Opinión, repasando columnas


UNA RAYA EN EL AGUA.

Presidente a la deriva.

La crisis del Open Arms ha retratado a Sánchez con su peor cara. Vacilante, contradictorio, descolocado y a rastras.

Ignacio Camacho.

Actualizado:

21/08/2019 09:12h.

España no tiene (todavía) un problema grave con la inmigración, a pesar de que algunos pretendan crearlo, porque la población de origen extranjero, incluida la que ha entrado de forma irregular, apenas supone hoy un diez por ciento: algo menos de cinco millones de personas de las que cuatro de cada seis son ciudadanos europeos. Pero lo habrá si la proporción continúa en crecimiento y, sobre todo, si continúa faltando una política de Estado al respecto. La polarización ideológica y la continua batalla electoral impiden desde hace años la existencia de un proyecto estratégico, que el Gobierno de Sánchez tampoco sabe siquiera esbozar más allá de su compulsiva y cambiante tendencia a los gestos. Emparedado entre el buenismo de salón y el pragmatismo de un poder cuyo ejercicio se resiste a adaptarse a los deseos, el Ejecutivo se mueve siempre por detrás de los acontecimientos. Así, por ejemplo, al brindis tribunero del Aquarius han sucedido los razonables acuerdos con Marruecos para que controle, previo pago, los flujos migratorios en el Estrecho. Sin una idea clara, sin iniciativa, sin otra brújula que los sondeos, Moncloa no para de emitir mensajes contradictorios que varían según cada momento. Y esas vacilaciones han convertido su papel en la crisis del Open Arms en un sainete de enredo.

Sánchez se puso primero de perfil a ver si el problema pasaba, minusvalorando la determinación de un Salvini al que no le importa quedar como un bárbaro con tal de ganar sus propias batallas. El ministro Ábalos, con ese tono de fastidio que muestra a menudo, llegó a decir que estaba harto de que el único puerto seguro posible tuviese que ser uno de España. Luego el presidente trató de desviar la cuestión a la UE, que nunca hace nada, y por último, al sentir la presión de la opinión pública, decidió tomar parte en el juego sin mirar si tenía buenas cartas. Ofreció un desembarco en Algeciras, una ciudad gobernada -como Andalucía- por la derecha, con la vaga esperanza de que una protesta abrupta de Vox le permitiese organizar una polémica sesgada, pero la oenegé rechazó la propuesta y se vio obligado a modificarla. Al final, una aparatosa descoordinación con la justicia italiana ha convertido en papel mojado la improvisada orden de enviar como taxi de los migrantes a un barco de la Armada. Enclaustrado en su retiro de Doñana, no ha controlado la situación en ninguna de sus fases y ha terminado descolocado y a rastras.

Cualquier cosa le vale antes que definir una línea y buscar consenso. Volteretas, bandazos, rectificaciones, bamboleos. Lo que diga Iván: ayer sí, hoy no, mañana otra vez sí y pasado ya veremos. Y en la próxima ocasión, que será pronto, Italia, las organizaciones de rescate y hasta las mafias volverán a tomar por el pito del sereno a un Gobierno incapaz de afrontar sus responsabilidades con un modelo de actuación mínimamente serio.

Ignacio Camacho.

Articulista de Opinión.
EL CONTRAPUNTO.

Delirios sanchistas.

La estrategia del PSOE pasa por culpar a Podemos y Ciudadanos de la repetición electoral y forzar la abstención del PP.

Isabel San Sebastián.

Actualizado:

18/08/2019 23:36h.

Aupado a un narcisismo rayano en lo patológico, Pedro Sánchez lleva todo el verano urdiendo planes maquiavélicos. Estrategias destinadas a poner en sus manos las llaves de La Moncloa en calidad de inquilino exclusivo y plenipotenciario, tal como ansía su ambición desde que el escrutinio de abril lo proclamó vencedor de las elecciones con una mayoría escuálida de 123 diputados.

Constatada la negativa de Pablo Iglesias a entregarle su grupo parlamentario sin más contrapartida que algún florero vacío de presupuesto, la hoja de ruta trazada por el líder socialista pasa inevitablemente por otra cita con las urnas. ¿Impopular, costosa, equivalente a un clamoroso fracaso? Desde luego. De ahí la necesidad imperiosa de encontrar un chivo expiatorio sobre cuyas espaldas cargar dicha culpa. Todos los encuentros sectoriales, las entrevistas políticas, la ronda frenética de conversaciones mantenida por el candidato derrotado hasta su fugaz retiro en Doñana no han tenido otra finalidad que la de tratar de exculparse del bloqueo al que nos ha conducido su incapacidad de encontrar aliados. El mensaje transmitido machaconamente por tierra mar y aire, que oiremos con renovado brío a partir de ahora, es el siguiente: si España carece a estas alturas de un gobierno propiamente dicho no es porque el líder socialista sea un incompetente, sino porque su socio natural, Podemos, está obsesionado con las poltronas y el que habría podido garantizar una mayoría estable, Ciudadanos, ha rechazado irresponsablemente desempeñar la función de muleta a la que estaba llamado. O sea que los únicos y peligrosos malvados de esta película son, por este orden, Pablo Iglesias y Albert Rivera, que pagarán muy cara esta obstinación antipatriótica cuando su falta de cooperación, y no la inoperancia de Sánchez, nos obliguen a volver a votar a finales de noviembre.

En su análisis, el presidente en funciones imagina para entonces un escenario terriblemente convulso en lo territorial, con el independentismo catalán en pie de guerra, secundado por sus filiales valenciana y balear, Navarra rehén del independentismo vasco y la economía y el empleo en caída libre, lastrados por una crisis cuyos nubarrones tiñen ya de negro buena parte del cielo europeo. Una tempestad en la cual él, Sánchez, se ve a sí mismo formando trío protagonista con Alemania y Francia en el empeño de salvar a la Unión amenazada. Lo que a ojos de cualquier ciudadano de bien constituye un horizonte aterrador, para el máximo dirigente socialista representa una oportunidad de oro. Su mejor baza con vistas a doblegar la resistencia de Pablo Casado a facilitar su investidura mediante una abstención, siguiendo el ejemplo del PSOE en 2015. Las baterías mediáticas de la izquierda bendecirían esa postura, desde luego. El PP abandonaría el papel oficial de «facha», que pasaría a desempeñar Cs, a duo con Vox. Sería un feliz regreso al turnismo bipartidista... en el análisis sanchista, por supuesto. En su delirio. Porque lo que dice el consenso demoscópico es que, en el mejor de los supuestos, el Partido Socialista no pasaría de los 140 escaños en unos nuevos comicios, muy alejados de los 176 que precisa. Todo seguiría por tanto exactamente igual y dependería de una eventual claudicación popular, tanto más improbable cuanto que los votantes defraudados por semejante decisión hallarían confortable refugio en cualquiera de las dos opciones situadas a izquierda y derecha de dicho grupo. Lo único que no se ha planteado Sánchez, hasta la fecha, es bajarse del pedestal, por más que el interés de España le exija dar ese paso. Ojalá no tengamos que regresar al barro en que nos dejó Zapatero para que sean los españoles quienes le apeen del burro.

Isabel San Sebastián.

Articulista de Opinión.
POSTALES.

Altruismo temerario.

La inmigración irregular sólo se arregla en origen, África, dotando a aquellos países de medios.

José María Carrascal

Actualizado:

17/08/2019 23:29h.

Tanto la ONG Open Arms como la tripulación de su barco se han dado cuenta de que juegan con fuego con los inmigrantes recogidos frente a las costas libias sin haberse asegurado antes un puerto donde llevarlos, al crecer en ellos la frustración, el desencanto e impotencia, incluso tras haber desembarcado 27 menores, al ver tan cerca Lampedusa sin poder desembarcar, tras haber cruzado países hostiles y sufrir humillaciones de todo tipo. El capitán tuvo que emplearse a fondo para que algunos de los 107 restantes no se arrojaran al mar y trataran de alcanzar la orilla. Que muchos no sepan nadar, al proceder de países del interior de África, puede que haya influido. También la Guardia Costera italiana tiene un problema dada la división de sus autoridades, con un ministro de Interior cerrando herméticamente sus puertos a inmigrantes ilegales, el primer ministro dispuesto a acogerlos y un tribunal regional aceptando la «asistencia inmediata a las personas rescatadas más necesitadas». Mientras la Comisión Europea intenta repartir esos refugiados entre los países dispuestos a acogerlos, Alemania, Francia, Malta, España, Portugal y Luxemburgo, sin acabar de alcanzar un acuerdo. Y es que no se trata sólo del Open Arms. Es que detrás viene el Ocean Viking con 356 «pasajeros» a bordo. ¿Qué se hace con ellos? ¿Y con los que llegan a continuación?

He olvidado casi todo el Derecho Marítimo que estudié en Tercero de Náutica, pero no la obligación de socorrer a los náufragos que se encuentren en alta mar y llevarlos «al puerto más cercano y seguro». Ahora bien, estos no son náufragos normales, son náufragos voluntarios, aparte de ¿cuál es el puerto más seguro para ellos? Los italianos, no, porque no los quieren. Ni, de hecho, ninguno, por lo que debería encargarse al país del barco que los acogió, España en este caso. Pero resulta que el Gobierno español ha cambiado su actitud desde que recibió con banda de música a los que traía el Aquarius. Poco después, el Open Arms desembarcaba en Algeciras 300 náufragos, desobedeciendo las instrucciones de devolverlos a Libia, de donde habían salido. Pero una nueva ruta hacia Europa se había abierto y rara es la semana en que los guardacostas e incluso pesqueros no nos traen unos cientos, pese a haber dicho el Gobierno que tiene bastantes con los del Mediterráneo Occidental para aceptar los del Oriental, si no se reparten con otros países europeos. Veremos en lo que queda. Porque el «efecto llamada» es tan poderoso que resulta imparable, habiendo gentes dispuestas a jugarse cuanto tienen, a veces sólo la vida, para alcanzar el paraíso. Y eso no lo arreglan unas ONG, con más buena voluntad que medios, ni doña Carmen Calvo acusando al Gobierno italiano de llevar una política «inentendible», cuando la ininteligible es ella, pese a haber sido ministra de Cultura. La inmigración irregular sólo se arregla en origen, África, dotando a aquellos países, un día colonias europeas, de medios para ofrecer una vida digna a sus habitantes. Mientras eso no ocurra, seguirán llegando. Y llegando.

José María Carrascal.

Articulista de Opinión.
CLARA. La derecha, la derecha... ¡Ay la derecha! Te trae a ti por la calle de la amargura.
Ángel si no has leido el artìculo de Ventoso, no puedes hablar. No hago más que llevarle la contraria. ¿No puedo? Sí, la derecha es siempre la que desprestigia sin ningún motivo. Si a tí no te gusta que se le conteste con lo mismo, diles que no lo hagan. Te voy a decir a tí lo mismo que a las derechas como Ventoso. No tienes ningúna base para decir que yo hago lo que tú me dices.
Lee a Ventoso.
Saludos
Qué manera tiene Ventoso de desprestigiar a la izquierda y defender a la derecha tan burda y tan cizañosa... Trump está sembrando el odio. No cabe ninguna duda porque no se està limitando a no atender o no cumplir las leyes internacionales. ¿Què le pasa a Ventoso? Es triste que, porque Trump sea de derechas, parece que se siente en la necesidad de defenderle o de disculpar sus tropelías. No tiene ningún sentido y menos aun, que siendo español justifique o aminore los desmanes contra los que hablan ... (ver texto completo)
CLARA. La derecha, la derecha... ¡Ay la derecha! Te trae a ti por la calle de la amargura.
VIDAS EJEMPLARES.

La gran liza.

La batalla de este siglo será, otra vez, entre autoritarismo y libertad.

Luis Ventoso.

Actualizado:
... (ver texto completo)
Qué manera tiene Ventoso de desprestigiar a la izquierda y defender a la derecha tan burda y tan cizañosa... Trump está sembrando el odio. No cabe ninguna duda porque no se està limitando a no atender o no cumplir las leyes internacionales. ¿Què le pasa a Ventoso? Es triste que, porque Trump sea de derechas, parece que se siente en la necesidad de defenderle o de disculpar sus tropelías. No tiene ningún sentido y menos aun, que siendo español justifique o aminore los desmanes contra los que hablan nuestra propia lengua y a los que la mayoría de españoles sentimos más cercanos. Y como èl hace esto, se atreve a acusar a los demás de lo que él suele hacer normalmente.

Es un despropósito y de muy mala gente, si no lo ha visto, que piense que la izquierda está de acuerdo con Rusia ni con China, ni con nedie que utilice la violencia. Ya vale de expandir mi.... contra nadie ni de izquierdas ni de derechas si no puede demostrarlo. La derecha, como siempre, repartiendo confrontación sin ninguna base y con invenciones.
TODO IRÁ BIEN.

Plácido.

Que al cabo de 40 años alguien pueda manchar y destruir la vida de un artista lanzando acusaciones sin que resulten probadas, es una forma de estalinismo.

Salvador Sostres.

Actualizado:

17/08/2019 12:21h.

No conozco a ningún demandado por acoso sexual que sea pobre o un don nadie. No conozco ninguna demanda que no haya sido retirada cuando se alcanza una cifra agradable. Tampoco he visto que ni una sola de estas quejas se haya pronunciado mientras duró el provecho de lo que se obtuvo a cambio.

He conocido a mujeres maravillosas a lo largo de mi vida. Mujeres valientes, fuertes, responsables, que en su relación con los demás sabían marcar los límites y controlaban ellas lo que ocurría y nunca se quejaron de las consecuencias de lo que aceptaron. Mujeres que fueron siempre dueñas de su destino y que si alguien las agredía o las pisoteaba lo denunciaban al instante. No había ninguna cifra para callarlas. Ni la pedían ni la aceptaban. Cuando reclamaban su dignidad era lo único que reclamaban.

He visto también que sexo y poder han tenido siempre relaciones fronterizas y vendimiadas. He visto que Arcadi Espada ha escrito que los hombres utilizan su poder y las mujeres su sexo, y he visto que era cierto. Lo he visto muchas veces, muy cerca y más lejos. He visto las alcantarillas desbordadas de repugnantes ratas corriendo a morder a Plácido, como siempre que el submundo tiene la ocasión de intentar destruir cualquier indicio de belleza porque le mata el resentimiento de vivir sin ella.

He visto el perfil en Twitter de la mujer que nos acusa -porque yo soy Plácido y lo somos todos los hombres blancos y libres, aunque algunos sean demasiado estúpidos para entenderlo- presumiendo con gran orgullo de haber trabajado con él, justo hasta que además de verle como un maestro empezó a verle como un cajero automático. He visto a los padres de aquellos niños que se quedaron una noche a dormir en el Neverland de Michael Jackson, y los millones de dólares que aceptaron por retirar sus estudiadas demandas. Veo también cada día a mi hija y sé que los únicos millones que aceptaría si alguien le hiciera daño son los que algún amigo me prestara para contratar a un sicario. Y probablemente ni esos, porque preferiría hacerlo yo, con mis propias manos, aunque fuera lo último que hiciera, y no tendría ningún remordimiento ni ningún miedo de ir a la cárcel.

Vivimos vidas de imperfección, de excesos, de algunas cosas me arrepiento y muchas veces me he disculpado. Pero los linchamientos son intolerables. Que sin ninguna demostración y al cabo de 40 años alguien pueda manchar y destruir la vida de un artista lanzando acusaciones sin que resulten probadas, es una forma de estalinismo y si no nos alzamos y decimos basta nos vendrán a buscar uno por uno hasta que no quede nadie.

He visto a Plácido Domingo, a Montserrat Caballé a Jaume Aragall o a Josep Carreras recorrer el mundo entero y cómo el mundo entero se rendía a su genio y a su hermosura, y deseaba tocarlos, abrazarlos, poseerlos. A la denunciante nunca antes había escuchado nombrarla y no creo que volvamos a saber de ella cuando cobre la cifra establecida y retire su dignidad -y su demanda.

Salvador Sostres.

Articulista de Opinión.
ENFOQUE.

Madrid se alza.

El futuro del centro-derecha.

Salvador Sostres.

Actualizado:

15/08/2019 23:57h.

Una idea de la libertad resiste en Madrid con el centro-derecha gobernando el Ayuntamiento y la Comunidad. PP, Ciudadanos y Vox tendrían que reflexionar sobre ello. Sobre la idea de libertad que encarnan y sobre el peligro que para esta idea representa la extrema izquierda de Podemos o un Pedro Sánchez fuera de control.

De un lado, como Narciso Michavila explicaba en la contraportada del miércoles, mientras la derecha se presente dividida en tres partidos, continuará gobernando la izquierda, a la que ni siquiera le basta con Podemos sino que necesita la fiesta añadida de los independentistas. Si la vanidad de los líderes de los tres partidos pasa por encima de su obligación de defender las libertades fundamentales de los españoles, nos estarán abandonando y nos estarán traicionando; y no podrán nunca más apelar sin cinismo a su supuesto amor por España ni al orgullo de ser españoles.

Del otro lado, sobre todo PP y Ciudadanos, tendrían que tener una estrategia para, antes o después de una eventual repetición electoral, ser capaces de comprometer a Pedro Sánchez a un acuerdo programático de cumplimiento obligado, y facilitarle en estas muy concretas condiciones la gobernabilidad para evitar que acabe cayendo en las zarpas de los que quieren destruir nuestra economía y nuestro modo de vida libre, y de los que quieren destruir España.

En Madrid ha ganado la libertad pese a la inmadurez y las pataletas de algunos líderes de la derecha. Ha habido momentos en que el espectáculo que han dado no se ha diferenciado demasiado del que suelen dar las izquierdas. Lo digo porque criticar a la izquierda está bien, y es necesario señalar sus defectos, pero es mucho más interesante, y creíble, diferenciarse de ella también en los actos y en los comportamientos. Que Luis Pastor no pueda cantar en Madrid es un despropósito estalinista cometido por la derecha, que pocas lecciones de libertad podrá dar si resulta que ahora es ella quien se dedica a inaugurar checas.

La derecha tiene que recordar que la libertad es un deber, y un deber que nos obliga a ser mejores: más generosos, más desprendidos, con más capacidad de pensar en los otros y de saltar los muros de los prejuicios y el resentimiento para servir mejor al conjunto del país. De momento, todo esto, lo ha más o menos recordado, aunque a veces en el último segundo y sobre la misma línea del abismo.

Madrid se alza como un dique de contención contra la barbarie populista. En noviembre, probablemente, los españoles seremos llamados otra vez a las urnas. El espíritu de Madrid tendría que estar en la forma y el fondo de cómo se presenta la derecha a las elecciones. Insistir en una división que ya sabes que asegura una victoria de la izquierda y de la extrema izquierda, no es una opción ideológica, ni siquiera partidista, sino una forma miserable de tirar España a la basura.

Salvador Sostres.

Articulista de Opinión.
HORIZONTE.

La que se avecina.

Y luego nos preguntamos cómo es posible que los políticos populistas tengan cada día más éxito.

Ramón Pérez-Maura.

Actualizado:

13/08/2019 23:45h.

Corren tiempos en que las protestas sacuden el mundo. Las multitudes se concentran y manifiestan de uno a otro confín. Estos días, de manera especialmente notable, en Hong Kong. La próxima semana la gran batalla será muy cerca de la frontera española.

Biarritz es una localidad francesa de enorme impronta española. El paso por ella entre 1853 y 1870 de la Emperatriz Eugenia de Montijo -hermana de la duquesa de Alba y mujer de Napoleón III- marcó esta villa en la que levantó entre 1854 y 1855 Villa Eugenia, un edificio que hoy es el Hôtel du Palais. En este hotel se reunirá la próxima semana el G7, el grupo de los principales gobernantes del mundo. Y contra su presencia se anuncian ya manifestaciones multitudinarias que serán relegadas a Bayona pero que también se prevén ¡en Irún!

Pasear por las calles de Biarritz estos días es muy instructivo. Es una lástima que no lo haga el presidente de la República Francesa, Emmanuel Macron. Sea cual sea el comercio en el que se entra, desde las tiendas de lujo que ofrecen productos exclusivos hasta las queserías o las tiendas de vino, no hay comerciante que no denuncie la encerrona que le ha preparado Macron. Como tantas localidades balnearias del mundo, Biarritz es una ciudad que multiplica su población en el mes de agosto. Es el único mes del año en que no necesita apoyo al turismo. Este año no sólo no lo van a apoyar, sino que lo han prohibido. El mejor ejemplo es el propio Hôtel du Palais, donde a clientes que tienen una «cabanne» desde hace lustros, por la que tienen que pagar la temporada entera de junio a septiembre, se les ha comunicado que no podrán disponer de ella durante una semana. En los parking públicos del centro de la ciudad carteles anuncian el cierre total de los mismos y la prohibición de dejar ningún vehículo entre el 21 y el 27 de agosto. Ni siquiera para los que las tienen arrendadas de forma permanente. Nadie. Habrá quien piense en la publicidad en el mundo entero que dará la cumbre a Biarritz; a eso responde uno de los afectados con una pregunta: « ¿Dabe usted dónde fue el G7 el año pasado?». Otros creen que lo rentable es el personal que rodea al G7, pero no parece que el comerciante que va a perder a los turistas vaya a encontrar compensación en esos visitantes. El personal que forma las delegaciones se pasa los días encerrado, negociando comunicados y preparando reuniones bilaterales de sus jefes en las que todo debe salir perfectamente.

A quien le va más que bien es al propio Hôtel du Palais, en el que se ha hecho una enorme inversión a lo largo del último año para poner al día sus instalaciones. Aunque, no haya lugar a equívoco: en la mejor tradición francesa, ahí no hay un céntimo de inversión privada. El inmueble es propiedad del ayuntamiento y el gasto es enteramente público. De los impuestos de los ciudadanos a los que se está castigando con la cumbre. Cornudos y apaleados. Ciudadanos a los que se aconseja abandonar el lugar en los días centrales (24 al 26 de agosto) y los inmediatamente anteriores. « ¿No podría Macron haber convocado la cumbre el 15 de noviembre?», me dice una tendera enfurruñada que está al frente de un local de ropa de lujo de señora -abrigos a 1.220 euros- a 150 metros de la verja del Palais y tiene la certeza de que su ruina no se arregla ni aunque irrumpa en el comercio Melania Trump blandiendo su American Express. Y luego nos preguntamos cómo es posible que los políticos populistas tengan cada día más éxito. Se las ponen como a Fernando VII.

Ramón Pérez-Maura.

Articulista de Opinión.
VIVIMOS COMO SUIZOS.

Mira que eres gorda.

Escudriñar ahora el machismo de canciones y películas clásicas es otro tipo de memoria histórica con la que darnos lecciones.

Rosa Belmonte.

Actualizado:

13/08/2019 08:48h.

Ya sólo escucho a Emilio el Moro y Juanito Valderrama. Y a Aute: «Una de dos, o me llevo a esa mujer o te la cambio por dos de quince, si puede ser». También veo El hombre tranquilo y Siete novias para siete hermanos. Letras donde se rían de las mujeres. Películas donde las arrastren o las secuestren. Qué hartura. Sólo faltaba el ministro Guirao con la bobada de C. Tangana. Critica la cancelación de conciertos por ideología aunque admite que con C. Tangana tiene dudas por «el tema de género». Género. ¡Bingo! Que si llega a ser ministra Estrella Morente también iría por ese carril. Que no incluyó Falsa moneda en su último disco, aunque la grabó, porque lo de «que de mano en mano va» le pareció ofensivo para la mujer.

Hace poco leí un artículo sobre lo machista que es Siete novias para siete hermanos. Amárrame los pavos. Y la Biblia, no te digo. Sara Montiel en sus últimos años tuvo que dejar de cantar Es mi hombre porque había quien le daba la tabarra («Si me pega me da igual, es natural»). Françoise Giroud, feminista avant la lettre, aunque Simone Veil creyera que le importaba un pito la causa de las mujeres, dijo cosas curiosas a Ira de Furstenberg en Bella a cualquier edad (un libro también curioso). Giroud, que fue secretaria de Estado sobre la condición femenina con Giscard, entendía a una mujer que permanece junto a un hombre que le pega ocho veces al día si ella lo quiere. Pero no entendía que lo hiciera si no podía pagar el alquiler. No poder pagar el alquiler es importante. Escudriñar ahora el machismo de canciones y películas clásicas es una manera como cualquier otra de pasar el rato. Como hacer catedrales con palillos. O no. Es algo importante. El problema es que se ha convertido en otro tipo de memoria histórica con la que darnos lecciones. Qué más darán ahora los Rolling Stones (aunque sigan), los Beatles o las peleas en broma de Juanito Valderrama y Dolores Abril: «No es hombre ni bien nacío el que ofende a una mujer. No es hombre ni bien nacío si no le da su querer y luego la tira al río con una piedra en los pies».

Por eso pienso reivindicar a Emilio el Moro. Sus canciones parodia. Sus vuelcos al idioma español. Como contracultura y por dar el follón. Cantar Mira que eres gorda («las facturas de modista fueron siempre un dineral, pues como estaba tan gorda tuvo que pagar mil duros para hacerse un delantal»). Pero se reía de todo, también de sí mismo. Su versión de La vida sigue igual: «Siempre hay por qué morir, por qué gritar. Nunca hay un albañil pa repellar. Al final, las obras quedan, el tío se va. Otros que vengan la continuarán. Mi casa sigue igual». Emilio el Moro era un maestro del idioma, como podía serlo Tono, renovador del lenguaje y dinamitador de tópicos. Hay hallazgos suyos que me recuerdan incluso a MFK Fisher cuando escribía que en Dijon se le colaba el aroma del pan de jengibre de un horno cercano, un aroma pesado «como una cortina de felpa». Emilio el Moro hablaba de «solomillos como alfombras de convento». Y de «bocadillos como almohadas». Esto se parece más al «axilas como cálices» de Elizabeth Smart en En Grand Central Station me senté y lloré (Periférica).

A veces la parodia era difícil porque el original ya era fuerte. El original de Juanito Valderrama: «Me voy a hacer un rosario con tus dientes de marfil...». La parodia de Emilio el Moro: «Tengo que hacer un cepillo con pelo de jabalí, pa que te laves los dientes con gaseosa y con Flit». ¿Por qué no cantas en serio?, le preguntaron una vez. «Pero si cuando canto nunca me río».

Rosa Belmonte.

Articulista de Opinión.
Agosto.

Escribo esta postal para subrayar lo difícil que se ha vuelto todo, incluidas las vacaciones.

José María Carrascal.

Actualizado:

12/08/2019 07:56h.

El mejor sitio para veranear en agosto es Madrid, o cualquier otra ciudad para sus habitantes, siempre que no haya sido ocupada por los turistas, como Barcelona. Lo advirtió Francisco Silvela hace más de un siglo: «Madrid, en verano, con dinero y sin familia, Baden-Baden». Mejor incluso, sin las aventurillas de los famosos Rodríguez de antaño. La ciudad cambia el primero de este mes. Se transforma. Da un vuelco. No necesitamos abrirnos paso a codazos por las aceras ni disputarnos el paso a bocinazos por la calzada. El aire es más limpio y las personas con las que nos cruzamos, más amables, dándonos los buenos días cuando bajamos temprano a comprar los periódicos en la próxima gasolinera porque el kiosko ha cerrado. No importa, el médico nos ha recomendado andar. El calor aprieta a lo largo de la mañana, pero el aire acondicionado ayuda mejor que el botijo de tiempos de Silvela, y tras enterarnos de que los políticos continúan sin ponerse de acuerdo para formar gobierno, el espectáculo que nos ofrecen las televisiones de aeropuertos, estaciones de ferrocarril y autobuses (donde los empleados hacen huelga como acostumbran por estas fechas), carreteras y autovías nos confirma que, como en casa, en ningún sitio. Tampoco las imágenes de playas, montañas, templos asiáticos e islas de Pacífico son lo bastante tentadoras como para incitarnos a abandonar nuestra paz estival. Y no digamos las de los desiertos africanos o selvas amazónicas, vistos los riesgos que allí corremos. El primero, encontrarnos con ese vecino pelma del que nos hemos librado este mes.

Exagero naturalmente, y comprendo a quienes deseen que llegue agosto y salir pitando hacia cualquier sitio, para dejar detrás la rutina del taller o la oficina, los problemas de todo tipo con la Administración, sobre todo si eres autónomo, y poder tumbarte sobre la arena o la hierba para no pensar en nada. Lo malo es que esos problemas, hoy, viajan con nosotros. En el móvil o en el ordenador, que ninguno dejará detrás por si las moscas y sería la única forma de huir de ellos. Con más urgencia e intensidad, pues en casa o en el trabajo siempre hay alguien al que acudir para resolver el problema. Sin nadie a quién consultar y los que llamamos están fuera de cobertura. La solución venía siendo que los listos cogían las vacaciones en septiembre. Pero son muy pocos los que pueden hacerlo, pues septiembre es el mes de examen del mercado, ajustar cuentas, tomar las decisiones adecuadas para la próxima temporada que será, naturalmente, más novedosa y reñida que la anterior. O sea, que hay que estar en el tajo si no quieres que te ocurra lo que al camarón que se duerme.

Escribo esta postal, como el resto, no para dar envidia ni tenerla, sino para subrayar lo difícil que se ha vuelto todo, incluidas las vacaciones. Lo hemos vuelto, mejor dicho, pues hemos sido nosotros quienes nos complicamos la vida con nuestra manía de ir más rápido, abarcar más y tenerlo todo, sin pensar que ya no es difícil, sino imposible. En cualquier caso, buenas vacaciones donde estén.

José María Carrascal.

Articulista de Opinión.
POSTALES.

Marrullerías.

Si necesita los votos de los secesionistas, accederá a lo que le pidan, empezando por el indulto de los líderes del procés.

José María Carrascal

Actualizado:

08/08/2019 23:28h.

Ya que no puede convencer a Pablo Iglesias de que le ceda gratis sus escaños (por ser más alto, más guapo, más listo y tener más votos), Pedro Sánchez corteja a los «agentes sociales», colectivos profesionales, para escuchar sus muchas cuitas y prometerles que, en cuanto logre la investidura, se las resolverá, sin explicarnos de dónde sacará el dinero ni por qué no lo ha hecho durante el tiempo que lleva de presidente. Si a ello se le añade que tales colectivos no tienen representación parlamentaria y son mayoritariamente de izquierdas, es lícito pensar que su verdadero objetivo es que presionen al líder de Podemos a ceder o quedar como un traidor a los trabajadores. La jugada se completa con una llamada a Casado y Rivera de abstenerse «por interés de Estado». Para resumir: si Iglesias cede, asunto arreglado: Sánchez será confirmado presidente en solitario, como deseaba. Si no cede, la culpa de que haya nuevas elecciones será de Podemos, el PP y Cs. Rajoy, hombre serio y educado, las llamaba ocurrencias. Yo prefiero llamarlas marrullerías.

Puede ser el último y verdadero objetivo de la jugada o jugarreta. Nadie sabe cómo responderemos los españoles a unas cuartas elecciones en cuatro años. La experiencia advierte que el cansancio provoca un descenso general del voto, con castigo especial a quien las provoca. Estamos viendo cómo Sánchez hace cuanto está en su mano para echar las culpas a los demás. Pero no hace falta ser un genio para darse cuenta de que el principal culpable es él. Dispuso las últimas de forma que dieran la vuelta al mapa político, lo que consiguió, pero no tan rotundamente como deseaba. Es más, en las municipales y autonómicas, el equilibrio izquierda/derecha se ha restablecido al fallar su estrategia negociadora y mucho apunta que de repetirse, perderá más. Podemos, por su parte, no da síntomas de rendirse, por saber que, de hacerlo, su colapso puede ser total, aparte de tener razón al decir que sólo ellos pueden garantizar que se cumpla un «programa de izquierdas», ya que, en solitario, Sánchez gobernará según sus intereses personales. Lo que quiere decir que, con la economía ralentizándose, no va a hacer lo que hizo Zapatero en 2008: gastar más, subir los impuestos y ponernos al borde de la bancarrota. Seguirá hablando de «presupuestos progresistas», pero estén seguros de que no liquidará la reforma del mercado laboral de Montoro ni otras medidas que amenacen su estancia en La Moncloa. Entonces, me preguntarán ustedes, ¿mejor dejarle donde está? Pues tampoco. Tampoco porque queda el rabo por desollar: el problema catalán. Y si necesita los votos de los secesionistas, accederá a lo que le pidan, empezando por el indulto de los líderes del procés y lo que siga, que ya sabemos lo que es. Y a esos no les engatusa tan fácilmente como a Pablo Iglesias. Con tipos como Pedro Sánchez, lo mejor es no creerles nada de lo que dicen y esperar siempre lo peor, como ya sabe todo el mundo, empezando por sus socios preferentes.

José María Carrascal.

Articulista de Opinión.
¡QUIA! Opinión.

El Rey tiene razón.

ARCADI ESPADA.

Jueves, 8 agosto 2019 - 02:01.

Vi ayer al Inescrupuloso al salir de la audiencia con el Rey. A la que acudió con una hora de retraso, por atender a diversos compromisos electorales con la que llama sociedad civil. Allí, ante los medios, desgranó el que será su primer mensaje de campaña: estas elecciones nunca debieron celebrarse. El Inescrupuloso no va a alterar su naturaleza a la hora de los argumentos y, sin mover más músculo que los relacionados con la voz -siempre un poco cansina: la única traición que se permite ese hermoso aparato de mentir-, dijo que habrá elecciones porque la derecha impide que haya un gobierno de izquierdas. De qué bárbara derecha dispone España, ciertamente.

Como era de esperar, Sánchez se apoderó también de las torpes palabras del Rey del 4 de agosto ("Es mejor encontrar una solución antes de ir a otras elecciones"), falseándolas a su impávido antojo para asegurar ("Como dijo el Rey", se atrevió a decir) que los españoles no quieren la repetición de elecciones. Un alto, ejemplar e improbable ejercicio de pedagogía política consistiría ahora en que el Rey convocase formalmente a los partidos para una consulta precisa: cómo verían que, dada la falta de acuerdo evidenciada en la investidura, la búsqueda de otro candidato que suscitara el apoyo de una mayoría parlamentaria. Los españoles comprobarían entonces cómo Sánchez se negaba tajantemente a esa posibilidad, argumentando que él ganó las elecciones. Lo que les demostraría, a los españoles, al Rey y a Sánchez mismo, la obviedad de que evitar otras elecciones no es la prioridad absoluta. La prioridad es el poder y quién lo ejercE. Y Sánchez no lo tiene, pero en su afán está el tenerlo, y por eso ayer en Marivent dio inicio formal a una campaña que pretende reeditar el buen resultado que obtuvo Rajoy de la repetición electoral. Partiendo de un suelo superior y de la descomposición que presagia de parte del electorado del partido Podemos y de Ciudadanos, Sánchez se ve cerca de la mayoría absoluta o, al menos, de una mayoría incontestable.

De modo que llegado a este punto, Majestad, debo pedirle perdón por mi apresuramiento y hasta por mi plebeya ligereza al juzgar de torpes sus palabras de la otra mañana. Por el contrario estaban tocadas de una razón benéfica y sutil. Realmente, es mejor encontrar una solución antes de ir a otras elecciones.
VIDAS EJEMPLARES.

Navarra y el mito.

El PSOE se ha plegado a un mito nacionalista que se fuma la realidad.

Luis Ventoso.

Actualizado:

07/08/2019 08:33h.

Sobre Navarra, que ya era Reino cuando otros no pintaban nada, me he hecho el máster completo. Durante cinco años (felices) estudié en su excelente universidad, en cuyo pórtico se me agitó el pulso una mañana ante una chica con la que perseveré. Más tarde, el matrimonio me ha llevado allí una y otra vez y solo puedo hablar bien de los navarros, de su sentido del orden y su solidaridad congénita. El tópico siempre alberga algo de verdad y el de la «nobleza navarra» es cierto. Con su laboriosidad, magnífica organización, ubicación geográfica óptima y unos privilegios forales que suponen una bicoca fiscal, Navarra se ha convertido en una de las comunidades más ricas y hasta sus localidades minúsculas lucen cuidadas al detalle. Dentro de España y con su actual estatus ha alcanzado un nivel de vida altísimo. No alberga motivos para quejas y ensoñaciones territoriales míticas.

En mi máster de navarridad fui extrayendo conclusiones. La primera es que hay dos tipos de navarros. Por un lado, la mayoría, aquellos que se consideran tales por encima de todo y lo tienen muy a gala (y me estoy acordando de mi compañero Manolo Erice, un supernavarro encantador que se murió hace ahora un año). Por otra parte están quienes creen que Navarra forma parte del mundo vasco y debe integrarse bajo la férula de lo que se ha rebautizado como Euskadi. Con una sonrisilla privada, en mi máster de navarridad observé que en Pamplona la mayoría de los simpatizantes locales del nacionalismo vasco no tenían ni flores de euskera, y ni se molestaban en aprenderlo, porque es ardua tarea. Por supuesto, llegada la hora de la verdad, no enviaban a sus hijos a las ikastolas, sino a buenos colegios en español (y con inglés y francés). La última gran encuesta refleja lo que siempre sospeché a pie de calle: en Pamplona solo emplea el vasco como lengua habitual un 2,9% y en el conjunto de Navarra, un 6,9%. Es decir: el 93,1% no hablan un idioma que les quieren imponer como obligatorio en su función pública. Por último, en las fiestas familiares y amicales, cuando corrían el Ochoa y el Chivite y llegaba la jarana, lo que cantaban y bailaban eran jotas (en castellano) y no el aurresku o los himnos vascos con que ayer se autohomenajeó la flamante presidenta socialista Chivite, sostenida por los nacionalistas.

Navarra tiene una diversidad única. En solo 160 kilómetros se pasa del desierto meridional de las Bardenas a los bosques atlánticos del Bidasoa. El Norte guarda la impronta vasca y hay localidades donde es la lengua común. Pero desde la capital Pamplona hacia abajo esa huella se diluye. En Tudela, segunda ciudad navarra, se ofreció un modelo escolar con euskera y solo se anotó... ¡una familia! Chivite viene de un pueblo del sur profundo, Cintruénigo, no sabe hablar vasco y es del PSOE, partido que se supone leal a España y su Constitución. ¿Qué extraña fijación sectaria la ha llevado a detestar a sus socios naturales, los otros constitucionalistas, para suplantar lo votado por los navarros aliándose con la sucursal del PNV y los proetarras de Bildu? Ahí queda retratada la triste anomalía del PSOE.

Luis Ventoso.

Director Adjunto.
VIDAS EJEMPLARES.

La gran liza.

La batalla de este siglo será, otra vez, entre autoritarismo y libertad.

Luis Ventoso.

Actualizado:

05/08/2019 07:50h.

Dos escalofriantes tiroteos en Estados Unidos. Nada insólito, por desgracia, en el país con más armas. En un centro comercial de El Paso (Texas), un xenófobo que odia a los inmigrantes hispanos mató a balazos a 20 personas. En una zona de ocio nocturno de Dayton (Ohio) otro tirador asesinó a nueve paseantes. Con los servicios de socorro todavía sobre el terreno, voces de la izquierda estadounidense y europea se apresuraron a acusar a Trump de instigar los atentados con su agresivo discurso contra la inmigración descontrolada. Un desbarre. ¿Gobernaba Trump en Noruega cuando en 2011 otro cabrón supremacista, Breivik, mató a 77 chavales en la isla de Utoya? ¿El hecho de que Nueva Zelanda esté gobernada por una amable y estupenda premier laborista evitó el lacerante atentado racista de Christchurch?

La exigencia puntillosa con que el progresismo enjuicia las acciones de Trump contrasta con su silencio ante otros poderosos. Este fin de semana, la policía detuvo a 800 manifestantes en Moscú, apaleando a varios en el suelo cuando ya los había reducido. Los «criminales» pedían juego limpio en las elecciones moscovitas. El principal opositor ruso, Alexei Navalny, está encarcelado por demandar lo mismo y hace ocho días fue hospitalizado por posible envenenamiento (los opositores rusos tienen una curiosa afición a envenenarse). En Hong Kong, la policía volvió a aplicarse con gases lacrimógenos y gas pimienta contra manifestantes que pelean por preservar la excepción democrática heredada de los ingleses. No hallarán un comentario del progresismo español, o medios afines, contra esos regímenes autoritarios y en defensa de quienes se baten en la primera línea del frente de las libertades. Del mismo modo que el feminismo zurdo enmudece si la represión de las mujeres lleva cuño islámico.

Impresiona la ceguera de la izquierda occidental ante la gran batalla en curso: la liza entre los sistemas de libertades y el modelo autoritario que encarnan Rusia, y sobre todo, China. Cuando Putin dio por muerto al liberalismo en la última cumbre del G-20 sabía lo que se hacía. Chinos y rusos han iniciado una cruzada ideológica que intenta propagar por el mundo esta tesis: los países funcionan mejor sin libertad que con ella, por tanto no existe la pretendida superioridad moral del liberalismo occidental. China se irrita si Trump pone trabas a Huawei en su plan para colarse en las tripas tecnológicas más sensibles de los países occidentales. Pero tras su muralla ha prohibido Twitter, Facebook y Google, a los que tacha de puertas a la disidencia. China está iniciando una expansión mundial a golpe de inmensas inversiones de amable apariencia... que podrían ser el caballo de Troya para una segunda fase a mediados de siglo: el acatamiento obligado del modelo autoritario por parte de los países rehenes del capital chino. China y Rusia acaban de suscribir un acuerdo energético para no depender en nada de Occidente. La batalla ideológica es enorme. Trump ha identificado al adversario y está actuando. Pero no parece enterado de lo que le toca defender: las virtudes de la democracia liberal.

Luis Ventoso.

Director Adjunto.