Carles Puigdemont


Puigdemont a Sánchez: “ ¿Enviar 600 guardias civiles es señal de los nuevos tiempos?”

OKDIARIO.

07/09/2018.14:10.

El expresidente de la Generalitat Carles Puigdemont ha criticado este viernes al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, que no haya presentado hasta ahora “nada” distinto a lo que hizo su predecesor, Mariano Rajoy, y le ha preguntado si el envío de guardias civiles para garantizar la seguridad en la Diada es “señal de los nuevos tiempos”.

“ ¿Enviar 600 guardias civiles para cubrir una jornada que en todos los años anteriores ha sido impecablemente pacífica, de convivencia, sin ningún incidente. ¿Eso es señal de los nuevos tiempos?”, se ha preguntado en una rueda de prensa en Bruselas.

También se ha quejado del “clamor en política española” que invoca la aplicación de nuevo del artículo 155 de la Constitución, una “amenaza” que, a su juicio, lastra las posibilidades de diálogo. “La manera de resolver un conflicto no es amenazando, sino el diálogo”, ha concluido.

Puigdemont ha asegurado que mantiene la oferta de diálogo pero ha subrayado que éste queda limitado al “derecho a decidir nuestro futuro” y ha lamentado que sobre este punto no se haya “escuchado ninguna propuesta”.

“Poniendo gasolina no se arreglan conflictos”

“Hemos dado todas las oportunidades y toda la confianza para que el Gobierno Sánchez formule cuál es su receta. ¿Estamos hablando de la versión 2.0 de la receta Rajoy que ha fracasado o estamos hablando de una receta quizá todavía en fase beta, pero que estamos dispuestos a explorar y mejorar? No lo sabemos”, ha zanjado el expresident.

Así, el líder catalán ha insistido en que “sobre la mesa no hay nada” y ha considerado “desconcertante” la propuesta de un referéndum de autogobierno, porque es algo que ya tiene Cataluña.

Por ello, Puigdemont ha considerado necesario “poner luz sobre muchos meses de opacidad” para que el pueblo catalán tenga “pautas más precisas” sobre el artículo 155 de la Constitución, la Constitución, “los límites y la manera de resolver los conflictos”:

“Poniendo gasolina no se arreglan los conflictos”, ha expresado, para reivindicar que su oferta de “diálogo de verdad, profundo, que abarque todas las cuestiones”.

Puigdemont ha hecho estas declaraciones en una rueda de prensa en Bruselas acompañado por su abogado Jaume Alonso-Cuevillas, el exconseller de Administraciones Públicas, Jordi Puigneró, y la abogada Silvia Requena, que representa a los funcionarios de la Generalitat que fueron cesados tras la activación del artículo 155.

El expresident los ha recibido en Bruselas para mostrarles apoyo en la demanda que presentaron en noviembre de 2017 para denunciar la vulneración de sus derechos laborales.

PD: ESTE PRÓFUGO LO QUE TIENE QUE HACER ES ENTREGARSE A LAS AUTORIDADES ESPAÑOLAS Y RÁPIDAMENTE INGRESAR EN LA "TRENA". ¡MENUDOS SOCIOS TIENE DON PEDRO!
Pues venga el deber te llama.
Hola Mari. Decía el miércoles que el verano acabó
Hace calor por la tarde.
Volveré a la falda de la sierra hasta el jueves.

Saludos
El «relato» empieza a fallar a Puigdemont.

Llarena, un magistrado insultado, acosado y vilipendiado como pocos antes en democracia, ha empezado a ganar una partida que la indolencia premeditada del Estado le hacía perder por días.

Manuel Marín.

Madrid.

Actualizado:

31/08/2018 01:23h.

La relevancia de la drástica rectificación del Gobierno en defensa del magistrado Pablo Llarena consiste en que, por primera vez en meses, se está consiguiendo revertir el relato victimista y manipulador del separatismo. Hasta ahora, cada campaña de propaganda diseñada por el independentismo era un éxito frente a la parálisis de un constitucionalismo fracturado e inmerso en otras prioridades. En un primer momento, el Gobierno de Pedro Sánchez quiso dar una sobrada apariencia de teledirigir el proceso penal para supeditarlo a una estrategia de diálogo con Cataluña. Llarena y su instrucción nunca generaron ninguna simpatía en el PSOE porque realmente llegó a creer que la «solución política» para Cataluña pasaba por minimizar al Tribunal Supremo y vincular la instrucción al anterior Gobierno del PP. Sus palabras, y las del PSC, contra la «judicialización» del golpe de Estado como factor entorpecedor de cualquier solución política, sugerían que la suavización de cualquier acusación por parte de la Fiscalía serviría de moneda de cambio para la estrategia de «apaciguamiento».

Sin embargo, ese concepto de autoridad y separación de poderes mal entendido por Moncloa ha engrasado como nunca antes los mecanismos reactivos de nuestro aparato de Justicia con un «Me Too» imprescindible. La demanda de Carles Puigdemont contra Llarena ha sido una agresión en toda regla pésimamente diagnosticada por el Gobierno. Nuestra Justicia, habitualmente endogámica y viciada por la misma fractura ideológica que condiciona y paraliza a los partidos frente a cuestiones de Estado inaplazables, ha temido realmente que la inacción del Gobierno, y su primigenia idea de abandonar a Llarena a su suerte, fulminasen nuestro sistema de garantías. La justificación de una superioridad moral de los derechos de Puigdemont frente a todo nuestro «autoritario y parcial» aparato de justicia habría sido demoledora. Habría supuesto servir en bandeja el argumento a la Justicia belga, a menudo más receptiva y tolerante con el separatismo político que con la letra de las leyes de cada país. Y del suyo propio. Antecedentes de ello contra España abonan las hemerotecas.

El PSOE nunca ocultó su incomodidad con un proceso penal por traición y sedición. Nunca compartió el encarcelamiento provisional de los acusados porque perjudicaba su objetivo táctico de frenar al separatismo con gestos. Más aún, el Supremo corría el riesgo de ser un impedimento para otros objetivos ulteriores del Gobierno socialista. Por eso hoy Llarena, un magistrado insultado, acosado y vilipendiado como pocos antes en democracia, ha empezado a ganar una partida que la indolencia premeditada del Estado le hacía perder por días. No como magistrado en el legítimo uso de sus prerrogativas constitucionales para la aplicación del Código Penal, sino como rostro que encarna todo nuestro sistema de garantías y libertades.

No ha sido una espontánea reacción de solidaridad personal dispensada por el mundo jurídico –a izquierda y derecha– lo que ha obligado al Gobierno a rectificar. Ha sido la tardía convicción real de que si Sánchez, alertado por otros ministros, no desautorizaba a la titular de Justicia, habría una revuelta «judicial» en España, y todo el andamiaje de nuestra justicia quedaría herido frente a una acusación que se ha revelado falsa, antes incluso de ser admitida en Bruselas.

Aunque sea rectificando, España está ahora en mejor posición que antes para superar, en legítima defensa propia, este pleito fraudulento y prefabricado. No es Llarena quien tiene que ganar nada, porque no es él quien compite con Puigdemont. No están en ninguna equivalencia de valores. Ahí radica la toxicidad del argumento que lleva meses elaborando el separatismo con un perverso «cara a cara» que no es tal, porque ni una sola decisión de Llarena en casi un año de instrucción ha sido revocada. En esta época de eslóganes artificiales y de mercantilización de la política, hace meses que el constitucionalismo ha perdido la ocasión de sostener que frente a los ataques del separatismo a un modelo de nación, «Llarena somos todos». Toca resarcirse ahora frente a otro «relato» que la Generalitat había manipulado a capricho, y ganaba, con Llarena y el Supremo a la intemperie.

Manuel Marín.

Adjunto al Director.
Cuando no se quiere entender se intenta destruir.

Lea y de responder a lo que usted no ve y lee.

Que tono va a elevar? Que entiende por elevar el tono?
Que está pidiendo a la sociedad?
Que buscan?

Más nos vale bajar el tono, a todos.
No entiendes nada. La sociedad pide una Espana unida, no dividida.
Que buscan?. Te refieres a los "separatistas". Pasea no mejoras nada.
Integrar España?. Esta integra y elevar el tono, para mantenerla unida.
Que surjan con fuerza, muchas más Tabarnia.
Cuando no se quiere entender se intenta destruir.

Lea y de responder a lo que usted no ve y lee.

Que tono va a elevar? Que entiende por elevar el tono?
Que está pidiendo a la sociedad?
Que buscan?

Más nos vale bajar el tono, a todos.
TRIANA. Algo trama el Sr. Puigdemont. YO NO ME FÍO NI UN PELO. Así que ahora llama a la concordia, y defiende la libertad de los otros. Nada, ojo, algo está sucediendo.
Ángel, estaré contento el día que este pájaro de cuentas de las fechorías que ha cometido aquí en España, espero que sea más pronto que tarde, se me revuelve el estomago cada vez que lo veo, es mayor a mis fuerzas.
Puigdemont echa el freno de mano para evitar manifestaciones españolas masivas.

El prófugo de la justicia retoma las riendas de la Generalidad, desautoriza a su valido y "defiende" la libertad de expresión "de los otros".

Pablo Planas (Barcelona) 2018-08-29.

Novedades de calado en la batalla de los lazos amarillos. El prófugo Puigdemont ha llamado a la calma. El separatismo retrocede el día en el que la Policía Nacional ha detenido al agresor de la ciudadana española de origen ruso que retiraba ... (ver texto completo)
TRIANA. Algo trama el Sr. Puigdemont. YO NO ME FÍO NI UN PELO. Así que ahora llama a la concordia, y defiende la libertad de los otros. Nada, ojo, algo está sucediendo.
Gracias por tu cariñosa frase, papá.

Creo que hablar de todo es imprescindible. Hoy imprescindible bajar el tono entre quienes queremos integrar, y buscar una solución que no enfrente.
Integrar España?. Esta integra y elevar el tono, para mantenerla unida.
Que surjan con fuerza, muchas más Tabarnia.
Me marcho a mi puesto en el nordeste madrileño mañana.

El verano pasó para mí.
Y el otoño dura hasta que llega el invierno. Te enteras.
Puigdemont echa el freno de mano para evitar manifestaciones españolas masivas.

El prófugo de la justicia retoma las riendas de la Generalidad, desautoriza a su valido y "defiende" la libertad de expresión "de los otros".

Pablo Planas (Barcelona) 2018-08-29.

Novedades de calado en la batalla de los lazos amarillos. El prófugo Puigdemont ha llamado a la calma. El separatismo retrocede el día en el que la Policía Nacional ha detenido al agresor de la ciudadana española de origen ruso que retiraba lazos y en el que todas las televisiones recogen la espectacular y masiva descontaminación propagandística de varias localidades de la provincia de Gerona.

Puigdemont ha agarrado definitivamente las riendas de la Generalidad. Torra ha resultado ser un incendiario hasta para sus afines. Las órdenes a los Mossos de amenazar e identificar a los "arrancalazos", el acoso y las agresiones a quienes se atreven a mancillar la propaganda separatista y la escalada dialéctica de Torra empezaban a generar un tsunami similar al del pasado 8 de Octubre, cuando más de un millón de ciudadanos se manifestaron por las calles de Barcelona en contra del golpe de Estado separatista. Se repitió el 29 del mismo mes, dos días después de la proclamación independentista en el Parlament.

El otoño caliente que alegremente anunciaban los dirigentes golpistas amenazaba con girar en otoño final del separatismo. La operación de blanqueo de la agresión a una mujer por retirar lazos no ha cuajado. Los "grupos armados" de los que alertaba Torra al ministro de Interior, Fernando Grande-Marlaska, ya no son un problema según otra carta del consejero de Interior, Miquel Buch, con el mismo destinatario. La portavoz del "Govern", Elsa Artadi, habla de "hechos anecdóticos". Para TV3 son "aislados". Las hordas fascistas ya no son un problema.

Tras un calentamiento explosivo, el separatismo echa el freno de mano. Ya no quiere hablar en la Junta de Seguridad del 6 de septiembre de los "grupos armados" con supuestos agentes de la autoridad empotrados, ni de las agresiones a fotógrafos y diputados de ERC. Y exige además que la Fiscalía renuncie a investigar los últimos altercados políticos en Cataluña.

Mensaje "institucional"

Puigdemont aporta las nuevas consignas. Retoma el mando y lo demuestra en su último discurso. La nueva consigna es no atacar a los "quitalazos", sino respetarlos. Mensaje "institucional" de Puigdemont desde Waterloo:

"Las discrepancias políticas que tenemos con el Estado español no estarán nunca por encima, por parte de la mayoría política que apoya al gobierno de Cataluña, de favorecer la convivencia pacífica en nuestro país. Esta voluntad es y debe ser compatible con la libertad de expresión para denunciar situaciones que consideramos injustas o para la discrepancia política, tal como debe ser en una sociedad democráticamente libre. Como ya ha quedado perfectamente claro en los últimos años, no se trata de una mera discusión de competencias sino que se trata, en definitiva, de buscar el máximo respeto mutuo. Hago un llamamiento a no escalar un conflicto sobre la iniciativa de los lazos amarillos porque todas las expresiones tienen cabida en las calles de Cataluña, pero nunca debemos hacer ninguna concesión ni a la violencia ni a la censura. El espacio público puede y debe acoger todas las expresiones democráticas, que deben ser respetadas. A todos aquellos que han diseñado y alentado una escalada de confrontación les tenemos que hacer frente con serenidad y sin caer para nada en sus provocaciones, que sólo alimentan actitudes radicales que dificultan el necesario diálogo entre las partes. La Generalidad y el Estado se han emplazado al diálogo y este es el deseo mayoritario. La Generalidad no abdicará de sus competencias, pero, como siempre, quiere que la racionalidad democrática y la cooperación sean el camino para resolver los problemas. Por eso proponemos dialogar en el ámbito que sea más oportuno y hagámoslo ya. Todos los que tenemos responsabilidad debemos implicarnos sin ambigüedades y vacilaciones en la condena de todo acto de violencia que persiga coartar la libertad de expresión de los otros. Sería una grave irresponsabilidad alentar una confrontación social con la finalidad de interferir en el clima necesario que debe acompañar todo momento de diálogo".

Al separatismo, el cóctel molotov le ha estallado en las manos. La libertad de expresión en Cataluña es atreverse a tocar la propaganda separatista, tener "narices" para retirarla. Puigdemont cambia de registro. Discurso "conciliador" para demostrar que Torra no pinta nada, apaciguar a los separatistas y evitar una reacción similar a la del pasado año. El otoño caliente es ahora un plato de baja cocción y temperatura variable.
Jajajaja, porque los padres tenemos deberes y suponiendo que nos morimos por la mañana, pues nada, no sirve, incluso ese día los tendremos hasta la tarde.
Hay jubilados con deberes ÁNGEL, yo soy uno de ellos.
Que lata, creo que voy a tener deberes hasta el día que me muera por la tarde.
¿Por qué te has de morir por la tarde?

Si me dices que cuidar nietos mientras los padres trabajan, me callo.
Hay jubilados con deberes ÁNGEL, yo soy uno de ellos.
Que lata, creo que voy a tener deberes hasta el día que me muera por la tarde.
Pues venga el deber te llama.
¿El deber? Si está jubilado... no hay nada que hacer, sopitas, buenos paseos y miradas.
Me marcho a mi puesto en el nordeste madrileño mañana.

El verano pasó para mí.
Pues venga el deber te llama.