión.
Chalecos amarillos.

Hasta ahora, el chaleco amarillo era signo de autoridad.

Antonio Burgos.

Actualizado:

12/12/2018 01:26h.

Amarillos, amarillos, lo que se dice amarillos no son, con la mala suerte que da el amarillo, excepto al Villarreal y al Cádiz. Son más bien color pistacho. Color Vox, en esa nueva paleta cromático-política de España, al modo de «los colorados» y «los azules» de los partidos de muchos países sudamericanos. En el arco iris político nacional ha aparecido el pistacho Vox, el naranja Ciudadanos, el morado Podemos, junto a los tradicionales rojo PSOE y azul PP. Sean de color que fueren los chalecos de París, a los que quiero referirme, rompo una lanza a favor del presidente Macron, al que acusan de haber claudicado, por no decir hocicado, ante las protestas de los chalecos amarillos. Tan amarillos como el fondo de la estrella de la bandera de sus homólogos catalanes que a este lado de los Pirineos, como los salvajes de los CDR, se dedican a lo mismo: a fastidiar al personal que nada tiene que ver ni nada puede hacer por sus reivindicaciones.

Es lógico que Macron haya claudicado ante los chalecos amarillos. Todos, como Macron, más de una vez le hemos hecho caso sin rechistar a un tío con un chaleco amarillo que nos desviaba en la carretera. Hasta ahora, el chaleco amarillo era signo de autoridad. Tú vas por la carretera con tu coche, ves al lejos a un tío con un chaleco amarillo y una señal con una flecha en la mano, y no sabes si es un agente de la Guardia Civil de Tráfico o un peón caminero. La cuestión es que, por si las moscas, le haces caso. Y si te manda parar, lo haces hasta que te dé paso; y si te manda desplazarte por un desvío terrizo de una carretera cortada por obras, allá que vas.

Si eso es en carretera, peor en las ciudades. Lo he observado infinidad de veces. Llega un tío con un chaleco amarillo que se baja de un camión, para el camión, baja una valla de la batea del camión, la coloca en la calle, la corta, y te ordena que tires hacia donde él diga, no hacia donde pensabas ir. ¡Qué fuerza da un chaleco amarillo! Chalecos amarillos llevan los guardias de la Policía Local, y los agentes de Movilidad, y todo aquel a quien debes reconocer como autoridad. Esa ha sido la gran novedad de Francia: que el chaleco amarillo, de ser signo de autoridad, legítima o usurpada, ha pasado a simbolizar la subversión contra todo lo establecido. Hasta los sucesos de París y de otras ciudades francesas, el señor del chaleco amarillo era el que lo veías y no te atrevías ni a abrir fuera de hora un contenedor de basuras para tirar tu bolsa. Ahora ese tío del chaleco amarillo le mete fuego al contenedor y, de paso, al coche de un señor que no tiene nada que ver con la política de Macron y que lo tenía allí aparcado porque había ido a ver a sus nietos.

Cuanto más le conceda Macron a los chalecos amarillos, más le pedirán, aparte de los carburantes y del salario mínimo. No se debe ceder ante los chalecos amarillos como el Gobierno de Madrid está tragando ante el separatismo catalán. Y ahí sí que ponía yo un «cordón sanitario», en la frontera con Francia, y no en los pactos con Vox para echar a Susana Díaz de la Junta de Andalucía. Como todo se pega menos lo bonito, estoy viendo que de un momento a otro la chusma catalana separatista de los CDR y de la CUP adoptan como uniforme los chalecos amarillos para seguir saltándose a la torera la Constitución y proclamar la independencia a la eslovena, a la escocesa o nosotros a española, que es arrearles en todo el lomo con el artículo 155 de la Constitución, pero de verdad, no en plan cobardón de Rajoy y Soraya. Aunque, pensándolo mejor, todos somos chalecos amarillos. Por ley, todos debemos llevar en el coche un par de chalecos amarillos para bajarnos en caso de avería o emergencia. Así que si quiere usted ser o autoridad o subversión, tome su chaleco amarillo del coche, póngaselo y el que venga atrás, que arree.

Antonio Burgos.

Articulista de Opinión.
Sueño esloveno, húmedo y sangriento.

No solo el delirante Torra apuesta por la violencia ahora en España.

Hermann Tertsch.

Actualizado:

11/12/2018 00:32h.

Yo estaba allí, el 26 de junio de 1991, en el momento y en el lugar en que comenzó a aplicarse la «vía eslovena» que tanto seduce a Quim Torra como ejemplo para acelerar la independencia de Cataluña. Allí, en la autopista de Zagreb a Liubliana, no lejos de los límites entre ambas repúblicas, junto a aquellos cadáveres humeantes de seis reclutas del ejército yugoslavo JNA carbonizados en el interior del blindado de ruedas (BMR). Uno había logrado abrir la puerta, pero ninguno consiguió salir. Les habían alcanzado con un lanzagranadas miembros de la Defensa Territorial eslovena. Aquellos jovencitos hechos estatuas de tizón quedaron en mi retina y memoria como las primeras víctimas de la guerra abierta en Yugoslavia. En Eslovenia esa guerra duró diez días, con menos de cien muertos. En el resto de aquel efímero y artificial estado duraría casi diez años y se cobraría cientos de miles de muertos.

Pues la guerra breve eslovena le tienta a ese repugnante compatriota nuestro. Se fue a Eslovenia a montar una farsa de visita oficial y volvió de Liubliana convencido de haber descubierto la pólvora. Con la forma mágica de desatascar esa aventura del separatismo en la que se les ha dejado creer demasiado tiempo. La «vía eslovena» como fórmula eficaz y barata en vidas. Que con unas decenas de muertos lograría el desistimiento de España y dejaría expedito el camino de la independencia. Torra es un fanático de fantasías dementes. Y un golpista que debería estar en prisión. Pero además es un peligroso ignorante.

Porque la guerra breve y limpia de Eslovenia para imponer su independencia se debió a que el ejército federal no defendía realmente las fronteras de una Yugoslavia muerta ya para quienes decidían, Slobodan Milosevic y los generales serbios. Su objetivo bélico real era ya la gran Serbia que llega allá donde hay tumbas serbias y comunidades ortodoxas, inexistentes en la católica Eslovenia. Muy al contrario que en Croacia. El débil despliegue militar del ejército federal solo tenía dos razones, la cosmética de cara al exterior, para pretender que Belgrado defendía sus fronteras internacionales. Y la recogida de propiedad de sus bases en Eslovenia, en especial de las fronteras con Austria e Italia. El 25 había sido proclamada la independencia de esta república étnicamente homogénea, sin minoría religiosa ni legado serbio alguno. El 7 de julio, recogidos propiedades y documentos de los cuarteles, el ejército yugoslavo, en realidad ya panserbio, abandonaba una Eslovenia que a Milosevic y a sus generales importaba un carajo.

Hay que ser demente para creer que esas condiciones eslovenas pudieran servir a Torra y a sus terroristas desaliñados de los CDR, aun con armas de los mozos, con «matar un poco», imponer el desistimiento de las instituciones españolas, el ejército la primera, con un mandato existencial de preservar la unidad de España. Pero lo cierto es que Torra busca poner muertos sobre la mesa para disparar el precio de su fracaso. Y cree contar con aliados en los comunistas de Podemos que llaman abiertamente a la violencia y en la voluntad «antifascista», en realidad antiespañola del aparato mediático izquierdista en España, que vuelve a mostrar brutalmente su vocación totalitaria, con LaSexta organizando pogromos contra los votantes de VOX. El sueño húmedo de sangre de la «vía eslovena» es un delirio más de Torra. Pero los españoles deben ser conscientes de que hay planes evidentes para una escalada de violencia que cuenta con la colaboración de sectores radicales de una izquierda que ha entrado en pánico en toda España ante la reacción, para ellos inesperada, de una maltratada nación que sale del letargo y está harta del abuso y la mentira.

Hermann Tertsch.

Articulista de Opinión.
Pues tarde o temprano, si siguen en esa tesitura, se van a encontrar con la suspensión de la Autonomía u otra cosa peor, la pena es que nos van a llevar a todos a situaciones muy muy difíciles, pero que no quede por parte del Estado español, el hacer todo lo que sea posible por evitarlas.
Eso también lo pienso yo. Pero cuando la sinrazón llega a límites extras, ¿qué hacer? Dialogar está bien siempre que se llegue a un acuerdo positivo para todos, pero si solo piensan en la separación, mal, muy mal tenemos el panorama catalán.
MARI. Yo a distancia creo que el tema de Cataluña no tiene solución. Ni con dinero. Están en la tesitura de la separación y dado que hay mucha gente que quiere separarnos, prefieren la separación a cualquiera negociación. Y si se vuelven atrás, ya pueden marchar en el primer avión de la mañana porque sus votantes les lincharían. Ahora bien, de momento con dinero soluciona el parche y mantienen viva las manifestaciones. Pero no nos engañemos, esto ha ido a más y sin solución. Ni estados federales, ... (ver texto completo)
Pues tarde o temprano, si siguen en esa tesitura, se van a encontrar con la suspensión de la Autonomía u otra cosa peor, la pena es que nos van a llevar a todos a situaciones muy muy difíciles, pero que no quede por parte del Estado español, el hacer todo lo que sea posible por evitarlas.
Mira ÁNGEL, a todos nos sale esa vena que tenemos, cuando se tocan temas de Cataluña, cuando vemos a Puigdemont en la tele o al Torrá pidiendo la expulsión de España de la UE con esa cara de..... que tiene, a todos nos sale esa vena "mala", pero estoy de acuerdo con Gabilondo, mientras solo haya palabras, DIALOGO Y PACIENCIA, hay gente en Cataluña y también en el resto de España y estos chiflados nos van a llevar a consecuencias muy muy malas, porque calientan el ambiente y hacen surgir los extremismos, ... (ver texto completo)
MARI. Yo a distancia creo que el tema de Cataluña no tiene solución. Ni con dinero. Están en la tesitura de la separación y dado que hay mucha gente que quiere separarnos, prefieren la separación a cualquiera negociación. Y si se vuelven atrás, ya pueden marchar en el primer avión de la mañana porque sus votantes les lincharían. Ahora bien, de momento con dinero soluciona el parche y mantienen viva las manifestaciones. Pero no nos engañemos, esto ha ido a más y sin solución. Ni estados federales, quieren la separación.
MARI. Sabias palabras de Gabilondo. Muy bien, un aplauso: plas, plas, plas.
Mira ÁNGEL, a todos nos sale esa vena que tenemos, cuando se tocan temas de Cataluña, cuando vemos a Puigdemont en la tele o al Torrá pidiendo la expulsión de España de la UE con esa cara de..... que tiene, a todos nos sale esa vena "mala", pero estoy de acuerdo con Gabilondo, mientras solo haya palabras, DIALOGO Y PACIENCIA, hay gente en Cataluña y también en el resto de España y estos chiflados nos van a llevar a consecuencias muy muy malas, porque calientan el ambiente y hacen surgir los extremismos, por eso hay que tener la cabeza fría y obrar de acuerdo a ella.
Sabias palabras del siempre sabio GABILONDO.

>>>>> No habrá nada que negociar pero las palabras no son delito y mientras no lo haya como lo hubo con el referendum, no SE PUEDE NI SE DEBE HACER NADA >>>>>>
MARI. Sabias palabras de Gabilondo. Muy bien, un aplauso: plas, plas, plas.
OTRO PARA TRIANA Y TAMBIÈN PARA ÁNGEL.

HOY POR HOY
LA FIRMA Iñaki Gabilondo.

Colorín, colorado...
Llegados a este punto solo cabe preguntar al presidente Sánchez para que está sirviendo la distensión, sobre qué podría dialogar con Torra, qué sentido puede tener a probar juntos un presupuesto
IÑAKI GABILONDO Madrid 10/12/2018
Las palabras del presidente Torra en Bruselas en la presentación del Consell per la República Catalana tienen la triste virtud clarificadora de liquidar las minúsculas ... (ver texto completo)
Sabias palabras del siempre sabio GABILONDO.

>>>>> No habrá nada que negociar pero las palabras no son delito y mientras no lo haya como lo hubo con el referendum, no SE PUEDE NI SE DEBE HACER NADA >>>>>>
OTRO PARA TRIANA Y TAMBIÈN PARA ÁNGEL.

HOY POR HOY
LA FIRMA Iñaki Gabilondo.

Colorín, colorado...
Llegados a este punto solo cabe preguntar al presidente Sánchez para que está sirviendo la distensión, sobre qué podría dialogar con Torra, qué sentido puede tener a probar juntos un presupuesto
IÑAKI GABILONDO Madrid 10/12/2018
Las palabras del presidente Torra en Bruselas en la presentación del Consell per la República Catalana tienen la triste virtud clarificadora de liquidar las minúsculas ... (ver texto completo)
CLARA. Muy bien por Gabilondo. Socialista, pero realista en cuestiones políticas que afectan a la integridad española. Cuando lees algo positivo, piensas en que NO ESTAMOS SOLOS, también hay periodistas que ven el peligro catalán.

Un saludo.
OTRO PARA TRIANA Y TAMBIÈN PARA ÁNGEL.

HOY POR HOY
LA FIRMA Iñaki Gabilondo.

Colorín, colorado...
Llegados a este punto solo cabe preguntar al presidente Sánchez para que está sirviendo la distensión, sobre qué podría dialogar con Torra, qué sentido puede tener a probar juntos un presupuesto
IÑAKI GABILONDO Madrid 10/12/2018
Las palabras del presidente Torra en Bruselas en la presentación del Consell per la República Catalana tienen la triste virtud clarificadora de liquidar las minúsculas esperanzas que pudieran quedar en la distensión y en el diálogo. Ya no hay marcha atrás, dijo Torra. La única salida es la vía eslovena, tirar para adelante con todas sus consecuencias, estamos dispuestos a todo. Le hacía la segunda voz el exconseller Toni Comín, el tramo que queda será dramático. Ha llegado el momento de pagar ese precio. Era la llamarada que faltaba para inflamar a sus seguidores e incendiar la situación. Con cuatro presos en huelga de hambre, con los Comités de Defensa de la República hostigando en las calles a unos Mossos desautorizados, a 10 días de la visita de Pedro Sánchez a Barcelona y a mes y medio de los juicios.

vía eslovena a la que apela Torra: una guerra de 10 días con más de 60 muertos
Está insensata apelación a la vía utilizada por Eslovenia en el año 1991 apuesta por la unilateralidad, ocultaba el pequeño detalle de que acabó en enfrentamiento armado que costó decenas de muertos y centenares de heridos. Después de oír lo que dijo Torra, de confirmar su visión de las cosas y sus intenciones, llamarse a engaño un segundo más es completamente absurdo. Llegados a este punto, que a mi juicio es el colorín colorado este cuento se ha acabado, solo cabe preguntar al presidente Sánchez para que está sirviendo la distensión, sobre qué podría dialogar con Torra, qué sentido puede tener a probar juntos un presupuesto, mientras Vox revolotea frotándose las manos.

Opinión
Iñaki Gabilondo

No habrá nada que negociar pero las palabras no son delito y mientras no lo haya como lo hubo con el referendum, no se puede ni se debe hacer nada.

Saludos
ESTE ES EL PERIODISMO AL QUE MUCHOS DEL FORO LLAMAN TENDENCIOSO.
Os animo a compararlo con lo que Triana nos pone aquí todos los días.

POLÍTICA
03/12/2018 10:16 CET | Actualizado 03/12/2018 10:20 CET
"El precio es altísimo": el contundente análisis de Pepa Bueno sobre Vox que debería hacer reflexionar a Albert Rivera
"Dilema".

"Albert Rivera se enfrenta al dilema de pasar a la historia por normalizar a un partido como Vox que propone la supresión de la España autonómica y la derogación, ... (ver texto completo)
CLARA. Mi opinión. Verás, ni PP ni Ciudadanos pedirán a VOX que se una a ellos. Es muy sencillo y de primero de Primaria. Mira, Clara, abiertamente el PP y Ciudadanos no pedirán a VOX que formen un tripartito, dejarán caer su unión con un; no, si nosotros (PP y Ciudadanos) no hemos pedido que VOX nos vote, han sido ellos los que nos votaron. Expediente terminado. ¿A qué es fácil? Al fin y al cabo es lo mismo que hizo tu jefe Pedro Sánchez; no, si yo no me uno a Podemos, no pactamos con ellos... ¡Pero si me votan no voy a decirles que NO! ¿A qué es fácil?