Columnistas y Tertulianos

Estos de Podemos parece que también nos tienen por tontos
ISABEL SAN SEBASTIÁN.

Sánchez e Iglesias, oliendo a sangre.

Rajoy no va a dimitir, pero ahí queda el daño hecho al nombre y la imagen de España.

Isabel San Sebastián / ABC, 27 de julio de 2017 a las 11:53.

LLEVABAN tiempo oliendo sangre y la puesta en escena de ayer les azuzó el apetito de carne rival al excitar con violencia sus papilas gustativas. «Mariano Rajoy declara como testigo en un proceso por corrupción», titulaba la versión digital de Le Monde.

«Mariano Rajoy, presidente del Gobierno español, testifica en el tribunal», informaba la influyente BBC británica. ¿Qué más habrían podido pedir Pedro Sánchez y Pablo Iglesias para exigir la dimisión del testigo en cuestión, a fin de ocupar su lugar como ansían con todas sus fuerzas?

¿Qué otra finalidad perseguía la comparecencia del presidente ante los jueces de la Audiencia Nacional, sino la de erosionar su imagen, su nombre, su prestigio y, con ellos, los de su país, especialmente en el extranjero?

Lo sucedido en ese presunto templo de la justicia ante centenares de cámaras no guarda relación alguna con el Estado de Derecho, la ley, la verdad, la limpieza de nuestras instituciones o la depuración de eventuales responsabilidades políticas. No persigue erradicar la corrupción de la vida pública, pretensión que a los instigadores de este numerito les importa un higo chumbo.

El show de "Rajoy solo ante el peligro" fue concebido como una jugada de la más baja estofa en la lucha por el poder que marca nuestra actividad política ¿Les salió como esperaban? A medias.

Si alguien pensaba que Rajoy se apartaría del carril, tropezaría en alguna pregunta o incurriría en un renuncio flagrante confundía sus deseos con la realidad, amén de mostrar una ignorancia total sobre la naturaleza del personaje. El testigo salió airoso del trance, venció, sin necesidad de convencer, e hizo una defensa plausible de su absoluta virginidad en todo lo relacionado con el vil metal indispensable en la maquinaria electoral que mueve la democracia.

Quien quisiera creerle le creyó y quien no, tampoco se molestó en escucharle. Ya se sabe que una imagen vale más que mil palabras (por ejemplo, la de esos «indignados víctimas de los recortes» apostados a la puerta del juzgado con sus carteles de protesta bien visibles y sus voces prestas al abucheo selectivo), un tuit suficientemente movido por la tropa habitual de la red derrota sin paliativos al más sesudo de los análisis y un programa de televisión hábilmente realizado y conducido es capaz de convencer de lo que no ha sucedido o negar con la mayor rotundidad hechos y declaraciones fehacientes.

La capacidad de los medios de comunicación, en especial los basados en la imagen, para manipular opiniones y conciencias aumenta a media que se reduce la profundidad de la información en beneficio de la inmediatez, la brevedad y el maniqueísmo de los mensajes. En este caso, la ecuación era sencilla: Rajoy = Gurtel = corrupción. Una mercancía fácil de vender a cierto público tan predispuesto a comprarla como escaso de escrúpulos éticos o curiosidad por las «sutilezas».

Sin ir más lejos: ¿Ofrece alguna garantía de imparcialidad o incluso de profesionalidad el hecho de que el principal instigador de esta comparecencia sea un acusador particular, un tal Mariano Benítez de Lugo, fundador y presidente de honor de la autodenominada Asociación de Abogados Demócratas de Europa, nacida en 1988 a los pechos del Partido Socialista europeo? No. La cosa apesta a distancia.

Iglesias y Sánchez, cuyo trabajo en equipo se intensifica y engrasa a medida que aumenta su hambre de poder, se han abalanzado sobre la ocasión para apelar a la tan manida dignidad escarnecida de los españoles y exigir al presidente su dimisión. Evidentemente no la van a conseguir.

A estas horas Rajoy debe de llevar varios puros consumidos pensando en tamaña demanda, pero el daño ya está hecho y ahí quedan esos titulares. Daño al nombre e imagen de España, que es lo único que a mí me importa.
ROSA BELMONTE.

Hay quien ve exaltación del franquismo como el niño de «El sexto sentido» veía muertos.

Rosa Belmonte / ABC, 26 de julio de 2017 a las 08:04.

PARECE que hay una epidemia de exaltación del franquismo. En el Valle de los Caídos, un señor profesor y arqueólogo dice que fue obligado a abandonar el lugar tras retirar de la tumba de Franco un ramo de flores que había dejado otro señor que también hizo el saludo fascista.

«Estoy retirando el ramo porque es ilegal», dijo a la empleada de Patrimonio Nacional que le llamó la atención. Le faltó sacar la Ley 52/2007 de 26 de diciembre, es decir la de la Memoria Histórica, esa que según Ignacio Gómez de Liaño impregnó los acontecimiento históricos de emotividad y, por tanto, de fanatismo.

El profesor iba con un grupo de alumnos norteamericanos. Me los imagino como los uniformados que lidera Gabino Diego en «Amanece que no es poco» descubriendo en la sierra de Albacete una España pintoresca.

Menuda suerte encontrarse con algo tan extraordinario en el Valle de los Caídos. Sólo ir al entierro de José Utrera Molina habría sido mejor, con el «Cara al sol» que tanto gustaría a Albert Boadella de himno nacional.

Unos días antes del episodio del Valle de los Caídos, en el programa de televisión «First Dates», se conocieron María Jesús y Pablo, ambos de 77 años y ambos aficionados a bailar. Él prefería los bailes de salón; ella la bachata y la rumba. A María Jesús no le gustaba que Pablo tuviera barriga pero sí su conversación.

«Dialoga, entiende, deja hablar».

No hubo segunda cita porque vivían lejos, pero sí hubo otro punto de coincidencia.

«He tenido varias profesiones. He sido cristalero, cerrajero, albañil... He trabajado incluso en El Pardo. Dicho sea de paso, para mí Franco es lo mejor que ha habido en España», dijo Pablo.

Y María Jesús: «Para mí también. Yo no tengo nada en contra de la monarquía, ni mucho menos. Pero yo con Franco he vivido mejor que ahora... Con Franco tenía una casita. La vendí, y ese dinero era mío. Ahora tengo un piso y la mitad es para Hacienda. Eso a mí no me gusta».

Al día siguiente, los portales de televisión y las páginas webs, normalmente escritos por personas jóvenes, hablaban de exaltación y apología del franquismo en el programa de citas. Demonios, si a esa gente le iba mejor con Franco por qué no lo iba a expresar.

Que la democracia está sobrevalorada es algo que sólo puede decir Frank Underwood, porque si no te ponen de vuelta y media, igual que si te declaras taurino o te ríes de la ridícula legislación balear sobre las corridas. Te salen un montón de haters con la motosierra. Califican tus artículos de zurullos y a ti de subnormal para arriba. Que será verdad.

Me gusta lo que la política de Rajoy, ya que nos empeñamos en que todo lo es, tiene de exaltación callada del franquismo. Aquilino Duque escribe en «Una cruz y cinco lanzas» (Renacimiento) que Pedro Gamero del Castillo le contaba que en un consejo de ministros «de la inmediata trasguerra» alguien expuso un tema y concluyó que había que resolverlo con urgencia. Franco sentenció: «Nada es urgente».

Es el «Despacito» de antes. Algo tan franquista como el «nada es urgente» ha debido de pensar Rajoy del asunto catalán. Recuerda Montaigne en sus «Ensayos» (en «Si el jefe de una plaza sitiada debe o no salir a parlamentar») que los antiguos florentinos estaban tan lejos de alcanzar por sorpresa ventaja sobre sus enemigos que advertían a estos un mes antes de echar las tropas al campo por medio del continuo toque de la campana que llamaban Martinella.

Qué gran titular el de la portada de ABC este 25 de julio de 2017: «Puigdemont promete burlar -y hacer burlar- la ley». Y lo lleva haciendo demasiado tiempo. Con la Martinella.
ALFONSO ROJO.

¡Todos en tanga!

Los del PP y Ciudadanos optarán por colocarse de perfil, ‘para evitar crispaciones'

Alfonso Rojo, 25 de julio de 2017 a las 07:22.

Me acongoja lo del tanga, porque uno no tiene ya hechuras para pasearse con tan exigua indumentaria.
... (ver texto completo)
TRIANA. Otro buen artículo de Alfonso Rojo. Con mucha ironía expone una parte de la realidad española, antes y ahora.

Un saludo.
ALFONSO ROJO.

¡Todos en tanga!

Los del PP y Ciudadanos optarán por colocarse de perfil, ‘para evitar crispaciones'

Alfonso Rojo, 25 de julio de 2017 a las 07:22.

Me acongoja lo del tanga, porque uno no tiene ya hechuras para pasearse con tan exigua indumentaria.

No se ría, porque vamos todos en el paquete y como se empeñen en decretar que es obligatorio el traje de baño versión ‘hilo dental' en playas y piscinas públicas ya puede empezar usted a hacer dieta y gimnasia.

Por grotesca que sea la normativa, la sacan adelante. Y sin excesivas resistencias, porque la sociedad española se traga cualquier cosa y los del PP y Ciudadanos, que parecen conservar cierto sentido común, optarán por colocarse de perfil, ‘para evitar crispaciones'.

La ensalada ‘progre' formada por PSOE, Podemos y Més, que gobierna Baleares, ha decidido prohibir las corridas de toros tal y como se celebran en España (Este memo quita las flores de la tumba de Franco y se extraña de que lo echen del Valle de los Caídos).

Para no topar con el Tribunal Constitucional, que tumbó la ley antitaurina en Cataluña y enterró el anterior intento del Pacte de abolir la tauromaquia en las islas, optan de momento por prohibir las banderillas, el estoque, la bota de vino y reducir la lidia a diez minutos por astado y a un máximo de tres animales.

El siguiente paso, dada la proclividad al esperpento de esta tropa, será que en lugar de toros se capeen carneros.

Y lo tremendo, por estrafalario que resulte, es que tienen bastantes probabilidades de salirse con la suya. En eso y en cualquier cosa.

El Gobierno socialista de Aragón, con el apoyo de Podemos, la Chunta Aragonista e IU, anuncia que multará con 150.000 euros a quien cante el ‘Cara al Sol' y aquí no rechista ni el chato, por temor a que le llamen facha.

No entra el himno falangista en mi ‘hit parade' personal, pero me pregunto si sería constitucional imponer sanciones a quienes entonen la Internacional Comunista. Es chocante que en un país donde hemos visto en televisión a partidarios de ETA vociferar el ‘Eusko Gudariak', agarrados a una pancarta exigiendo la liberación de los asesinos terroristas, sin que juez alguno haya movido un dedo, puedan empitonar a un anciano nostálgico por gritar ‘ ¡Viva Franco!'.

Alegan que la referencia al dictador puede ser ofensiva para las víctimas de la Guerra Civil. Y me preguntó si Alfonso Ussía se acordó mucho de su abuelo en 2012, cuando el Ayuntamiento de Madrid, gobernado entonces por el PP con mayoría absoluta, aprobó dedicarle a Santiago Carrillo una calle.

El abuelo de Ussía se llamaba Pedro Muñoz Seca, tenía 9 hijos, era un genial dramaturgo y fue uno de los 5.000 españoles fusilados en 1936 en Paracuellos, en las 23 sacas de presos ordenadas por Carrillo. ¡Todos en tanga!

ALFONSO ROJO.
ISABEL SAN SEBASTIÁN - EL CONTRAPUNTOS.

Tiranos.

El «angelito» de once años había exigido a su esclava que le pusiera el desayuno, ella se había negado, y él, en represalia, estrelló contra el suelo un móvil de setecientos euros

- Actualizado: 25/07/2017 10:31h.

Me declaro muy fan del juez Vázquez Taín, firmante de la sentencia que absuelve a una madre acusada por su hijo preadolescente de darle una bofetada. El «angelito» de once años había exigido a su esclava que le pusiera el desayuno, ella se había negado, y él, en represalia, estrelló contra el suelo un móvil de setecientos euros. Colmada una paciencia imagino que duramente probada en el desafío sistemático del pequeño dictador, la mujer no pudo contenerse y le propinó un cachete. El niño, apoyado por su padre, se fue muy digno a los juzgados, que esta vez, afortunadamente, le han quitado la razón. A saber cuántos rebeldes sin causa como él habrán logrado el amparo de otros togados menos dotados de sentido común que el aludido, y más dispuestos a seguir al pie de la letra un código civil recientemente reformado, imbuido de buenismo, que reparte derechos y obligaciones a razón de todos los primeros para el menor y todos los segundos para los autores de sus días.

Aclaro que mi experiencia de la maternidad es inmejorable; no sangro por ninguna herida. Tampoco recordamos, mis hijos o yo, incidente alguno de esas características ni motivos susceptibles de causarlo. Dicho lo cual, la mera posibilidad de que una colleja dada en un momento de exasperación hubiese podido llevarme ante un tribunal, exponiéndome a ser privada del contacto con ellos, me resulta tan aterradora como inaceptable. Y en la era de internet, cuando los chavales manejan desde la infancia más información que sus mayores sobre todos los asuntos de su interés, esa espada de Damocles, blandida con fuerza por cualquier tirano dispuesto a someterlos por la fuerza, pende sobre ellos de manera implacable, mermando gravemente su autoridad, su capacidad de actuación y desde luego su felicidad. « ¡Como me toques, te denuncio!» Conozco personalmente a más de un buen padre destrozado al oír semejante amenaza proferida por su propio hijo.

Porque el legislador, en su infinita biempensantía, ha tenido a bien disponer que los progenitores estén obligados a proveer alimento, techo, educación, dinero de bolsillo, cuidados y atención a sus hijos, prácticamente sin límite de edad, aunque solo reciban a cambio indisciplina, vagancia, coacción y rebeldía. Incluso los declara responsables económicos de los actos perpetrados por sus vástagos, si es que alguno deriva en sanciones pecuniarias. ¿Y qué instrumentos pone en sus manos la ley para ayudarles a cumplir semejante tarea? Ninguno. El niño, con frecuencia hijo único, adorado, reverenciado, colmado de caprichos, acostumbrado a recibir sin necesidad siquiera de pedir, tiene todo el poder y lo sabe. Muchos hacen una utilización más o menos soportable de ese poder, que no pasa de la mala educación. Otros, en número creciente, se convierten en auténticos déspotas imposibles de controlar. Y así se hacen adultos.

Los niños malcriados de ayer y hoy, los autócratas resultantes de tanto exceso en el pendulazo, van llegando a la política, los medios de comunicación y las redes sociales, con su enorme capacidad de influencia. Traen grabada a fuego en la boca la palabra «derecho», sin la menor vinculación con las correspondientes «obligación», «mérito», o mucho menos «esfuerzo». Rechazan visceralmente la disciplina o acatamiento de las normas, que equiparan a la opresión, y carecen del menor sentido de autocrítica. Todo les es debido por el hecho de existir, de haber nacido. Quienes los trajeron al mundo o quienes ya lo habitábamos estamos en deuda con ellos, porque ellos no escogieron venir. ¡Ay de nosotros cuando la vejez o inferioridad numérica nos dejen a su merced!

Isabel San Sebastián.
TRIANA. Parece ser que la EPA nos va a dar subidón. Falta poco.
JUAN FERNÁNDEZ-MIRANDA - LA SEMANA CLAVE DEL PRESIDENTE.

Cuestión de liderazgo.

Actualizado: 24/07/2017 08:14h.

El presidente del Gobierno tiene esta semana una inmensa oportunidad para consolidar su liderazgo político ante la opinión pública. El fin de curso llega en forma de apoteosis final: el miércoles, declara ante el tribunal de Gürtel como testigo y lo más probable es que ese mismo día el Parlament apruebe su reforma del reglamento para poder declarar la independencia en 48 horas y sin debate. El jueves se dará a conocer los datos del paro (EPA) del segundo trimestre. Como colofón, el viernes Mariano Rajoy compartirá con los españoles su ya tradicional balance de fin de año.

Así, se celebran citas importantes en los tres ejes sobre los que pivota la política española hoy: corrupción, independentismo, paro. En todos los casos a Rajoy la agenda le viene dada: por los jueces, por el Parlament y por la EPA. Lo único que ha decidido Moncloa es la fecha para hacer el balance del año, y precisamente por eso en un primer vistazo puede parecer que la semana no es la ideal. Sin embargo, Rajoy tiene ante sí una inmensa oportunidad para presentarse como un presidente del Gobierno que controla la situación. Y esto tiene mucho que ver con una correcta gestión de la comunicación.

Si ante el tribunal de Gürtel el presidente del Gobierno titubea, es altivo o no se acuerda, dará munición a la oposición, que no dudará en cargarle el mochuelo de Correa, Bárcenas y compañía. El escándalo Gürtel no es menor. Si, como el día que declararon los ex secretarios generales, la frase más escuchada es «no me acuerdo, no me consta», a Rajoy se le van a echar encima. Pero si, en cambio, Rajoy se muestra colaborador, tranquilo y transparente puede dejar sin argumentos a la oposición. Jugará un papel importante en este asunto el presidente del tribunal, Ángel Hurtado, magistrado serio y sobrio que con toda seguridad no permitirá circos ni acosos en la Sala. Por tanto, cómo le vaya a Rajoy en la Audiencia Nacional dependerá en gran medida de sí mismo.

Desde el punto de vista de la comunicación, la coincidencia en el tiempo con el Pleno del Parlament puede darle una salida. Es sabido que el presidente considera este movimiento de los independentistas el más grave: cambiar las normas para burlar el debate es directamente pisotear el sistema democrático. En Moncloa manejan la posibilidad de que sea el presidente quien responda personalmente ante tamaña afrenta. Una comparecencia contundente puede ser excelente movimiento para callar a quienes le demandan una mayor contundencia (y ya de paso orillar el espacio que los medios den a su declaración en el caso Gürtel).

Y el jueves, la Encuesta de Población Activa (EPA) -que a tenor de la entrevista al ministro De Guindos de ayer en estas páginas apunta a que va a ser «histórica»- es una excelente oportunidad para que Rajoy se luzca derribando con datos el mito de presidente de los recortes. ¿Qué mejor puesta en escena que entregando las Medallas de Oro al Mérito en el Trabajo-precisamente- a caras conocidas y populares como los deportistas Pau Gasol y Teresa Perales, al gran Tico Medina o a la queridísima Paloma Gómez Borrero? Poner su rostro al buen dato es una maniobra muy hábil.

Se anuncia pues sobredosis mediática de Rajoy. Por el contrario, la oposición esta semana estará ausente y en fuera de juego. Del presidente depende, en gran medida, si ese caudal de asuntos importantes le arrastra y le desgasta o si, por el contrario, se va de vacaciones mostrando transparencia frente a Gürtel, fortaleza frente al independentismo y resultados ante el paro. La agenda le ha venido dada, pero la oportunidad es única. Cuestión de liderazgo.
Con suerte veremos hacer a alguno más lo mismo? Ojala
elconfidencial: La cicuta que en realidad ha matado a Blesa

23.07.2017 – 05:00 H.
Blesa nunca fue el marqués de Comillas. Aquel prodigioso empresario que fundó la Compañía Trasatlántica Española, el Banco Hispano Colonial o la Compañía General de Tabacos de Filipinas. Tampoco pudo ser como los Roca Soler, capaces de transformar el antiguo taller levantado por su bisabuelo, Ignasi Soler, en 1830, en una gran fábrica de productos sanitarios que hoy se asoma a medio mundo. Ni, por supuesto, imitó a los Raventós, a los Grifols, a los Churruca, a los Roviralta, a los Arteche, a los Oriol, a los Aznar, a los Careaga, a los Urquijo o a los De la Sota. Ni, por supuesto, tuvo que ver nada con los Ybarra-Zubiría, el clan familiar hegemónico en la Vizcaya del primer tercio del siglo XX gracias al control que ejercían sobre el comercio de mineral y hierro, la siderurgia y la construcción naval.

Tampoco Blesa imitó a Casimiro Mahou, que quiso vender cerveza en un país volcado al vino, o a los hermanos Figueroa Torres, que invirtieron en la minería de Marruecos, pero también en la explotación forestal, en bodegas, en ferrocarriles, y en un vasto etcétera a partir de las extensas propiedades agrarias y mineras heredadas de su padre, el marqués de Villamejor.

Ni tampoco fue como la familia Lozano, fundadores de Azucarera del Ebro, uno de los oligopolios que durante años controlaron los precios del sector. Y aunque fuera andaluz de Linares, Blesa nunca fue como los Ybarra González, ni como los Osborne, ni como los Barrié de la Maza o los Herrero, barandas de la economía gallega y asturiana durante años gracias a ese maridaje casi perfecto entre banca e industria, verdaderamente hegemónico durante un siglo en el que el clientelismo político era santo y seña. Una especie de capitalismo familiar fuertemente endogámico que ha envuelto históricamente a la economía española y frenado su desarrollo.

Blesa, por el contrario, era hijo del capitalismo clientelar, del capitalismo de amiguetes nacido en torno al poder político tras la adhesión de España a la CEE, y que significó un paso atrás del Estado en sectores estratégicos como la banca, la producción de energía eléctrica, el petróleo, las autopistas o las telecomunicaciones, sectores que se entregaron de forma irreflexiva a nuevos gestores –una especie de desamortización encubierta pero tan ineficiente como la de Mendizábal– cuyo único mérito era haber estado cerca del poder.
Ahí estaban los compañeros de pupitre, los camaradas del partido y los abrazafarolas, cuya ciega y desmedida ambición pasaba únicamente por formar parte de la nueva aristocracia económica que únicamente por formar parte de la nueva aristocracia económica que se ha conformado en España en las tres últimas décadas. Y que, con el paso del tiempo, han hecho buena aquella vieja estrategia del canciller Bismarck para Alemania: precios altos y nula competencia en el mercado interior para favorecer el tamaño y la dimensión internacional de las empresas germanas. Así es como se ha creado la ‘armada española’.

Pero Blesa, en realidad, no era más que un simple peón al servicio del poder, que siempre ha necesitado gestores cercanos y sumisos

En la segunda mitad de los años 80, incluso, se llegó a crear una asociación de empresarios ¡de empresas públicas!, dirigida por el socialista Antonio López, por entonces presidente de Amper, una especie de patrimonialización de la cosa pública verdaderamente insólita. Y que en los 90 alcanzó su máximo esplendor cuando el empuje privatizador de los gobiernos de Aznar creó una nueva élite empresarial al abrigo de los antiguos monopolios (Alierta, Pizarro, Martín Villa, Villalonga…). Todos ellos empresarios sin empresa.

En realidad, nada nuevo. Alfonso XIII, durante sus años de reinado, entregó 214 privilegios de marqués, 167 de conde, 30 de vizconde y 28 baronías. En total, 439 títulos nobiliarios que en la España finisecular se repartieron –el dinero antes que la gloria– en forma de presidencias de consejo de administración. Y Blesa, como otros tantos, era uno de ellos. Uno de los elegidos.

Pero Blesa, en realidad, no era más que un simple peón al servicio del poder, que siempre ha necesitado gestores cercanos y sumisos. Y que cuando no los ha necesitado, los ha dejado tirados como una colilla. Ese mismo poder que se acercaba sin pudor a los meandros del dinero y de las dádivas repugnantes, como las 'blacks', pero que ahora ni siquiera ha tenido la decencia de pasarse por el tanatorio de Linares.

El amiguismo
La historia de Blesa, en este sentido, es la misma que la de un país que ha huido de forma escandalosa de la meritocracia y del valor del talento y del esfuerzo. Sustituidos por el amiguismo, que, como dice el abogado Herzog, es la peor de las corrupciones, ya que apenas se ve. No deja huella. El amiguismo como fuente de todos los males.
La misma historia de un país que ha despreciado la creación de élites al estilo de la ENA francesa, donde se forman los altos funcionarios para servir a la república, no para configurar una fatal endogamia entre el poder político y el empresarial, y que ha tenido en las cajas de ahorros su máxima expresión. En realidad, el lamentable exponente de lo que el economista César Molinas denominó en su día con acierto gobierno de las 'elites extractivas' por la deficiente calidad de las instituciones, y que en el fondo está detrás de la corrupción. Una corrupción que empieza justo en el momento en que alguien coloca a su amigo en un puesto clave por el hecho de serlo.

Sustituidos por el amiguismo que, como dice el abogado Herzog, es la peor de las corrupciones, ya que apenas se ve. No deja huella

Blesa, en definitiva, no era más que una pieza clave de un engranaje deplorable. Blesa invertía donde querían Esperanza Aguirre o Gallardón. ¿O es que Núñez Feijóo se rebeló sin argumentos cuando Galicia se quedaba sin sus quebradas cajas de ahorros? Lo hizo, como tantos otros, porque quería seguir mangoneando. Como en todas las cajas de ahorros del país. ¿Tiene sentido aún hoy que los políticos o sus acólitos se sigan sentando en los consejos de administración de las empresas públicas?

No es una maldición caída del cielo. Como ha escrito en un extraordinario artículo Jaime-Axel Ruiz Baudrihaye en 'Crónica Popular', la ENA, Ecole Nationale d’Administration, es desde 1945 la cantera de los servidores públicos franceses y es un referente europeo por su alto nivel de formación y una garantía para la imparcialidad y la eficiencia de la Administración pública francesa.

Muchos ministros, primeros ministros, políticos y parlamentarios han sido formados por esa prestigiosa institución. Entre los enarcas se cuentan, por supuesto, Emmanuel Macron y Edouard Philippe, pero también François Hollande y Ségolène Royal, Dominique de Villepin, Jacques Chirac, Michel Rocard, Laurent Fabius y Lionel Jospin. Los presidentes de Gaz de France, Peugeot, FNAC, Axa Seguros, Airbus, France Telecom, entre otras grandes empresas, son también enarcas. O ‘enarquistas’, como les llama ‘Libération’. Ensayistas como Alain Minc o Jacques Attali también salieron de la ENA. Casi todos los embajadores de Francia lo son, así como más de treinta parlamentarios.

Blesa, sin embargo, era subinspector de Hacienda. Pero sus amistades con el poder político le llevaron a presidir una de las primeras entidades financieras del país. Nunca nadie mandó tanto con menos merecimiento. Nunca un país ha tenido peores élites.
*Con información del libro 'Familias empresarias y grandes empresas familiares en América Latina y España', Paloma Fernández Pérez y Andrea Lluch

Total y conclusión Blesa era un títere pero Sin Escrúpulos Y Avaricioso..
RAMÓN PÉREZ-MAURA.

Guarden el 155 para mejor ocasión.

« ¿De qué servirá esta amarga, esta insoportable, esta humillante demostración si no sirve de escarmiento para lo venidero?»

Actualizado: 23/07/2017 15:14h.

«Estaba reservada a nuestro país, a esta desgraciada Cataluña, la triste suerte de ver a un gobierno legítimo organizar (...) una intentona de subversión (...) en colaboración con toda clase de enemigos del orden social (...) Y en esta hora horrible la única reparación digna sería (...) jurarle de verdad que nunca más la mayoría de los catalanes volverá a delegar su representación en débiles e incapaces, en improvisados, en simples demagogos frenéticos, en verdaderos vesánicos. Esto que ha ocurrido es el lógico, el previsto, el fatal, el desastroso epílogo a un largo y profundo proceso de descomposición política en la que los aventureros han terminado por arrinconar a los responsables y los dementes a los cuerdos. Repetidas veces lo dijimos y anunciamos: esto acabará mal. Consumatum est! Ya está probado. ¡Si al menos jurásemos que no volverá a ocurrir más! Si lo jurásemos y lo cumpliésemos, pues, ¿de que servirá esta amarga, está insoportable, esta humillante demostración si no sirve de escarmiento para lo venidero?».

El entrecomillado precedente podría haber sido redactado para describir la situación que vive hoy Cataluña. No es el caso. Son extractos del editorial publicado por «La Vanguardia» el 9 de octubre de 1934, en su página 6, para describir el penoso final de la declaración de independencia de Cataluña proclamada por Lluis Companys. Acto que terminó con el bombardeo del palacio de la Generalidad por el general (catalán) Domingo Batet Mestres, obedeciendo órdenes del Gobierno de la República.

No hará falta decir que si el Gobierno de Mariano Rajoy se atreviera a actuar como lo hizo entonces el de Alejandro Lerroux, sería universalmente condenado. Pero sin llegar hasta ahí, cabe hacerse otra pregunta. España tiene una Constitución democrática que algunos cuestionan. Especialmente en Cataluña, que fue la region española en la que tuvo el respaldo más alto en el referendo del 6 de diciembre de 1978. Yo creo que todavía somos una amplia mayoría los españoles que defendemos la vigencia de esta Carta Magna. Pero entre quienes la sostienen, abundan los que nos dicen que no hay que aplicar el artículo 155 como vía para resolver el problema que se ha generado desde la autonomía de Cataluña. Y si ese artículo que prevé la recuperación por parte del Gobierno de la nación de todas o de parte de las competencias cedidas a un Gobierno autónomo no se aplica en un caso así, ¿para cuándo lo dejamos? Es cierto que decisiones como la que ayer anunció el Gobierno de controlar semanalmente el gasto de la Generalidad son un claro recorte de la autonomía, pero yo creo que no basta. Hace falta una señal más clara.

Sin duda los padres de la Constitución y las Cortes Constituyentes imaginaron casos de mucha menor gravedad. Como por ejemplo que un gobierno autonómico que tuviera transferidas las competencias antincendio y fuera incapaz de apagar los fuegos de cada verano perdiera esa competencia en favor del Gobierno central. Porque seguro que la mayoría de los constituyentes no podía imaginar esta desquiciada situación que sin duda requiere la aplicación del 155 con firmeza. Es conocida la anécdota de Alfonso XIII, invitado a cenar en una casa particular. Hizo el Rey un gran elogio del vino que se le había servido y respondió el anfitrión: «Pues tengo uno mejor, Majestad» a lo que replicó el Rey « ¡Guárdalo para mejor ocasión!».

Ramón Pérez-Maura.
CARLOS HERRERA.

Aquel mensaje de Blesa.

Sólo sé que lamento muy mucho no haberme apercibido a tiempo de aquella llamada.

Actualizado: 22/07/2017 10:09h.

Asisto a la muerte de Blesa con cierto pudor. Apenas le traté, más allá de un par de ocasiones en las que compartí velada en los años en los que reinaba en la Caja de los madrileños y de muchos más que no éramos madrileños. Sé que un día me dejó un mensaje de voz en el buzón de mi teléfono, ese que nunca consulto ni abro, y que en él me proponía una cita con el fin de aclararme algunos asuntos de los que se venía hablando. Aún no había ingresado en prisión. Al haber pasado algunos meses desde que lo hallara, entendí que ya estaba desfasado y no hice por responderle: ya estaba bajo custodia judicial y los contactos no servían. Durante mucho tiempo me pregunté si ese mensaje -que me consta había enviado a algunos colegas más- encerraba alguna clave privilegiada que me pudiera enseñar el discurrir de sus asuntos. Inútil pregunta: lo que podría haberme contado a mí, a buen seguro, se lo contó al juez. Su perspectiva judicial no era halagüeña pero tampoco tétrica, es decir, el Supremo podría suavizarle su condena por las Black y el resto de procesos le acumularían algunos años de encierro que, en el peor de los casos, saldaría con un tiempo en prisión no insuperable, por más que todos entendamos que entrar en la cárcel no es, siquiera, motivo de chanza. Hoy asisto a muchas relecturas de su proceder: no inventó las Blacks, pero las mantuvo -15 millones de euros sumidos en los cerca de cincuenta mil del desastre de las Cajas- ni creó Bankia, ni la sacó a Bolsa, ni fue el único que se benefició de los sobresueldos y tal y tal. Pero asistió impasible al acoso y agresión permanente de muchos de los que fueron estafados por asuntos relacionados con productos bancarios que se llevaron por delante los ahorros de gente humilde. Blesa podía no ser el Gran Culpable pero tampoco era inocente en un tiempo de desmadres financieros: cometió el grandioso error de aceptar un cargo para el que no estaba preparado. Eso está escrito y analizado estos días hasta el más mínimo detalle, con lo que poco puede aportar este columnista que ni siquiera sabe atender a su buzón de voz.

Vengo a reflexionar acerca de la decisión humana de acabar con la propia vida. ¿Cuándo y cómo se toma esa decisión? ¿De qué manera se planifica? Blesa estaba desayunando y se levantó de la mesa con la excusa de ir a mover su coche. ¿Por qué en ese instante y no al final del día, después de una jornada de caza? Ignoro si fue tomando el café cuando Blesa decidió que ese era el momento e ignoro si fue caminado hacia su patíbulo sabiendo que eran los últimos momentos de su vida. Blesa se sintió, tal vez, incapaz de enfrentarse a su complicado futuro penal y quiso librar a los suyos y a él mismo de ese calvario previsto. O tal vez se sintió incapaz de seguir viviendo encerrado y proscrito, no lo sé. Tras la detonación del disparo en su pecho ha brotado la consiguiente refriega de quienes ven llegado su momento de gloria para mostrar su perfil más negro, característico de esa España corroída en la que cualquier imbécil puede llegar a alcalde o a concejal, o en la que siempre hay lugar para elucubrar simplezas anónimas en cualquier tribuna. Eso a Blesa ya no le importa. Su responsabilidad penal se extingue ya que ningún Estado puede encarcelar a un cadáver. La responsabilidad civil será cuestión, si procede, de sus herederos y ellos sabrán lo que les conviene hacer. Hoy sólo sé que lamento muy mucho no haberme apercibido a tiempo de aquella llamada.
ISABEL SAN SEBASTIÁN.

Paseíllos mediáticos.

Blesa había sido condenado a la picota por las televisiones dedicadas al linchamiento del PP

Actualizado: 21/07/2017 17:10h.

La trágica muerte de Miguel Blesa, según todos los indicios por suicidio, debería provocar una honda reflexión colectiva sobre el alcance del linchamiento que sufren determinados personajes convertidos en blanco de ciertos medios de comunicación, siempre los mismos, tan sectarios como faltos de escrúpulos. Sobre el grado de barbarie reflejado en los abucheos, salivazos e insultos, cada vez más habituales a la salida de los juzgados, las puertas de domicilios particulares o cualquier otro lugar público. Desahogos medievales dirigidos siempre contra los chivos expiatorios destinados al sacrificio por unos cuantos "comunicadores" y sus amigos salvapatrias, autoproclamados azotes de la "casta" corrupta. Sobre el modo terrible en que esas prácticas repugnantes, esos paseíllos mediáticos destinados a azuzar la ira del pueblo vengador, amén de animarle a desahogarla, nos retrotraen a tiempos pretéritos que considerábamos definitivamente superados. ¡Craso error! La historia nos demuestra que hurgar en lo más bajo de la condición humana siempre resulta rentable en el corto plazo, por más que acabe derramando sangre.

Mucho antes de ser condenado por la justicia, Blesa había sido juzgado, sentenciado y amarado a la picota en los programas de televisión dedicados al linchamiento implacable de cualquier investigado susceptible de ser relacionado con el PP, y solo con el PP, toda vez que los escándalos referidos a personas cercanas al PSOE, los sindicatos, Podemos o los partidos nacionalistas gozan de una bula especial en virtud de la cual no interesan. También en los "periódicos" digitales especializados en la misma faena, con igual foco de atención e idéntica intención ideológica. Pocos como él encarnaban una diana tan perfecta: Imputado por delitos económicos, antiguo amigo de Aznar, gestor de una caja (eso que ellos llaman "banco" con el propósito de crear confusión) rescatada con fondos públicos… y un "outsider" del poder financiero real; esto es, del que suministra o retira el oxígeno indispensable para la supervivencia de la empresa a la que pertenece el medio. Ése, no se toca. Blesa, hizo correr ríos de tinta y chorros de voz. Infinitamente más que los protagonistas del caso de los eres de Andalucía, los miembros de la familia Pujol, Monedero y sus chanchullos fiscales o cualquiera de los administradores de cajas de ahorro incursos en procesos judiciales después de saquear y quebrar esas entidades entregadas a las ávidas manos de los políticos. Fue el "protoladrón", el paradigma de la corrupción, el malvado por antonomasia. No el único, desde luego, pero sí uno de los más señalados para el escarnio por esos "guardianes de la pureza" que se lucran, económica y profesionalmente, de convertir sus plataformas "informativas" en auténticos circos romanos donde su pulgar, y solo su pulgar, es el que abre o cierra la jaula donde aguardan las fieras hambrientas.

Aclaro que no sentía la menor simpatía personal por el finado, a quien saludé en un par de ocasiones hace muchos años, y que, visto lo juzgado por la Audiencia Nacional y las causas que aún tenía pendientes, un largo horizonte carcelario me habrá parecido lo más justo. Mi fe en los tribunales es muy limitada, dado el alto grado de politización a que están sujetos, pero supera la que me inspira esa "justicia popular" a la que apelan, sin atreverse a decirlo, los instigadores de esos apaleamientos. La civilización, la democracia, las garantías procesales constituyen conquistas irrenunciables del ámbito judicial que deberían protegerse a cualquier coste. La decencia profesional, la independencia de criterio, el equilibrio, si no la objetividad, el respeto, la mesura, serían muy de agradecer si hablamos de periodismo. Porque a cosas como ésta se debe que nuestra profesión sea la más despreciada por los ciudadanos, en foto-finish con la política.

Isabel San Sebastián.
IGNACIO CAMACHO.

El frentismo de Pedro Sánchez, Cataluña y los separadores.

Para muchos votantes socialistas, por más que detesten al PP, el soberanismo esconde una reclamación de privilegios.

Ignacio Camacho / ABC, 21 de julio de 2017.

EL relato del conflicto catalán que está escribiendo la izquierda está a dos páginas o a cinco minutos de proclamar que el PP es el culpable del referéndum. Ya lo ha sugerido casi literalmente algún portavoz de Podemos, de abierta simpatía con la consulta, y el PSOE de Sánchez avanza hacia el punto de equidistancia «separatistas y separadores»- que pronto le permitirá descolgarse del consenso constitucionalista que aún retiene a su líder sujeto.

El discurso en marcha, diseñado bajo los patrones de un nuevo Tinell, apunta al Gobierno de la derecha como adversario diáfano, rotundo y directo mientras señala a los independentistas como gente amiga y bienintencionada que en su impaciencia se ha equivocado de método. También por culpa de Rajoy, por supuesto.

Ese argumentario está ya en las tertulias, en cierta prensa y empieza a asomar en el Parlamento. Su punto débil no es que sea falaz, porque en la batalla de la comunicación política lo que cuenta es el marco mental y la verdad viene a resultar lo de menos.

El problema es de penetración en la audiencia: la matraca catalana aburre a la gente y los espectadores cambian de canal cuando oyen hablar del «proceso». Además se trata de un debate de circuito interno; no funciona fuera de Cataluña, de una opinión pública que lleva años sometida al mismo bombardeo.

Si Sánchez se está acercando a esa narrativa frentista quizá sea porque piense que en la política catalana le puede producir réditos. Pero en el resto de España se le va a hacer muy difícil abrirse hueco. La mayoría de los ciudadanos ha percibido con nitidez el carácter insolidario del desafío de secesión y está hasta el gorro de tanto ensimismamiento.

Numerosos españoles perciben en los políticos soberanistas un arrogante narcisismo y se sienten mirados con altanería y desprecio. Para muchos votantes socialistas, por más que detesten al PP, la eterna reclamación identitaria sólo esconde una fuente de privilegios.

En ese estado de opinión, los dirigentes del PSOE tienen muy cuesta arriba el cambio de criterio; si las cosas se ponen feas poca gente del Ebro para abajo va a entender que no se alineen, aunque sea con la nariz tapada, al lado del Gobierno.

Los guiños de plurinacionalidad le pueden servir a Sánchez para aferrarse a un guión propio pero ofrecen dificultades de comprensión mayoritaria. Su estrategia de cerco al PP necesita excepciones que no acaba de ver claras.

Podemos tiene las manos más libres porque cualquier planteamiento que impugne la Constitución le otorga ventaja. Sin embargo, para definirse como alternativa de cierta estabilidad el PSOE tiene que identificar ante la cuestión catalana no sólo su modelo de nación sino su concepto de autoridad y de legalidad democrática.

O arriesgarse a que el centro-derecha defienda al Estado en solitario y presente la hoja de servicio en unas eventuales elecciones anticipadas.
MANUEL MARÍN.

Cataluña, en fase de derribo.

Actualizado: 21/07/2017 08:45h.

La presencia la Guardia Civil en el Parlamento catalán se saldó con nula colaboración institucional

Cataluña está en fase de derribo. El caso de corrupción del 3% huele ya a naftalina, pero revela la perpetuación de un sistema perverso de comisiones ilegales a cambio de contrataciones públicas para la financiación de la extinta CiU, que comenzó muchos años antes de que Germà Gordó fuese el escudero de Artur Mas. Hoy Gordó, el último en llegar al «oasis» que nutría un sistema corrupto diseñado por Jordi Pujol hace más de tres décadas, ni siquiera está en el grupo parlamentario al que perteneció, pero mantiene su escaño arrumbado en el grupo de no adscritos del parlamento catalán a la espera de que algún juzgado decrete la apertura de juicio oral. Todo por la salvaguarda de la independencia y no inhabilitarse a sí mismo antes de que lo haga un juez por la vía de los hechos consumados.

La presencia de agentes de la Guardia Civil en el Parlamento catalán, y en la Generalitat, por orden judicial en busca de documentación de Gordó, se saldó con nula colaboración institucional en la sede del Ejecutivo catalán, y con una orden expresa del consejero de Presidencia, Jordi Turull, de no colaborar con la Justicia. Incluso, utilizó a los Mossos como escudo para impedir el acceso de la Guardia Civil a antiguas agendas y los archivos de visitas recibidas por Gordó durante su etapa de consejero de Justicia. Todo ha desaparecido. No hay rastro de la existencia de Gordó en la Generalitat…

Turull no protagonizó ayer una sublevación o un acto de rebeldía para proteger el proceso separatista, o para exhibir una primera reacción contra las fuerzas «represivas» del Estado. No era un ensayo de la «resistencia catalana» a una retirada de urnas por la fuerza. Fue el desprecio que siente la Generalitat por la Justicia y por las instituciones del Estado, y fue un elemental ejercicio de ocultación de pruebas porque bajo su sobreactuado ejercicio de autoridad solo subyace un impedimento para que ningún juez siga levantando alfombras. Turull se limitó a aferrarse a la putrefacción de un partido que lo fue todo en Cataluña y lleva camino de la extinción.

Manuel Marín.