Para que se ilustre Doña Elo....

Para que se ilustre Doña Elo.

El abuelo de Rodriguez Zapatero

El Abuelo de Rodríguez Zapatero

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Las Andanzas del Capitán Lozano

Autor: Geromín

Desde que el Sr. Rodríguez Zapatero irrumpe en la política nacional, ha mostrado una idea obsesiva por presentar, ante los españoles, la figura de su abuelo paterno, Juan Rodríguez Lozano, como una persona honrada, represaliada y fusilada por defender unos ideales nobles y pacifistas.

Ya en el año 2001, cuando era secretario de los socialistas leoneses, mandó levantar un monolito en el Alto de Aralla (Montes de León), donde por cierto nunca estuvo su abuelo, en el que figura una placa con la siguiente inscripción:

“Homenaje a la dignidad: Muero inocente y perdono, mi credo fue siempre un ansia infinita de paz, el amor al bien y mejoramiento social de los humildes. Capitán Lozano 1893-1936.”

No entiendo porqué en esta inscripción sus redactores renegaron del linaje Rodríguez.

Posteriormente, en su toma de posesión como Presidente del Gobierno volvió a citar el testamento de su abuelo para que sirviera de ejemplo a los ciudadanos de bien.

Ante esta intoxicación informativa, diversos periodistas y escritores han investigado la figura del capitán Lozano y la realidad documental que han hallado dista mucho de la que ha pretendido presentarnos el Sr. Rodríguez Zapatero, basada probablemente en el dicho de que “Repite muchas veces una mentira hasta que se convierta en verdad”.

Mi pretensión al escribir este artículo es presentar, de forma resumida, la verdad sobre la vida de Juan Rodríguez Lozano, basada en pruebas documentales y no en montajes folletinescos.

El capitán Lozano, ingresó, en 1913, en la Academia de Infantería, siguiendo la tradición familiar, ya que su padre era igualmente teniente de esta arma. Su primer destino, como el de casi todos los militares de la época, fue África, donde a las órdenes del General Sanjurjo, se “puso ciego” matando moros hasta conseguir la Gran Cruz del Mérito Militar (1ª gran contradicción con su testamento) ¿o es que los moros no son seres humanos?

Cuando se proclama la República, el capitán Lozano no se acoge a la Ley Azaña y sigue en activo jurando lealtad al nuevo régimen y la no pertenencia a organización alguna (2ª contradicción).

A pesar de su juramento, en febrero de 1934, dirige una carta personal a Julián Zugazagoitia, director de El Socialista, en la que se ofrece a servir de informador y colaborador, bajo seudónimo, ya que en esos momentos, los militares tenían prohibido pertenecer o colaborar con partidos u organizaciones políticas (3ª contradicción).

En octubre de 1934, se produce la Revolución de Asturias, fomentada, impulsada y apoyada por el Partido Socialista y la UGT, que no aceptaron de buen grado los resultados electorales de las elecciones celebradas en ese año, en las que ganaron los partidos de derechas.

En la hoja de servicios del capitán Lozano, figura cómo participa en la represión, en su calidad de ayudante del coronel Lafuente, jefe del regimiento que se traslada a Asturias para sofocar la rebelión de los mineros. Este regimiento interviene en los combates. En uno de ellos, cercaron y asesinaron a 8 mineros que estaban refugiados en un caserío.

Sofocada la revolución, su jefe es nombrado Gobernador militar de la zona y se encarga, junto con el capitán Lozano de las inspecciones posteriores en las poblaciones participantes en la revuelta, que traducido al lenguaje coloquial significa ir “limpiando” de sublevados toda la zona (4ª contradicción).

Como consecuencia de estos sucesos revolucionarios, el periódico El Socialista fue clausurado y sus locales inspeccionados, apareciendo entonces la carta del capitán Lozano, motivo por el cual se le abre un expediente disciplinario, en el que se descubre, asimismo, su pertenencia a la logia masónica leonesa Emilio Menéndez Pallarés nº 15, bajo el nombre de Rousseau (5ª contradicción).

Por todo ello y considerando que se trataba de una falta grave se le suspende de empleo y sueldo, pasando a la reserva.

Con la victoria del Frente Popular en las elecciones de 1936, solicita que le sea aplicada la amnistía, aprobada por el Parlamento, para los implicados en el levantamiento de Asturias. Su separación del servicio se había debido a una falta grave a las Ordenanzas militares, no a su implicación política, por lo que en principio no le amparaba esta amnistía. No obstante y, probablemente, por influencias de la logia a la que pertenecía consiguió volver al servicio activo (6ª contradicción).

Hay constancia documental de una carta, escrita por sus compañeros de logia, dirigida a Diego Martínez Barrio (Presidente de la República y Gran Maestre de la Logia Masónica) en la que se solicita para el capitán Lozano un buen destino en León (Capitán de los Guardias de Asalto) en base a sus dotes de mando y energía (7ª contradicción).

El levantamiento militar de Franco, le sorprende de vacaciones en un pueblo cercano a León, ubicado en la zona republicana. Sin embargo, el capitán Lozano decide trasladarse a la ciudad de León, que los sublevados han tomado en la madrugada del día 19 de julio. A su llegada fue detenido con el resto de autoridades civiles y militares, sometido a juicio de guerra sumarísimo y fusilado el 18 de agosto de 1936.

Esta decisión de trasladarse a León al producirse el levantamiento militar en vez de incorporarse a la zona republicana, ha sido interpretada sobre la base de que el capitán Lozano actuaba de doble agente para ambos bandos e intentó, con esta maniobra, acercarse a los sublevados, que evidentemente desconfiaron de su comportamiento (8ª contradicción).

La causa instruida contra él debería encontrarse en el Archivo Militar de El Ferrol, donde están los documentos de todos los juicios sumarísimos celebrados en esa época, en la zona norte de España. Pero “curiosamente” su expediente ha desaparecido. No debe interesar que se conozcan sus declaraciones que sin duda aclararían aún más su siniestra personalidad.

Antes de su muerte, escribió, de puño y letra, un “delicioso” testamento, cuyos puntos más curiosos relatados en la publicación que se reseña, me permito transcribir.