Opinión, repasando columnas


EL CONTRAPUNTO.

Nuestros hijos, «sus» niños.

La ofensiva contra el «pin parental» no defiende la libertad, sino el monopolio del pensamiento políticamente correcto.

Isabel San Sebastián.

Actualizado: 20/01/2020 00:10h.

Salvo prevaricación flagrante, dudo que la denuncia aireada por el Gobierno contra el llamado «pin parental» llegue a buen puerto en los tribunales, en el supuesto de que finalmente se presente. El artículo 27 de nuestra Constitución establece claramente: «Los poderes públicos garantizan el derecho que asiste a los padres para que sus hijos reciban la formación religiosa y moral que esté de acuerdo con sus propias convicciones», y sobre esa base legal descansa el sistema de control puesto en marcha por la comunidad autónoma de Murcia, que permite a los progenitores autorizar o no la asistencia de sus hijos a determinadas actividades extracurriculares destinadas a impartir enseñanzas insertas en ese terreno resbaladizo de lo religioso y lo moral. Podrá gustar más o menos la iniciativa, pero es incuestionable su carácter constitucional. La brutal ofensiva del Ejecutivo contra esa medida no pretende por tanto defender ninguna libertad, sino salvaguardar el monopolio del pensamiento políticamente correcto que ostenta la izquierda. Un monopolio cuya preservación pasa necesariamente por ejercer un dominio absoluto sobre los medios de comunicación, con especial acento en las televisiones, y por supuesto someter el sistema educativo a un férreo control ideológico, que es de lo que se trata. Nuestros hijos son nuestros a efectos de manutención y responsabilidad, pero los niños son suyos. Campo fértil abonado para su siembra sectaria. Cera virgen de su propiedad, sujeta a su manipulación.

Personalmente el «pin parental» se me queda corto y sesgado, toda vez que parece centrarse exclusivamente en charlas y talleres relativos al sexo, dejando fuera la política, cuando en mi humilde opinión es mucho más peligroso para la salud democrática de una sociedad el adoctrinamiento implacable del que son víctimas sistemáticas los chicos catalanes y vascos, entre otros, que cualquier planteamiento de opción sexual, dentro de las legales, desde luego. La precisión resulta pertinente, dado que circula por las redes el vídeo de una entrevista en el que se ve a la nueva directora general de Diversidad Sexual y LGTBI, Boti García, relatar arrebolada al vicepresidente, Pablo Iglesias, cómo mantuvo una relación afectivo-sexual con una alumna suya de 17 años. ¿Se imaginan la escandalera que se habría montado si un hombre heterosexual alardeara públicamente de haber seducido a una estudiante menor de edad sobre la que ejerciera un evidente poder en calidad de profesor? Tal revelación contravendría frontalmente los cánones de la ideología dominante, por lo que resulta impensable. La historia narrada por la señora García, en cambio, goza de bula total entre las feroces guardianas de la pureza feminista, por ser su protagonista lesbiana o por su proximidad a Podemos, tanto da.

No es éste el único documento gráfico revelador. Existe otro, no menos inquietante, que muestra a la exvicepresidenta socialista, María Teresa Fernández de la Vega, exponiendo ante unas escolares en clase: «Existen dos modelos diferentes. El modelo que representa un presidente de izquierdas, que mira para el futuro, que es optimista, que cree en la gente, en los pobres, en las mujeres, y otro modelo, que es el modelo del miedo y mira al pasado. El modelo del futuro es Zapatero, el modelo del pasado es Rajoy». Sin despeinarse.

Esta propaganda descarada, empleada desde hace décadas en los colegios de Cataluña para inculcar independentismo azuzando el odio a España, o en los del País Vasco con el fin de presentar el terrorismo de ETA como un «conflicto» entre dos bandos, constituye el alimento ideológico con el que la izquierda y sus socios han venido cebando a nuestros hijos, que consideran «sus» niños y futuros votantes. Totalitarismo puro.

Isabel San Sebastián.

Articulista de Opinión.
EL BURLADERO.

Las primeras perlas cultivadas.

Colau, la alcaldesa que está contra los aviones, el 5G, el turismo, la propiedad privada y la Policía.

Carlos Herrera.

Actualizado: 16/01/2020 23:56h.

No se puede pedir más. Los primeros compases nos brindan joyas deliciosas para los buscadores de perlas. La directora del Instituto de la Mujer, una tal Beatriz Gimeno, es la que dijo que a los hombres había que introducirnos una turgencia por el ano y que nadie debería ser heterosexual ya que ese es el gran mal de la humanidad. La responsable de la Dirección General de Diversidad Étnico Racial -departamento del que no teníamos noticia-, renunció avergonzada a su cargo por no estar «suficientemente racializada», que no es otra cosa que ser blanca. Para que no se excitaran los «colectivos antirracistas», la susodicha ha dado un paso atrás, avergonzada, y ha facilitado que sea nombrada una mujer ecuatoguineana, lógicamente negra. La ministra de Igualdad, por supuesto, no nombra hombres para altos cargos, solo mujeres como altas cargas. El infalible CIS de Tezanos acaba de proclamar que PSOE y Podemos son los grandes triunfadores de esta nueva oleada y que si ahora se convocasen elecciones no habría color (es interesante el dato que aclaraba Joaquín Leguina en su reciente Tercera: el bloque que ha aupado a Sánchez a la presidencia obtuvo algo más de diez millones de votos, mientras que el bloque que se opuso, con dos votos menos en el Congreso, obtuvo once y medio). La primera medida que toma el estupendo Marlaska es purgar la cúpula de la Guardia Civil, mandos que se han significado contra la sedición independentista, en clara concesión a los socios de ERC, lo cual puede ser un error, pero sobre todo es una indecencia. Suma y sigue.

Pero puede que lo mejor lo publicara en su web el Ayuntamiento de Barcelona, la ciudad que alberga el congreso mundial de teléfonos móviles que tan pingües beneficios le depara. Un artículo titulado «El 5G no es inocuo» indicaba que la tecnología 5G es claramente peligrosa para la salud. Asegura que esa tecnología está vinculada al cáncer, nada menos, y a otra serie de patologías. Para ello cita a la OMS y a supuestos informes que dicha organización habría publicado según los cuales estamos vivos de milagro: la OMS, por supuesto, jamás ha dicho algo así, antes al contrario ha afirmado que los teléfonos no pueden romper enlaces químicos y que en ningún momento pueden producir cáncer, enfermedades cardiovasculares o deterioros cognitivos varios. Ello no es cortapisa para que el Área de Ecología publique en su apartado un exordio propio de creencias exóticas y de charlatanes de feria en el que se aconseja dormir con el wifi apagado o transportar el móvil no demasiado cerca del cuerpo. Los bulos sobre los teléfonos móviles y las antenas correspondientes no son nuevos, de hecho son argumentos conspiranoicos que acumulan algunos años de práctica, pero que los avente la web del Ayuntamiento de una ciudad que acumula unos nada despreciables beneficios en forma de millones de euros anuales resulta absolutamente chocante. Solo le falta utilizar argumentos propios de la brujería, aquellos que se manejaban cuando llegaron a nuestra vida los televisores o los microondas.

Díaz Ayuso, la presidenta madrileña, salió ayer rápidamente al quite para recordar que Madrid organizaría de forma entusiasta ese congreso. Razonable. Los organizadores, al parecer, cada año tienen alguna objeción que acumular a las anteriores, pero la sola alusión a una salida de Barcelona pone de los nervios a todos, tanto que el artículo ha durado en la web lo que una saliva en una plancha. Es verdad que todos los que se han muerto en el último año tenían teléfono móvil, fíjate tú, pero a quien habría que tener lejos no es a los teléfonos, es a Ada Colau, la alcaldesa que está contra los aviones, el 5G, el turismo, la propiedad privada y la Policía.

Esto no ha hecho mas que empezar. Qué maravilla.

Carlos Herrera.

Articulista de Opinión.
LIBERALIDADES.

Odio llena el vacío.

Los populismos son tan enemigos de la derecha como de la izquierda reformista.

Juan Carlos Girauta.

Actualizado: 15/01/2020 23:44h.

El sanchismo es la forma degenerada de una decadencia, la decadencia de la socialdemocracia. En tiempos mejores para esa corriente, cuando Willy Brandt apadrinó al joven Felipe González, eran muchas las reformas que una izquierda bien afiliada podía aspirar a introducir aquí. Cuando llegara el momento, ya que primero había que arrebatarle al PCE su capital antifranquista.

Consolidado el PSOE como única alternativa a la UCD tanto en las elecciones de 1977 como en las de 1979, y con el abandono del marxismo, que obligó a González a una especie de dimisión condicional, el triunfo socialista solo era cuestión de tiempo. El tiempo fue poco: tres años; el triunfo, abrumador. Quedaba el camino expedito para que una izquierda rejuvenecida y moderna consumara la total normalización de la España democrática, con la integración en Europa en 1986 y la permanencia, tras referéndum, en una OTAN que mantenía el peso o el simbolismo de la Guerra Fría.

Cuando el PSOE perdió el poder en 1996, González había hecho su parte. Pronto el PP haría la suya cumpliendo los criterios de Maastricht que nos dieron acceso al euro. La socialdemocracia como proyecto claramente diferenciado estaba acusando los mazazos de los ochenta: el fracaso del gobierno socialcomunista de Mitterrand le había mostraba sus límites; el éxito económico del thatcherismo había consagrado el capitalismo popular por el que optaría Aznar.

Con perspectiva histórica, no es erróneo ver en el declive de la socialdemocracia una consecuencia de su propio éxito. Siempre y cuando pongamos al mismo nivel la atención por lo social del ordoliberalismo alemán, de la economía social de mercado, de Adenauer y de la inspiración cristiana de todo lo anterior. Con sectores públicos que pesaban, y pesan, más del cuarenta por ciento de la economía, y con Estados de bienestar asegurados, ¿qué nos garantizan quienes aún se llaman socialistas que no nos hayan garantizado igual o mejor los conservadores?

Es crucial entender que los actuales populismos, de cualquier signo, son tan enemigos de la derecha convencional como de la izquierda reformista, pues lo son del aparataje continental. Abrir a comunistas un gobierno de la UE es una excentricidad. Pero el sanchismo los prefiere (espero que nadie dude ya de ello) a los liberal-conservadores a pesar de que -o quizá porque- aquellos impugnan los fundamentos del sistema y defiendan el derecho de autodeterminación. Verán.

Desde Zapatero, el PSOE no tiene carácter constructivo. Ofrece antagonismo, división social permanente; así combate su horror al vacío. Es irónico, y forma parte de su juego, que acuse a la oposición de dividir. Y sería estúpido que liberales y conservadores mordieran ese anzuelo. Las trampas se pueden sortear sin omitir ni una denuncia, sin desdeñar ni un recurso democrático... y sin permitir que un proyecto hueco mantenga el debate público en los términos que a él le benefician.

Juan Carlos Girauta.

Articulista de Opinión.
JOAQUÍN LEGUINA - LA TERCERA.

Aclaremos.

« ¿Qué nos toca hacer a quienes dentro y fuera del PSOE queremos resucitar la socialdemocracia española, la que ha destruido Pedro Sánchez? Prepararnos para actuar, sin prisas y sin pausas, a fin de conseguir que el sanchismo no sobreviva a las próximas elecciones y en primer lugar hacer todo lo posible para que Iceta no consiga lo que se propone»

Joaquín Leguina.

Actualizado: 15/01/2020 08:02h.

Lo dijo un viejo profesor de Filosofía en la Facultad bilbaína de Ciencias Económicas en la cual estudié: «Aclaremos, Colón no fue a América nadando», para a continuación matizar tan obvia afirmación con la parrafada que sigue: «sino que utilizó las artes y los saberes que habían sido escogitados antes del famoso día en que salió de Palos para hacer del Atlántico una vía».

Aclaremos nosotros también: el Gobierno de Sánchez es legítimo porque es legal, es decir, que 167 son más que 165, pero eso no quiere decir que los votos que están detrás de los 167 diputados del «sí» sean más que los que apoyaron a los 165 diputados del «no». La verdad es la contraria: el «sí» tiene detrás 10,9 millones de votos y el «no» 11,3 millones (los que se abstuvieron en el Congreso sumaron 1,1 millones de votos).

Así que menos lobos y, sobre todo, no se puede engañar al personal alegando -como viene repitiendo Sánchez- que su Gobierno es fruto de un «mandato» del pueblo español. En realidad, la mayoría de los ciudadanos españoles con derecho a voto sigue teniendo una clara inclinación por el centro izquierda y así se vio en las elecciones de abril que entre Sánchez y Rivera se empeñaron en dejar fallidas. En efecto, el PSOE+ C’s obtuvieron entonces 11,7 millones de votos y más de 180 diputados.

En otras palabras: Podemos+PSOE han podido formar Gobierno gracias a la Ley Electoral y a la división en tres del centro derecha pero no por el voto de los españoles.

La segunda, que más que aclaración es una obviedad, consiste en recordar que Sánchez ha hecho tras las elecciones todo lo contrario de lo que prometió durante la campaña electoral (pacto con Podemos que dijo quitarle el sueño y apoyo en el independentismo que dijo combatir). Es evidente que tales engaños no encierran ninguna responsabilidad penal y los asesores publicitarios que suelen rodear (en mala hora) a los líderes políticos actuales también aseguran que esas falsedades no influyen en los resultados de las elecciones venideras, aunque yo no creo para nada en la buena vista de tales asesores (y si no, ¿por qué ha perdido Sánchez casi 800.000 votos entre abril y noviembre?). A quien le incitó al bloqueo tras las elecciones de abril para así sacar más votos en las siguientes elecciones haría bien Sánchez en ponerlo de patitas en la calle y sin indemnización, por mendrugo.

Otra aclaración es también necesaria. Se trata del PSC de Iceta y de su indudable influencia en las decisiones de Sánchez. En las últimas elecciones autonómicas, posteriores al golpe del 1 de octubre de 2017, el PSC, que venía perdiendo votos sin parar desde la aventura de Maragall, fue materialmente barrido por Ciudadanos, liderado en aquella ocasión por Inés Arrimadas. Pues bien, después de la espantá de esta mujer y con la política suicida de Rivera, Ciudadanos sacó tan solo 5 diputados en Cataluña en las elecciones generales del 28 de abril y cayó a 2 diputados en las del 10 de noviembre, mientras que le PSC se recuperaba y obtenía 12 diputados tanto en abril como en noviembre, colocándose inmediatamente detrás de ERC (15 diputados en abril y 13 en noviembre). Ante la nueva situación, el proyecto de Iceta, a día de hoy, no es otro que repetir la jugada nefasta del tripartito, que hoy podría ser un bipartito PSC+ERC (25 diputados en noviembre sobre un total de 48). Para ello bastaría con repetir los resultados de noviembre y así ese bipartito tendría una cómoda mayoría en el Parlamento de Cataluña.

Ante este panorama, ¿qué nos toca hacer a quienes dentro y fuera del PSOE queremos resucitar la socialdemocracia española, la que ha destruido Pedro Sánchez? Prepararnos para actuar, sin prisas y sin pausas, a fin de conseguir que el sanchismo no sobreviva a las próximas elecciones y en primer lugar hacer todo lo posible para que Iceta no consiga lo que se propone. Para lo cual es preciso montar en Cataluña una plataforma política capaz de obtener en las urnas los resultados que ya obtuvo Ciudadanos en las Autonómicas de diciembre de 2017, pero esta vez contando con los restos de este partido y los muchos socialdemócratas desplazados de la UGT catalana (hoy colonizada por el independentismo) y del PSC de Iceta (especialmente aquellas personas provenientes de la vieja federación del PSOE) y confluyendo todas estas fuerzas con las que ha creado Manuel Valls. Una plataforma decididamente constitucionalista y dispuesta a combatir por igual al separatismo y a la equidistancia medrosa y mentirosa de Iceta.

La destrucción del PSOE y de cualquier organismo participativo dentro de él están perfectamente descritas en sus actuales estatutos, en los cuales queda claro, por ejemplo, que el Comité Federal o los secretarios regionales nada tienen que decir ante las decisiones soberanas del líder, convertido en dueño y señor de la organización. Y si alguien desea que se llegue solo a discutir cualquier propuesta o iniciativa necesita el aval de al menos el 20% de los afiliados. En pocas palabras: ahí dentro no hay nada que rascar. Por lo tanto, lo que ha de hacerse es preciso hacerlo fuera de la organización y sin que quienes seguimos dentro del PSOE debamos abandonar sus filas. Es preciso, pues, ir creando plataformas políticas con intención electoral para hacer que Sánchez ni siquiera pueda presentarse a las próximas elecciones generales.

¿Por dónde empezar? Pues por aquellas provincias (que son más de veinte) en las cuales el último diputado del PSOE lo ha obtenido gracias a que VOX o C’s no han conseguido escaño, tirando así sus votos.

Joaquín Leguina fue presidente de la Comunidad de Madrid.

Joaquín Leguina.
VIDAS EJEMPLARES.

Lola se ríe.

De ministra de Justicia a fiscal general para echar un cable a los separatistas.

Actualizado: 13/01/2020 23:34h.

Lola, como la llaman quienes bien la quieren, se rió mucho en aquella comilona del 23 de octubre de 2009 en el restaurante gallego Rianxo, en Madrid. Su entrañable amigo «Balta», entonces el togado más mediático, la llevó a una cuchipanda que celebraba una condecoración al vidrioso comisario Villarejo. Lola era por entonces fiscal de la Audiencia ... (ver texto completo)
La Lola se fue a los puertos.
VIDAS EJEMPLARES.

Lola se ríe.

De ministra de Justicia a fiscal general para echar un cable a los separatistas.

Actualizado: 13/01/2020 23:34h.

Lola, como la llaman quienes bien la quieren, se rió mucho en aquella comilona del 23 de octubre de 2009 en el restaurante gallego Rianxo, en Madrid. Su entrañable amigo «Balta», entonces el togado más mediático, la llevó a una cuchipanda que celebraba una condecoración al vidrioso comisario Villarejo. Lola era por entonces fiscal de la Audiencia Nacional, donde llevaba dieciséis años. La comida fue una risa. Se prolongó más de tres horas y acabó con chupitos, copazos y cotilleos, entre macarras y soeces, que arrancaban carcajadas en jovial francachela. Lola llamó allí «maricón» a quien andando el tiempo se sentaría con ella en el Consejo de Ministros. Ay, qué gracia. Lola, que luego formaría parte del Gobierno más feminista del orbe, explicó a los presentes que en caso de ser juzgada ella, desde luego, preferiría un tribunal de hombres a uno de mujeres: «De tías no quiero». Como el ambiente era de confianza, Villarejo explicó a los comensales que había montado un prostíbulo para extraer información a personas VIP, «porque a la gente dura de los consejos de administración les pones una chorbita, se la tiran y...». Lola se tronchaba de risa. No se le ocurrió reparar en el detalle de que ella era fiscal y le estaban contando un delito.

Cuando el preso Villarejo comenzó a filtrar lo anterior, Lola, ya ministra de Justicia, emitió un comunicado oficial negando «cualquier tipo de relación». No lo había visto en su vida. Pero Villarejo divulgó los audios que los mostraba en cordial charleta. Lola, fiel a la escuela sanchista, había mentido. Acabó reconociendo tres reuniones. Qué gracia.

Lola ostenta un récord: nadie ha logrado tantas reprobaciones en tan poco tiempo. En octubre de 2018 fue reprobada por el Congreso por mentir sobre su relación con Villarejo. Después la reprobó el Senado, por dejar tirado al juez Llarena de manera vergonzosa cuando Puigdemont lo denunció en Bélgica. La batalla de Llarena contra los sediciosos dificultaba los apaños de Sánchez con ellos, así que Lola traicionó al juez, desoyendo los ruegos del Consejo del Poder Judicial. En noviembre de 2018, tercera reprobación, por purgar a Edmundo Bal, jefe del área Penal de la Abogacía del Estado. Su baldón imperdonable había sido alinearse con la Fiscalía del Supremo y recomendar el castigo más firme para los golpistas. Lola respondió en el Congreso a todo este oprobio con furia y risas despectivas.

En una maniobra que en una democracia sana no tendría un pase, ayer Lola fue designada fiscal general del Estado. Pasa sin transición del Ministerio a la Fiscalía, con la misión de echar agua a las acusaciones contra los separatistas y ayudar así a mantener a Sánchez en el alambre. Lola se reía con ganas mientras entregaba la cartera de Justicia a su sucesor.

Carmen Calvo aseguró impertérrita a los periodistas que con esta jugada el Gobierno «en ningún momento ha pretendido controlar la Fiscalía». Más carcajadas. Pero amargas. Las que provoca el acelerado deterioro de las instituciones y la compulsiva afición del sanchismo a tomar al respetable por una recua de ígnaros.

Luis Ventoso.

Director Adjunto.
EL BURLADERO.

Las anunciadas lluvias de azufre.

Conviene tener a mano el paraguas pero no desplegarlo hasta la primeras gotas.

Carlos Herrera.

Actualizado: 09/01/2020 23:50h.

Del gobierno que sea capaz de pergeñar Sánchez ya habrá momento de teorizar. De momento sabemos que ha querido descafeinar a Iglesias haciendo cuarta vicepresidenta a una responsable política como Teresa Ribera, la simple que propone como avance ecológico prohibir la caza y los toros. Ahí tienes, Pablo, el primero de los cariños que te esperan de ese al que tantas veces has abrazado en las últimas semanas. Muchas lágrimas el día de la investidura y, me imagino, algún que otro venablo ayer, pero la política del mayor embustero de la historia política de España es así: hoy te vilipendio, mañana te necesito y te alabo, al día siguiente te ignoro. Y esto solo ha hecho que empezar: vete preparando para vivir en tu castillo de azúcar y para salir en la foto en contadas ocasiones.

No obstante, la prudencia invita a que esperemos al BOE. Los vaivenes declarativos son una cosa y los decretos son otra. Sánchez ha pasado de decir que Torra es Le Pen a reunirse con él en Pedralbes, de ahí a no cogerle el teléfono cuando aún no tenía cargos en su contra y, finalmente, a mantener una conversación «llena de cordialidad» una vez ha sido inhabilitado, ayer mismo. Quiero decir que todo es muy volátil, muy líquido, muy cambiante, y más estando de por medio un sujeto sin escrúpulos como Míster Tetuán, capaz de replantear todo lo prometido una vez metido lo metido, sin descomponer su mandíbula de acero, falsa como un duro de madera.

Pero con todo, conviene no jugar a los apocalipsis preventivos. Todos los días no se puede anunciar el apocalipsis y el fin de las cosas sin que el diluvio haya llegado todavía. Se puede sospechar de los programas políticos y de los anuncios programáticos, de las intenciones anunciadas en declaraciones tan campanudas como falsas, teatreras y afectadas, pero cuando hay que elevar la voz es cuando eso llega al Boletín. El día que este Gobierno apalee fiscalmente a unos y otros, ahogue a las empresas mediante normas estrangulantes y se dedique a la ingeniería social de carácter sectario, entonces será el momento de poner el grito en el cielo. Las expectativas no son precisamente halagüeñas, pero no pocos casos ha habido en los que la realidad ha doblado el pulso incluso a los más hiperventilados. Acuérdense del Mitterrand de su primer año de gobierno en el 81, en el que nacionalizó la banca y los principales grupos industriales franceses, acuchilló a impuestos a las mayores rentas y decretó semanas de 55 horas laborales y jubilaciones a los 60 años. El invento, después de la inflación, la fuga de capitales, la devaluación del franco y el aumento del paro -no necesariamente por este orden-, concluyó a los dos años con la contrarreforma de todas las medidas de la que se encargó Fabius. Y con la posterior victoria de Chirac en las legislativas, por supuesto. O no vayamos tan lejos: hoy aquel vociferante extremista griego llamado Tsipras - ¡«Aguanta, Alexis, que ya vamos!»- es un moderado socialdemócrata devoto seguidor de las normas bruselinas. Quiero decir que esto, tal y como rezan los clásicos, es como acaba y no como empieza. Sánchez, un curioso caso de muñeco de goma elástica, se adaptará a los escenarios que le convengan y engañará a todos los que pueda, y si lo que le conviene es mantener la reforma laboral de Rajoy, las mantendrá pese a todo lo que haya anunciado o negociado con ese socio suyo al que le acaba de colar una vicepresidenta por la gatera.

El mundo está lleno de hombres y mujeres del tiempo político que han anunciado lluvias de azufre que al final no han llegado. Conviene tener a mano el paraguas pero no desplegarlo hasta la primeras gotas.

Carlos Herrera.

Articulista de Opinión.
EL CONTRAPUNTO.

Ni vencidos ni domesticados.

Los separatistas que han hecho presidente a Sánchez están eufóricos. Ven en él a una pieza fácil de cobrar.

Isabel San Sebastián.

Actualizado: 09/01/2020 00:21h.

Pedro Sánchez es hoy presidente del Gobierno porque los separatistas catalanes y vascos han considerado que es su mejor apuesta para conseguir sus propósitos secesionistas. El político más débil, manejable y carente de principios de cuantos han pisado La Moncloa. Una pieza fácil de cobrar. Se lo dejaron muy claro durante la sesión parlamentaria del martes, escupiéndoselo a la cara cada cual a su manera. La de la Montserrat Bassa, portavoz de ERC, más zafia: «Me importa un comino la gobernabilidad de España». En otras palabras, yo habría votado «no» a su investidura porque odio a la España que usted representa, pero dado que confío en poder arrancarle la independencia de Cataluña, le voy a prestar una abstención condicionada a que cumpla con su compromiso de hurtar a los españoles la soberanía que les pertenece para transferírnosla a nosotros. Remataba así la intervención de su compañero, Gabriel Rufián, quien también hizo honor a su apellido al amenazarle con crudeza: «Sin mesa de negociación, no hay legislatura». Una extorsión en toda regla que dejó mudo al socialista, tan falto de dignidad como sobrado de prisas. Y eso que todavía no había oído lo peor...

Lo más grave de cuanto se ha dicho en el Congreso estos días aciagos no precisó de insultos o de actitudes chulescas. De hecho, pasó casi desapercibido entre la retahíla de «enseñanzas democráticas» a que nos tienen acostumbrados los albaceas de una banda terrorista que asesinó a novecientas personas, en nombre del pueblo vasco, sin una sola condena por parte de sus voceros. Salió de los labios de Óscar Matute, diputado de Bildu, con la fuerza demoledora que encierra una verdad descarnada: «Ni nos han vencido ni nos han domesticado». ¡Qué humillante puntualización para quien en tres ocasiones, durante ese debate, se había jactado con desvergüenza de encabezar el partido que, según él, derrotó a ETA!

«Ni vencidos ni domesticados». No se puede resumir mejor. Si estamos donde estamos, si el Gobierno de España incluye a un vicepresidente llamado Pablo Iglesias, que no hace mucho felicitaba a «la izquierda vasca y ETA por haberse dado cuenta de que la Constitución no instaura una suerte de reglas de juego democráticas, sino que mantiene una serie de poderes para, de una forma muy lampedusiana, cambiarlo todo para que todo siga igual» (sic). Si los costaleros de este Ejecutivo son dos fuerzas abiertamente enemigas de la Nación española y de las normas por las que se rige, hasta el punto de haber recurrido sistemáticamente a la violencia y protagonizado un intento de golpe de Estado, es precisamente porque ETA nunca fue derrotada, sino que negoció con Zapatero un «proceso», mal llamado de paz, cuya culminación era precisamente la voladura del orden constitucional que Sánchez y sus aliados se proponen liquidar ahora. «Ni vencidos ni domesticados». ¡Si lo sabrán ellos, que cambiaron las pistolas por actas de representación en las instituciones en cuanto se dieron cuenta de que les serían infinitamente más útiles para alcanzar su meta y les llovió del cielo un gobernante lo suficientemente vanidoso y cobarde como para caer en su trampa! «Ni vencidos ni domesticados». Más bien envalentonados ante la oportunidad histórica de construir finalmente su «patria» de vascos de sangre pura, con la complicidad de un partido hermano que no hace ascos a su trayectoria y el beneplácito de un jefe de gobierno que supera en vanidad, cobardía y ambición incluso al que les legalizó. ¿Qué más quieren ellos? Están eufóricos. Lo que está por ver ahora es a quién aflige el dolor que vaticinó ayer el Rey.

Isabel San Sebastián.

Articulista de Opinión.
POSTALES.

Cara victoria.

Desde el punto de vista histórico y moral, lo más grave es haber dado tal golpe a su partido, que quedará tullido por mucho tiempo.

José María Carrascal.

Actualizado: 08/01/2020 09:28h.

Pedro Sánchez ha ganado la batalla, pero puede haber perdido la guerra. Ha logrado ser investido presidente, pero a cambio de haber expuesto su falta de escrúpulos, su fariseísmo, su cobardía. En estos más primaverales que invernales días de cambio de año, ha mostrado más de él que en el tiempo que lleva en la presidencia, escabulléndose de los medios (Puigdemont ha dado muchas más ruedas de prensa) y ahora sabemos la razón: por ser el primero en saber el inmenso lío en que se ha y nos ha metido.

Sólo un hombre con una absoluta falta de principios puede creer que se puede gobernar un país con las fuerzas que intentan socavarlo y trocearlo. Pero eso es exactamente lo que ha hecho Pedro Sánchez. Que Esquerra Republicana tiene como único y último fin separar Cataluña de España lo ha proclamado cien veces. Que Podemos intenta dar la vuelta al sistema político, social y económico español lo demuestran quienes han elegido como socios en Hispanoamérica y mundo islámico. Aparte de que su condición de comunista es incompatible con la democracia liberal. Ambos le apoyan por creer que, les ayudará a alcanzar sus objetivos. Posiblemente se cree lo bastante listo para engañar a ambos, pero van a someterle a un estrecho marcaje, uno desde dentro del gobierno, otro desde fuera, para que cumpla sus compromisos. Y no digamos la oposición, que no es únicamente el PP, Vox y Ciudadanos, sino los muchos españoles que se dan cuenta de la gravedad de la situación.

Ante ello, tiene dos caminos: volcarse en la «agenda social», con medidas populistas de todo tipo, salario mínimo, pensiones, sanidad, educación, etc., pero con difìcultad de financiarlas -hay quien ha calculado en 30.000 millones de euros esos gastos-, lo que obligará a Bruselas a intervenir, por mucha influencia que tenga allí la exfuncionaria europea Calviño, y que los secesionista catalanes le exigirán en 15 días, plazo dado por Rufìán, qué hay de lo suyo. O puede activar «lo suyo», con concesiones de todo tipo en la mesa que han montado, desde la puesta en libertad de sus camaradas encarcelados hasta la «consulta» en Cataluña que les ha prometido. Y ahí va a encontrarse no sólo con PP, Vox y Cs, sino también con la mayoría de los españoles, incluidos muchos de su partido, no dispuestos a permitir la mutilación del país y a entregar maniatados a los compatriotas en Cataluña. Lo que quiere decir que Pedro Sánchez ha caído en la trampa tendida a los demás. Desde el punto de vista histórico y moral, lo más grave es haber dado tal golpe a su partido, que quedará tullido por mucho tiempo. Pero en el PSOE conocían perfectamente a Pedro Sánchez.

En cuanto a llamar «progresista» a un gobierno con la ultraizquierda que es el comunismo y la ultraderecha que es el nacionalismo identitario, sólo se admite como chiste.

José María Carrascal.

Articulista de Opinión.
EL CONTRAPUNTO.

Esto no puede salir bien.

¿Cuántos plazos podrá pagar Sánchez a sus extorsionadores de ERC y Bildu sin poner patas arriba el Estado de Derecho?

Isabel San Sebastián.

Actualizado: 06/01/2020 00:26h.

Salvo que, por milagro, algún diputado socialista o acaso el de Teruel Existe sufran un ataque de dignidad previo a la sesión parlamentaria de mañana martes, Pedro Sánchez será investido presidente del Gobierno con la mayoría más exigua de la historia democrática, alcanzada previo pacto de sumisión a Esquerra Republicana de Cataluña y Bildu. ¡Bonito timbre de gloria para el estandarte del puño y la rosa! El partido de Felipe González y Alfonso Guerra, el de Juan Carlos Rodríguez Ibarra y José Bono, el de Emiliano García-Page, Javier Lambán o Guillermo Fernández Vara, por mencionar únicamente a los vivos, aupado hasta La Moncloa por los herederos de una banda terrorista que asesinó a muchos de los suyos, unidos en comandita al más rancio independentismo supremacista catalán. Y tienen la desfachatez de llamarlo «progresismo». ¿Quién progresa con este engendro más allá de Rufián, Junqueras, Otegui, la apologeta de etarras Aizpurua y por supuesto el matrimonio Iglesias-Montero, que camina unido hacia la obtención de sendos ministerios sin el menor signo de rubor? No será España, desde luego, amenazada por las exigencias de estas fuerzas cuya razón de ser es destruirla, desgajando del conjunto a dos de sus regiones más ricas. Tampoco los ciudadanos españoles, cuya igualdad de derechos y oportunidades choca frontalmente con las pretensiones de esas formaciones nacidas para reivindicar privilegios y rasgos identitarios. Ninguno de los valores tradicionalmente defendidos por el socialismo sale reforzado de un pacto logrado a costa de agachar el testuz ante grupos que, por su naturaleza, ideario e historial serían ilegales en muchas democracias consolidadas de nuestro entorno. Los únicos beneficiarios del mismo son los citados chantajistas, que jamás soñaron con llegar a tanto, y el propio Sánchez... de momento.

El líder socialista se dispone a tocar el cielo, pero su éxito será efímero. No hace falta una bola de cristal para vaticinarlo. Basta haber asistido al debate de investidura y escuchado la sarta de barbaridades que engulló, sin rechistar, en su afán por alcanzar el poder a cualquier precio. Amenazas explícitas y descalificaciones personales de Rufián, ofensas al Rey, a la Justicia y a la Nación de Aizpurua. Desprecio escupido a su rostro con infinita chulería, soportado por su bancada en actitud de humillación absoluta. ¿Hasta cuándo será capaz de tragarse el PSOE esa mercancía pútrida? ¿Cuántos plazos podrá pagar a sus extorsionadores? Sin poner patas arriba el Estado de Derecho, no muchos. Sánchez será investido, pero no conseguirá gobernar, salvo que se embarque en un proceso revolucionario. El apaciguamiento es pan para hoy y hambre para mañana.

En esto consistía el «proceso» que puso en marcha Zapatero, asignándole el apellido falsario de «paz». Una enmienda en toda regla al régimen del 78. La voladura de la España constitucional, del imperio de la Ley, que a decir del candidato ya no basta para defender el sistema democrático, de la Monarquía, impunemente atacada desde la tribuna del Congreso con el aval de su presidenta, y de la soberanía nacional de los españoles, fraccionada por comunidades autónomas con la aceptación de «consultas» impuestas por los separatistas. La liquidación de todos los consensos que nos han brindado los años de mayor prosperidad de nuestra historia. Ese es el plan de la coalición que ha encumbrado a Pedro Sánchez y por eso ha contado su Frankenstein con el respaldo de Bildu y ERC. Está por ver ahora hasta dónde se atreve a llegar el socialista en sus ataques a la Carta Magna y cuánto margen de actuación le dejan los indeseables que le acompañan.

Isabel San Sebastián.

Articulista de Opinión.
OPINIÓN.

EDITORIALES. TRIBUNAS.

Cuando te vuelves loco para mantener el poder.

EDUARDO INDA. 04/01/2020 22:44.

Me temo muy mucho que la brutal detención de un ciudadano que portaba una bandera constitucional y gritó “ ¡Viva España!” ante la sede socialista de Ferraz es un símbolo y por ende un síntoma de lo que está por venir. No era un peligroso yihadista portando un cuchillo de escalofriantes dimensiones, ni un terrorista esgrimiendo un arma con siniestras intenciones y desde luego tampoco un franquista deseoso de vengar la exhumación del dictador. Nada que ver con el exquisito trato que se dispensa a los terroristas callejeros catalanes que cortan carreteras, el AVE o el aeropuerto de El Prat. O con quienes queman fotos del Rey, banderas constitucionales y ensucian con lazos golpistas la vía pública en Cataluña.

Las primeras consecuencias de la mayor ignominia en 42 años de democracia. Un botón de muestra light de lo que veremos y padeceremos en versión heavy. Las consecuencias de un pecado original que no es otro que el pacto de gobernabilidad con los comunistas financiados por las narcodictaduras venezolana y boliviana (esta última, afortunadamente ya extinta), con los golpistas catalanes y con esa repugnante Bildu que representa a quienes asesinaron a 11 socialistas y a otros 845 españoles.

Decía el general Fulgencio Coll y decía bien que la entente con ERC es un delito de traición que, en una democracia normal, le supondría un impeachment al presidente del Gobierno con mayores posibilidades de triunfar que ése al que está sometido Donald Trump. Aunque cierto es que aún no ha perpetrado ningún delito, y por tanto sería dudosa la imputación en estos momentos, la aplicación del contenido del compromiso supondría un delito de traición y otro de prevaricación como mínimo.
TRIANA. Me gusta ese escrito. Dice cosas lógicas y de razón.

Un saludo.
Ángel, es la pura realidad.

Un saludo.
TRIANA. Me gusta ese escrito. Dice cosas lógicas y de razón.

Un saludo.
Nuestro nuevo enemigo es la Ley.

Con Sánchez, más que con ningún otro presidente, cuesta saber a quién está intentando engañar a cada momento.

Salvador Sostres.

Actualizado: 04/01/2020 11:00h.

Dejar atrás la judicialización no puede significar otra cosa que la carta blanca para incumplir la Ley, presentada por Pedro Sánchez como un enemigo, como algo negativo que hay que superar desde el buenismo. Oponer la política a la Ley es oponerla a sí misma, porque la política sin Ley no existe y es sólo barbarie. Es peligroso que un presidente del Gobierno no lo entienda y sitúe «el entendimiento», «los sentimientos» o «el conflicto político» en un plano de superior legitimidad moral a la Justicia y lo que los jueces decidan; y esto exactamente es lo que hizo ayer el candidato a la investidura. Para dejarlo todavía más claro, no hizo ni una sola mención a la inhabilitación de Torra -ni a que se haya declarado en rebeldía- cuando anunció la mesa de diálogo entre el Gobierno y la Generalitat.

Con Sánchez, más que con ningún otro presidente, cuesta saber a quién está intentando engañar a cada momento. A veces es a sus barones, a veces es a Esquerra, a veces al conjunto de los españoles. Cuesta saber si Sánchez engañará a ERC haciéndole creer grandes cosas que luego no va a cumplir, o tratará de engañar a la Constitución y al conjunto de los españoles para violentarla al gusto de sus socios. Los republicanos temen lo primero. La derecha teme lo segundo. Y sólo Sánchez sabe hasta qué punto está dispuesto a arriesgar ya no sólo su carrera política sino la misma idea de España.

En todo esto, esencialmente, va a basarse la legislatura que en pocos días Sánchez empezará a liderar. Y también en atacar a la Iglesia, crujirnos a impuestos -y no desde una idea positiva de la economía y de la creación de riqueza, sino desde el resentimiento de quien nunca entendió la libertad ni el alma-; y por supuesto en llamarle fascismo o segregación a cualquier oposición o discrepancia, siempre en nombre del respeto, de la tolerancia, del diálogo y de la corrección política, mientras abre su gobierno al totalitarismo populista más siniestro, heredero de la ideología que más hambre y muerte ha causado en la historia de la Humanidad.

Salvador Sostres.

Articulista de Opinión.
EL BURLADERO.

Bienvenidos a lo desconocido.

Es de esperar que la duración de ese túnel sea breve.

Carlos Herrera.

Actualizado: 03/01/2020 00:03h.

El gobierno que empezará a crearse formalmente la próxima semana -salvo contratiempos no esperados, pero nunca descartables del todo- estará constituido y apoyado, en buena parte, por individuos que no creen en España. El nuestro es un país de fortaleza suficientemente contrastada a lo largo de los años en los que se contabiliza su presencia como Nación y Estado, por lo que sería muy aventurado decir que está en proceso de aniquilación, pero sí puede afirmarse sin arriesgar demasiado que, en esta ocasión, quienes persiguen su desguace en la forma que lo conocemos van a manejar el poder casi a su antojo. Van a gobernar quienes quieren desmontar la Monarquía, quienes no creen en ningún tipo de consenso y quienes son partidarios de multiplicar hasta la náusea el inexistente derecho de autodeterminación. Ello, y el liberticida programa político presentado por la coalición sometida a investidura, advierten de una legislatura de alto riesgo en la que todos los ensayos que se esperan entran en el inquietante mundo de lo desconocido. La alianza apasionada de la izquierda socialista con el tardocomunismo de Podemos y la vigilancia permanente del independentismo catalán garantizan vivir en un permanente sobresalto en el que cada día nos sorprenderán con un nuevo dislate, la mayoría de ellos claramente contrarios a la Constitución del 78, que es la que desmontó una de las más dramáticas tradiciones de la política española: el frentismo. La Nación española tendrá que resistir como pueda el intento poco disimulado de la mayoría formada en torno a Pedro Sánchez de diluirla paso a paso. Las naciones, en el apasionante y brumoso Reino de lo Desconocido, serán asunto de territorios debidamente sexados por los Iceta de turno y reivindicados por formaciones con sus jefes en la cárcel castigados por golpistas sediciosos.

Hay quien asegura que la estabilidad de ese gobierno difícilmente resistirá los tirones y tensiones a los que será sometido como causa de la naturaleza de los elementos que lo conforman. Puede ser. Pero se cuidarán mucho de no perder la oportunidad que se les brinda, antes de que el mentiroso irresponsable de Sánchez vuelva a perder el sueño: por poco que dure su legislatura tendrán tiempo de dejar España como un solar. Será interesante ver cómo se las componen para encajar en el ordenamiento legal español iniciativas impropias, como la famosa mesa de gobiernos, los acuerdos que alcancen -que donde deben tomarse es en sede parlamentaria, no en mesitas de camping- y el inevitable referéndum de consolación -o no- en el que someterán los pactos a la opinión de los catalanes. Con el apoyo de la acorazada judicial que pastoreará en el Constitucional el polvoriento Conde Pumpido puede que se produzca el milagro del encaje, mediante contorsiones, de un elefante en un hula-hop, pero aún así no todo podrá ser deglutido por la legislación vigente, esa que para ser cambiada precisa de consensos que jamás alcanzarían. Es de esperar, por el bien común, el progreso, el bienestar y la convivencia de los ciudadanos de este solejar, que la duración de ese túnel desconcertante en el que nos vamos a meter -algunos, bastantes, muy alegremente- sea breve. Incluso resultaría providencial que Sánchez, embustero sin atisbo de vergüenza alguna, también haya mentido a sus socios y sus promesas sean falsas. Cuánto nos íbamos a reír.

Pero no va a ser así. La investidura de la Cabalgata dará paso a un gobierno con no demasiado margen para tomar medidas económicas de bronco alcance ya que Bruselas vigila, pero eso lo compensarán con ocurrencias muy radicales, propias de la extrema izquierda, y con constantes cesiones a sus mantenedores para poder sacar adelante los diversos proyectos que tengan en cartera. Aunque esa misma debilidad pueda ser coartada para no cumplir sus promesas, cuando Sánchez se vea fuerte volverá a las urnas. Entretanto, sean bienvenidos a lo desconocido.

Carlos Herrera.

Articulista de Opinión.