Columnistas y Tertulianos


POSTALES.

Mentiras y más mentiras.

Aunque se necesitan, no confían un pelo unos de otros.

José María Carrascal.

Actualizado: 12/12/2019 23:35h.

Como estoy harto de oír y leer mentiras, incluso pseudooficiales, voy a denunciarlas sin rodeos, ya que una mentira no se convierte en verdad porque se repita un millón de veces, contra lo que dicen comunistas y nacionalistas.

Es mentira que el conflicto catalán sea político, como no lo es un robo o un asesinato. Los conflictos políticos se refieren a diferencias de ideas y prácticas dentro de la Constitución. Éste la desborda. Es, pues, un conflicto judicial, penal incluso, como prueba que ha sido juzgado y sentenciado por el Tribunal Supremo. Pero lo contrabandean como político, y lo están consiguiendo, a base de insistir todas las instancias y partidos envueltos en que «hay que abandonar la judicialización y la represión». (Todas las citas son literales).

Es mentira que PSOE y ERC «dialoguen», ya que negocian en «busca de los instrumentos necesarios para encauzar el conflicto político sobre Cataluña, que deseamos abordar desde el respeto y reconocimiento institucional mutuo», o sea admitiendo las tesis nacionalistas (ilegales) sobre el mismo.

Es mentira que los nacionalistas respeten el ordenamiento constitucional español cuando exigen que la negociación sea de «tú a tú», lo que significa de igual a igual, colocando al mismo nivel al presidente del Gobierno español y al president de la Generalitat, lo que sería como colocar a éste a la altura de la alcaldesa de Barcelona o Gerona. A Pedro Sánchez no parece importarle, aunque es uno de los puntos que más problemas le ha traído al violar el rango jerárquico constitucional. La parte no es igual al todo. Lo ha solucionado disponiendo entrevistas con los presidentes de todas las autonomías. Así podrá verse con Torra (si antes no le inhabilitan por los lazos amarillos) sin causar protestas. Pero estén seguros de que su conversación con el presidente de Murcia o Castilla-La Mancha no será la misma que la que tenga con Torra. El resto sólo le sirven de coartada.

Es mentira que ambas partes jueguen limpio. Con un esfuerzo de imaginación, puede admitirse que Sánchez lo haga, aunque todo apunta que su principal objetivo es seguir en La Moncloa al precio que sea, pero los republicanos catalanes han dicho «lo volveremos a hacer» una y otra vez.

Y es mentira que estén informándonos honestamente del contenido de las negociaciones. Lo que nos dicen es tan escaso como opaco, como si tuvieran miedo de esos «avances» que anuncian. Más escepticismo aún genera la atmósfera «cordial» en que se desarrollan. Las escasísimas fotos de sexteto en torno a la mesa y el lenguaje corporal de los protagonistas es todo menos afable: Ábalos hacia adelante mirando con gesto hosco a la cámara y Rufián recostado en su asiento tamborileando sobre la mesa. El resto, con cara de palo. Y es que, la única verdad de esas reuniones es que, aunque se necesitan, no confían un pelo unos de otros. Con buenas razones.

José María Carrascal.

Articulista de Opinión.
Buena reflexión, tomen nota para llevarlo a la práctica.
UNA RAYA EN EL AGUA.

Lubricantes.

Ningún barón del PSOE irá más allá del escarceo dialéctico ni usará su poder institucional para cuestionar al Gobierno.

Ignacio Camacho.

Actualizado: 11/12/2019 23:42h.

Qué pena no ser Jaime Campmany, ilustre antecesor de esta columna, para glosar con toda la fecunda riqueza del castellano la rústica metáfora de la vaselina de García-Page. Cuánto jugo le hubiera sacado el maestro a esa escatológica frase, con su zumba murciana, su rico acervo de refranes y esa maña tan socarrona que se daba para la letrilla y el romance. Uno quisiera parecerse a él en estos trances, o haber logrado aprender del también difunto Alcántara el delicado arte de la ironía estilizada y elegante, del certero dardo verbal que vuela envuelto en el suave celofán del lenguaje. Pero todo lo que se le ocurre al respecto a este escribidor corre el riesgo de resultar impublicable, por escabroso o por socialmente incorrecto, o de caer en la broma fácil. Digamos, pues, para no pisar terreno pantanoso por tratar de ser brillante, que la gráfica alusión del presidente manchego sugiere, con elegancia más que cuestionable, que le escuecen por salva sea la parte los tratos de Sánchez con los separatistas catalanes. Y que como el toma y daca cuaje en plenas navidades va a tener que echar mano del popular lubricante. Podía haber sido menos rudo pero entonces no hubiese acaparado titulares ni llamado la atención de nadie.

Sucede que esta oposición es meramente retórica, de boquilla, puro postureo. Más clara y más honesta que la de otros barones socialistas, desde luego, pero ni él ni el aragonés Lambán están dispuestos a ir más lejos. Hablan para su gente, para poner a salvo su propio trasero ante unos votantes alarmados por el posible acuerdo, a sabiendas de que su voz carece del mínimo peso en un partido cuyo líder ha laminado a golpe de referéndum la influencia de los escalafones intermedios. Ya es algo; a Susana Díaz no se le ha escuchado ni eso. El malestar de los dirigentes del PSOE más tradicional es cierto porque a su electorado le chirría el acercamiento a un nacionalismo supremacista que trata a las regiones menos desarrolladas con evidente desprecio. No pasarán, sin embargo, de la expresión más o menos transparente de su desaliento, que caerá en vacío porque el sanchismo ha erradicado cualquier atisbo de debate interno. Ninguno plantará cara más allá de estos escarceos dialécticos; ninguno usará su poder institucional para cuestionar la estrategia del Gobierno. Entre el patriotismo de partido y el de país se quedan con el primero. Así es también en todas las demás formaciones, aunque resulte un pésimo consuelo: un poquito de discrepancia para aparentar autonomía de criterio y a la hora de la verdad, todos quietos y firmes ante el mando supremo.

Así que, salvo un milagroso ataque colectivo de razón constitucionalista, los disidentes del pacto con ERC van a tener que hacer en estas fiestas provisión de antiácidos y de bálsamos de parafina. Para digerir ruedas de molino y para proteger del escozor… las palmas y las rodillas.

Ignacio Camacho.

Articulista de Opinión.
POSTALES.

¿Diálogo o trampantojo?

La autodeterminación no existe en los Estados democráticos excepto con el consentimiento general.

José María Carrascal.

Actualizado: 11/12/2019 07:49h.

Más de tres horas han necesitado las delegaciones del PSOE y de ERC en dar a luz un magro comunicado -apenas unas líneas- donde lo único claro es que no están aún de acuerdo, pero esperan alcanzarlo. La atmósfera es «cordial» y «avanzan en la definición de los instrumentos necesarios para encauzar el conflicto político catalán», prosa barroca que hace sonar los timbres de alarma al ser la que suele usar la camelancia, así que conviene estudiarla con lupa. Si avanzan, es que todavía no los han encontrado, lo que confirma que siguen buscándolos e incluso ven difícil encontrarlos antes de navidades, como quería Sánchez, amante de los golpes de mano. Mientras, los republicanos catalanes no tienen prisa y, menos, darle la investidura sin haber amarrado todos sus objetivos. Aunque ya en estas primeras escaramuzas le han metido un gol. Me refiero al haber introducido en la negociación el «conflicto político catalán». Parece una bagatela, pero en realidad es el eje, el principio y fin del contencioso. Porque si el conflicto catalán es político, que lo es, pero no sólo eso, sino también jurídico, legal, constitucional, los jueces, juicios y sentencias sobran, como vienen sosteniendo los independentistas. No sé si Pedro Sánchez se ha dado cuenta o no ha querido darse, tal es la prisa que le corre ser investido, pero sí sé que, desde esa plataforma, a los secesionistas les será mucho más fácil alcanzar sus siguientes objetivos: la libertad de sus líderes encarcelados y el derecho a la autodeterminación. Aunque saben también que sería el fin de Sánchez y un gobierno en Madrid infinitamente más duro con ellos. Así que pueden contentarse, de momento, con algo parecido, que figura en el comunicado de la reunión: «Los instrumentos necesarios para encauzar el conflicto». ¿Se refiere a que el Govern catalán tiene transferidas las instituciones penitenciarias y el próximo sábado debe clasificar a los condenados por el procés, que podrían acceder a uno de los tres grados según su condena? Tal vez sea mucho pedir el tercero, que sólo les obligaría a dormir en prisión de lunes a viernes, aunque ellos piden el indulto. El segundo grado ya se aplicó a Pujol hijo, que duerme en su celda, y el día libre. Mientras al tercer grado es el que se aplica a Iñaki Urdangarin, que recibe permisos de trabajo fuera, así como días libres. Dada la vista gorda de la Generalitat con los suyos, sería una condena más virtual que real.

La autodeterminación será bastante más difícil porque tal derecho no existe en los Estados democráticos excepto con el consentimiento general. Me los imagino buscando afanosamente en los diccionarios un sintagma que pueda camuflarlo. ¿Será «Cataluña sujeto político»? ¿Por qué no? ¿Acaso la secesión no se ha disfrazado de conflicto político sin que pase nada? Lo malo es que todos querrían serlo, armándose no la Tercera, sino la Primera República.

José María Carrascal.

Articulista de Opinión.
YOLANDA GÓMEZ ROJO.

Los sindicatos y el independentismo.

No sé en qué benefician a los trabajadores las cesiones que sánchez tendría que hacer para lograr el apoyo de ERC.

Yolanda Gómez Rojo.

Actualizado: 09/12/2019 03:02h.

Los secretarios generales de UGT y Comisiones Obreras han visitado esta semana a Oriol Junqueras, líder de ERC, en la cárcel de Llenoders, dicen que para conocer de primera mano cómo ve la situación política del país. Ante algunas informaciones periodísticas que aseguraban que la visita había sido para pedir el apoyo de la formación independentista al posible Gobierno de coalición de socialistas y podemitas, el líder de UGT, Pepe Álvarez, se justificó asegurando que no le pidieron exactamente ese apoyo y que solo hablaron de la necesidad de un pacto de fuerzas progresistas, entre las que incluye a los independentista de ERC, porque «con su voto puede cambiar leyes que beneficien a la mayoría».

Sinceramente dudo mucho de que a buena parte de los trabajadores españoles, cuyos intereses supuestamente defienden UGT y Comisiones Obreras, les haga la más mínima gracia que sus representantes sindicales se metan a hacer de intermediarios políticos con un señor al que los tribunales han declarado culpable de sedición y malversación de caudales públicos. No sé en qué medida pueden beneficiar a los trabajadores españoles las cesiones que un posible Gobierno PSOE-Podemos se vea obligado a hacer para obtener el apoyo de ERC. Quizás tuviera más sentido que Pepe Álvarez y Unai Sordo hubieran dedicado sus esfuerzos a convencer a Oriol Junqueras de que deje de hacer daño a los trabajadores, a los catalanes y a los del conjunto de España, impulsando un proceso independentista que ha provocado ya la huida de más de 4.000 empresas de Cataluña, y ha relegado a la que durante años fue la región más próspera de España, a un segundo plano.
VIDAS EJEMPLARES.

Cómico, de no ser penoso.

Ruedas de prensa de estadista que evocan a Chico Marx.

Luis Ventoso.

Actualizado: 04/12/2019 23:52h.

El prodigioso genio judío ha descollado en todos los campos, incluido el humor. Los seis hermanos Marx nacieron a finales del XIX en el Upper East Side neoyorquino, hijos de inmigrantes: un sastre alsaciano y una madre de la Baja Sajonia, de familia de ventrílocuos y músicos de variedades. Fueron enrolados en compañías de vodevil en plena adolescencia. Bailaban, cantaban, y como concepto general, hacían el ganso. Una tarde de 1912 cayeron en un teatro de Marshall, la pequeña ciudad tejana que inventó el boogie-woogie. La actuación se vio interrumpida por un vocerío a las puertas, provocado por una mula enloquecida. El público salió en tropel a curiosear. Cuando retornaron a la sala, Groucho, de 22 años, comenzó a ridiculizarlos con juegos de palabras sarcásticos. Y ocurrió lo inesperado. En lugar de enojarse, aquellos palurdos comenzaron a reírse. Los Marx tuvieron su epifanía. Los diálogos cómicos se convirtieron en la entraña de su espectáculo. A finales de los años veinte ya eran un acontecimiento teatral nacional. En 1929 los descubrió la Paramount y los hizo universales y eternos.

De cuando en vez vuelvo a ver una clásica comedia de los Marx. Siempre logran hacerme reír, al ridiculizar lo absurdo de una realidad que pretendemos seria. En «Una noche en la ópera», Chico Marx, que guarda cierto aire facial con nuestro eventual presidente del Gobierno, es un representante que intenta que Groucho contrate a un tenor. En una célebre e hilarante burla del lenguaje administrativo hueco, Chico tiende un larguísimo contrato a Groucho y le dice: «Haga el favor de prestar atención a la primera cláusula, porque es muy importante. Dice así: “La parte contratante de la primera parte será considerada la parte contratante de la primera parte”. ¿Entendido?».

Ayer, 16 días después de la sentencia de los ERE, que probó que altos cargos del PSOE robaron 680 millones de los parados, el secretario general de ese partido, Sánchez, se vio forzado a romper su silencio sobre el mayor caso de corrupción de nuestra democracia. La cumbre de la OTAN en Londres lo obligó a conceder una rueda de prensa y un periodista de ABC, Esteban Villarejo, aprovechó para preguntarle por los ERE. Sánchez, que derribó a Rajoy invocando los casos de corrupción de dos alcaldes, se sacudió el escándalo con tres frases: «Las responsabilidades se asumieron hace tiempo. Hace años que se asumieron esas responsabilidades. No hay más que hablar». Chico Marx no lo habría hecho mejor.

Los hechos y la lógica resbalan sobre las anchas espaldas de un gobernante que tiene como compás la amoralidad táctica. El hombre que repetía «no es no, señor Rajoy, ¿qué parte del “no” no entiende?», demanda ahora a PP y Cs que sostengan su gobierno con la ultraizquierda. El presidente de España promueve un «diálogo dentro de la Constitución» con unos partidos que le exigen como condición sine qua non una «autodeterminación» que no cabe en la Carta Magna. «La política es el arte de buscar problemas, diagnosticarlos incorrectamente y aplicar los remedios equivocados». Groucho nos ofrece ultratumba el más certero análisis politológico del sanchismo.

Luis Ventoso.

Director Adjunto.
EL CONTRAPUNTO.

Puro teatro.

No es posible un pacto de Estado entre PSOE y PP porque Sánchez no quiere. Ya lo tiene cerrado con Podemos, ERC y Bildu.

Isabel San Sebastián.

Actualizado: 05/12/2019 00:09h.

Estoy convencida de que Pedro Sánchez tiene perfectamente amarrado su gobierno con Podemos, ERC y Bildu desde hace tiempo. Mi única duda es si ligó su suerte a la de estas fuerzas rufianescas antes o después de la repetición electoral. Probablemente existiera una especie de entendimiento tácito para no dejar escapar una segunda oportunidad, pendiente de rematar flecos en función del veredicto de las urnas. Y puesto que éste resultó demoledor para tres de los cuatro participantes en la cama redonda, el mismo diez de noviembre por la noche se intercambiarían los pertinentes mensajes destinados a refrendar el preacuerdo existente, sin prejuicio del teatro político al que estamos asistiendo desde entonces, indispensable en el empeño de salvar las apariencias.

Nos están tomando el pelo, esa es la realidad. No existe la menor posibilidad de que se fragüe un gran pacto de Estado entre PSOE y PP, por la sencilla razón de que el candidato socialista no quiere. Nunca ha querido. Su deseo habría sido gobernar en solitario, al arbitrio exclusivo de su voluntad. Pero puesto que el pueblo español le ha cegado dos veces consecutivas esa vía, se ve obligado a conformarse con el mal menor, que a sus ojos es este Frankenstein monstruoso en trance de gestación.

Sánchez regresó triunfante al puente de mando de Ferraz cabalgando el tigre de una militancia radicalizada y sabe muy bien a quién debe lo que al fin ha logrado ser. No está a punto de colmar su desmedida ambición gracias a su talento, ni a su talante, ni desde luego a su buen hacer, ni tampoco a los órganos de dirección de un partido hasta no hace mucho respetable y escrupulosamente leal a la Constitución, que con buen criterio reaccionó a su veneno expulsándolo del poder, sino a esas bases sectarias más próximas ideológicamente a Pablo Iglesias que a Felipe González. Ellas son su sostén y él es consciente de que les repugna infinitamente más el término «derecha» que otros como «derecho a decidir», frontalmente opuesto a la soberanía nacional consagrada en la Carta Magna, o «conflicto político», claudicante eufemismo referido al intento de sedición perpetrado por los máximos dirigentes de la Generalitat de Cataluña, por no mencionar la verborrea con la que el terrorista Otegi sigue justificando a día de hoy el historial sanguinario de una banda asesina reconvertida en fuerza política sin renegar de ese historial ni pedir perdón a sus víctimas. Esa es la hueste que acompaña al candidato del puño y la rosa en su marcha al «asalto del cielo», en palabras de su vicepresidente Iglesias, bajo el estandarte del «progresismo dialogante», paradigma del lenguaje falsario. Aunque dialogar, dialogan; eso sí, selectivamente, con quienes abogan por romper la unidad de España y quienes lo han intentado a tiros, antes de prestar oído a las propuestas de los populares.

Basta pues de prestarnos a engaños. La pelota no está en el tejado de Pablo Casado, a quien Sánchez no se digna coger el teléfono, sino en el del líder socialista. Él y solo él será responsable de lo que ocurra en los próximos meses y años. Él ha escogido aliarse con quienes juran a regañadientes acatar «por imperativo legal» o «por los presos políticos» una Constitución que no respetan. Él se ha abrazado al comunista que hace unos meses le quitaba el sueño. Ahora escenifica el paripé de una negociación endiablada con Ezquerra, porque tanto Junqueras como él necesitan aparentar de cara a la galería que venden cara la piel. Pero es mentira. Para nuestra desgracia, «alea jacta est».

Isabel San Sebastián.

Articulista de Opinión.
JUAN CARLOS GIRAUTA - LIBERALIDADES.

La diosecilla.

Tal vez se trata de la primera escuela científica que necesita valerse del miedo, de una profetisa adolescente.

Juan Carlos Girauta.

Actualizado: 03/12/2019 07:52h.

No profeso la religión que venera a Greta Thunberg. Deploro su idolatría, me ofenden esos fervorines que justo conservan lo peor de los credos: la fe del carbonero, la exaltación gregaria que tanto impresiona a las mentalidades inmaduras. Es casi innecesario señalar la paradoja: dicen los adeptos que se trata de ciencia. ¿Ciencia? La de una diosecilla adolescente pronta a la admonición, índice acusador, ceño fruncido. ¿Ciencia? Cualquier matiz acarrea cargo de herejía negacionista. ¿Ciencia? De emociones desatadas, llantinas de fieles, misión salvífica y anuncios apocalípticos. O sea, una doctrina milenarista de manual.

O bien se trata de la primera escuela científica que necesita valerse del miedo, de una diva crispada, de una profetisa adolescente que ni siquiera va al cole porque tiene bolos en Naciones Unidas, en el Vaticano, en Madrid y en el especial navideño de la BBC. « ¡Me han robado la infancia! ¿Cómo se atreven?», espetó Greta, ingrata, a los representantes del mundo, pues no otra cosa eran los gobernantes a quienes acusó de traición en Nueva York con mirada abrasadora, rictus de fetiche maya y una voz que convierte en un moñas al Gran Inquisidor de Dostoievski.

«Pura ciencia», insistía Greta a los periodistas. Pero sin crítica posible no hay ciencia que valga, como sabemos desde Popper. Tampoco democracia, que el filósofo de la falsación sirve lo mismo para la metodología científica que para dibujarnos las sociedades abiertas. Esto no va de ideas, ni de conocimiento, ni de interpretación de estadísticas, espacios donde una miríada de expertos del clima podrían desempeñar una labor pedagógica que se echa en falta, «concienciando» al personal sin asustarlo hasta la histeria.

Lo de Greta tenía que ocurrir. En primer lugar, por el tratamiento del cambio climático desde Al Gore, el del pánico y las mentiras incómodas (véase Factfulness, de Hans Rosling). Después está el entorno familiar de Greta, portal de Belén de la sociedad del espectáculo. Pesebre sueco: en el papel de Virgen María, la artista Malena Ernman, cantante eurovisiva; encarnando a San José, Svante Thunberg, actor de televisión y productor de teatro. En esto último, a la vista está, el padre es un auténtico monstruo. Él mismo explicó: «Nuestra hija tiene síndrome de Asperger, autismo de alto funcionamiento y TOC, trastorno obsesivo-compulsivo. También podemos incluir mutismo selectivo en el diagnóstico, pero es un trastorno que a menudo desaparece con el tiempo».

Lo que difícilmente desaparecerá jamás es la tremenda huella que van a dejar en el ser humano Greta Thunberg la irresponsabilidad de unos padres que avalan la consideración de los trastornos de su hija como «superpoderes», el hambre contemporánea de fe en cualquier cosa, y el frío cálculo de varias multinacionales que han escogido esta modalidad de marketing para acelerar una transformación tecnológica por otra parte deseable.

Juan Carlos Girauta.

Articulista de Opinión.
Yo perfectamente y más contenta.
No sirve al resto.
Ahora, estamos en España de maravilla. Mejor que en Jauja.
Yo perfectamente y más contenta.
Creer que el PP salva a España, viendo lo que pasa cuando gobierna, es creer en el país de las maravillas.
No tenéis remedio.
Ahora, estamos en España de maravilla. Mejor que en Jauja.
Entre tú y yo el indeseable eres tú. Con tus estupideces que no dicen nada.

Mi tiempo para ti no existe. Deja de hacer el patoso contestando a mensajes fuera del momento y del contexto
Caminante no hay camino, se hace camino al andar, pero siempre adelante, en tu caminar.
Entre tú y yo el indeseable eres tú. Con tus estupideces que no dicen nada.

Mi tiempo para ti no existe. Deja de hacer el patoso contestando a mensajes fuera del momento y del contexto
Tú indeseable, impresentable, falto de ideas y engreído.
Guarda silencio y aprende.
Ya, ya cuentos chinos y excusas de mal pagador. ¿No me digas que tú no has oido a Casado? ¿o es que su palabra no te vale de nada?
La verdad es la tuya. Si lo dicen los medios infinitamente más informados que tú es un cuento chino. Para reir o llorar.
Entre tú y yo el indeseable eres tú. Con tus estupideces que no dicen nada.

Mi tiempo para ti no existe. Deja de hacer el patoso contestando a mensajes fuera del momento y del contexto
Tú indeseable