Opinión, repasando columnas


Es verdad. Es verdad lo que cuenta Carlos Herrera, se fue y que el cielo le juzgue.

Un saludo.
Ángel, buenos días, la vida continúa y creo que será mucho más tranquila y apacible para el Sr. Rajoy, creo que ha sabido hacerlo, otros no podrán hacer lo mismo que a hecho él.

Un saludo.
Fuese Rajoy.

La marcha de Rajoy ha sido insospechadamente natural en un país en el que esa naturalidad parece extraterrestre.

Carlos Herrera.

Actualizado:

21/06/2018 23:43h.
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Es verdad. Es verdad lo que cuenta Carlos Herrera, se fue y que el cielo le juzgue.

Un saludo.
Fuese Rajoy.

La marcha de Rajoy ha sido insospechadamente natural en un país en el que esa naturalidad parece extraterrestre.

Carlos Herrera.

Actualizado:

21/06/2018 23:43h.

Y no hubo nada. O sí. O no. Depende. Hubo lo que hubo: le despacharon del poder y entendió que su ciclo había acabado. Y entendió también que a partir de los sesenta hay vida en otros ámbitos, y amigos que recuperar, y lugares a los que volver, y trabajos que retomar; sobre todo si antes has tenido algún tipo de trabajo que te permita ganarte holgadamente la vida sin tener que recurrir a mamandurrias diversas. Cosa que no pueden decir todos.

Rajoy, siendo joven, se licenció en Derecho y optó por un camino que recorren varios jóvenes, con diversa suerte, y que consiste en opositar: debes estudiar el equivalente a una segunda carrera en los mejores años de tu vida, sacrificarte hasta lo indecible y tratar de ser mejor que otros que concursan por la misma plaza que tú. Rajoy lo consiguió y obtuvo su famosa plaza de registrador de la propiedad, que es una cosa que nunca he acabado de entender en qué consiste ni por qué hay que pagarlo, pero que está ahí y su obtención es tan concurrida como Notarías o Abogacía del Estado. Anduvo poco tiempo en el despacho: al poco, quizá con 26, ya era parlamentario autonómico, y después de ahí sucediose un largo recorrido de cargos y cargas que desembocó en la Presidencia del Gobierno de España, desempeño que le ha llevado unos siete años endemoniados en los que puede sentirse satisfecho de haber dejado el país mejor de como lo encontró. Después de sortear los años más difíciles de la historia reciente de España -la crisis que comenzó en 2008 también forma parte de ese periodo, pero la alacena estaba llena y se dilapidó toda reserva posible-, se enfrentó con suerte diversa al desafío más demoledor de la integridad nacional que España ha vivido en su menester. Después de evitar el rescate de España, hubo de ver cómo se embestía al Estado más antiguo de Europa desde uno de sus territorios privilegiados y cómo se organizaba un aquelarre violento y separatista tendente a proclamar una república independiente en un territorio en el que ni siquiera la mayoría de su población lo quería. Toreó como pudo y supo: seguramente se pudo hacer mejor, pero hizo lo que cualquier mandatario europeo hubiera hecho; aplicó la legislación y propició, soportando todos los aspavientos inevitables, la vuelta a la legalidad.

Una vez descabalgado de la Presidencia, Rajoy podía haberse convertido en un exquisito jarrón chino, en un diseñador del futuro de su partido, en un miembro del Consejo de Estado o en un conferenciante disputado en diversos foros. Pero ha optado por convertirse en un señor de Alicante, un paseante matutino por la fachada marítima de la ciudad y un burócrata estupendo de una localidad costera en la que se venden y se compran propiedades. Se despidió con elegancia, dejó el toro en suerte a quien le hizo el quite, y renunció a pompas y oropeles: hoy puede estar satisfecho de haber sido el único que se ha marchado sin dejar medio pie descolgado atrás. No crean que sus adversarios se lo han reconocido: no le ha llamado Sánchez, ni Rivera, ni los sibilinos del PNV. Ni siquiera testas coronadas. Solo le ha telefoneado Pablo Iglesias para testimoniarle su admiración por la elegancia de la retirada, cosa que ha agradecido. No tiene demasiado interés por influir en el futuro de su partido y solo quiere organizar su trabajo de lunes a viernes en su despacho y disfrutar de su familia -esa cosa tan burguesa- todos los fines de semana.

La marcha de Rajoy ha sido asombrosa, difícilmente homologable con otros ejemplos europeos e insospechadamente natural en un país en el que esa naturalidad parece extraterrestre. Vaya usted a saber si algún día se lo reconocerán, pero de momento se lleva el oropel de haberse comportado como un ser inopinadamente normal.

Carlos Herrera.

Articulista de Opinión.
La turba y el cazuelón de fideos.

Aunque nunca es agradable figurar en lista negra alguna (por lo que pueda pasar), en realidad a los Roca no debiera inquietarles demasiado ser distinguidos entre esos presuntos traidores.

Álvaro Martínez.

Actualizado:

21/06/2018 04:38h.

De poco les ha valido a los hermanos Roca aquel cazuelón de fideos y ese arroz tan rico que prepararon para alimentar a los voluntarios del referéndum ilegal del 1-O. En cuanto la secta del lazo amarillo se ha enterado de que la entrega de los Premios Princesa de Girona se celebrará en dependencias de su empresa, una vez que el Ayuntamiento de la ciudad les ha negado un auditorio municipal, la turba ha vertido sobre los ilustres cocineros una copiosa lluvia de mensajes de tono amenazante para que «os repenséis» la cesión de un espacio «al Borbón». No merece la pena reproducir el resto de la chusca y lamentable retórica con que dirigentes de las facciones soberanistas han tratado de amedrentar a los Roca, cuyo restorán volvió ayer a obtener el reconocimiento internacional como el segundo mejor del mundo y el primero en excelencia de toda España. Paralelamente, y sin darle un minuto de tregua, la turba ha recibido al nuevo alcalde de Badalona, del PSC, con amenazas de muerte pintadas en los muros de la ciudad. «Recuerda que eres mortal», le han escrito por desplazar a la dirigente populista que gobernaba la localidad con el apoyo de los separatistas.

Este es el ambientazo que ha impuesto la banda del lazo en Cataluña, ese nocivo clima que no admite disidencias ni pasos atrás y que señala como traidores a la causa a todos aquellos que no se entreguen a la tarea de reivindicar la fantasmagórica república que pretenden, donde solo caben ellos, como queda bien claro al leer a Quim Torra y su lamentable producción de texto xenófobos y supremacistas (tiene hasta 400 «reflexiones» de ese tenor), una vergüenza sin matices que debería poner la cara colorada a cualquier demócrata.

Los Roca son una de las celebridades más internacionales de la Cataluña de hoy, pero ni eso les salva de la máquina de picar reputaciones y estigmatizar como «mal catalán» puesta en marcha por la banda del lazo amarillo. Señalados por la turba como presuntos «colaboracionistas» de la causa monárquica por acoger a los Reyes y la entrega de unos premios que promocionan a Gerona, los hermanos Roca pasan al lado oscuro de la cruzada, donde habitan los enemigos de Cataluña.

Aunque nunca es agradable figurar en lista negra alguna (por lo que pueda pasar), en realidad a los Roca no debiera inquietarles demasiado ser distinguidos entre esos presuntos traidores. No hace ni una semana, la turba boicoteaba un homenaje a Cervantes, quizá el hombre más universal aquí nacido y que hizo viajar hasta Cataluña al Quijote, poniéndola así para siempre en el mapa del mundo. Ayer Ciudadanos reivindicó la obra en el Parlament. Si Cervantes no pudo convencer a la turba con el Quijote mal lo iban a conseguir los Roca con un cazuelón de fideos.

Álvaro Martínez.

Redactor jefe.
TRIANA. Carrascal nos deleita con un buen artículo. Las mentiras de Pedro Sánchez comienzan hace unos años cuando dijo que con Podemos no pactaría entrar como presidente. Y sin embargo, ahí está con los votos de Podemos. Ver para creer.

Un saludo.
Ángel, efectivamente así es, el señor Sánchez, donde dijo digo a ahora dice diego, y espera para ver lo que pasará con los independentistas, tiempo al tiempo. Y Carrascal un buen periodista de toda la vida.

Un saludo.
TRIANA. Carrascal nos deleita con un buen artículo. Las mentiras de Pedro Sánchez comienzan hace unos años cuando dijo que con Podemos no pactaría entrar como presidente. Y sin embargo, ahí está con los votos de Podemos. Ver para creer.

Un saludo.
Donde dije digo...

Sánchez ha engañado a todos. A los adversarios, es normal. A los que le hicieron presidente, no tanto.

José María Carrascal.

Actualizado:

20/06/2018 01:01h.

Relajado, amable, sonriente como si en vez de llevar sólo tres días en La Moncloa, llevara años, e incluso como si le perteneciese, se mostró Pedro Sánchez en sus primeras declaraciones como presidente. Además, lo hizo en la forma política más tradicional: desdiciéndose de cuanto había dicho. Para empezar, anunció que piensa quedarse hasta 2020. ¿Pero no habíamos quedado en que la moción de censura era para echar al corrupto PP y convocar elecciones de inmediato? Pues no, va a agotar la legislatura y eso porque no tiene otro remedio. La segunda sorpresa fue que «no considera al PP corrupto», sino que se dispone a cooperar con él y, para demostrarlo, acepta sus presupuestos y su reforma laboral, con solo algunas correcciones, tras echar pestes de ambos. ¿Cuándo mentía, entonces o ahora? Posiblemente, en ambas. ¿Va a haber más rescates como los del Aquarius? No, no, esa fue una excepción, una emergencia humanitaria, pero a los que llegan en patera se les aplicará la normativa inmigratoria como hasta ahora. O sea, los que se ahogan en el mar de Alborán son distintos de los que lo hacen en el Mediterráneo central. ¿Se acercarán a las cárceles catalanas los nacionalistas presos? Él lo ve «razonable», tras cerrarse el sumario y con el beneplácito del juez que lo lleva. ¿Y los reclusos de ETA? Esos son distintos, pues han sido condenados por terrorismo. O sea, dar un golpe de Estado es menos grave que poner una bomba. No continúo las contradicciones, pues debo comentar el segundo tema del día, y resumo: Sánchez ha engañado a todos. A los adversarios, es normal. A los que le hicieron presidente, no tanto. Pero los tiene agarrados por las partes, como aquel paciente al dentista: «Si me duele, aprieto», o sea, «Si me hacéis la vida imposible, vuelve el PP». «Puedes engañar a uno una vez, pero no a todos siempre», dicen los americanos. A los españoles nos pueden engañar todas las veces si halagan nuestros rencores.

El otro gran tema del día es la candidatura de dos mujeres a la presidencia del PP que, tras la renuncia de Feijóo, quedan como favoritas. Me habrán leído que sería la mejor forma de anular el golpe de efecto del gabinete feminista de Sánchez. Las dos son conocidas, pero Sáenz de Santamaría quedó marcada por haberse dejado engañar por Roures y Junqueras. Mientras Cospedal tiene a su favor que echó a Bárcenas de Génova y le ganó un proceso. Aparte de tener mucho más claro el futuro del partido: regenerarlo, rejuvenecerlo y revitalizarlo. Refundarlo en suma, manteniendo sus esencias, defensa de la libertad, firmeza en la unidad de España, tolerancia cero con los terroristas, apoyo a sus víctimas y atención a cuantos necesitan ayuda, con el denominador común de la igualdad de todos los españoles. «Sé muy bien lo que hay que hacer, y lo haré», dijo, al aceptar el desafío de intentar ser la primera mujer al frente de un gobierno español. ¿Lo conseguirá? Sólo me atrevo a decir: peor que la mayoría de los expresidentes no podrá hacerlo.

José María Carrascal.

Articulista de Opinión.
MONTECASSINO.

El odio a la verdad.

Los comunistas la vuelven a tomar con ABC.

Hermann Tertsch.

Actualizado:

19/06/2018 16:53h

<<Para enfadar a un conservador dile una mentira. Para enfadar a un “progresista” dile una verdad». Este dicho vuelve a ser cierto en esta nueva y agitada España sanchista en la que todo lo peor vuelve como con ZP a disfrazarse de bondad. Quien diga verdades se convierte en enemigo a batir por los adalides del bien falsario. Pocos necios creerían a Pedro Sánchez cuando dijo que nada debe a los siniestros aliados que le han llevado al Gobierno con sus ridículos 84 escaños. Hoy ya todos esos extremistas, desde los comunistas de Podemos a los golpistas y filoterroristas, se ven con derecho a olvidar todo disimulo en sus ataques a la legalidad. Sánchez se lo debe. Él está dedicado a los regalos con dinero ajeno, desde su reality show en Valencia a los nueve millones para sindicatos. Para gastos y el buen apetito. No le vayan a irritar al recordarle promesas delirantes.

Ayer, la verdad que enfadó a la tropa fue otra vez un mérito de este periódico. ABC tiene desde hace 115 años el honor y el privilegio de irritar a muchos, pero sobre todo a los más furibundos enemigos de la libertad, que en España son, tras los terroristas y junto a los separatistas, los comunistas. Ayer, la portavoz de los comunistas de Podemos en el Congreso, Irene Montero, no solo atacó como es habitual al periódico por lo que dice. En una inaudita intervención en televisión dijo que había que prohibirle a ABC que publicara las portadas que publica sobre la crisis de los refugiados.

Portadas con tragedias en el mar que se multiplicarán. Por el «efecto llamada». Porque Rabat quiere. Y porque los demás países, escarmentados por la catástrofe social que lleva a sus urbes el colapso de las fronteras exteriores, hacen ya todo lo contrario. Y ponen coto a ONG que en parte actúan con y como los traficantes. ¿Unos por ideología y otros por dinero? Puede ser. Pero da lo mismo. Cuando los demás países cierran los puertos y las puertas, Sánchez abre de par en par y anuncia la sanidad universal a todos los habitantes del planeta que sean capaces de llegar a estas costas. Hasta quien jamás pensara abandonar su remoto país se lo planteará cuando los traficantes le expliquen que aquí le operan gratis cualquier mal. Y que por urgencias adelanta a todo español que, tras 45 años cotizados, lleva diez meses esperando ser intervenido.

Dice Montero que ABC incita al odio y que el Banco de Santander debe «prohibirle» al diario esas portadas. Que atribuya al Santander ese poder puede deberse a una enciclopédica ignorancia o a que la jefa de ese banco ha cogido fama de meterse en política. Queda claro que Montero y su marido se llevan bien con los bancos, visto el trato hipotecario con el chalé de La Navata. Dotado por cierto de un muro a prueba de salto de africanos. Son los pobres los que pierden parte de sus precarios y maltratados espacios y servicios ante los recién traídos. Irene quiere prohibir a ABC su libertad. Hace 80 años otros comunistas confiscaron el diario. Y asesinaron a más de medio centenar de redactores y trabajadores de ABC. Aparte de a célebres columnistas. Recordarlo también va a ser odio. Y estará prohibido. Como toda verdad. Anuncian a diario la guerra civil para ganarla. Ahora con otra ley de «memoria histórica» que criminaliza a media España. Y mete en la cárcel y hunde en la ruina a todo el que se empeñe en defender verdad y memoria real. Dan miedo estos fanáticos enemigos de la verdad y adalides del rencor totalitario. Eso sí, producen más repugnancia otros: los cobardes que se prometen ventajas en su silencio cómplice.

Hermann Tertsch.

Articulista de Opinión.
La voz en off.

No, querida voz, no: la Paz que yo busco se fundamenta en meterte a ti en la cárcel. Lo siento.

Carlos Herrera.

Actualizado:

04/05/2018 11:17h.

na voz en Off. Ni siquiera una imagen. Solo un tono monocorde anunciando que el pueblo de tal se disolvía en la masa de cual. Josu Ternera, el asesino total, hizo de locutor de continuidad de la banda, de narrador en el docudrama de la disolución, de locutor de fondo en la publicidad siniestra de despedida, como cuando un comercio anuncia a sus clientes que entra en liquidación y que pueden pasar a adquirir a precio de saldo cualquiera de sus muchos productos. Josu Ternera: el asesino al que el PNV colocó en la Comisión de Derechos Humanos del Parlamento Vasco para que así «tuviera conciencia de lo duro de la acción terrorista de sus correligionarios», (esa fue la respuesta que le dio a este columnista un destacado parlamentario vasco cuando le interpeló por la poca vergüenza que suponía nombrar a un animal como el mencionado miembro de una comisión con ese nombre). Esa voz en off es la que ha ordenado crímenes de todo tipo en el nombre de la sacrosanta independencia vasca. Esa voz es la que viene ahora a decirnos que ese periodo ha acabado y que la lucha debe continuar por otros medios, que el tiempo de la sangre y las lágrimas ha finalizado y que ya estamos todos muy mayores para seguir matando. La voz en off viene a decir que lo matado bien matado está, que para algo lo ordenó él, y que la sangre derramada era consecuencia de un conflicto que aún continúa pero que debe ser solucionado por otros medios, no necesariamente criminales. Ternera, el asesino que llegó a sentarse en los escaños de un parlamento, el vasco, es quien hoy nos imparte la doctrina final. Lo que hay que ver.

Deberíamos preguntarle a ese carnicero: ¿de qué han servido tantos muertos? ¿de qué tanto sufrimiento? De nada. No aparece esta reflexión en ninguna de las comunicaciones de la banda. Ni ese maldito criminal ni su amiguita Soledad Anboto se atreven a cuestionar el hecho de que no han sido más que miembros de una banda de sacamantecas, de un grupo de fanáticos enloquecidos que han torturado al pueblo al que dicen pertenecer y a todo el país al que extendieron sus prácticas criminales. Y todo para nada. Para condenar a parte de una generación de vascos a la cárcel, al exilio y a los cementerios. Hoy habrá un no demasiado nutrido grupo de ilusos y otro no menos frecuentado de cretinos que celebrarán infantilmente el anuncio de disolución de la banda: qué bien que ya no nos van a matar y qué guay que han traído La Paz a nuestra tierra. Indudablemente es mejor que no te maten, pero no es cualquier cosa permitirles el relato del fin de la actividad terrorista. Aquellos a los que solo les importa que se disuelvan sin más, deben reflexionar seriamente acerca del peligro que supone dejar en manos de individuos como Josu Ternera la redacción de los epitafios de ETA. El epitafio de ETA no lo pueden escribir ni Ternera, ni Anboto, ni la madre que los parió: lo hemos de escribir los demás, los que hemos sufrido, baja a baja, el goteo de los muertos, de los secuestrados, de los trasterrados, de los extorsionados, de los atemorizados, de los amenazados y de los insultados por ellos y por sus corifeos.

La voz en off pretende, como algunos colaboradores de la idea majadera de «pelillos a la mar», poner el contador a cero. Ni vosotros ni nosotros. La guerra se acabó: intercambiemos rehenes, armas, posiciones y sembremos una idea de paz duradera. No, querida voz, no: mis rehenes están muertos, mis armas son las del Estado de Derecho, mis posiciones son las que siempre fueron y La Paz que yo busco se fundamenta en meterte a ti en la cárcel. Lo siento.

Carlos Herrera.

Articulista de Opinión.
OPINIÓN.

Lágrimas de cocodrilo.

Paz por amnesia, el circo de los asesinos de 828 personas.

Luis Ventoso.

Actualizado:

02/05/2018 17:40h.

Cuesta sumarse al aplauso buenísima ante la semana de automenaje que ha iniciado ETA al hilo de su supuesta disolución (metafísicamente discutible, pues ya ha mutado y está perfectamente viva en política, para desdoro de los miles de vascos que la votan). Paz por amnesia, esa viene a ser la propuesta estelar del penúltimo circo de los asesinos de 828 personas. Cuesta comprar ese mensaje. Realmente repugna.

No me considero ninguna prima donna del periodismo, sino más bien un jornalero del oficio con algo de chiripa. Pero aún así, en su día me tocó recibir consejos de protección personal para protegerme de ETA. Fue en Madrid a finales del siglo pasado, cuando alguien tuvo la original idea de convertirme en director de un pequeño periódico nacional. Un policía vino a explicarme que debía mirar los bajos de mi coche cada mañana antes de arrancar. También me enseñó que si en un día cálido me cruzaba con alguien vestido con una extemporánea prenda de abrigo, debía alejarme rápidamente, pues podría ser un terrorista que escondía su arma en el chaquetón. El primer día miré debajo del coche y también a los lados de mi portal. Pero enseguida olvidé aquello, pues me parecía algo remoto, un imposible. Sin embargo, lo cierto es que ETA continuó matando hasta marzo de 2010. Antes, en diciembre de 2006, reventó una de sus treguas ficticias haciendo estallar un coche bomba en un párking de la T4. Con ese atentado terrorista los gudaris eliminaron a dos peligrosos enemigos de Euskal Herria: dos ecuatorianos, uno de 19 años y otro de 35, que habían estacionado allí para recoger a unos parientes. Así era la lucha de ETA por la libertad de la patria vasca.

Los breves y pronto olvidados consejos de seguridad me sirvieron de todas formas para algo importante: ponerme en el lugar de los auténticos sufridores de ETA. Imaginarme lo que debieron ser las vidas bajo amenaza de los vecinos del País Vasco que eligieron resistir en defensa de sus libertades y de España. ¿Qué tal se concilia el sueño cuando sabes que en tu bloque puede haber un vecino soplón que te señale -o más de uno- para colocarte en la diana de una pistola? ¿Qué calidad de vida tienes cuando entras en un bar, o en un frontón, y cae a tu alrededor un telón de silencio insultante? ¿Qué sientes cuando tu rutina discurre bajo un férreo protocolo de seguridad, cambiando de ruta cada día, desayunando con un guardaespaldas frente a tu cara, temiendo a cada instante que algo falle y te revienten? ¿Quién le devuelve a Ortega Lara los 532 días en el zulo? ¿Cómo se va a resarcir a miles de vascos, tan de pura cepa como los capitostes del PNV, que tuvieron que dejar su tierra para buscar paz y cobijo en Cantabria o Benidorm? ¿Qué ganan Miguel Ángel Blanco y los otros 828 asesinados con el show etarra de esta semana? ¿Cómo eran los días de los empresarios que tenían que abonar una mordida mafiosa para mantener abiertos sus negocios? ¿Pueden perdonar los padres de los niños despedazados en el Hipercor, o los de las cinco niñas muertas en el atentado de la casa cuartel de Zaragoza? ¿Y los hijos y viudas de los políticos abatidos con un tiro cobarde en la nuca? ¿Se recuperará el País Vasco de la seria enfermedad moral que provocó allí el terror implacable de ETA?

Dicen que se disuelven. Pero nunca lo harán en la memoria. Seamos francos: no se puede perdonar a Himmler y a Pol Pot. Tampoco a esta mugre, aunque ahora vendan una paz pop vestidos de camiseta.

Luis Ventoso.

Director Adjunto.
ANÁLISIS.

La izquierda pierde Madrid.

Una hipotética mayoría de centro-derecha, con Ciudadanos en la alcaldía apoyado por el PP, parece hoy el diagnóstico más plausible.

Manuel Marín.

Actualizado:

01/05/2018 02:31h.

En psiquiatría, el estado de depresión suele asociarse a cuatro fases: un suceso negativo desencadenante, la activación de distorsiones cognitivas, la aparición de síntomas de elevado efecto negativo y, finalmente, la inhibición vital hacia el aislamiento. Sin duda, el Partido Popular en Madrid está en el trance de sobrepasar la tercera etapa como consecuencia de múltiples errores concatenados sin haber aportado un tratamiento eficaz a ninguno de ellos. Tal y como refleja el sondeo de ABC, la paulatina fuga de votantes se ha convertido en tendencia aunque aún reste un año para las elecciones, y las tendencias a menudo cristalizan en un efecto contagio expansivo. El PP se resiente por la desconfianza que ha generado y por la evolución de un partido, Ciudadanos, que sin haber asumido coste alguno en el ejercicio del poder, porque no lo ha tenido, representa una alternativa ideológica no chirriante y asumible. Los méritos de Ciudadanos no se han tabulado aún para justificar una fuga masiva de votos. Los deméritos del PP, en cambio, sí.

Madrid capital es tanto o más que un Ministerio. Su alcaldía es un símbolo político, una suerte de tótem icónico que añade valor al partido que la obtiene por el mero hecho de controlar la capital del Estado. Ganar esa alcaldía refuerza, y perderla distorsiona porque genera un demoledor efecto arrastre. El sondeo de ABC sitúa a Ciudadanos en un estado de euforia que, resulte sobredimensionado o no dado el año que aún falta para convocar a las urnas, genera ansiedad y derrotismo en el PP. De hecho, el PP relativiza las encuestas como mecanismo de autodefensa porque su prioridad ahora no es competir en los sondeos, sino reponerse a su intento de suicidio. Pasar de ser la primera fuerza política a la tercera puede no ser realista mañana, pero hoy Génova se equivocará en su análisis si infravalora las proyecciones estimadas de voto.

Una hipotética mayoría de centro-derecha, con Ciudadanos en la alcaldía apoyado por el PP, parece hoy el diagnóstico más plausible. La consecuencia es que la mayoría de izquierdas que el PSOE entregó a Podemos caerá porque el desgaste cosechado por Manuela Carmena no se verá compensado con un crecimiento socialista real. El PSOE sigue estancado y aunque trascienda menos que la indignación que mantiene resignado al PP madrileño, Ferraz es plenamente consciente de sufrir el mismo síntoma degenerativo que Génova. Ciudadanos rentabiliza errores ajenos, no triunfos propios. Pero eso también es meritorio en la cuenta de resultados.

Manuel Marín.

Adjunto al Director.
De la república a la reliquia.

El viernes se cumplieron seis meses desde la fallida declaración de independencia, que solo ha provocado cárcel, destierro y una infinita pérdida de tiempo.

Salvador Sostres.

Actualizado:

29/04/2018 11:10h.

El viernes se cumplieron seis meses de la proclamación de la república catalana, y seis meses y un día de la decisión del entonces presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, de admitir su derrota y convocar elecciones autonómicas para no complicarse más la vida ni complicársela a Cataluña. Dos aniversarios seguidos. También el viernes, Eduard Pujol, una de las personas de más confianza del expresidente fugado, admitió que formarán un gobierno autonómico.

El independentismo, con su muy meritoria capacidad para los golpes de efecto y la propaganda, y la inestimable cooperación de tres jueces alemanes, ha conseguido mantener un cierto estado de ánimo. Pero los seis meses que desde el golpe de octubre han transcurrido son la crónica de una república proclamada entre Twitter y una histérica, sin ninguna estructura preparada y con unos líderes que dejaron claro su compromiso con lo que acababan de hacer marchándose acto seguido de fin de semana.

Entre la proclamación y la aplicación del artículo 155 pasaron seis horas y fue la república más breve de la Historia. Entre que por primera vez el Gobierno convocara elecciones autonómicas en Cataluña y que los partidos que venían de proclamar la república aceptaran presentarse, no pasó ni el fin de semana. Es cierto que ningún país del mundo reconoció la independencia de Cataluña. Ninguno. Ni siquiera la propia y ficticia república catalana.

A los seis meses exactos de la fallida proclamación, los rebeldes han aceptado en público lo que en privado nunca han dejado de saber: que Cataluña no ha dejado de ser en ningún momento una autonomía española y que la rebeldía, en lugar de acercarla a la independencia, la ha alejado de su autogobierno. El viernes se cumplieron seis meses desde la fallida declaración de la independencia, y seis meses y un día entre la decisión de Puigdemont de convocar elecciones y la decisión de formar por fin un gobierno autonómico. La diferencia entre aquellos dos días de octubre no sólo no supuso ningún logro sino que sólo ha provocado cárcel, destierro y una infinita pérdida de tiempo y de dinero. La convivencia se ha deteriorado.

Nada de lo que ha pasado en estos seis meses hacía ninguna falta ni le ha servido al independentismo para avanzar a ninguna parte. Todo lo contrario. Si ni Junts per Catalunya ni Esquerra quieren unas nuevas elecciones es porque no tienen a ningún candidato claro ni mucho menos un proyecto creíble con el que convencer a sus hipotéticos votantes. Lo último que prometió Puigdemont a los independentistas es que «por ser vuestro presidente merece la pena el riesgo de regresar a España», lo que se ha convertido en la promesa electoral más claramente incumplida de la política catalana.

Esquerra recuerda cómo el PNV abandonó a Ibarretxe y recuperó su espacio en la centralidad de la política vasca pero tiene miedo de que Junts per Catalunya se entere y lo use para acusarlos de traidores ante sus votantes, y no se atreve ni a establecer puentes de diálogo con el partido de Andoni Ortuzar. El PDECat de Marta Pascal, que tiene franca y fluida la interlocución con Ortuzar, no tiene vocación de nada más que de sobrevivir y el mismo miedo que Esquerra a sus votantes. Junts per Catalunya con una mano presumen de íntegros y de legitimistas, y han alargado hasta aquí. la comedia del «nostre president». Con la otra mano cuentan los cargos y se reparten el Govern, en especial las direcciones generales con más dinero para subvencionar a medios de comunicación.

Pero el movimiento definitivo de esta partida, y que va a constituir la más minuciosa metáfora del proceso independentista, será Elsa Artadi convertida en la primera presidenta de la Generalitat y de qué modo seco, letal y desalmado abandonará a Puigdemont, que todo se lo ha dado -y todo significa todo-, demostrándose mucho más eficaz que cualquier estrategia de España para rebajarlo para siempre a reliquia, belga o alemana, según la decisión que tomen los tres jueces regionales.

Salvador Sostres.

Articulista de Opinión.
La sentencia.

Tenemos derecho a repugnarnos con que, en poco tiempo, estos tipos estén en la calle. Pero hay que leerse la sentencia.

Carlos Herrera.

Actualizado:

27/04/2018 01:30h.

Tenemos derecho a repugnarnos con que, en poco tiempo, estos tipos estén en la calle. Pero hay que leerse la sentencia

Cualquier otra sentencia que no condenase a más de 20 años de cárcel a los animales de «La Manada» difícilmente iba a ser aceptada por todos los que han dado por hecho que nos encontramos ante un delito de evidente violencia sexual. Posiblemente este columnista entre ellos. Que una serie de individuos borrachuzos y con testosterona sobreactuada se encierren en un portal con una joven de 18 años para penetrarla sucesivamente, con absoluto desprecio por la dignidad más elemental de la mujer, abandonándola a su suerte poco después no sin haberle robado su teléfono móvil, describe la catadura moral y las hechuras brutales de semejantes sujetos, todos ellos merecedores del reproche social más rotundo por su conducta vergonzosamente machista. Se pongan como se pongan, unos hombres que se visten por los pies -y no por la polla- no se meten en una escalera con una muchacha a la que no conocen y abusan de ella alternativamente, ora tú, ora aquél, ora yo, hasta completar el repóquer. La sentencia, con la correspondiente discrepancia de uno de los magistrados, decide que los individuos en cuestión, que llevan dos años en la cárcel, son reos de un delito de abusos, no de violación. La diferencia estriba en varios años de cárcel: en lugar de los 22 que pedía el fiscal, la cosa quedará en los 9 que decide el tribunal. Habida cuenta que llevan un par en la cárcel, podrían salir de prisión dentro de dos o tres más. En esas edades previas a la treintena, cinco años de cárcel no son pocos: paralizan el periodo de expansión de una persona y marcan para toda la vida. En cualquier caso, les está merecido.

La sentencia, a decir de juristas de solvencia contrastada, establece una débil frontera entre la agresión y el abuso, consistente en el concurso de violencia o intimidación para conseguir la penetración y el acceso carnal. Los integrantes del grupo utilizaron una situación de superioridad manifiesta pero, a decir del Tribunal, sin el concurso intimidatorio, es decir, con una suerte de consentimiento que, aunque no fuera tal, los individuos pudieran haberlo entendido así. Se me hace muy difícil asumirlo, igual que a usted, pero la decisión del Tribunal está basada en relatos del Tribunal Supremo amén de la consideración que haya merecido el visionado de los vídeos. Yo no los he visto, aunque me los imagino, pero los jueces sí. Ignoro detalles de algo que me parece vomitivo, pero soy de los que cree que si las decisiones de los jueces no nos gustan caben los recursos y la razonable disensión. Otra cosa son los aspavientos.

Y no digamos el aprovechamiento populista, al que siempre está abocada parte de nuestra clase política. La insuficiente resistencia de la víctima -tal como entendemos que sugiere el Tribunal- es clave en este asunto, lo que invita a pensar que debe de haber algo más que el simple terror de la joven, ya que de no ser así no se comprende que se haya decidido que no se opuso lo suficiente al «jolgorio» -como señala el magistrado discrepante- que se dio en aquel fatídico portal. El cuerpo, a cualquiera de nosotros, nos pide mucha más contundencia ya que, a simple vista, se trata del trato aberrante de cinco bestias que penetran salvajemente a una joven. Que ello no sea calificado de violación por el hecho de que la joven no pusiera en peligro su vida resistiéndose heroicamente plantea peligrosos precedentes. Y pone en bandeja, evidentemente, cada recurso que puedan plantear ante instancias superiores. Mal asunto, en cualquier caso.

Eso sí: tenemos todo el derecho a dudar de la verdad judicial y a criticarla con toda contundencia, lo cual es compatible con el respeto al Estado de Derecho. Y a repugnarnos con que, en poco tiempo, estos tipos estén en la calle. Pero hay que leerse la sentencia.

Carlos Herrera.

Articulista de Opinión.
España en tres preguntas.

Rajoy y el PP están hartos de la chulería populista de Ciudadanos y de sus chantajes de quinqui de extrarradio.

Salvador Sostres.

Barcelona.

Actualizado:

25/04/2018 01:49h.
La trinchera.

La paradoja de los Presupuestos consiste en que PNV y Gobierno construyen una barricada contra Cs... con Cs dentro.

Ignacio Camacho.

Actualizado:

24/04/2018 09:09h.

Con la oposición aplicada a una larga precampaña de año y medio –elecciones andaluzas, quizá catalanas, municipales, autonómicas, europeas… y luego ya veremos–, Rajoy se está construyendo una barricada con la ley de Presupuestos. Quizá la única que puede aprobar en lo que queda de este mandato bajo asedio. A su objetivo de estabilidad económica, que ha sido, es y será la prioridad casi exclusiva de este Gobierno, se une la necesidad de ganar tiempo para enfriar la temperatura política a ver si las expectativas de Ciudadanos frenan solas su ascenso. Todos los demás asuntos le parecen ahora subalternos. ¿Cataluña? Primero los presupuestos. ¿Cifuentes? Importan más los Presupuestos. ¿Candidatos? Después de los Presupuestos. Con un mandato en minoría absoluta, sólo tiene posibilidades de éxito en el terreno donde puede manejar el instrumento clave para ganar voluntades: el dinero.

Esta semana, en la votación de enmiendas a la totalidad, sorteará el primer escollo clave del proceso. Después le queda el ajuste fino con el PNV, el último retoque del arreglo. El nacionalismo vasco ha encontrado el argumentario que necesita para dar su visto bueno: si los soberanistas catalanes provocan nuevas elecciones por su propia incapacidad de acuerdo, la persistencia del artículo 155 será a partir de mayo un problema exclusivo de ellos. Urkullu está dispuesto a mediar, pero sin pillarse los dedos. Al lendakari le preocupa que el desvarío de Puigdemont engorde aún más a Rivera y desea aprovechar este momento en que la debilidad del marianismo ofrece buenas oportunidades de rédito. Si no se le va la mano exigiendo la Seguridad Social y el acercamiento de presos –que aunque se produzca nunca será reconocido como parte de ningún convenio–, puede lograr con el PP una curiosa carambola a tres bandas: una coalición de conveniencia contra Cs… con Cs dentro.

Porque al final, lo que acerca al Gobierno y al PNV es su desconfianza común contra el partido de moda. De ahí que la mayor dificultad de la operación consista en evitar que Rivera se salga del pacto presupuestario, que ya tiene cerrado, con algún pretexto de última hora. Puede ser una petición excesiva de los vascos, la tozudez marianista con Cifuentes, una imputación imprevista, cualquier cosa. En el fondo, el delicado equilibrio del trato en ciernes depende de que el líder de Cs no se impaciente con su propio estado de forma y precipite con el pulgar hacia abajo el final de esta legislatura agónica. Mientras entienda que le quedan espacio y tiempo para crecer, Rajoy tendrá un mínimo margen de maniobra.

Y a día de hoy, parece considerar que le conviene la espera. Mostrar responsabilidad de Estado y asentar su proyecto con cierta paciencia. Aunque un rival como el presidente, experto en mecanismos de autodefensa, siempre resulte complicado de desalojar cuando logra fortificarse en una trinchera.

Ignacio Camacho.

Articulista de Opinión.