Opinión, repasando columnas


TODO IRÁ BIEN.

El club de pijos.

Salvador Sostres.

Actualizado: 19/10/2020 10:04h.

Lo que ha ocurrido en los últimos años en Cataluña ha sido culpa del club de pijos de Barcelona. Se hacen los ricos y lo deben todo, nunca han dado la cara por Cataluña ni por España, ni por la Guerra que ganaron sus abuelos, o sus padres; tampoco ahora se alzan por sus restaurantes cerrados. Los que consintieron el 1 de octubre son los que ahora permiten que nos cierren los negocios. Si la élite de una sociedad no tiene ninguna interlocución con el poder, ni es capaz de guiar a su rebaño, y se deja arrasar por dos payasos como Puigdemont y Aragonès, no puede considerarse élite sino unos payasos más del espectáculo, que es lo que siempre fueron, pese a sus ínfulas, estos pijos de barrio. Su idea de arte, de belleza y de amor es llevar a sus hijas a la escuela de danza Esther Bosch para que les enseñen a arrastrarse como gogós. Entre el Círculo del Liceo y el Tennis Barcelona, entre la humillante carraca de lo que queda del Grupo Tragaluz y esta reciente última pregunta de la gastronomía que se llama Harry’s -por ver si alguno de sus fatuos clientes se traga en su ignorancia que es el de Venecia- son el colectivo más hortera y cobarde de Europa. Hay burdeles en los que tienes que pagar mucho dinero para que alguien se deje hacer lo que se han dejado hacer estos idiotas. Su aldeanismo es el reverso de su pretensión. Ya no existe la burguesía catalana, porque unos se vendieron las empresas y los otros se escondieron en una cínica neutralidad que les convirtió en cómplices del naufragio. Eso los que no se dedicaron abiertamente a patrocinarlo, diciendo que no querían la independencia pero que pagaban «por si acaso». Faltaron a su deber de liderazgo social, farfullando como viejas lo que no tuvieron la virilidad de decir en voz alta. Luego se hacen las indignadas cuando les retratan en su miseria, pero por culpa de su inhibición nos mandan fanáticos leñadores de Vic y de Gerona. Cataluña ha caído porque los que tenían que poner orden y decir «basta» son unos cretinos con demasiado orgullo para tan poca dignidad. Dimitieron de su clase social, que era la última que les quedaba, porque a la intelectual nunca fueron llamados. El club de pijos de Barcelona es la vergüenza del mundo libre, la necedad que arruina cualquier propósito, la arrogancia y la dejadez en su punto exacto para que el mal pueda desplegar meticulosamente su plan.

Salvador Sostres.

Articulista de Opinión.
EL BURLADERO.

Registren a este Gobierno.

A Sánchez le echaron por querer hacer con el partido lo mismo que está haciendo ahora con el país.

Carlos Herrera.

Actualizado: 16/10/2020 09:42h.

La Policía francesa se ha presentado en la casa del ministro de Sanidad de ese país para efectuar un registro al objeto de investigar lo que los franceses consideran una gestión fallida de la lucha contra el coronavirus. Diversos ámbitos políticos de la Unión, por demás, recelan de la pretendida reforma impulsada por el Gobierno español para controlar el Poder Judicial y vienen a decir que peligran los fondos europeos destinados a la recuperación económica. Los polacos se dirigen a la Comisión Europea y le preguntan con guasa: Oiga, ¿va a ser sancionada España por su pretensión de controlar el poder judicial tal y como ustedes han hecho con nosotros por una acusación parecida? Vayamos por partes. Si en España hubiera que enviar a la Policía a registrar domicilios de gestores fallidos no habría bastantes agentes para revolver papeles en todos los escritorios habidos y por haber. En el país europeo de peor gestión gubernamental, el ministro de Sanidad se asoma a diario a dar lecciones de cómo actuar ante una pandemia que se ha comido más vidas que en cualquier otro lugar, imparte estados de alarma según la conveniencia política de su gobierno, y templa gaitas con territorios en los que su actuación resultaría, cuando menos, políticamente tensa. Por mucho menos de eso en Francia la policía ha entrado a pedir documentos.
La queja de Polonia -y la de Hungría, a poco que se les conceda tiempo-, establece comparaciones entre diversos populismos europeos. Los españoles, desgraciadamente, estamos sujetos a uno de ellos, el de la izquierda extrema. El Tribunal Supremo dinamitó antes de ayer el montaje que llevó a Pedro Sánchez a La Moncloa, invalidando al juez mamporrero que incluyó una frase con la que culpar al PP para que pudieran justificar su moción de censura. Cuando ocurrió, en su día, no pocos avisaron de las intenciones que albergaba el Gobierno que se asomaba: control indecente de todos los resortes del Estado. Quien era capaz de manipular una sentencia con falsedades para justificar un asalto político negado por las urnas, podía ser capaz de todo. Ese gesto inicial, ese primer aldabonazo de un individuo al que sus propios compañeros habían echado por la ventana del Comité Federal de su partido, indicaba la senda a recorrer. A Sánchez le echaron a patadas por querer hacer con el partido lo mismo que está haciendo ahora con el país, manosearlo a su gusto. Ni que decir tiene que la unión con Podemos -ese pacto de dos borrachos para no caerse al suelo- añadiría intensidad al paquete gubernamental y no habrían de pasar muchas lunas antes de evidenciar el interés del gobierno en conquistar y doblegar al Poder Judicial: sobre un juez sometido -José Ricardo de Prada- pusieron la primera piedra de su edificio, y ocupando el CGPJ quieren ahora alicatarlo hasta el techo. El Consejo no juzga, pero sí nombra a quienes juzgan, y, además, es la cantera de aquellos que forman parte de la Junta Electoral Central: controlando a los jueces propios, a los Pradas de turno, también aspiran a controlar las normas electorales. Ojo con eso.

Sánchez va a tumba abierta tratando de liquidar los controles democráticos y ocupar todos los resquicios del poder (cuando tiene la mayoría más exigua que se recuerda). Todo mientras la pavorosa pandemia que nos ocupa ha dejado en España cerca de 60.000 muertos. Ahí convergen los dos argumentos de salida de este suelto: una epidemia mál controlada y gestionada mete el miedo en el cuerpo de la ciudadanía y, mientras tanto, una tuneladora subterránea va taladrando el edificio constitucional del que nos dotamos hace ya unas décadas. No hay ámbito en el que las garras de este Gobierno no arañen lo que puedan. De ahí que la esperanza esté en el ejemplo europeo. Registren a este Gobierno.

Carlos Herrera.

Articulista de Opinión.
HORIZONTE.

Trotando hacia la dictadura.

Lo más relevante del vídeo no es su apoyo al Rey, si no las infinitas muestras de cobardía que se enumeran al final.

Ramón Pérez-Maura.

Actualizado: 14/10/2020 09:03h.

Marchamos al trote hacia una nueva dictadura con la sonrisa indeleble en el rostro de los miembros del Gobierno de la Corona que saben que pueden hacer lo que les plazca. Ahora planean el asalto del poder judicial porque es el último muro de contención que se les resiste. Un lego cómo yo no es capaz de juzgar con criterio profesional si el Tribunal Constitucional resistirá el embate, pero el pesimismo que me invade desde hace muchos meses me inclina a pensar que esto sólo es otro paso más hacia la dictadura que nos acecha.

Al mismo tiempo vemos al Gobierno de la nación señalando los criterios que marcan la declaración del estado de alarma. Y cuando Madrid supera esos criterios, es decir, cuando su número de contagios queda por debajo de las 500 personas por cada 100.000 habitantes y la reclusión ya no se puede justificar, el ministro Illa se precepita a decir que en Madrid no habrá cambio de situación si no quedamos por debajo de los 200 contagiados. Sólo le falta explicar si se va a aplicar el mismo criterio al resto del país. Pero nos podemos ahorrar una comparecencia del ministro a esos efectos: ya sabemos que no será así. Aquí hay regiones que son malas por naturaleza y otras que son malas según convenga al Gobierno.
Siguen los ecos del pasado lunes en la celebración de la Fiesta Nacional en la plaza de la Armería del Palacio Real. Espectáculo bochornoso. Una fiesta con los ministros en su mayoría con cara de funeral. El vicepresidente segundo llevaba una chapa con forma de triángulo rojo. Su valentía no alcanza a llevar lo que de verdad promueve: la estrella de cinco puntas que fue el emblema del Ejército de la II República Española -y también el emblema del Ejército Soviético, del chino del de Corea del Norte... lo mejor de cada casa. Y a diferencia del 12 de octubre de 2018, cuando Sánchez se alineó junto a los Reyes para recibir el saludo de los invitados y fue despachado por el jefe de protocolo, ahora ya se ha «normalizado» que el jefe del Gobierno salude con el Rey. Ya son todos iguales.

Y en estos momentos en que la Monarquía es el gran objetivo porque es el mayor factor de cohesión de los Reinos que se unieron bajo su égida a lo largo de los siglos, desde estas páginas o sus suplementos se publican artículos proclamado «Delenda est Monarchia» porque cada día hay más que se creen Ortega cuando la única similitud es que esto cada vez más parece el invierno 1930-31. A quien esto publicaba el domingo pasado lo he visto yo pasarse hora y media haciendo guardia a la puerta de la Biblioteca de ABC para entregar a los Reyes un ejemplar de su último libro. Él mismo debería clasificar hoy aquella actitud como propia de perrito faldero entregando su novela a los Reyes, pero ahora conviene estar a bien con aquellos de quien se depende.

Algo va muy mal en este país. Y lo peor es la felicidad e indiferencia con que los que pueden se van de puente para olvidarse del horror que estamos viviendo e ignorar lo que nos espera. Me enviaba ayer un amigo un mensaje en el que me recordaba que «la burguesía catalana dejó hacer. La del resto de España está haciendo lo mismo. Luego vienen los lloros». Menos mal que 183 españoles han tenido el valor de levantar la voz de la mano de Libres e Iguales y gritar ¡Viva el Rey! Pero lo más relevante del vídeo no es su apoyo al Rey si no las infinitas muestras de cobardía que se enumeran al final. Ojalá algún día se hagan públicos los nombres de tantos faltos de valor.

Ramón Pérez-Maura.

Articulista de Opinión.
VIVIMOS COMO SUIZOS.

Nacionalismo defensivo.

El lugar común del choque de trenes es en la actual situación política un choque de trenes de la bruja.

Rosa Belmonte.

Actualizado: 13/10/2020 08:18h.

Curzio Malaparte tituló su libro sobre Mussolini «Muss. El gran imbécil». Hoy hay mucha gente deseando titular un libro, artículo, panfleto, lo que sea «IDA. La gran imbécil». De momento la llaman aprendiz de Trump, cuando sería mucho más bonito y femenino aprendiz de bruja. Si la situación de Madrid, que a usted qué le importa Madrid, siguiera así mucho tiempo (y siguiéramos vivos), lo mismo empezábamos a ver los balcones en rojo con estrellas. Las encuestas ya dan a Díaz Ayuso muchos votos, una victoria en las elecciones (necesitando acuerdos, desde luego). Coincidían el domingo una entrevista de Ayuso en «El Mundo» y una de Elsa Artadi, la rubia que viste de Moncler, en «El País». Oh, oh, oh, lo que dice Ayuso. Demonios, que Elsa Artadi, vicepresidenta de Junts, dice que van a buscar las grietas que permitan hacer más débil al Estado. Y suelta Juliana en Twitter que las dos son lo mismo («même combat: desestabilizar el marco político surgido de las elecciones de noviembre… Es fascinante la convergencia estratégica de los dos procesismo»). ¿Desde cuándo es lo mismo el Gobierno que el Estado? ¿Va a ser igual enfrentarse a Sánchez o a quien esté en el cargo de presidente del Gobierno que al Estado?
El problema es que Pedro Sánchez llegó al poder la primera vez, y tras elecciones, gracias a votos de partidos que también están en contra del Estado y hasta del régimen constitucional vigente. Catalanes o vascos. En su día, Eduard Pujol, de JpC (aunque al PDECat le parecía bien), no veía por qué Cataluña debía apoyar a Sánchez en la moción de censura si era cómplice de la aplicación del 155. Oramas no lo apoyó precisamente porque sus apoyos venían de UP, ERC, PDECAT y EH Bildu. Que luego algunos de estos se podrán poner farrucos y votar en contra de prórrogas de estados de alarma y cosas así, pero en lo importante están ahí, manteniendo a Sánchez. Y ese es el pecado original del actual presidente del Gobierno. El apoyo de partidos que están en contra de lo fundamental. Si Ayuso está en contra de este señor y sus actos no está en contra del Estado.

Claro que Ayuso se aprovecha y se considera víctima, agraviada, maltratada, incomprendida, machacada. Eso es muy aprovechable políticamente. Ya sabemos que estamos en una sociedad donde la victimización es norma y estandarte de no sé qué. En general, estamos acostumbrados a que el sufrimiento se convierta en fuente de autoridad moral y ser víctima en razón para exigir adhesión. No digo que lo de Ayuso sea sufrimiento de los de verdad, pero sirve para lo suyo, sobre todo en una sociedad donde los sentimientos son más fuertes que el entendimiento. Y unos la verán como la gran imbécil y otros, incluso viéndola también como la gran imbécil, prefieren estar de su lado que del otro. El lado torcido de Sánchez volviéndose loco, como contó en ABC Luis Herrero, cuando se enteró del revés del TSJM. Luego nos dicen que los datos de Sanidad eran viejos, pero da igual, ahora estamos hablando del choque de trenes políticos. Aunque estén chocando dos trenes de la bruja. Trenes a los que miramos como a la larguísima y espesa barba de Walt Whitman. A mí me parece una asquerosidad. Sin embargo, Lorca nunca dejaba de ver la barba llena de mariposas. Tócate.

No sé si llegará a haber banderas de Madrid en los balcones. De momento, las veo en Instagram. Pero la actitud del Gobierno de España con el de Madrid (mira Navarra) ha llevado a Ayuso a una especie de nacionalismo defensivo. Y eso es ir en dirección cateta, la misma de los nacionalismos de otras partes de España.

Rosa Belmonte.

Articulista de Opinión.
Ya estamos! Es una dictadora esta Sra. El gobierno ha sido elegido por los ciudadanos en las urna. Si no le gusta se tendrá que jorobar. La derecha es una envidiosa y no quiere dejar el poder nunca, sería capaz de hacer como Maduro para perpetuarse.
Los que copian de Maduro son los progresistas de España.
La última es el aumento de las importaciones, de petróleo de Venezuela.
Esa señora dice verdades como la copa de un pino.
EL CONTRAPUNTO.

Estado de atropello.

Pedro Sánchez no dictó su condena contra Madrid para doblegar al coronavirus, sino a Isabel Díaz Ayuso.

Isabel San Sebastián.

Actualizado: 12/10/2020 13:39h.
... (ver texto completo)
Ya estamos! Es una dictadora esta Sra. El gobierno ha sido elegido por los ciudadanos en las urna. Si no le gusta se tendrá que jorobar. La derecha es una envidiosa y no quiere dejar el poder nunca, sería capaz de hacer como Maduro para perpetuarse.
EL CONTRAPUNTO.

Estado de atropello.

Pedro Sánchez no dictó su condena contra Madrid para doblegar al coronavirus, sino a Isabel Díaz Ayuso.

Isabel San Sebastián.

Actualizado: 12/10/2020 13:39h.

«Alarma» es la denominación oficial del estado decretado el viernes por Pedro Sánchez contra la Comunidad de Madrid, pero en realidad otras palabras encabezadas igualmente por la primera letra del abecedario definen mucho mejor la situación creada por el presidente del Gobierno en la capital de España. Subrayo «contra» y «capital de España» porque no existe en Europa ni probablemente en el mundo otro caso como el de este líder empeñado en destruir el centro neurálgico político y económico de su propia nación. Lo que impuso el jefe del Ejecutivo a los madrileños en ese Consejo de Ministros extraordinario al que ni siquiera tuvo la decencia de asistir fue un atropello, una arbitrariedad, un abuso sin más justificación que su afán por vencer la resistencia de una región que se niega a dejarse gobernar por la izquierda con una obstinación intolerable para ese ególatra narcisista débil con el fuerte y fuerte con el débil cuya obsesión es el poder.
Sánchez no dictó su condena para doblegar al coronavirus, sino a Isabel Díaz Ayuso. No le acuciaba la preocupación por nuestra salud, sino la ira desatada en su ego elefantiásico por esa sentencia del TSJM que daba la razón a la Comunidad y tumbaba el decreto chapucero dictado por el ministro de Sanidad siguiendo sus órdenes. No le movía la defensa del interés general, sino la soberbia de la que hace gala con creciente descaro. Por eso faltó a la verdad una vez más, sin inmutarse, utilizando datos que sabía desfasados para justificar su tropelía y cerrar la ciudad a cal y canto, negándose a considerar siquiera cualquiera de las alternativas que le ofrecían la presidenta y el alcalde con el fin de mitigar las desastrosas consecuencias que semejante decisión acarreaba para la hostelería, el turismo, el comercio y demás sectores al borde de la ruina. Madrid ya estaba el viernes por debajo de los 500 contagios por 100.000 habitantes establecidos por el propio Gobierno como línea de demarcación, pese a lo cual fue declarada zona apestada y convertida en un lazareto, mientras Navarra, gobernada por el PSOE con el respaldo de Bildu, se libraba de la medida aun superando holgadamente esa cifra. Las medidas tomadas por las autoridades autonómicas estaban funcionando en todos los frentes, desde la contención de la propagación del virus hasta la reducción del número de fallecidos o los ingresos en hospitales y UCI, lo que no hizo sino acrecentar el empeño represor del gabinete sanchista. Millones de madrileños hubimos de aceptar resignadamente la campanilla de leprosos y el confinamiento, mientras la ministra de Educación embarcaba en un avión con rumbo a Bilbao, para pasar parte del puente en familia, y siete de sus colegas se iban a Portugal, pretextando la celebración de una cumbre perfectamente aplazable. La clásica ley del embudo «progresista»: lo ancho para ellos, lo estrecho para los demás.

Y lo peor es que la gran damnificada de este esperpento no es Madrid, sino España. Esta vez ha llegado tan lejos el despotismo, tan grosera ha sido la agresión a una comunidad cuyo pecado es votar al centro-derecha, que ésta se ha revuelto y ha plantado cara, con el consiguiente choque entre administraciones. Y eso se paga. Los socios europeos asisten al espectáculo estupefactos, preguntándose si será sensato entregar miles de millones de euros en ayudas a un país regido por semejantes políticos. Nuestra imagen internacional se hunde en el fango, nuestra economía se va a pique, nuestros proyectos de vida naufragan, pero él, Pedro el Arrogante, se relame de satisfacción por haber humillado a su enemiga.

Isabel San Sebastián.

Articulista de Opinión.
OPINIÓN.

EDITORIALES-TRIBUNAS.

El odio a Inda mató al tridelincuente.

EDUARDO INDA. 11/10/2020 06:50.

Si hubiera leído a Truman Capote o a Agatha Christie, cosa que dudo porque es un profundo iletrado, Pablo Iglesias sabría que hasta para convertirte en un buen malo-malísimo hay que ser extraordinariamente listo, astuto y, sobre todo, frío. Vamos, que hay que ser muy fino para que no te trinque la Policía ni la diosa Justicia te lleve por delante. El vicepresidente segundo del Gobierno pensaba igualmente que el miedo que le tiene prácticamente toda la prensa, parte de la Justicia y toda la oposición —hay que ver lo duros que han estado con él Casado, Abascal y Arrimadas, juajuajua— también invadiría ese Juzgado de Instrucción número 6 de la Audiencia Nacional al que él llevó un caso Dina que intentó convertir falsariamente en caso Inda y que, finalmente, ha degenerado cual bumerán en caso Iglesias.
TRIANA. Un escrito para sacar consecuencias. Está muy bien redactado.
Un saludo.
Ángel ocurre que a esta gente le da lo mismo una cosa que otra, este par de dos están destrozando España cada día que pasa más y más, ¡un peligro!

Un saludo.
EL CONTRAPUNTO.

Dimite, Pablo.

El auto de García Castellóndeja en evidencia un proceder escandaloso por parte del«azote de la casta»

Isabel San Sebastián.

Actualizado: 08/10/2020 10:30h.
... (ver texto completo)
Triana. Muy bien por Isabel San Sebastián.
OPINIÓN.

EDITORIALES-TRIBUNAS.

Sánchez/Iglesias, diabólico tándem.

JIMMY GIMÉNEZ-ARNAU. 09/10/2020 19:05.

Mientras los desaprensivos gobiernen con el Covid-19, España será un país inhabitable. Otra vez las tres palabras claves que desatiende el socialcomunismo, lo “concreto”, lo “necesario” y lo “veraz”, se transforman en inconcreciones, proyectos inútiles y vaguedades sin sentido, complicando, más aún, si cabe, el aterrador panorama. Al contrario de lo que ocurre en cualquier nación ... (ver texto completo)
TRIANA. Un escrito para sacar consecuencias. Está muy bien redactado.
Un saludo.
OPINIÓN.

EDITORIALES-TRIBUNAS.

Sánchez/Iglesias, diabólico tándem.

JIMMY GIMÉNEZ-ARNAU. 09/10/2020 19:05.

Mientras los desaprensivos gobiernen con el Covid-19, España será un país inhabitable. Otra vez las tres palabras claves que desatiende el socialcomunismo, lo “concreto”, lo “necesario” y lo “veraz”, se transforman en inconcreciones, proyectos inútiles y vaguedades sin sentido, complicando, más aún, si cabe, el aterrador panorama. Al contrario de lo que ocurre en cualquier nación digna, dichos capos habilitan un sótano donde maquillan y esconden las equivocaciones, obscenidades que constituyen su podredumbre. Zulo que les permite incluso olvidar a los muertos. Van a lo que van, a cargarse al Rey, a desmembrar este país y a instaurar una republiqueta bolivariana.

El muy diabólico tándem Sánchez/Iglesias, de creencias distintas a quienes creen en una sociedad libre, apuesta por el edén represor y subasta España entre separatistas, dejando claro que están zumbados y que harán cuanto les venga en gana para seguir en el poder, donde llegarán a millonarios. Tales son sus altos ideales: esclavizarnos y empobrecernos. Hasta que la UE no nos respete, por considerarnos hijos de otro mundo. Con Sánchez e Iglesias unidos, el futuro huele a caos, hiede a ruina venezolana. Si el presidente tirase a la basura al nefasto y rastrero socio quizá dé el pego y logre inmolarse. Una mala compañía alienta el suicidio.

Sánchez no distingue entre honestos y leales ministros (que tiene) y algunos ministros traidores (que también tiene), por no citar ese lote de trileros podemitas, que no sirven ni de atrezzo. Se encuentra ante un lío de fácil o difícil solución. De atender a los constitucionalistas, seguirá en La Moncloa. Pero si se entrega a los disolutos, firmará su ocaso. A un indeciso, como Sánchez, capaz de acometer cualquier barbaridad, le da igual sacar a España de la ruina, que aproximarla al precipicio. A él, todo le vale. Un líder carente de convicciones suele ser antojadizo, injusto, irracional. Lo único que de verdad le inquieta a nuestro torpe presidente es que brille mucho su ego. Y así nos va.

El socialista olvida el intelecto y el comunista las emociones. De ser así, ¿qué hacemos con este muy diabólico tándem en el Gobierno? No solucionan nada y se obstinan en complicarlo todo. Uno de los dos sobra, o quizá sobren los dos.
EL CONTRAPUNTO.

Dimite, Pablo.

El auto de García Castellóndeja en evidencia un proceder escandaloso por parte del«azote de la casta»

Isabel San Sebastián.

Actualizado: 08/10/2020 10:30h.

Si Pablo Iglesias tuviera sentido del decoro y conociera el significado del vocablo «coherencia», habría presentado la dimisión en el mismo momento en que el juez Escalonilla ratificó formalmente la imputación de Podemos por financiación ilegal y delito electoral, hace poco más de una semana. Era lo único que podía hacer de acuerdo con su larga trayectoria de inquisidor implacable, azote de la casta corrupta y abanderado de la regeneración, venido a librarnos, decía, de la putrefacción subyacente en nuestra democracia indigna. Pero no solo no dio ese paso, sino que todavía estamos esperando a que diga una palabra sobre esos más de 300.000 euros «distraídos» de sus cuentas como gastos electorales y que en realidad fueron a parar, según la acusación del togado, a la consultora Neurona, gestionada por su fiel escudero Juan Carlos Monedero, en perfecta sintonía con su apellido. En su lugar, fue el inefable Echenique quien levantó la voz para reivindicar el buen nombre de la organización por el procedimiento de emprenderla contra el juez, exactamente igual que ha hecho ahora saliendo al paso de la solicitud de García Castellón al Supremo sin otra baza argumental que la crítica al titular del Juzgado número 6 por seguir su propio criterio e ignorar el de la Fiscalía dependiente del Gobierno. Ya se sabe que la mejor defensa es un buen ataque, sobre todo cuando la ausencia de razones impone el recurso a la descalificación personal. Los portavoces de la formación morada son maestros en ese arte; lo sé por propia experiencia, tras haberles sufrido a menudo en tertulias de televisión.
Si Pablo Iglesias sintiera algún respeto por la vicepresidencia que ocupa, si alguna vez hubiese estado en sus planes honrar con su conducta tan alta representación, si fuese capaz de aplicarse a sí mismo las recetas que con tanta virulencia ha prescrito a sus adversarios políticos, en la mañana de ayer habría recogido sus cosas y se habría marchado a casa con la cabeza gacha. Porque a la espera de lo que decida el Supremo tras la petición del instructor de la Audiencia, únicamente el fuero que le ampara impide que pese ya sobre él la condición de investigado por tres delitos muy serios, uno de ellos reforzado con el agravante de género. El aforamiento ante el Alto Tribunal, un privilegio que él mismo denunciaba como intolerable antes de convertirse en exponente máximo de la «casta» y al que ahora se aferra para conservar la poltrona mientras otros, por mucho menos, han conocido la cárcel y sufrido crueles linchamientos mediáticos como consecuencia de acusaciones arbitrarias e infundadas. Que se lo digan a Ángel Acebes, exonerado por la Justicia tras un calvario de nueve interminables años durante los cuales fue cubierto de oprobio en la pequeña pantalla por los mismos opinadores que ayer se desgañitaban invocado la presunción de inocencia de su gurú coletudo.

Si Pablo Iglesias tuviera pudor, se encerraría en su chalet de Galapagar y no saldría en mucho tiempo. Porque, pase lo que pase a partir de ahora, la exposición razonada de García Castellón deja en evidencia un proceder escandaloso por parte de un personaje que ha presumido tanto de pureza democrática. ¿Qué otra cosa son todas esas mentiras tejidas a partir de una tarjeta de móvil con el propósito de sustentar una falsa acusación de espionaje a cargo de las cloacas del Estado? El juez ha destapado un montaje destinado a basar toda su campaña electoral en el más burdo victimismo o, dicho en español castizo, una utilización grosera de su íntima, Dina Bousselham, para engordar la cosecha de votos.

Isabel San Sebastián.

Articulista de Opinión.
ENFOQUE.

No tengáis miedo y volved al trabajo.

Trump, del hospital al despacho.

Salvador Sostres.

Actualizado: 07/10/2020 08:40h.

El presidente Trump ha dicho, de regreso a la Casa Blanca: «No tengáis miedo. Volved al trabajo». Lo que molesta de Trump no son las maneras sino la visión del mundo. Lo que molesta de Trump es Trump. Que tenga prisa por volver al trabajo. Que sea empresario. Algunos periódicos españoles especulaban ayer sobre la gravedad real de su enfermedad, como queriendo decir que finge estar más recuperado de lo que está. Los miserables datos de España, económicos, pandémicos y a la postre morales, tienen que ver con que nuestra única prisa es por no trabajar. Podríamos organizar un concurso nacional de «Cuéntenos por qué pupita se cogió usted la baja» y sería lo más hilarante desde el «Un, dos, tres» de Billy Wilder. El odio que nos causa Trump es el reflejo de nuestra pobreza. Las formas de Trump son extravagantes pero también lo son las de Maduro y no escucho que le insulten tanto, sobre todo los que tanto insultan al que con más modales o menos es líder del mundo libre. Porque al final se trata de la pugna entre América y China. Y pese a tu complejo antiamericano, tu estilo de vida libre es el que los Estados Unidos irradian. Si los chinos llegan a mandar, me gustará ver qué haces con lo que ellos irradien. «No tengáis miedo», dijo ayer Trump, como Juan Pablo II solía decírnoslo. No fue una llamada a la temeridad sino a la valentía. Y luego el estelar: «Volved al trabajo», y brotó el resentimiento sindical, la mal disimulada vergüenza por todas las veces que no hemos entendido que nuestros derechos son nuestros deberes. Podemos sin duda morir, como morimos en Normandía y no por ello dejamos de ir a por Hitler. Cada muerto importa pero la verdadera «gestión de la pandemia» no consiste en escondernos inútilmente del virus, que de nada ha servido para ahorrarnos el triste recuento de cadáveres, sino en hallar las vacunas y asegurar la recuperación económica para afrontar el próximo desafío.
La vieja Europa perdida en debates absurdos, y la idea en que América se basa peleando desde el rincón más incómodo para continuar alumbrando al mundo. Yo sé lo que tú piensas de Trump pero también sé que no te pondrás una vacuna rusa, ni china. Te pondrás una vacuna americana, patrocinada por los empresarios y el presidente y la nación a los que tanto desprecias. Me alegro si el presidente Trump se ha curado, pero sería aún más hermoso que lo estuviera fingiendo y que pese a la angustia y al dolor volviera a ponerse en pie para la batalla. Es una épica que no se entiende en España: nosotros pensamos que cada empresario es un delincuente. La ternura de esta historia -la ternura de la libertad en toda su grandeza- es que también los que le odian se beneficiarán de las vacunas que él impulsó mientras le acusaban de irresponsable y demente; y que podría muy bien ser que lo primero que hagan con sus vidas a salvo sea brindar en noviembre porque ya no es presidente.

Salvador Sostres.

Articulista de Opinión.