Foro Común


Mensajes de Hacemos un cuento? enviados por Carmen García García:

los invitados admiraban la suculencia y variedad de los manjares preparados para la ocasión, la suntuosa decoración de la mesa destinada al banquete, los preciosos y coloridos tapices colgados con sus reflejos marinos que iluminaban las salas. Al pisar las alfombras se sentía una suavidad y esponjosidad increíble. Parecía que les habían transportado a un mundo imaginario donde todo era lujo, brillos y suavidad. Como si aquello hubiera salido de un cuento como este que os estoy contando ahora. Irrealidad absoluta.

El emperador iba espléndidamente vestido pero tuvo que volver a pagar por lo que ya había sido suyo por no haber atendido a una simple hoja de instrucciones.

Sin embargo, al paje le vino de fábula porque su vida cambió por completo. Justo al acabar la cena le fue propuesto un cargo en el palacio cosa que el paje rechazó porque lo que hacía le gustaba, ganaba lo suficiente para vivir y se sentía bien consigo mismo, que era lo mejor de todo. Encima ya conocía de sobra la estupidez de los mandatarios por lo que les dijo amablemente, "No, gracias."
El paje dejó el palacio Real, donde reinaba la estupidez y la ambición. Se dedicó con empeño en la empresa en que había embarcado junto con el científico y llegó el día en que tuvieron un desfile de sus ropas y atuendos en el Palacio Real.
La gente estaba impresionada y todo el mundo quería trajes tan espectaculares como los que se exhibían. Al paje, vestido con dignidad y elegancia no le reconocieron pues además en él, el influjo de la ropa le repercutió en su personalidad, en su estado de ánimo, y se daba unos aires de gran señorío. Nadie podía pensar que era la misma persona que estavo al cuidado del emperador y a sus desplantes diarios.

Los vestidos tenían dos versiones, unos para gente adinerada, con los que hacían verdadero negocio; y otros, para la gente común que empezó a coger mucha fama por lo bien que iban vestidos. Tanto que venían de otras ciudades a comprar sus ropajes.
Con el tiempo también fueron llamados a otras ciudades a instalar fábricas de características similares pero sin perder sus patentes.

La corte también decidió cambiar las alfombras y los tapices con esos mismos tejidos tan sorprendentes ya que el negocio los había enriquecido a todos.
Cuando ya tuvieron listos los trajes que habían encargado el emperador tuvo a gala invitar a su corte a una gran cena con muchos invitados.
Al llegar allí...
Además el paje era el único que tenía la hoja de instrucciones, que bien pudo aprender el emperador, pero lo rechazó.
Así, el científico pudo tener un mejor conocimiento de la tela, sabiendo cual era funcionamiento, sus características, lo que se podría hacer con ella y lo que era especialmente perjudicial para la tela.
Era primordial tener unos trajes que te protegieran de los peligros, en vez de provocarlos, y estar expuestos a sufrir percances innecesarios.
Una vez que tuvo los estudios necesarios ... (ver texto completo)
La tela del emperador tenía una característica especial que él mismo no quiso saber. Era transparente pero contenía unos preciosos reflejos que simulaban los rayos del sol sobre los mares. Lo que pasa es que quien se ciñera esos ropajes realmente iba desnudo. Pues este tejido estaba ideado para llevar otro vestido debajo pero de una tela que todavía no había sido descubierta.

Si era el rey quien se lo ponía, la gente jamás le diría el fallo de la tela. Iría desnudo y la hipocresía de sus allegados permitirían silenciar lo evidente.

Él científico estudió el percal a conciencia y dio con la solución acertada.
Tiñó las telas especiales del rey de unos preciosos colores. Químicamente tenían que ser también especiales, y tras muchos ensayos dio con los elementos apropiados para realzar la belleza de la tela de mil y un reflejos marinos.
Tanto el paje como el científico quedaron entusiasmados por el maravilloso descubrimiento que acababan de realizar.

Lo más fácil fue encontrar financiación para su invento, y muchas personas adineradas vieron el negocio redondo que redoblaría sus capitales.
Además el paje era el único que tenía la hoja de instrucciones, que bien pudo aprender el emperador, pero lo rechazó.
Así, el científico pudo tener un mejor conocimiento de la tela, sabiendo cual era funcionamiento, sus características, lo que se podría hacer con ella y lo que era especialmente perjudicial para la tela.
Era primordial tener unos trajes que te protegieran de los peligros, en vez de provocarlos, y estar expuestos a sufrir percances innecesarios.
Una vez que tuvo los estudios necesarios creyeron conveniente darle una rentabilidad y crearon su propia industria textil en la que emplearon a mucha gente.
Justo era lo que había querido explicarle su paje, pero no le dejó.
El manual de instrucciones decía que "El hábito no hace al monje". Que el traje no le iba a aportar nada que no tuviera el mismo.
Solo que nunca se enteraría porque tenía una corte de aduladores que le festejaban continuamente mientras se burlaban a sus espaldas y se aprovechaban de todas sus riquezas con verdadera desvergüenza.
El segundo mandatario del reino era quien usurpaba el poder del rey y quien mandaba realmente.
Y la culpa de todo aquel desguisado era de él mismo por despreciar y apartar de su lado a quien realmente le quería, le aconsejaba con sabiduría y sentido común.
Porque este emperador, de sentido común andaba muy mermado. Se pavoneaba de su excelencia envuelta en halagos improcedentes que se creía a pies juntillos porque quería, pero no era así en absoluto.
Y mientras vivía el engaño de su vida, otros disfrutaban de sus propiedades plenamente, en incluso de sus afectos mas queridos. Y él no se enteraba de nada en medio de si anodina vida.
Justo era lo que había querido explicarle su paje, pero no le dejó.
El manual de instrucciones decía que "El hábito no hace al monje". Que el traje no le iba a aportar nada que no tuviera el mismo.
Solo que nunca se enteraría porque tenía una corte de aduladores que le festejaban continuamente mientras se burlaban a sus espaldas y se aprovechaban de todas sus riquezas con verdadera desvergüenza.
El segundo mandatario del reino era quien usurpaba el poder del rey y quien mandaba realmente.
¿Pero qué se habrá creído, que un traje le va a solucionar sus problemas? Estos emperadores... deberían saber tantas cosas acerca de los nuevos trajes y de los nuevos percales inteligentes.
Pero le dejaré sin su "hoja de instrucciones o manual" para el uso del atuendo. Él lo ha querido así.

No sabe que los trajes son en realidad como electrodomésticos, televisores, ordenadores, cadenas musicales... Con garantía en caso que no funcionen, que no cumplan los requisitos mínimos de satisfacción de acuerdo con los tiempos que corren.
Pero mira si serán modernos los nuevos tiempos que hasta mis pensamientos están en antena, cuanto mas no va estar un mandatario, que no está al loro porque no quiere, no porque no haya querido ponerle en sobre aviso. Él se lo pierde, pues. Ahora dirán que soy mañico, pues que digan lo que quieran que paso de quien lo diga, pues.
¡QUÉ FANTÁSTICO TRAJE!

Había un barullo en la corte real por la nueva tela traída del Oriente. Era una tela especial, transparente y de una realeza asombrosa. Nada más y nada menos dejaba reflejar el fondo humano, una vez que se ciñera su percal sobre el cuerpo.
El modelo debía ser exclusivo y nadie mas que el propio emperador podría disfrutarlo.
-Majestad, si me permite tendría que hacerle una aclaración.

-No ahora no. Que no tengo tiempo ni paciencia para ver mi nuevo atuendo festivo.
-Pero majestad, es que...

-A ver que venga el paje con el traje que estoy impaciente porque me digáis cómo me sienta.

-Pero es que alteza, el traje...

El emperador cerró la puerta y le dejó con las palabras para él mismo y sus propios pensamientos.
¡QUÉ FANTÁSTICO TRAJE!

Había un barullo en la corte real por la nueva tela traída del Oriente. Era una tela especial, transparente y de una realeza asombrosa. Nada más y nada menos dejaba reflejar el fondo humano, una vez que se ciñera su percal sobre el cuerpo.
El modelo debía ser exclusivo y nadie mas que el propio emperador podría disfrutarlo.
-Majestad, si me permite tendría que hacerle una aclaración.

-No ahora no. Que no tengo tiempo ni paciencia para ver mi nuevo atuendo festivo.
Pues fijaos que no me acordaba que yo misma lo había finalizado. Así que lo empiezo en un momento.
Ortiga, tu misma has desencadenado todo lo que a continuación de voy a decir. Por ser tan egoísta la verdad es que ya no vas a tener mas criada. Celinda lo ha sabido todo y no ha parado hasta dar con el paradero de sus verdaderos padres. Ahora está pasando las vacaciones de Semana Santa con ellos y no volverá a poner los pies en tu casa. Tómatelo con calma y no te lleves mal rato ni nos lo hagas pasar a todos porque esta vez nada podrás contra la resolución de la niña. Tu lo has querido así y por eso todo se te vuelve ahora en tu contra. Acepta la decisión de la que nunca trataste como hija, humillándola en cuanto podías.
Ella lo ha puesto todo en conocimiento de las autoridades y no podrás verla porque ella así lo ha decidido.
Yo seguiré costeándole los estudios como hasta ahora y la veré siempre que quiera. Ella, cree que la decisión de llevarla a un internado fue lo más acertado de todo lo que tramaste contra ella y gracias a eso descubrió su verdadera identidad.
Doña Ortiga no daba crédito a lo que estaba oyendo. Estaba tan acelerada que le dio un soponcio pero cuando se recobró el conocimiento, Celia le dijo:
-Adiós y por favor no nos molestes porque nada podrás hacer. Y limpia un poco la casa que esto parece una pocilga.
Celia se montó en el taxi y se fue para siempre de aquel lugar.

FIN
Y Celinda tampoco. Por su cuenta se ha puesto a investigar y ha descubierto lo que sabía, que doña Ortiga no era su madre auténtica. Y ya sabe donde están sus padres verdaderos y su historia. Doña Ortiga le arrebató a su madre la niña y la dejó triste desde entonces.
Al irse al colegio se llevó cuantos papeles encontró en casa y ahí ha ido leyendo y atando cabos. Incluso ha descubierto el domicilio de sus padres y en las próximas vacaciones irá a conocerlos personalmente.
-Hay que entender que no es mi madre. Lo sé, y por eso me trata así. Me odia y yo tampoco la quiero pues parece que cuando más feliz soy ella intenta hacerme la vida imposible. ¡Quien quiera que la pusiera ese nombre, acertó! ¡Ortiga, mas que ortiga!- y pisoteó una planta de ortiga de verdad que la rozó la piel y la produjo una urticaria. Empezó a quemarle la piel y de pronto todo el cuerpo se le llenó de habones. Su abuela se asustó y llamó al doctor, pero la niña yacía en cama con mucha fiebre y nada de lo que le daba el médico le hacía mejorar a la niña. No la muevas y aplícale estos paños húmedos para refrescarle el rostro.
Celia estaba muy triste y llorosa; sentada en su mecedora balanceándose suavemente pero por inercia. Cuando iba a empezar un nuevo llanto se paró y vio entrar a Celinda radiante, como era ella, como una llama encendida que daba alegría donde quiera que estuviera la niña.
- ¿Qué te pasa, abuela Celia, por qué lloras si hace un día precioso?. Ven, vamos al jardín y te cuento un cuento que nos ha contado la abuelita de Jacinto, Práxedes.
Y la abuela salió del brazo de la niña y fue ella quien que le dijo lo que le pasaba.
-Dice tu madre que te va a llevar a un colegio, a otra ciudad. Y yo no me imagino qué voy a hacer entonces sin ti, mi nietecilla del alma. Dice que quiere que estudies y seas una mujer con futuro el día de mañana. Y yo creo que puedes serlo mejor aquí con nosotros. No entiendo a tu madre.
¡Oh, no! No era nadie humano quien la buscaba. Se dio cuenta Luna porque un rayo de luna de pronto iluminó su rostro. Era casi de noche y sin embargo veía y sus ojos fueron siguiendo el rastro que dejaba el haz de luz que había penetrado en su retina. Era ella, el astro Luna, satélite de la tierra que había estudiado con tanta atención al coincidir con su nombre. Ella, Luna humana, plateada. Ella en lo alto la miraba con mucha atención. Se habían reencontrado y entonces la joven Luna supo toda su historia, sin palabras porque había una compenetración total entre ambos seres.
Y caminó y caminó toda la noche con esa luz especial que le emitía su amiga desde el cielo nocturno plagado de estrellas. No tenía hambre, ni sed y si unas ganas inmensas de encontrar a su familia que le fue arrebatada nada mas nacer. Y antes de rayar el alba por fin encontró una casita en el bosque donde estaban sus seres queridos, muy tristes, con un dolor que les había transformado. Pero en cuanto la vieron supieron que era ella. Y ella se encargaría de devolverles la felicidad.
-Qué bonitos cuentos, sabes, Práxedes- le dijo Celinda.
Y ella le contestó que en realidad se lo acababa de inventar. Que toda la atención que ellos le mostraban le habían inspirado para seguir captando su atención.
Sin embargo, Doña Ortiga...
Los señores del castillo enviaron a sus siervos a que hiciesen el encargo. Debían arrebarles la niña. Y para esa acción enviaron cuatro sirvientes. Dos de ellos deberían tirar chinitas a la ventana y armar algo de jaleo delante de la puerta. Los otros dos, mientras entrarían y raptarían a la pequeña. Y así lo hicieron. Pero la niña lloraba y para que no la oyesen le taparon la boca.
Cuando llegaron al castillo, la pequeña estaba roja de ira. No podían callarla por más que lo intentaban.

Mientras habían dejado un agudo dolor pues la niña era su don más preciado y no sabían cómo, pero la niña había desaparecido de su pequeña casa. Estuvieron buscando toda la noche sin descanso mas no la encontraron. Tenían el alma rota por la pérdida de la pequeña cuando más felices estaban con su llegada.
la familia de la pequeña Luna.
La llamaron así porque nació en una noche calurosa de luna llena. Al verla todos dijeron que su carita redonda les recordaba a la redondez de la luna llena. Y esa noche la luna iluminaba todo el bosque haciendo que la noche fuera mágica.
Luna estaba en brazos de su mamá, que fue la madre mas feliz del mundo cuando la tuvo entre si. La felicidad de esa pareja parecía iluminar al resto de su familia como si esa felicidad se llamara Luna y los campos bañados con su luz resplandecieran.
Claro, que los moradores del castillo esa noche sintieron una envidia insana y
cuando supieron que había nacido tan preciosa criatura no cesaron en ir en su busca hasta encontrarla.
Luna era como un imán, y nada mas verla idearon un plan para adueñarse de la preciosa Lunita que tenían ante la vista.
Como era de esperar, la abuelita de Jacinto, Doña Práxedes les había dicho que tendrían que esperar a Celinda, y mientras se fue a por un chocolate calentito con churros para los niños. Justo llegó Práxedes con su chocolatera cuando Celinda salía de darle la sal a su madre (que buena falta le hacía porque además de venenosa era sosa como ella sola).
Y ya libre, se sentó a tomarse el chocolate recién hecho. Tomó su vaso y bebió, le dijo a la abuelita de Jacinto:
- ¡Está estupendo, que rico!.
Y todos se echaron a reír por la forma tan entusiasta que tuvo la niña de hablar. A lo que ella contestó:
¿Qué pasa, es que a vosotros no os gusta?, ¡pues bien que lo habéis terminado!
Así, una vez acabado el chocolate con churros, los muchachos eran todo oídos.
Práxedes comenzó:
-Había una vez...
Muy a su pesar, Celinda se fue a por el recado de Doña Ortiga, su madre, a por sal gorda. Celinda sabía que en realidad no era madre suya pero no podía hacer nada al respecto. Y si no obedecía la avergonzaría delante de sus amigos. Ellos también sabían lo duro que era para su amiga la convivencia. Y Celinda, a su vez, también sabía que en cuanto volviera le iban a contar de qué iba el cuento.
También pensó al marchar que quizás la esperarían y que la la abuela de Jacinto lo contaría mas tarde. Total que iba la niña con esas cavilaciones cuando de repente se le cayó la moneda al suelo y empezó a rodar y rodar hasta llegar a una alcantarilla.
- ¿y ahora la sal? ¡Ay que mala suerte la mía! Me pondrá a tonta que no podré resistirme.
Tengo que pensar algo. Ya está. Iré de todas formas a la tienda y le pediré la sal a la tendera. Ya se la pagaré mañana con mi propio dinero que tengo algo ahorrado. Total por una miserable moneda no me va a amargar el regreso.
Y Celinda volvió a casa con el recado de Doña Ortiga.
-Tome la sal, madre.- y se fue a sentarse con sus amigos a ver por donde iba el cuento.
- ¡Uf! Qué peso me he quitado de encima- exclamó Solimán, el caracol rayado.
-Por fin voy a tumbarme un ratito bajo este árbol, que estoy agotado con tanto peso como tenía encima. Don Cancionero, el sapo, debía creerse que iban en un mercedes venga acelerar mi casita, y yo, sudando como un pato mareado. El sapo, a su vez desde el árbol no paraba de gritar y pedir ayuda. Y Solimán le oía, pero muy lejano. No sospechaba siquiera que fuera el que tanto le había hecho sudar.
A tal tiempo pasó una ardilla corriendo y le dijo:
-Hay alguien colgado en ese árbol. Mira a ver si le puedes ayudar, bonita.
Hola Carmen, yo soy Piscis, mi zodiaco es de agua, y la compativilidad de Virgo con piscis, es muy buena.
Me ha hecho gracia lo del sapo, y te dire, que mis hijos me dicen lo mismo que atí los tuyos. aúnque somos diferentes, ya ves en algo nos parecemos.

un saludo.
Parece una tontería pero yo con los piscis es que me suelo llevar muy bien. Tengo un primo, casi hermano, piscis y estupendamente. Su hermana, que es Leo, ahora porque estamos lejos nos llevamos bien, pero juntas, un basilisco. Es que los Leo son muy dominadores y nosotros los virgo no nos dejamos dominar y montábamos cada trifulca, de miedo. Siempre como el perro y el gato.
Bueno, a ver si empezamos el cuento. Que había gente que quería intervenir y a la hora de la verdad, mutis por el foro, ¿no crees?
Virgo es un horóscopo mas del zodiaco y no hagáis chistes baratos. Cuando era pequeña, una niña, y todavía no sabía de qué horóscopo era, me dijeron un día que era escorpio y lo pasé fatal hasta que descubrí mi propio horóscopo que no me pareció tan malo.
Somos en general gente muy sensata.
Os remito:
Virgo:
Regido por Mercurio, su elemento es la Tierra y como ella es práctico, sólido y resistente. Se mueve bien en la realidad de las cosas cotidianas, es eficaz, lleno de sentido común y bien organizado. No le asustan las responsabilidades, es perfeccionista y muy trabajador. Tiene un gran sentido crítico y a veces un poco gruñón. Cuando ama lo hace muy en serio y es muy leal.

Pero en esto de los horóscopos no hay nada seguro. He conocido y conozco gente de mi mismo signo y totalmente diferentes todos. Creo que les gusta llenarnos la cabeza de bobadas porque aunque no creamos en los horóscopos los leemos. Y me incluyo. Pero disiento.
Un saludo, o sea.
Ines:
no parecía un cadáver, si lo hubieras visto tan planchadito y seco... Solo tenía piel bien estirada y ya no parecía ni sapo.
De todas formas te voy a ser sincera que aprendí a ser sádica allá en mis pinares. Operábamos saltamontes encima de una mesa de piedra y nos lo pasábamos bien, de verdad, haciendo de enfermeras aniquiladoras de los pobres bichos. Les dejábamos sin patas.
Es que los insectos dan para mucho. Con otro tipo de animalillos no hubiéramos podido pero los saltamontes... tan pequeños y tan truanes.
¿Os acordáis de un ex ministro de trabajo del PP que dimitió? Manuel Pimentel. Cumplimos los años y los mismos el mismo día, 30 de agosto; por lo tanto ambos somos virgo.
Es escritor además de negociador, ya habréis visto cómo tuvo que negociar con los controladores y AENA, el mismo. Le había perdido la pista y volví a saber de él.
¿Satisfecha?
¿Qué me decís de mi sapo margaritero?
Fue una casualidad como tantas se dan en la vida. Me lo encontré un día mientras paseaba y ya volvía sobre mis pasos.
Me dije: ¿Qué será este bicho aplastado? que estaba en mitad de la carretera de Rabé de las Calzadas a Tardajos y antes de llegar al puente del Urbel. Seguí caminando, y de repente me vino una idea a la cabeza.
Volví a por él y me fui a ponerlo encima de esas margaritas tan chulas. Ya tendré ocasión de exponer la foto, me dije.
Y mira por donde ha venido al pelo para este cuento. Esto me dice que no hay que desperdiciar las ideas, qué quien sabe si algún día se saca algo de ellas.
Lo que se han podido reír mis hijos con estas fotos mías y me dicen que lo que no se me ocurra a mi no se le ocurre a nadie. Y que conste que siempre se están quejando de mi por las bromas y las risas que me gasto con ellos pero al final, tengo razón y cosa que haga, cosa que luego uso, para lo que sea.
Un saludo.
A mi también me ha gustado este cuento que entre todas hemos hecho. A ver cómo queda el próximo y a ver de que se tratará...
Nicolás acarició la varita y volvió a ser invisible. El mago se enfureció de nuevo al ver cómo se le esfumaba Nicolás entre las manos. Iba con tanta furia que se chocó con un gran árbol que había cerca pero que no vio al estar ciego de ira.
Quedó inconsciente no se sabe cuanto tiempo pero el sufiente para que Nicolás encontrase el huevo del dragón y se encaminase hacia donde había dejado a su linda mariposita, Majestuosa.
Ahora ya con el huevo en la mano pronunció las palabras mágicas y Majestuosa volvió a ser Elsa todo el día. Las alas que había llevado la niña quedaron en el suelo y Elsa las recogió y las guardó como recuerdo de su etapa de mariposa, ya que fue muchos ratos dichosa, volando de flor en flor y disfrutando de los prados mágicos que visitaba en sus vuelos.
No se sabe cuánto pudo durar la felicidad de los enamorados pues la historia se acaba aquí, y les pertenecía por fin algo de intimidad para quererse y disfrutar de la vida, que ya no debío ser muy larga pues el cautiverio de Elsa había durado mucho tiempo. Demasiado.
En cuanto al mago había sido tan malvado que acabó siendo víctima de sus propios hechizos. En realidad no era un mago sino un sapo. Necesitaba el libro urgentemente porque él mismo se hechizó. Era tan torpe que no aprendió las palabras pero su tiempo se acababa...
Así quedó en este campo de margaritas secándose al sol.
FIN
El joven Nicolás se dirigió al Castillo donde creía estaba Elsa. Como era invisible pudo acceder a la torre sin dificultad pero su desilusión fue mayúscula pues allí no estaba su amada.
Se quedó con el huevo en la mano sin saber que hacer de él y preguntándose qué habría sido de Elsa. Pensó un poco... y ¡claro!; se dio cuenta que la niña era en esos momentos Majestuosa, la mas bella de las mariposas y por eso no estaba en la fortaleza. Estaría en el prado encantado y hacia allí se dirigiría.
Antes de salir, todavía tuvo otra idea Nicolás. Buscó la estancia donde había encontrado el libro de los hechizos, y se lo llevó con él. No quería que el mago lo tuviera mas pues solamente lo había utilizado para la maldad. De ninguna manera quería que siguiera haciendo sufrir a mas gente, pues el mal que el tenía procedía de las fechorías del mago, y no quería que nadie lo padeciese.
Se guardó el libro entre sus ropajes y salió en busca de Elsa.
Nicolás vio a un ser enorme que en seguida adivinó que se trataba del dragón, al que tenía que robar un huevo para liberar a Elsa del embrujo del mago. Trató de ocultarse pero no vio ningún refugio y el monstruo se aproximaba a él rápidamente y si no pensaba algo rápido acabaría en sus fauces.
Entonces recurrió a su primer encantamiento y dijo: DE HOMBRE A ÁGUILA, CONVIERTEMÉ!
Justo cuando el dragón estaba a punto de cogerle, Nicolás voló por encima de él convertido en águila y con cuidado de no quemarse con el fuego que el dragón lanzaba; y ascendió a la cima donde estaban los huevos del dragón en un nido muy confortable. El problema es que eran demasiado grandes para un águila. Si volvía a ser hombre podría en él, pero entonces el dragón le daría alcance rápido pues además estaba enfurecido.
¿Qué haría para salvar la situación?...
Estaba enfurecido Nicolás. Haber tenido el amor de su vida tan cerca, esta vez en la realidad; no en el sueño, y haberlo perdido de nuevo. Pero trató de tranquilizarse y para ello se dijo: "Calma Nicolás, piensa qué puedes hacer y no lo des todo por perdido"
Entonces lo primero que hizo fue respirar fuerte, una, dos, tres, cuatro veces, y a la quinta tuvo una idea luminosa.
Vio encima de la mesa del mago un libro de hechizos mágicos. Y miró en el índice y vio: "El embrujo de una niña convertida en mariposa". Ahí estaba la solución, encima de esa mesa.
Tomó nota en su cabeza, no tenía papel ni boli; lo tuvo que aprender porque estaba en juego la vida de su amiga y la suya propia, ya que dependía de ella para ser feliz. Y aprendió el contra conjuro, solo le faltaba ponerlo en práctica.
Elsa también soñó con Nicolás. Fue un sueño compartido y por eso lloraba, porque al despertar vio que el amanecer había disipado sus ilusiones. Lloraba y lloraba... y entonces entró en su celda el Mago con una jaula verde que
contenía un precioso ejemplar de águila.
Se acercó a él, y vio que el águila también lloraba.
Los ojos de la niña y del águila se miraron y entonces...

...
Había estado soñando con ella, y adivinando sus rasgos físicos. Veía a su hermana, e intuía cómo podría ser la muchacha perdida del bosque. La observaba con frecuencia y ya tenía la imagen de Elsa, que así se llamaba la hermana de Elena.
Una noche tuvo un sueño precioso del que era imposible despertar. Elsa estaba en un campo precioso. Bebiendo agua en un arroyo y a su alrededor había miles de mariposas rodeándola. Creía que era víctima de una ensoñación pero poco a poco la realidad se le iba imponiendo. Era real, es Elsa. ¡Por fin la he encontrado! Estaba tan feliz que decidió acercarse a ella. La llamó por su nombre y Elsa le devolvió una sonrisa al oir su honda voz.
- ¿Cómo te llamas?, le dijo.
-Soy Nicolás, te he estado buscando durante mucho tiempo. Sabía que volverías a este bello campo. Desde que te fuiste, el dolor se ha colado por todas partes. No te imaginas cuanta alegría vas a llevar al lugar con tu regreso.
Nicolás se sentó con ella y ambos se miraron muy sonrientes al principio, pero no pudieron hacer frente a su mirada mucho tiempo pues de pronto sintieron timidez y bajaron la vista.
Sin embargo, aunque ya no se miraban tan abiertamente, seguían juntos y ambos bebieron agua pues notaron una sed especial. El agua les refrescó y pudieron continuar con el diálogo empezado.
Nicolás le tomó la mano a Elsa pues habían decidido que irían juntos al lugar donde procedía la muchacha y los dos se presentarían.
Justo cuando se dieron la mano...
Nicolás se despertó. ¡No podía ser, era tan real!, pero había sido un sueño. Solo un sueño...

Nicolás desde ese día empezó a tener melancolía y a sentirse infeliz y por eso aquella mañana después de tanta pena salió a buscarla...
Es verdad que el mago le había privado de la mitad de su vida. Vivía intempestivamente, pero al vivir dos realidades; una como niña; y otra como insecto de radiantes colores, su visión era más amplia. Sabía de la vida de los seres voladores y a la vez vivía la vida de los humanos cuando acontece el sueño.
A partir de ahora su colorido recuperó el brillo y sabía que si era feliz, tendría mas belleza, y mas ganas de descubrir su pequeño mundo.
Una vez que comprendió su condición empezó a disfrutar de ambas realidades. Era muy bonito soñar y sabía que si soñaba quizás algún día alcanzaría sus sueños. No era una certeza pero el sueño le proporcionaba motivos para seguir soñando, y mientras lo hacía era feliz. Tanto que la sonrisa volvió a su rostro en su cruda realidad de niña. Y cuando debía reintegrarse al mundo de la naturaleza procuraba guardar en su ser todas las impresiones posibles, ya que estas inter actuaban mientras era solo una niña más.
A partir de ahí empezó a darse cuenta de la suerte que tenía ya que nadie como ella podía ir a dos mundos y enriquecerse con ellos.
Una niña encantada por un hechizo que un mago horroroso le provocó. Ella iba tan feliz a llevarle la comida a su padre al pinar y entonces el brujo la asaltó y le pidió lo que llevaba en la bolsa. ¡la comida de su padre en un termo para que pudieran comerla todos juntos en la chozita que construyó con ramas de pino y jaras!. Y no quiso dársela pero con triquiñuelas engañó al mago. Con ella iba su hermana pequeña, que pudo escaparse con la comida.
Pero ella no pudo continuar el camino y acabó siendo el juguete del brujo que para divertirse la transformó en mariposa, eso sí de radiantes colores.
Se ve que cada una quería hacer su propio cuento, sin contar con las demás. Y este es el resultado. Colorín colorado, el cuanto se ha acabado. Así que ya podéis empezar el cuento que os guste y que tengáis mas suerte. Porque Esmeralda ha sido poco agradecida, después de las atenciones que le propiciaron Mira y Mega. En su final, va y las convierte en piedras. Pero si alguien se quería escapar no hacía falta que terminase por las demás.
Me gusta decirlo pero acepto que el cuento se haya acabado porque además había más gente que quería participar, con relatos, que no era propio de un cuento... o con intervenciones mas sencillas.
Pues ahora podréis iniciar la historia que mas os guste y suerte.
Yo hubiese preguntado si no gustaba el cuento se acababa y listo; pero por decisión de sus participantes, y no tomando la palabra de los demás.
Espero que no os moleste pero es lo que pienso.
Un saludo de veras cordial y también un abrazo.
Pues convence en el cara a cara. Si tu crees en tí no necesitas a nadie que te ayude. Triunfa querida. Si fuese en otros tiempos pero ahora se lleva todo. Las pecas, los rizos, el pelo lacio... En fin saca partido a tus puntos fuertes. Quizás tus ojos, tu nariz o tu voz. Todo no va a ser negativo.
Un saludo y que se enteren, ¡qué mas da!
Que conste que esto ya no es un cuento, pero para gustos, los colores.
¿Pero es que no hay hombres mas feos que picio y triunfan? A ver, que importa la guapura y la feura, sino como dicen ellos, "feo, pero resultón" La personalidad hace mucho. Conoces a alguien guapo o guapa pero a veces piensas, será todo lo guapo/a que quiera, pero no tiene cerebro.
Y te puede pasar lo contrario, alguien insignificante, puede ser mas interesante que esa miss boba o el mister. ¿o no? Y si ellos pueden permitirse el ser feos, porqué no nosotras?