Desde entonces suelo mirar en el mercado el precio...

Pero no me resisto la tentación de contarles un sucedido sobre patatas y política, porque luego pienso hablar de política y patatas, ya que el dichoso tubérculo tiene mucho de demócrata y mesocrático, de mestizaje y tolerancia. Fue allá por los segundos años setenta, 1976 o 1977, con la UCD en el gobierno. A la sazón era ministro de agricultura Fernando Abril Martorell, ingeniero agrónomo y antiguo presidente de la diputación de Segovia. Era poco conocido y llegó al gobierno por amigo de Adolfo Suárez con perfil de técnico un tanto complejo o confuso de exposición. El IPC andaba por encima del 20% y suponía una pesadilla para el gobierno y para la sociedad aunque pocos eran conscientes del mal de la inflación.
Cenábamos en el País con Fernando Abril, al que había invitado José Ortega presidente y fundador del periódico que era ingeniero agrónomo, aunque no ejercía, y quería festejar al ministro. El ministro andaba melancólico y ensimismado. Queríamos hablar de política pero él se pasó la noche a vueltas con el pollo y la patata que le tenían obsesionado por su impacto en el IPC y estaba decidido a importar pollos y patatas o hacer lo que fuera menester para bajar el precio y doblegar el IPC.

Desde entonces suelo mirar en el mercado el precio de ambos alimentos y aunque ahora su impacto es menor, lo cierto es que en la cesta de la compra tienen un peso determinante. Esta década el español medio dedica a patatas 5 pesetas de cada mil que gasta, hace 25 años doble, claro que entonces había menos que comprar y comer era prioritario. La patata sigue siendo título individual, uno de los 57 epígrafes básicos del IPC con mérito propio del pollo, el pan, los huevos, la leche o el nefando tabaco. Por completar datos la estadística nos dice que los españoles consumen más de 85 kilos por persona y año, un cuarto de kilo al día.
Respuestas ya existentes para el anterior mensaje:
Tras la excursión anecdótica me referiré a la patata desde el punto de vista de consumidor y trataré de buscarle las vueltas al tubérculo para ilustrar de su versatilidad y excelencia, su sentido democrático y su generosidad solidaria. Liga con todo lo que acompaña y a veces ocurre que en un buen guiso donde es acompañante se hace principal. Más de una vez en un magnífico rape con patatas, lo mejor es la patata.