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Vázquez Taín: «Estamos creando una generación de niños intocables»

El magistrado de lo Penal de La Coruña ha absuelto esta semana a una madre denunciada por dar un bofetón a su hijo. Es claro: «El incidente puntual debe estar excluido del ámbito penal»

CRUZ MORCILLO.

Actualizado: 22/07/2017 02:15h.

Sobrepasado por las reacciones, pero satisfecho de que se abra el debate. Así confiesa sentirse el magistrado José Antonio Vázquez Taín en entrevista con ABC. La razón: absolver a una madre coruñesa que abofeteó a su hijo de 11 años -el «emperador», como lo denomina el juez- porque se negó a poner el desayuno y arrojó el móvil como revancha. Meses después, intentó marcharse de casa en otra discusión y la mujer lo agarró del cuello. El niño, apoyado por su padre, la denunció. La Fiscalía pedía que se le prohibiera comunicarse con su hijo y acercarse a él durante un año y 35 días de trabajos comunitarios.

¿Esperaba esta reacción a su fallo?

No, redacté la sentencia pensando que nadie la iba a leer ni se iba a hacer pública porque no es habitual en el derecho de familia, pero creo que había demasiada gente callando algo que pensaban. Me han llamado, educadores, psicólogos, padres que me han parado por la calle. Es preocupante porque cuando el sentido común es noticia es que algo falla. Yo creo que no es normal romper una familia por un incidente puntual. ¿Qué beneficio le puede suponer a esa familia, a la formación del menor el mensaje de si me tocan mis padres me libro de ellos seis meses?

Y puede que en este caso o en otros esa madre ni siquiera tenga medios para que a su hijo lo cuide otra persona mientras...

Exacto. Este es el sexto o séptimo juicio que he tenido por hechos similares, por denuncia de un niño al padre o a la madre. Lo normal es que sea entre familias que están enfrentadas por una separación y uno de los padres se dice a ver si denunciando el niño cambia el régimen de visitas y salgo yo beneficiado, pero en situaciones normales como esta donde no hay una mala relación el hecho de que un niño imponga la conducta al aldulto diciéndole «soy un soberano absoluto y nadie me puede tocar» es peligroso y está pasando. Doy clases a policías y me cuentan hechos sorprendentes. Cogen a un menor de botellón, avisan a los padres y cuando llegan, el niño se encara y les dice que se vuelve a la fiesta. La Policía no da crédito. Ellos saben que no se les puede tocar y desde esa conciencia empiezan a poner ellos las normas. Estamos creando una generación de niños intocables y eso es una barbaridad.

En su sentencia critica que incidir en aspectos represivos puede restar votos. ¿No cree que entra en un debate peliagudo?

Lo que prevalece es una perspectiva del legislador desconcienciado. El trasfondo es el Código Civil que deja a los padres desamparados. El Código Civil cuando regula las facultades y deberes de los progenitores respecto a los menores sigue estableciendo la obligación de alimentar, educar, formar, dar un domicilo y la forma de hacerlo, pero en el párrafo donde se decía que los padres tendrán la facultad de corregir y moderar adecuadamente a sus hijos se suprime entero. Los jueces habíamos entendido esa facultad de correción que incluía el hecho de que cuando un niño esté descontralado se puede utilizar la fuerza física. Ahora mismo cualquier castigo que entrañe algo físico puede ser susceptible de maltrato y por tanto sancionable penalmente. Así lo entienden algunas Audiencias como la de Barcelona mientras que en otras zonas como Navarra prevalece el derecho foral y la facultad de corregir de los padres. El legislador se desentiende de un problema en función de la popularidad que este problema tiene.

¿Y cómo debería actuar el juez, según usted?

La perpectiva del juez le permite ver las dos caras de la moneda. Si ese niño rebelde del que hablamos se niega a ir al colegio y los padres lo permiten, solo por eso les acusarían de abandono del menor porque es su obligación. Encontramos casos en que el padre te dice qué voy a hacer llevarlo a la fuerza y la defensa de los abogados es que si lo llevan por la fuerza sería maltrato físico.

Está describiendo una dictadura doméstica...

Es la consecuencia de legislar sin perspectiva y nos encontramos con que aplicando las leyes con lupa no hay una integración dentro de todo el sistema legislativo. El sistema legislativo tiene que ser lógico porque si no no podemos creer en él, no puedes detenerte solo en un artículo, hay una serie de obligaciones e imposiciones a los padres y necesitan una herramienta física para eso. Otra cosa es que me diga mire en el ámbito civil esto sería denunciable y que sea el juez de lo Civil quien decida.

¿Entonces cuándo debe existir el reproche penal para el castigo físico? ¿Es cuestión de frecuencia, intensidad, intención, consecuencias...?

El castigo físico para que sea legal debe ser cuestión de oportunidad; fuera de ahí todo castigo que entrañe lesiones, continuidad o una especie de daño moral merece reproche penal, pero es que esos casos también los vemos los jueces, un niño maltratado al que tienen que ayudar los profesores a que denuncie. No es este caso. Insisto: en el incidente puntual el ámbito penal tiene que quedar totalmente excluido.

Volvamos al caso. Afirma en la sentencia que le sorprende la frialdad del menor y su falta de empatía.

Mire, un niño que pasa por un juzgado tiene que sentir temor, inquietud, nervios, algo emocional. Tú cuando tienes un problema con tu padre aunque seas adulto, te afecta, cómo puede ser que hayamos conseguido que un menor entienda que los conflictos con sus padres no le afectan emocionalmente y que pueden servir como forma de imponer su voluntad. A esas edades tan tempranas tener la conciencia de que voy a imponer mi voluntad hace perder toda emoción y eso es lo que vi.

El niño rompió el móvil y usted hace una disquisición económica y social.

Aquí nadie dio importancia a eso porque era su regalo, no pasaba nada, solo había problema en la reacción frente a la madre pero no en el daño material, otro error no valorar el esfuerzo. Quise hacer ver al chaval que con eso que con ese móvil caro que rompió hay familias que comen todo un mes.

¿Cómo fue su declaración?

Él quiso venir al juzgado. Le dije es tu madre si quieres retirar la denuncia, estás a tiempo. Me dijo que no, que estaba tranquilo y que prefería que fuera un juicio formal (como es menor tenemos la facultad de quitarnos la toga, sentarnos a hablar...). Tiene ahora 13 años y estaba empezando a controlar la situación, le gustaba. Cuando el fiscal le advirtió de que en caso de condena no podría ver a su madre le replicó que si ella no corregía su actitud, estaba dispuesto a no verla durante un año o el tiempo que fuera necesario. Si tienes miedo a alguien, que es para lo que sirve el alejamiento, para proteger, no te comportas así. Tú como juez piensas no puede ser que con trece años sea él quien decide su modo de vida.

¿Cómo estaba la madre?

Hundida. Ella se sentía condenada y trataba de justificarse, de explicarse. Lo único que no quería era estar seis meses o un año sin ver a su hijo.