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El Gobierno oculta más de 25.000 millones de euros en gasto militar

El estudio de los PGE y de otras fuentes permite detectar que el Gasto militar español supera en más de 25.372,86 millones de euros el gasto reconocido por el Gobierno.

El Ministerio de Defensa va a gastar en 2016 5.787’89 millones de €, sin embargo, el gasto militar, siguiendo los criterios contables de la OTAN, va a suponer, al menos, 30.928’86 millones de €.

Es decir, se ocultan 25.372’7 millones de €, el 81’29 %. Esto implicaría que la opacidad contable militar sería gigantesca, una burla a la sociedad.

Pero para sostener estas afirmaciones el Colectivo Utopía Contagiosa ha elaborado un estudio pormenorizado del gasto militar. ¿Cuáles son esas partidas?

No se incluyen los siguientes gastos militares de diversos ministerios:

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Presidencia: 240’97 millones de € destinados al CNI.
Interior: 2.658’30 millones de la Guardia Civil, suministros de carácter militar de la policía, etc.
Exteriores: 201’17 millones de € de aportación a la OTAN, OSCE, UEO, transportes del Ministerio de Defensa cargados a Exteriores, operaciones de mantenimiento de la Paz de la ONU, etc.
Fomento: 0’64 millones de € en convenios con Aviación Civil y Coordinación Civil-Militar de Seguridad Aérea.
Industria: 500’42 millones por apoyo a la innovación tecnológica del sector de la Defensa, satélites de uso militar, etc.
Empleo: 0’50 millones de € para el buque medicalizado Esperanza del Mar en apoyo a las actuaciones militares en Mali.
Agricultura y Medio Ambiente: 40’42 millones de € para barcos de apoyo militar al Índico (operación Atalanta), convenio para uso de la AEMET para fines militares, etc.
Hacienda: 39’49 millones de € para gastos plurianuales del Ministerio de Defensa e Interior, etc.
Sanidad: 0’3 millones de € para productos uso y consumo uniformidad femenina.
Economía: 102’56 millones de € para la Red de Seguridad Biomédica, transferencias del CSIC al INTA, etc.
Educación: 0’02 millones de € para subvenciones a organismos militaristas.
No se incluyen los datos de otras partidas presupuestarias como:
13’95 millones de € para los Centros Universitarios de la Defensa,
3.477’51 millones de € para las clases pasivas militares (pensiones prestaciones a funcionarios y familiares, pensiones de guerra)
1.735’45 millones de € para los Organismos Autónomos Militares (INVIED, ISFAS, INTA).
1’05 millones de la Casa de Rey.
0’55 millones de € de las Cortes Generales para viajes relacionados con política de Defensa y para la Contribución a la Asamblea Parlamentaria de la OTAN.
Tampoco se cuentan los 16.127’63 millones de € producidos por la Deuda Militar.
Pero el engaño es continuado y no es exclusivo del PP. Desde 2002 a 2015 el Ministerio de Defensa (es decir, la parte del gasto militar que corresponde a dicho ministerio) ha sobre-gastado 19.981’15 millones de € más de los que tenía presupuestados, una media del 20’66 %, según la IGAE. En el periodo de Rajoy este sobre-gasto se ha llevado al extremo: en 2012, + 44’75 %; en 2013, 32’51 %; en 2014, 33’95 %; y en 2015, 40’47 %. Otro escándalo.

Con todos estos datos el gasto militar español con criterio OTAN acaba suponiendo un 7’14 % del gasto del presupuesto de todos los Ministerios y un 2’71 % del PIB (muy por encima del 0’8 % del que se queja continuamente el PP por escaso).

¿Podemos estar seguros dejando el Ministerio de Defensa en manos de unos gestores tan opacos y que ocultan tanto gasto militar? ¿Sería necesario hacer una auditoría a fondo y por algún auditor independiente?

Pero no son sólo los aspectos económicos los que hay que tener en cuenta para afirmar que España está militarizada en gran medida. En siguiente listado hay 45 ejemplos: desde la fiesta nacional, al el jefe del Estado, desde la I+D+i hasta la mala calidad reiterada de nuestra industria militar, desde la presencia española en el Antártico hasta la Agencia Española de Meteorología, desde la Unidad Militar de Emergencias al Seprona y a la Guardia Civil. De la militarización participan 12 de los 13 ministerios (en mayor o menor medida). Se militariza la Semana Santa, existe una catedral militar. Hay Organismos Autónomos militares ampliamente dotados, existe la Sanidad Militar, la Farmacia Militar, la Justicia Militar, la cooperación internacional militarizada. Somos la séptima potencia mundial en venta de armas, las bases militares y los campos de tiro están extendidos por toda la geografía nacional y llegan a ocupar y usar parques nacionales. Defensa es el segundo terrateniente de España, existen multitud de viviendas militares en abandono de las que se lucra Defensa con su venta promoviendo la especulación inmobiliaria, existe un servicio de Cría Caballar militar, los militares se ocupan de la protección y reintroducción de algunas especies en peligro de extinción. Muchas comarcas españolas son dependientes del monocultivo militar: Ferrol, Cartagena y Cádiz de la industria militar; Tremp en Lérida y otras zonas de los acuartelamientos militares. Somos el segundo país más intervencionista de Europa con unas 80 intervenciones a nuestras espaldas, muchas embajadas cuentan con agregadurías militares, concedemos créditos a interés cero a la industria militar, los militares tienen centros educativos propios, además tienen multitud de convenios de enseñanza con muchas universidades públicas y privadas. Además, nuestra doctrina militar aplica el concepto de fronteras avanzadas y, por ello, nos sentimos legitimados a intervenir en Malí o el Índico. Los militares se sienten legitimados para invadir pueblos en sus ejercicios militares sin previo aviso a los civiles. El Tribunal de Justicia de Andalucía fallaba que no tienen por qué avisar los militares a la Junta de Andalucía cuando vayan a hacer maniobras en los parques naturales. Militarización de los aviones de la Agencia Tributaria para el control de drogas. Últimamente la televisión realiza series sobre la vida militar, programas de cocina hacen pruebas en instalaciones militares, y la Vuelta ciclista tiene metas en instalaciones militares, España participa en los Juegos Olímpicos Militares. Los militares pueden condicionar el uso y la propiedad del territorio declarándolos zonas de interés para la defensa nacional. Para colmo, con nuestros impuestos también pagamos parte de las vacaciones de los militares españoles y peregrinaciones anuales a Lourdes. Por no hablar de la militarización de los callejeros de cualquier ciudad y/o pueblo, la militarización de las ferias educativas y juveniles. Y no nos olvidamos de privilegios para los militares que quieren optar a ser funcionarios civiles, ni de los campos de golf y centros recreativos y deportivos militares. Por último y no menos penosos son la militarización de las fronteras y, también de la inspección y control de la actividad pesquera.