Columnistas y Tertulianos


ETA dejó las armas asfixiada por las Fuerzas del orden, no por propia iniciativa, como quieren hacer creer.
Les ha ido fenomenal, en solo 10 años están en las instituciones, ni en sueños se lo imaginarian, 50 años con cientos de muertos y familias destrozadas y un país torturado, porque víctimas fuimos todos, menos los que recogían las nueces.
Pues en este foro tenemos varias de esas que recogían las nueces, aún siguen defendiendo a estos hijos de la gran Bretaña.
Cayetano González.

La mentira sobre el final de ETA y las palabras de Otegi.

2021-10-18.

Habrá que prepararse de aquí al miércoles –día en que se cumplirán diez años desde que ETA anunció que dejaba de asesinar– para asistir y digerir la ingente campaña de propaganda oficial que incidirá en dos mensajes: ETA fue derrotada por el Estado de Derecho y, evidentemente, ese final fue gracias a Zapatero –con el difunto Rubalcaba en la sala de máquinas– y a su proceso de negociación política con ... (ver texto completo)
ETA dejó las armas asfixiada por las Fuerzas del orden, no por propia iniciativa, como quieren hacer creer.
Les ha ido fenomenal, en solo 10 años están en las instituciones, ni en sueños se lo imaginarian, 50 años con cientos de muertos y familias destrozadas y un país torturado, porque víctimas fuimos todos, menos los que recogían las nueces.
Cayetano González.

La mentira sobre el final de ETA y las palabras de Otegi.

2021-10-18.

Habrá que prepararse de aquí al miércoles –día en que se cumplirán diez años desde que ETA anunció que dejaba de asesinar– para asistir y digerir la ingente campaña de propaganda oficial que incidirá en dos mensajes: ETA fue derrotada por el Estado de Derecho y, evidentemente, ese final fue gracias a Zapatero –con el difunto Rubalcaba en la sala de máquinas– y a su proceso de negociación política con la banda, que empezó incluso antes de llegar a la Presidencia del Gobierno. El aperitivo de esta campaña consistió en el publirreportaje que Luis Rodríguez Aizpeolea escribió este domingo en El País con el expresidente como interlocutor.

¿Ha sido ETA totalmente derrotada? Esa es la pregunta que ninguno de los palmeros del PSOE y de Zapatero –los había también en el PP rajoyista– toleran que pueda ser planteada siquiera. Los que mantienen que la banda terrorista ya no existe no tienen en cuenta –unos por ignorancia supina, otros para que no se les venga abajo la posición– que ETA nació en 1959 como un proyecto político para destruir España. La excusa fue enfrentarse en aquel entonces al régimen franquista, pero hete aquí que, muerto Franco, ETA siguió matando, y lo hizo porque en realidad su enemigo no era el franquismo, sino España y el régimen democrático que trajo la Constitución de 1978.

ETA, por tanto, era y es mucho más que una banda terrorista. Era y es un proyecto político totalitario que durante más de cincuenta años utilizó la violencia para conseguir sus fines políticos. ETA ya no mata –lo cual es, obviamente, un alivio para sus potenciales víctimas–, pero su proyecto político está más fuerte que nunca: es la segunda fuerza política en el País Vasco; apoya al Gobierno presidido por la socialista Chivite en Navarra; tiene cinco diputados en el Congreso y, sobre todo, es considerado un interlocutor válido, un partido más, por el Gobierno social-comunista de Sánchez. ETA, su heredero político Bildu, así como ERC y el PSOE son los actores principales del proceso pilotado por el actual inquilino de la Moncloa que tiene como objetivo principal la demolición del régimen constitucional del 78.

Que la parte operativa de ETA fue derrotada es una obviedad. Ya lo estaba cuando, en 2004, Zapatero llegó a la Moncloa. En lugar de perseverar en esa línea de asfixiar a la banda terrorista con la ley y con la acción tan eficaz de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado, optó por entablar un proceso de diálogo político con los terroristas, lo que proporcionó a estos el aire que no tenían. Ese proceso de Zapatero retrasó varios años el final, amén de suponer una humillación y una afrenta para las víctimas del terrorismo y por ende para gran parte de la sociedad española. Esa es la verdad, aunque no la digan ni Agamenón ni su porquero, en este caso el periodista Rodríguez Aizpeolea.

A esta campaña de blanqueo de ETA pilotada por el Gobierno de Sánchez se ha sumado este lunes el líder de Bildu, Arnaldo Otegi, con unas declaraciones que a los biempensantes les pueden haber desconcertado. Dirigiéndose a las víctimas del terrorismo de ETA, Otegi ha dicho: "Sentimos enormemente su sufrimiento. Eso nunca debió ocurrir". Como bien ha subrayado el presidente de Voces contra el Terrorismo, Francisco José Alcaraz, "es como si Hitler hubiera pedido perdón a sus víctimas".

Hagamos la prueba del nueve a Otegi para testar su sinceridad. ¿Está dispuesto el líder de Bildu a reconocer que, durante los últimos cincuenta años, no ha habido dos bandos enfrentados en el País Vasco, sino un grupo terrorista que mataba –los verdugos– y 857 personas que fueron asesinadas –las víctimas– por ser españoles? ¿Está dispuesto Otegi a decir alto y claro que la violencia nunca se puede utilizar como instrumento para conseguir fines políticos como hizo ETA? ¿Está dispuesto a pedir a sus conmilitones que colaboren con la Justicia para esclarecer los más de 300 asesinatos de ETA que están todavía por resolver?

La denominada izquierda abertzale, de la que ahora es líder Arnaldo Otegi, no puede ser es un referente de nada ni de nadie. Todo lo contrario que las víctimas del terrorismo, los auténticos héroes de nuestro tiempo, que siempre estarán en la memoria de los españoles de bien y que deberían ocupar el lugar principal en la historia de España del siglo XX y del actual.
OPINIÓN.

EDITORIALES - TRIBUNAS.

OKDIARIO.

ACTUALIZADO: 05/10/2021 06:50.

Al ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, no le gusta que la gente que asiste a los actos oficiales que él preside le exprese su malestar por su gestión con una pitada, como ocurrió el pasado domingo en Córdoba durante el acto de celebración de la Virgen del Pilar, patrona de la Guardia Civil. El equipo de Marlaska culpa al Instituto Armado por haber colocado al público muy cerca de la tribuna de autoridades. Es decir, los quiere lejos y advierte de que si no se cumple su deseo no repetirá en este tipo de actos.

El colmo de la hipocresía es que ante los medios de comunicación Marlaska calificó la pitada del fin de semana de «pequeña anécdota del día», pero cuando las cámaras se fueron, el ministro no ocultó su malestar. Cómo será que su Gabinete trasladó a la Dirección General de la Guardia Civil la indignación del ministro por haber organizado el acto de tal forma que se hayan propiciado los abucheos. Es decir, lo que Marlaska calificó de «pequeña anécdota» ha provocado un pequeño terremoto, hasta el punto de que su equipo ha trasmitido que no participará en actos de tipo policial que se desarrollen en la vía pública y con público civil. Sólo irá a aquéllos que se encuentren protegidos por unas instalaciones de la Guardia Civil, como en un patio de un cuartel, donde todo el personal asistente ha sido previamente acreditado y el riesgo de ser objeto de pitadas es prácticamente inexistente.

Marlaska culpa a la Guardia Civil de colocar en el acto de Córdoba las tribunas de autoridades cerca de la zona donde se encontraba el público civil que no tenía invitación y no estaba alojado en alguna de las tribunas de invitados. Y, puertas adentro, le culpa de acudir a «armar bronca». El personaje es así: se sabía que el arrojo no era su fuerte, pero ahora lo ha dejado meridianamente claro. Y encima, cobarde.
EDITORIAL.

Desmemoria del comunismo.

El proyecto de ley del Gobierno pretende aparentar neutralidad sobre las víctimas de la Guerra Civil, pero el discurso que lo sustenta perdona las masacres comunistas.

Editorial ABC.

Actualizado: 12/09/2021 23:01h.

Si la ‘memoria democrática’ de la izquierda no fuera tan olvidadiza, la vicepresidenta segunda del Gobierno y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, quizás habría sido más prudente a la hora de escribir el prólogo a una reedición del ‘Manifiesto comunista’, obra con la que Karl Marx alumbró una ideología genocida. Además de empalagoso, el texto de Díaz es una exaltación trasnochada de un ensayo que, ante todo, fracasó en su principal objetivo, que era soliviantar a los proletariados industriales contra las democracias liberales europeas. El prólogo de Díaz es una anécdota, sin más relevancia que su literatura pedante, pero destaca como sintomático de la desvergüenza con la que la extrema izquierda exhibe sus filias comunistas. En el debate de la memoria democrática e histórica sobre la Guerra Civil y los crímenes del franquismo, plasmado en un proyecto de ley que ignora de forma premeditada y flagrante los crímenes del estalinismo y sus franquicias, la izquierda va a darse cuenta de que no va a tener un monólogo dogmático, recibido en silencio. El proyecto de ley del Gobierno pretende aparentar una cierta neutralidad sobre las víctimas de la Guerra Civil, pero es solo eso, una apariencia, porque el discurso que lo sustenta perdona al comunismo sus masacres durante la contienda. Y cuanto más eleve el tono revanchista, más alta será la réplica que recuerde, por ejemplo, la persecución religiosa masiva o matanzas como la de Paracuellos. Que Díaz lave la cara a Marx diciendo que en su obra «late una defensa vital y apasionada de la democracia y la libertad» es, además de un alarde de ignorancia, un insulto a los demócratas y defensores de la libertad asesinados -a decenas de millones- por los seguidores de Marx.

Ya sorprende que el Gobierno de una democracia europea tenga a una comunista de vicepresidenta y ministra, pero que además se dedique a la reivindicación de algo tan añejo y superado como Marx es algo que entra de lleno en el ridículo. Así se entiende el papel del Ejecutivo de Sánchez en el concierto europeo y occidental: nulo. Europa no olvida lo que fue el nazismo ni lo que fue el comunismo: dos ideologías totalitarias y genocidas. En septiembre de 2019, el Parlamento Europeo condenó por igual los «asesinatos en masa, genocidios y deportaciones» cometidos por los regímenes nazi y estalinista, aliados estratégicos durante los dos primeros años de la II Guerra Mundial, que fueron decisivos para que Hitler arrasara Europa, con Stalin de vigilante en su retaguardia. No en vano, el 23 de agosto, fecha del acuerdo entre ambas dictaduras, fue declarado por la Eurocámara como el día de las víctimas del nazismo y del comunismo. La arrogancia de la izquierda extrema española que suspira por el comunismo y exhibe aún a Stalin se explica porque los dirigentes comunistas que subyugaron Europa oriental, como una cruel sucesión de tiranías de vencido y vencedor, no han tenido su juicio de Nüremberg. Y se explica también porque la izquierda democrática, la socialista, tan perseguida también por el comunismo, ya no tiene recursos morales para condenar sin paliativos, por ejemplo, los suspiros cursis de la vicepresidenta Díaz por la obra en la que se escudaron algunos de los peores genocidas de la Historia, como Stalin, Mao o Pol Pot.

La memoria democrática o histórica, o la memoria, a secas, es indomable y reactiva y hace insultante la facundia de unos comunistas que deberían pedir perdón por los crímenes cometidos en su nombre. Y si no piden perdón, al menos que no hagan de juglares de una ideología que ha escrito su historia con la sangre de cien millones de hombres y mujeres.
eL Plural

Aznar, Ayuso, Abascal: la Triple A de la derecha española
Los votantes de derechas oyen a Casado pero no lo escuchan: reservan su escucha para la presidenta de Madrid, el expresidente de España o el jefe nacional de Vox

FERNÁNDEZ/EP

Cuando Abascal ruge, Casado se encoge. Cuando Aznar brilla, Casado palidece. Cuando Ayuso habla, Casado guarda silencio, como sabiendo que si hablara en ese momento nadie le escucharía.

El presidente nacional del PP es un líder volátil, demediado; ... (ver texto completo)
Te superas cada día, más tonto más rollista, más inculto.
Procura controlarte, necio.
Pablo Planas.

Una víctima homosexual.

La 'víctima' era lo de menos. De lo que se trataba era de cargar contra Vox, de añadir leña en la pira de la ilegalización del partido conservador.

2021-09-08.

El joven al que grabaron a punzón la palabra maricón en un glúteo ha confesado que la denuncia es falsa, que el tatuaje se lo hizo una pareja sexual. El muchacho fue durante dos días munición de la izquierda para criminalizar a Vox. El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, se apresuró a convocar una reunión urgente de la comisión contra los delitos de odio. "Mi cariño al joven agredido", decía en un tuit. La ministra de Igualdad, Irene Montero, atribuía la supuesta agresión al presunto "discurso del odio" de la fantasmal extrema derecha y Jorge Javier Vázquez lanzaba un duro alegato en el que decía que Madrid ya no es lo que era ahora que gobierna el PP.

En Cataluña, un periodista llamado Toni Aira responsabilizaba directamente a Vox de la agresión en el programa de Jordi Basté de la radio del conde de Godó, mientras que el consejero de Interior, Joan Ignasi Elena, ratificaba sin género de dudas en la misma emisora el principal titular de La Vanguardia del miércoles: "Interior alerta de bandas organizadas que van a la caza de homosexuales". Y eso que pocas semanas antes un portavoz de los Mossos había negado que en Cataluña hubiera bandas especializadas en la caza de homosexuales.

El diario digital de Escolar fue el que destapó el escabroso caso de Malasaña. "La Policía investiga una brutal agresión homófoba en el centro de Madrid cometida por ocho encapuchados", titulaba a toda pastilla hace tres días. "Ocho individuos vestidos con sudaderas negras y pasamontañas asaltaron a un joven cuando entraba al portal de su casa, le cortaron el labio con una navaja y le seccionaron un glúteo marcándole con el cuchillo la palabra maricón", añadía el referido medio. Demasiados detalles como para dudar de la información.

Pero el foco no estaba en los autores materiales, sino en los intelectuales. Y ahí no había dudas. Vox y el PP por pactar con Vox eran los culpables del atroz ataque y de una campaña desatada en las calles de toda España contra el colectivo LGTBI derivada de su teórico "discurso del odio". Palabra de Irene Montero, de Pablo Iglesias, de Pedro Sánchez y de Jorge Javier Vázquez, entre otros.

La víctima era lo de menos. De lo que se trataba era de cargar contra Vox, de añadir leña en la pira de la ilegalización del partido conservador. Para muchos de quienes se rasgaban la vestiduras, lo mismo le podían haber marcado la palabra maricón en el culo que en la frente y para toda la vida. Tanto daba. El punto del caso era encalomarle la agresión a Vox, responsabilizar a ese partido de un acto tremebundo. La denuncia del joven era miel sobre hojuelas después del esperpento de Soy Una Pringada con Rufián en el que se abogaba por matar a Vox.

El problema (uno de ellos) es que la desaforada reacción de Sánchez, Montero y Vázquez, así como de los medios de la izquierda y aledaños, debilita la defensa de los derechos de las personas homosexuales, lo mismo que la estupidez del "todas, todos y todes" y toda esa hiperventilada producción de basura relativista de la ideología de género. Harían bien en reflexionar quienes se lanzaron a la caza del facha porque el cuadro general de la noticia les venía al pelo para debilitar a sus adversarios políticos. Hoy, la situación de los homosexuales en España es peor. Y el muchacho que se ha derrumbado ante la Policía no tiene la culpa. Al contrario, la culpa es de quienes utilizaron su historia en beneficio propio. Es una víctima, sí, pero de la izquierda que se apresuró a difundir su caso sin efectuar un mínimo contraste. Hablamos de una agresión a plena luz del día a cargo de ocho tipos con capuchas en uno de los lugares de Madrid con más cámaras de vigilancia.

Por cierto, el ministro de Interior, Fernando Grande-Marlaska, debería explicar ese titular de La Vanguardia. Convendría saber si es cierto o un mero alarde de oportunismo.
EDITORIAL.

Una dejadez que hiere el prestigio de la sanidad pública.

Editorial ABC.

Actualizado: 06/09/2021 10:28h.

Tras haber sido aprobado por la Agencia Europea del Medicamento, catorce países de la UE ya financian un fármaco que resulta muy eficaz a los pacientes con fibrosis quística, una enfermedad genética, crónica y degenerativa que se ceba especialmente en los pulmones. Desgraciadamente, España no está entre ellos pese a que ya hace catorce meses que cuenta con el plácet de la autoridad europea, a la que se han acogido, por ejemplo, Alemania, Francia, Italia o Portugal con el fin de financiar el fármaco. Esta inconcebible dejadez de las autoridades sanitarias hace que muchos de los enfermos ya piensen en emigrar a alguno de estos países pues puede que con solo tomar dos pastillas al día les cambie la vida. Se trata de buscar fuera lo que su administración, esa que con sus impuestos financian, no les da. La defensa de la sanidad pública, de la que tanto alardea el Gobierno de Sánchez, también consiste en poner a disposición de los españoles los medicamentos que tienen probada su eficacia.
EDITORIAL.

Los 377 que faltan.

Las víctimas merecen un esfuerzo para resolver los crímenes etarras sin juzgar porque, aunque no consigan el castigo penal de los terroristas, la historia puede poner sus nombres y apellidos en la lista de la infamia. España se lo debe.

Editorial ABC.

Actualizado: 05/09/2021 05:48h.

El tiempo pasa de forma inexorable y hace más difícil cada año el esclarecimiento de los 377 asesinatos cometidos por ETA aún sin juzgar. En España, no prescriben los asesinatos terroristas cometidos desde 2010. Los anteriores, sí, a los treinta años de su comisión. El goteo de impunidades es constante y se produce ante la impotencia de sus víctimas y de las asociaciones de víctimas. Es cierto que la ley no hace milagros, no produce las pruebas que faltan, ni pone nombre a los autores de crímenes todavía anónimos. También es cierto que las víctimas no desfallecen y que cuentan con el apoyo de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado para buscar el más mínimo indicio que permita reabrir un caso, procesar al autor y sentarlo en el banquillo de los acusados. Pero no es solo un problema de los policías, los fiscales y los jueces, ni una tragedia emocional que solo afecta a las víctimas. La impunidad de cientos de asesinatos es también un problema para España, como Estado de derecho y como democracia que está, ahora mismo, día tras día, viendo acercamientos y excarcelaciones de asesinos terroristas que no han pedido un perdón de verdad a las víctimas y que no han colaborado en lo más mínimo con la Audiencia Nacional para arrojar luz sobre crímenes impunes.

La historia de ETA no ha acabado, ni acabará si quedan cientos de asesinatos sin esclarecer, mientras, al mismo tiempo, su brazo político se jacta por las calles del apoyo a los asesinos con bienvenidas -‘ongi etorri’- insultantes para las víctimas. Esta situación es el reflejo de una profunda distorsión moral, pero también de una cadena de decisiones políticas que han desembocado en el desaliento de las víctimas y la arrogancia de los verdugos. Nada está pasando por un fatalismo azaroso, sino porque se ha hecho lo posible para que pase. Es cierto que, por principio, siempre cabe la posibilidad de que un crimen quede impune. Pasa en muchas ocasiones. Pero los 377 muertos sin justicia no están dispersos en la historia del crimen, sino concentrados en las manos de los etarras, que hoy celebran excarcelaciones y recibimientos con pasacalles y fiestas.

No es admisible quedarse con los brazos cruzados mientras se archivan sumarios por prescripción y los criminales se aprestan a salir de sus madrigueras a sabiendas de su impunidad. También estas víctimas merecen integrarse en la ‘memoria democrática’ de España con pleno derecho a la justicia, la reparación y la verdad. Una de las mayores quiebras en la convivencia pública en España se produjo cuando la izquierda decidió que las víctimas de ETA empezaban a ser incómodas para tejer alianzas con el separatismo, incluido el proetarra. Desde entonces, hasta ahora, el desafecto de los gobiernos socialistas hacia las víctimas no ha hecho más que aumentar.

El mismo empeño que el Gobierno de Sánchez pone en deshacer condenas de los tribunales franquistas, en crear una Fiscalía de Sala para la ‘memoria democrática’, en remover el pasado para hacer justicia, debería ponerlo en evitar la impunidad de crímenes etarras aún vivos, no prescritos, ni amnistiados, con sus víctimas perfectamente localizadas y con terroristas que, pese a callar lo que saben, reciben el premio de la excarcelación o el acercamiento. Las víctimas no piden imposibles jurídicos. Nunca lo han hecho. Siempre se han acogido a la ley, a la justicia, al Estado de derecho. Por eso merecen un esfuerzo añadido por parte de las instituciones públicas para que, aunque no consigan el castigo penal de los verdugos, la historia pueda poner sus nombres y apellidos en la lista de la infamia.
Estamos de vacaciones.
LUIS DEL VAL

"Es probable que, dentro de poco, ser ministro de Pedro Sánchez se considere una actividad de alto riesgo, semejante a la de piloto de fórmula uno, escalador de montañas o ciclista dominguero. Ahí tienes a la ministra de Justicia, que ha sido juez, que el pasado martes se sentó por vez primera en el Consejo de Ministros y, antes de que transcurrieran 48 horas, ya salió a criticar al Tribunal Constitucional. Estoy convencido de que el día que Pedro Sánchez nombre a un médico ministro de Sanidad, antes de dos días saldrá el antiguo médico, transfigurado en ministro, diciendo que hay que suprimir los colegios de médicos o acabar con el secreto profesional.

A los ignorantes nos produce la impresión de que toman alguna pócima que les arrebata racionalidad y les aumenta la dosis de tontería contemporánea que todos llevamos dentro. Y lo digo, porque el currículo de la ministra de Justicia, no es solo aseado y limpio, sino meritorio. Y lees su biografía, y te informas de sus conocimientos, y no te cabe en la cabeza que su carrera haya durado tan poco. Desde luego, en dos días ha hecho tantos méritos como su antecesor en el cargo en varios meses, porque a su antecesor, también juez, le encargaron la dificultosa tarea de que preparara el informe para vestir el indulto a los delincuentes que cometieron el intento del golpe de Estado. Y el juez, que había cambiado de trinchera, llevó a cabo un meritorio encaje de bolillos para que Pedro Sánchez pudiera llevar a cabo sus propósitos.

Logrados estos, le pegó unas patada en el culo y lo cesó. La nueva ministra de Justicia ya ha hecho los méritos suficientes para que la cesen en agradecimiento a los servicios prestados. Vivimos en un mundo que va cada vez más deprisa. Y cada vez más sectario. Los dialécticos de patio de monipodio que, en los mal llamados coloquios, cuando alguien les lleva la contraria le denominan facha, esos que bautizan como fachas a todo el que no les dé la razón, o se sometan a sus criterios, tienen enormes dificultades para distinguir si Cuba es una dictadura podenca, una democracia galga, o es un gato inclasificable. Que le pregunten a la ministra de Justicia, posiblemente responda que es probable que no se den todas las circunstancias objetivas para considerarla una democracia, pero al menos, en Cuba, no hay Tribunal Constitucional que le toque las narices al Gobierno".
Sí, y vosotros sois la triple izquierda, FILOTERRORÍSTAS, INDEPENDENTISTAS Y COMUNISTAS, ¿te parece poco mangurrián?
Diga usted que si, no se deje amilanar de la gentuza que quiere romper España, mas vale estar solo que mal acompañado.
VIVASPAÑA.
EDITORIALES/TRIBUNAS.

¿Darías el Gobierno a un comunista con un ático de 1 millón de euros?

OKDIARIO - ACTUALIZADO: 06/07/2021 06:50.

Fue Pablo Iglesias quien, cuando el ex ministro de Economía Luis de Guindos se compró en 2012 un ático en Madrid, dijo: « ¿Entregarías la política económica del Gobierno a alguien que se gasta 600.000 euros en un ático de lujo? La pregunta de ahora es la siguiente: ¿Darías el Gobierno a un comunista con un ático de 1 millón de euros en una de las zonas más caras del centro de Madrid? Y es que Enrique Santiago, secretario general del Partido Comunista de España (PCE) y alto cargo del Gobierno de Pedro Sánchez (es secretario de Estado para la Agenda 2030), tiene un ático de 124 metros cuadrados construidos y dos terrazas de 43 metros -una de ellas ya cubierta- en el corazón del barrio madrileño de Chamberí, una de las zonas más cotizadas

Si no fuera secretario general del PCE y admirador de Lenin, Fidel Castro o Maduro -enemigos declarados del capitalismo-, que Enrique Santiago tuviera un ático de 1 millón de euros no tendrían nada de criticable, pero se da la circunstancia que los dirigentes de Podemos hicieron bandera de un compromiso ético que les obligaba -decían- a vivir de forma austera. No parece que este ex abogado y ex asesor de la narco guerrilla colombiana esté dando ejemplo de vida. Lo condenable no es que alguien tenga un ático millonario, sino que ese alguien sea el líder de los comunistas españoles y miembro de una formación que arremetió con un ministro del PP por comprarse un ático que costó la mitad de lo que cuesta el ático de Enrique Santiago, que viene impartiendo un máster de hipocresía desde mucho antes de que formara parte del Gobierno socialcomunista.

En el último Congreso del PCE, Enrique Santiago definió a los suyos como «herederos del marxismo» y puso como ejemplo a seguir a la Venezuela de Nicolás Maduro, cuyo entorno, por cierto, es el que está adquiriendo inmuebles de lujo en la misma zona de Madrid en la que el secretario de Estado tiene su millonario ático.
eL Plural

Aznar, Ayuso, Abascal: la Triple A de la derecha española
Los votantes de derechas oyen a Casado pero no lo escuchan: reservan su escucha para la presidenta de Madrid, el expresidente de España o el jefe nacional de Vox

FERNÁNDEZ/EP

Cuando Abascal ruge, Casado se encoge. Cuando Aznar brilla, Casado palidece. Cuando Ayuso habla, Casado guarda silencio, como sabiendo que si hablara en ese momento nadie le escucharía.

El presidente nacional del PP es un líder volátil, demediado; ... (ver texto completo)
Sí, y vosotros sois la triple izquierda, FILOTERRORÍSTAS, INDEPENDENTISTAS Y COMUNISTAS, ¿te parece poco mangurrián?
eL Plural

Aznar, Ayuso, Abascal: la Triple A de la derecha española
Los votantes de derechas oyen a Casado pero no lo escuchan: reservan su escucha para la presidenta de Madrid, el expresidente de España o el jefe nacional de Vox

FERNÁNDEZ/EP

Cuando Abascal ruge, Casado se encoge. Cuando Aznar brilla, Casado palidece. Cuando Ayuso habla, Casado guarda silencio, como sabiendo que si hablara en ese momento nadie le escucharía.

El presidente nacional del PP es un líder volátil, demediado; un político vicario e inconsistente que lleva estampado en la frente el estigma de la provisionalidad; un candidato que sospecha que sus votantes se han resignado a él pero preferirían que el liderazgo orgánico coincidiera con el liderazgo político, ya fuera el liderazgo de perfil más denso que encarna Aznar o el de contornos más bullangueros que exhibe Ayuso.

A Casado, la parroquia conservadora lo oye; a Ayuso y Aznar, los escucha. Los votantes de derechas perciben el sonido de la voz de Casado pero apenas le prestan atención, que reservan para la presidenta de Madrid, para el expresidente de España o para el jefe nacional de Vox Santiago Abascal.

Un líder indeterminado
Afiliados, simpatizantes y votantes del PP se malician la indeterminación de Pablo Casado: no es un duro como Aznar ni un blando como Rajoy, pero tampoco un desahogado como Ayuso, aunque no carezca de talento para imitar a los dos primeros o aproximarse llegado el caso a la tercera. Ni siquiera es un enemigo franco y abierto de Abascal, pese a haber convencido durante unas semanas de lo contrario a la gente que escuchó -esa vez sí- su célebre discurso contra él y contra Vox con ocasión de la fallida moción de censura que los ultras presentaron en octubre contra Pedro Sánchez.

Aznar, Abascal y Ayuso son los verdaderos referentes de la derecha española, su Triple A, naturalmente no porque sean terroristas parapoliciales como lo era el grupúsculo así conocido en los años duros de Transición, sino porque las tres tenebrosas aes de su denominación respondían a las siglas de Alianza Apostólica Anticomunista.

Aznar habla de Casado con una displicencia que ni se molesta en disimular, mientras que Ayuso guarda las formas y simula respetarlo, pero calienta en la banda a la espera de poder saltar al campo y relevarlo como capitán del equipo. La supervivencia del presidente del PP depende hoy de la clemencia de Aznar y de la benevolencia de Ayuso, además lógicamente del calendario electoral, que hoy por hoy le favorece.

Aun así, no se olvide que hay políticos que llegan a presidentes gracias a su liderazgo, pero también los que alcanzan el liderazgo gracias a haber llegado a presidentes por coyunturas o carambolas que nadie previó: José María Aznar es ejemplo de lo primero y Juan Manuel Moreno de lo segundo. El primero logró la Presidencia gracias a su liderazgo y el segundo está convirtiéndose en un líder gracias a la Presidencia. Casado nunca será de los primeros pero bien podría acabar siendo de los segundos.

El fuego y la brocha
España no está desconcetada del mundo. Aznar, Abascal y Ayuso son los referentes conservadores en el país por sus afinidades ideológicas y temperamentales con los líderes ultraderechistas o simplemente populistas que campan a ambos lados del Atlántico y cuya falta de escrúpulos institucionales y lealtad a sus propios países hacen de ellos unos políticos particularmente peligrosos: son los Trump, los Johnson, los Salvini, los Orbán, las Le Pen.

El escenario dibujado por la concesión de los indultos a los políticos independentistas condenados por el ‘procés’ es ideal para que el populismo conservador despliegue todos sus talentos. Con la brocha gorda en la mano y el discurso incendiario en los labios pueden llegar muy lejos: perderán para siempre Cataluña pero no les preocupa porque en realidad la perdieron hace mucho tiempo; podrían ganar, sin embargo, la España que se extiende al sur del Ebro: piensan que ello les bastaría. Se equivocan: acabarían convirtiendo el Ebro en la frontera que todavía no es.

La Triple A lleva toda ella la marca de la ultraderecha, aunque cada uno de sus miembros la lleve a su manera. Ayuso es la hija tardía y natural de Vox, mientras que Aznar es más bien su padre. El expresidente ya era Vox antes de que naciera Vox. ¿Y Abascal? Abascal es solo el titular de la marca, no la pieza principal de este mini puzle de las derechas nacionales.

Días para apuntar
De todos ellos, a quien no conviene perder de vista es a Aznar, el único ilustrado de los tres y quizá el más tenebroso porque da la sensación de ser un hombre que nunca hubiera experimentado determinados sentimientos como la culpa, el propósito de enmienda o el perdón.

Sus palabras amenazantes de esta semana en relación al apoyo de obispos y empresarios a los indultos lo retratan: “Son días para apuntar, para tener en la cabeza y no olvidar”, dijo.

Días para apuntar y no olvidar fueron aquellos en que el expresidente involucró a España en una guerra que ningún español quería, le ha recordado el habitualmente ponderado Joan Baldoví.

De Aznar se diría que es un tipo a quien sus amigos no se atreven a decirle lo que piensan de verdad sobre su conducta tras los atentados del 11-M, porque si lo hicieran perderían los beneficios de la amistad con un hombre que sabe pocas cosas pero las que sabe las sabe muy bien; un hombre seguramente generoso con sus amigos pero resentido con sus enemigos y obsesivamente amurallado frente a ellos; un tipo que llegado el momento tuvo lo que había que tener para desafiar a su propio país y no solo salir vivo del embate, sino acabar medio millonario merced a los valiosos contactos con el Gran Dinero que le proporcionó su lealtad perruna pero previsora a George W. Bush y la derecha antieuropea.