La cultura en España


El 13 de julio de 1910 le daba por nacer en Galicia a Gonzalo Torrente Ballester, uno de los grandes de las Letras hispanas.

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TRIAN. ¿Qué es eso de los socorros mutuos?
TRIANA. Ese que citas fue peor. Se apalancó el dinero de los huérfanos.
Pues SÍ, hará muy bien;
¿te has planteado si desde hace muchos años hubieran dimitido todos los que han obrado mal en España?

Acaso seriámoss más ricos.
NOEMI. Razón no te falta. Hay mucho dinero en B. Sucede que el español es muy dado a estos fraudes con Hacienda. Unas veces cuelan y otras no.

¿Cómo va Ruffo?
NOEMI. Pues sí. Máxim ceo que se va. Tuvo su culpa y hace muy bien si se marcha.
Pues SÍ, hará muy bien;
¿te has planteado si desde hace muchos años hubieran dimitido todos los que han obrado mal en España?

Acaso seriámoss más ricos.
La sombra de la duda.

Es verdad que Maxim Huerta solucionó sus problemas con hacienda. Es decir, reclamó no pagar, perdió y pagó.
Pero así no. No se puede nacer con la sombra de una duda. ¿El ministro considera que un creador, sea del tipo que sea, no tiene que pagar a hacienda?
El ministro de Cultura que creo conoce el mundillo literario y periodístico mejor que muchos Importantes que se dan bombo, debe saber también que a los mindundis como yo que escribimos, a los mediopensionistas, a los ... (ver texto completo)
NOEMI. Pues sí. Máxim ceo que se va. Tuvo su culpa y hace muy bien si se marcha.
La sombra de la duda.

Es verdad que Maxim Huerta solucionó sus problemas con hacienda. Es decir, reclamó no pagar, perdió y pagó.
Pero así no. No se puede nacer con la sombra de una duda. ¿El ministro considera que un creador, sea del tipo que sea, no tiene que pagar a hacienda?
El ministro de Cultura que creo conoce el mundillo literario y periodístico mejor que muchos Importantes que se dan bombo, debe saber también que a los mindundis como yo que escribimos, a los mediopensionistas, a los de la “gleba”, nos retienen el IVA, como a todos.. En el informe que me pasó mi editorial de ventas del año pasado, yo vendí 393 libros. Una miseria comparada con las cifras de los Importantes. Pero para alguien como yo, que es un cero a la izquierda, fue un lujo pensar en 393 lectores, casi a pelo; casi sin promoción, casi porque soy pelma y doy la vara y el marketing me lo hago yo.
De esos 393 libros vendidos, me hubieran correspondido sin IVA 468, 77 euros. Con el IVA reglamentario, cobré 398, 45 euros. El IRPF aplicado es el 15 por ciento.
Ya ve, señor ministro, a mí me dio para unos zapatos, alguna cena, y una comida en familia. Y más feliz que un ocho de que alguien como yo sea capaz de vender casi 400 libros: una miseria para las cifras de la Gente Importante.
Y sin embargo es usted el que no quiere pagar a Hacienda y reclama, y yo me como el IVA con patatas.
La sombra de una duda, señor Ministro: ¿a partir de cuánto dinero cobrado por vender libros me van a dejar intentar torear a Hacienda?
¿Me va usted a representar hablando de la creación de los intelectuales que no somos nadie, con su ejemplo?

Por Alena Collar
(Ante todo la objetividad)
Biografía:
Màxim Huerta (Utiel, Valencia, 1971) es periodista. Tras licenciarse en Ciencias de la Información por la Universidad CEU San Pablo de Valencia, inicia su trayectoria profesional en radio y medios escritos de su tierra natal. Su salto a la televisión se produce en 1997, en Canal 9. Comienza a trabajar en Telecinco en 1999. De 2005 a 2015 forma parte del equipo de presentadores de El programa de Ana Rosa. Es miembro de la Academia de las Ciencias y las Artes de la Televisión. Ha publicado las novelas Que sea la última vez..., El susurro de la caracola, Una tienda en París y La noche soñada (Premio Primavera de Novela.
Quién se ha creído que es Màxim Huerta?, por Sergio del Molino

No he leído ningún libro de Màxim Huerta y sólo he estado con él una vez. Nos presentaron unos amigos comunes, pero, más allá de la cordialidad y la simpatía de aquella noche (estuvo encantador y divertido, me cayó muy bien, aunque puede que él ni lo recuerde), no tengo relación con ni opinión sobre él. Supongo que me iré formando una a medida que su acción política lo enfrente a polémicas y realidades. De momento, sólo tengo expectación.

Me ... (ver texto completo)
Que bonito que real este artículo, NOEMI.

Buen sábado.
EL ESPAÑOL > la cultura.
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La RAE recuerda que es incorrecto hablar de “las ministras” de Pedro Sánchez
Por Lorena G. Maldonado

Momento inédito: aquí está el Gobierno más feminista de la democracia española. Pero aunque haya nueve ministras confirmadas y sólo tres hombres, la Academia subraya que es incorrecto hablar de "Consejo de Ministras". ¿Qué opinará Sánchez, que diferencia entre "miembros" y "miembras"?

o sea
Claro, lo mismo que cuando decimos periodistas se sobreentiende que puede ser de ambos géneros, o acaso para nombrar el genero masculino decimos (periodistos), no, verdad, o sea, periodistas y periodistos, que mal suena eso de PERIODISTOS, creo que estos "intelectuales" de socialistas, o "solialistos", o los otros de podemos, o de "podamos" se están pasando tres puertos sin barreras, ¡cuanta tontería dicen para no decir nada!
Quién se ha creído que es Màxim Huerta?, por Sergio del Molino

No he leído ningún libro de Màxim Huerta y sólo he estado con él una vez. Nos presentaron unos amigos comunes, pero, más allá de la cordialidad y la simpatía de aquella noche (estuvo encantador y divertido, me cayó muy bien, aunque puede que él ni lo recuerde), no tengo relación con ni opinión sobre él. Supongo que me iré formando una a medida que su acción política lo enfrente a polémicas y realidades. De momento, sólo tengo expectación.

Me ha sorprendido, aunque no sé por qué, la unanimidad en el rechazo que ha provocado en amplísimos sectores culturales y culturetas. Confieso que a mí me chocó también su nombre, pero porque hay una tradición en los gobiernos del PSOE de elegir para ese puesto a una figura prestigiosa o querida por la gente que hace libros, películas y cuadros. Es el estándar Semprún: cuando la silla no la ocupa un político, se busca un intelectual afín. Huerta, desde luego, rompe esa tradición.

Hasta ahí, la extrañeza y la desconfianza son normales y previsibles, pero he percibido algo más. Algo que sí es tradicional en la cultura española: el elitismo. Un de-dónde-sale-este-tío, un qué-se-habrá-creído. Es un parvenu, un trepa, un iletrado que quiere jugar a ser escritor. Un periodistucho de la peor ralea (imagínate, uno que trabajaba en Telecinco), un navajero que no sabe hacerse el nudo de la corbata, un cualquiera.

Me suena demasiado la canción, la tengo muy oída. Tiene algo de matón colegial: en la puerta del mundo cultural hay unos porteros con librea que en realidad son amos del calabozo y gastan los mismos modales que el carcelero más duro. Son peores que los puristas del flamenco y que el ulema de Arabia Saudí. Se han asignado a sí mismos la misión de preservar la pureza del arte contra intrusos del faranduleo, y algunos son tan celosos en su cumplimiento, que niegan el carnet gremial a cualquiera que no pertenezca al círculo de sus amigos. Para ellos, el mundo literario cabe en la mesa del restaurante donde cenan los viernes, y no existe fuera de ella.

No hace falta ser Màxim Huerta ni escribir bestsellers de tapa dura para sufrir la condena de los guardianes de la fe. El simple hecho de colaborar en los medios –fuera de los estrictamente culturales y literarios- es ya una forma insoportable de frivolidad. Yo tengo amigos que me han hecho notar su preocupación por que mis apariciones y colaboraciones mediáticas laminen el poco o mucho prestigio intelectual que pueda tener. A su juicio, me malbarato. Y eso lo piensan amigos que me aman y me tienen en consideración, no quieran saber lo que opinan los biliosos eruditos a la violeta, para los que soy una especie de prostituto de baja estofa que vende su pluma a cualquiera.

No he leído a Màxim Huerta, pero sí he leído los libros de algunos que se han burlado de él estos días, y no creo que tengan unas obras y unas carreras como para permitirse muchos desprecios a nadie. Allá cada cual, pero a mí me aburre mucho ese soniquete y creo que no le hace ningún bien a la literatura.

Al margen de elitismos, purismos y escándalos de beatonas, tampoco creo que la talla intelectual sea algo deseable en un ministro de cultura. La historia debería habernos escarmentado ya contra los sabios redentores. A menudo, las cualidades que distinguen a un buen literato, a un buen artista o a un buen pensador le inhabilitan para el poder, que es algo mucho más pedestre y que requiere diálogo, habilidades sociales y capacidad de adaptarse al mundo en vez de hacer que el mundo se adapte a uno (que, en el fondo, es en lo que consiste el arte). Yo, a los intelectuales, los prefiero libres en su tribuna. Creo que cumplen su función política fuera de los escaños, desconfío de ellos en el sillón de un ministerio. Màxim Huerta será lo que sea en términos literarios –lo desconozco-, pero ha publicado media docena de libros que han vendido muy bien y conoce a fondo la industria editorial y el mundo del libro. No le costará entender el resto de industrias culturales y convertirse, por tanto, en el interlocutor que estas necesitan con el gobierno. Eso es mucho más de lo que ha sido la mayoría de sus predecesores.

Tags: Màxim Huerta, Sergio del Molino
EL ESPAÑOL > la cultura.
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La RAE recuerda que es incorrecto hablar de “las ministras” de Pedro Sánchez
Por Lorena G. Maldonado

Momento inédito: aquí está el Gobierno más feminista de la democracia española. Pero aunque haya nueve ministras confirmadas y sólo tres hombres, la Academia subraya que es incorrecto hablar de "Consejo de Ministras". ¿Qué opinará Sánchez, que diferencia entre "miembros" y "miembras"?

o sea
Entre que los programas son más bajos que antaño y que los estudiantes unas veces -muchas veces-, están en huelga, otras en los botellones y que no dan un palo al agua -no estudian-, ¿qué cultura vamos a tener en España?
700 rectores de todo el mundo analizan el futuro de la Educación en Salamanca:

Entre hoy y mañana en el IV Encuentro Internacional de Rectores Universia con el lema 'Universidad, Sociedad y Futuro". Analizarán, por ejemplo, la relación entre la universidad y las empresas y la capacidad de la educación superior para general profesionales con mayor empleabilidad y emprendedores, así como otros aspectos relacionados con la investigación, la digitalización del saber y la enseñanza y la contribución de las instituciones universitarias al desarrollo social.
Muy bien Ángel, es tu teoría...

Saludos cordiales.
LIBERAL. Tan solo en la dictadura no cumplía esa normativa y en tiempos del dictador, se decía en toda España que se hablaba ESPAÑOL. Los demás idiomas no eran oficiales, ¡menudos cataplines tenía Franco, ese hombre!