Columnistas y Tertulianos


UNA RAYA EN EL AGUA.

Que pasen.

En democracia, los debates no son un privilegio graciable, sino un derecho. Y no de los políticos sino del pueblo.

Ignacio Camacho.

Actualizado:

12/04/2019 00:12h.

El defecto más sectario del debate político es el doble rasero, y sin embargo el que mejor perdonamos los ciudadanos porque es el más nuestro, el que con más exactitud refleja nuestras pasiones y sentimientos. Qué denuestos habría pronunciado la izquierda, por ejemplo, si en 2015 Rajoy se hubiese negado a celebrar un debate con Sánchez para protegerse de su adversario más directo. En realidad el condicional sobra: lo pusieron de vuelta y media sólo por amagar con hacerlo. Como, en ausencia de una ley que los regule, esta clase de encuentros dependen de que el César de turno suba o baje el dedo, ahora es el mismo Sánchez el que rechaza debatir con el jefe de la oposición para no comprometer su cómodo primer puesto. Habrá debate, pero de todos los candidatos revueltos; a la medida del presidente y de su deseo de mostrarse víctima de una embestida conjunta por el flanco derecho. Así lo ha decidido sin que nadie de los suyos ponga el grito en el cielo; al revés, sus medios de confianza aplauden con las orejas el clamoroso ninguneo y se deshacen en elogios de su talento estratégico. Ventajas de ver la vida desde el lado correcto.

Siendo costumbre arraigada en todos los partidos la de medir sus actos y los de los demás con un criterio distinto, en el PSOE sanchista se trata de un hábito que alcanza rasgos paroxísticos. Todo su quehacer propagandístico, desde la ocupación por decreto de la televisión pública hasta el uso electoralista del CIS o del Consejo de Ministros, constituye una flagrante contradicción de todo lo dicho hasta el momento en que la moción de censura entronizó al «Gobierno bonito». Carmen Calvo lo resumió en aquel fantástico concepto disociativo según el cual entre el Sánchez opositor y el Sánchez presidente no existía ningún nexo de continuidad que justificase un compromiso. La simple entrada en La Moncloa disolvía cualquier preexistente vínculo y dejaba al líder con las manos libres para presentar una enmienda a la totalidad contra sí mismo. El poder es un salvoconducto mediante el cual todo está permitido: revocar promesas, mentir sobre una tesis doctoral, colocar a los amigos o declarar secreto el uso de aviones oficiales como transporte turístico. Y, por supuesto, decidir cómo, cuándo, dónde y quiénes pueden discutir con el Ungido, una prerrogativa graciable que administra en su propio beneficio como un señor feudal de horca y cuchillo. Agradecidos deberían de estar los elegidos de que les conceda un cara a cara entre cinco. Haced que pasen, los pobrecitos.

Y pasarán, qué remedio, tal vez hasta contentos de servir de atrezo en la función que el Gran Timonel ha diseñado a su conveniencia y provecho. Olvidando que en democracia, con éste o con otro Gobierno, los debates no son un privilegio, ni un favor, ni un regalo, ni una recompensa, sino un derecho; y no de los políticos sino de sus electores, del pueblo.

Ignacio Camacho.

Articulista de Opinión.
EL CONTRAPUNTO.

Tezanos, sin pudor.

Tómense ustedes el CIS a beneficio de inventario. Tiene tanta fiabilidad como echar una moneda al aire.

Isabel San Sebastián.

Actualizado:

11/04/2019 00:36h.

Con un cuarenta por ciento de españoles todavía indecisos, cualquier encuesta de intención de voto es un mero brindis al sol. Si tenemos en cuenta, además, que en esta ocasión participan en la carrera cinco formaciones con implantación nacional y que nuestro sistema electoral asigna los últimos escaños de cada circunscripción en base a un complejo recuento de restos basado en muy pocas papeletas, atribuir un número concreto de diputados a los distintos partidos en liza constituye una temeridad, incluso recurriendo al socorrido refugio de escudarse en horquillas amplias. Resumiendo; ni siquiera desde la honesta búsqueda de la realidad demoscópica puede realizarse a día de hoy un diagnóstico fiable de lo que nos depararán las urnas, puesto que todo está en el aire y se decidirá en el último momento. Pero es que el último CIS de Tezanos riza el rizo de la desvergüenza. Insulta nuestra inteligencia. Es tan burdo en la manipulación que, de no haberse financiado con dinero de nuestros bolsillos, provocaría casi más risa que indignación.

En justicia, el presidente del Centro de Investigaciones (tergiversaciones) Sociológicas, asesor de Pedro Sánchez durante su travesía del desierto y arquitecto de la campaña que culminó con su regreso triunfal al timón de mando socialista, debería haber dimitido tras el fracaso estrepitoso de su pronóstico para Andalucía. Su macroencuesta previa a las últimas autonómicas atribuía entre 45 y 47 asientos al PSOE, que obtuvo finalmente 33. Daba entre 20 y 22 al PP, que alcanzó los 26. Regalaba 3 de más a Adelante Andalucía, la marca local de Podemos, que se quedó en 17, y restaba nada menos que 11 o 12 a Vox, a quien auguraba entre 0 y 1. Únicamente acertó el resultado de Ciudadanos, no sabemos si por puro azar o porque no le interesaba trastocar la verdadera expectativa de dicho grupo. Más bien me inclino a pensar lo segundo, porque no resulta verosímil que, disponiendo de los medios con los que cuenta el CIS, un estudio suyo pueda equivocarse de forma tan clamorosa y que el responsable de semejante patinazo se vaya de rositas, sin ni siquiera una reconvención pública por parte de quien lo nombró. ¿O sería que fue colocado allí precisamente con ese propósito y el presunto error no fue tal, sino una zancadilla destinada a confundir y tumbar a la rebelde Susana Díaz, insumisa a la autoridad de Sánchez?

Lo seguro es que los datos conocidos este martes tienen tanta credibilidad como los citados y probablemente una intencionalidad semejante. La elaborada «cocina» aplicada a la muestra de 16.000 entrevistas pretende claramente desincentivar el voto al PP y a Ciudadanos, azuzando el miedo a «la derechona» representada por Vox y al «trifachito» que, según la terminología sanchista, resultaría de una alianza que lo desalojaría a él del poder. El PSOE, en cambio, aparece como único referente útil de la izquierda. Tan descarado es el guiso que, cuando se va a la letra pequeña, aparecen perlas como estas: el partido más aborrecido por los electores, pásmense ustedes, no es Bildu, las Cup o ERC, sino Foro Asturias, seguido de UPN. ¿Y el más querido, el que menos rechazo suscita? El PNV. Sí, sí, han leído bien, ni PP, ni PSOE ni siquiera el animalista Pacma; la creación supremacista del racista de Sabino Arana.

Si estamos ante un caso de incompetencia manifiesta, nos sale demasiado caro. Si es la instrumentalización de un organismo público a beneficio de parte, la cosa es mucho más grave. Sea como fuere, tómense ustedes el CIS a beneficio de inventario. Tiene tanta fiabilidad como echar una moneda al aire.

Isabel San Sebastián.

Articulista de Opinión.
Careta nueva.

Este Sánchez patriótico es como AC/DC tocando Chopin.

Luis Ventoso.

Actualizado:

08/04/2019 11:40h.
... (ver texto completo)
Gracias Luis VENTOSO, por tu resumen claro y conciso, de los catastróficos episodios que estamos viviendo.
Careta nueva.

Este Sánchez patriótico es como AC/DC tocando Chopin.

Luis Ventoso.

Actualizado:

08/04/2019 11:40h.

En junio de 2017 faltaban solo tres meses para el intento de golpe de Estado en Cataluña. Los dirigentes separatistas ya habían hecho público con alharacas su calendario de leyes de independencia y habían anunciado un referéndum ilegal. Conocedor como todo el país de ese envite frontal, Sánchez pronunció el 18 de junio su discurso de clausura del 39 Congreso Federal del PSOE. ¿Y qué dijo? ¿Qué propuso el dirigente del partido apellidado «Español» ante la amenaza de golpe de Junqueras y Puigdemont? Pues su respuesta fue enfatizar que España es «una nación de naciones», exigir que se reconociese «la identidad nacional de Cataluña dentro de la Constitución», presentar la Carta Magna del 78 como una antigualla que urgía reformar y poner a parir al PP y al Gobierno de Rajoy por su inmovilismo y falta de diálogo. Es decir, la receta de Sánchez para parar a los golpistas consistía en darles más autogobierno, aflojar los hilvanes constitucionales que mantienen al Estado unido y establecer que Rajoy era tan culpable del golpe como Puigdemont y Junqueras.

Los separatistas, convencidos de que España era una momia soñolienta que no actuaría, fueron cumpliendo paso a paso su programa de ruptura (perfectamente organizado desde el Gobierno catalán y sufragado con dinero público, como hoy sabemos). Dado que el 155 era un paso inédito, Rajoy intentó sumar a PSOE y Ciudadanos. Sánchez remoloneó todo lo que pudo, planteó pegas y solo accedió cuando llegó el aldabonazo del explícito discurso del Rey, que dijo en alto lo obvio: ningún Estado del mundo puede tolerar que autoridades públicas vulneren su Constitución. Sánchez se vio forzado a aceptar el 155, pero impuso su versión más liviana, dejando incluso fuera de control a una televisión pública que es el mayor ariete de propaganda sediciosa.

El siguiente paso de Sánchez fue negociar entre bambalinas un acuerdo con los nacionalistas vascos, los insurrectos catalanes y Bildu para derribar al «inmovilista» Rajoy. Consumada la maniobra, abrió una «operación diálogo» con Torra, que consistió en dejarle hacer, adularlo con gestos tan inadmisibles como recibirlo en La Moncloa con el lazo amarillo pro golpista en la solapa, o tolerar silente sus desplantes y vetos reiterados al jefe del Estado. Por último, Sánchez aceptó un documento secreto de Torra con 21 puntos, que ocultó a los españoles y que incluía una negociación con observadores, como si se tratase de un proceso de descolonización. Ese plan se truncó solo porque Torra lo sacó a luz jactándose de ello y los españoles salieron a la calle en Colón a denunciar la traición del presidente, que se vio forzado a recular, perdiendo así el favor de sus socios separatistas, única razón por la que hay elecciones. Por último, Iceta acaba de revelar que los socialistas concederán un referéndum de independencia en cuanto se alcance una mayoría pro separatista en Cataluña. Sánchez todavía no ha desautorizado expresamente a Iceta.

Ayer, en un mitin en Zaragoza, Sánchez se presentó en tono enérgico como un valladar contra la ruptura de España. Lo que equivale a AC/DC proclamando que lo suyo es Chopin. Un choteo.

Luis Ventoso.

Director Adjunto.
No tan mal.

España tiene sus problemas, pero otros países merecen más regañinas.

Luis Ventoso.

Actualizado:

01/04/2019 00:24h.

Amuchos católicos españoles, admiradores del Papa actual, su valentía, la franqueza de su discurso y su inquebrantable compromiso evangélico con los pobres, les han sorprendido sus enigmáticas declaraciones en el vuelo Roma-Rabat. Preguntado por una periodista española sobre cuándo visitará nuestro país, Francisco respondió que «cuando haya paz». Lo cierto es que el cabeza de la Iglesia ya ha viajado a potencias cristianas como Emiratos Árabes, Corea del Sur, Turquía, Sri Lanka, Birmania y este fin de semana, a Marruecos. También ha estado en las vecinas Francia y Portugal. Y en Irlanda, Polonia, Grecia, Suecia, Rumanía, Bulgaria... Pero España, país que guste o no convirtió el catolicismo en religión universal, nunca acaba de encontrar hueco en la agenda. En general, y tal y como se volvió a percibir anoche en una singular entrevista televisiva, el tono hacia España suele ser de reconvención. Y bien está, pues ciertamente podemos mejorar en muchos aspectos. Sin embargo, tal vez al Papa no le estén facilitando una fotografía bien enfocada de lo que hoy es España.

El país que no encuentra la paz resulta que es uno de los más seguros del mundo, con una tasa de delitos que está 17 puntos por debajo de la media de la UE. En cuanto a homicidios y asesinatos, han caído un 30% respecto a hace tres décadas. Hoy la cifra media es de 0,7 muertes violentas por cien mil habitantes. En el oasis de Maduro son 57 muertos; en México, 16,3; en Rusia, 11; en Argentina, 6,5.

Otro reproche que se le suele hacer a España -y a toda la UE- es su dureza de corazón ante la ola de inmigrantes y refugiados. Todo es mejorable, pero jamás se reconoce el esfuerzo que en los últimos años ha hecho nuestro país. En España, un Estado medio de 46,5 millones de habitantes, viven 769.000 marroquíes registrados, 673.000 rumanos y una gran comunidad latinoamericana. En la actualidad hay dos millones de musulmanes. Los casos de acoso y violencia contra el extranjero son muy bajos en relación a otras naciones y la integración, bastante ejemplar (y quien no lo crea que se dé una vuelta por el Molenbeek bruselense, el Este de Londres o los suburbios de París).

Existen más ejemplos de la buena entraña moral del pueblo español, líder mundial en donación y trasplante de órganos. Cuando en 2011 se registró el pavoroso terremoto de Haití, España fue el tercer país en donaciones. Cuando en 2015 tembló Nepal, los que más dinero enviamos en las primeras 24 horas fuimos nosotros. Según las encuestas de Eurostat, dentro de la UE somos los que más apoyamos la ayuda al desarrollo, junto a alemanes y portugueses. Por último, el país que no encuentra la paz ha dado un salto de gigante económico respecto a la generación de mis padres; y debe resultar bastante agradable, porque el año pasado recibió 82 millones de turistas, encantados con la cordialidad de la gente, la tranquilidad, el buen humor y el gusto por vivir imperantes.

Tenemos que mejorar, sí. Pero un poco de simpatía activa también ayuda...

Luis Ventoso.

Director Adjunto.
Los que aguantan.

¿Está en la izquierda el sostén del catolicismo español?

Luis Ventoso.

Actualizado:

26/03/2019 13:07h.

Es tan obvio que recordarlo resulta perugrollesco: España es uno de los grandes países católicos del mundo. Lo es hoy, con un 68,5% de su población que se declara como tal, y lo ha sido a lo largo de la historia, desangrándose incluso en los campos de batalla de medio mundo en defensa de la ortodoxia de Roma. La Iglesia católica es hoy universal porque hubo un imperio, el español, que la propagó por todo el planeta. Tal fue la importancia de la fe religiosa en la aventura de la conquista que esta se hizo siempre en nombre del catolicismo. Si a Isabel y Fernando los recordamos con el sobrenombre de los Reyes Católicos no fue porque defendiesen el credo budista o mahometano. Merced a su fe, la Corona española se negó a que los indios fuesen esclavizados y la Escuela de Salamanca definió a los indígenas como lo que son, personas con plenos derechos, convirtiéndose así nuestros teólogos en formidables precursores de los actuales derechos humanos. Tal es el extraordinario nudo entre España y el catolicismo.

Un pequeño -o gran- milagro español es la preservación de los lazos familiares. Durante lo más crudo de la crisis esa malla de afectos operó como un colchón de mutua ayuda, que palió las lesiones de ERES y despidos crueles. Quien viva un tiempo en el Reino Unido, o en los países nórdicos, observará con sorpresa la frialdad en las relaciones entre padres e hijos, o nietos y abuelos. A ojos españoles ese desapego resulta extraño y desolador, porque aquí la familia todavía constituye una realidad ancha y vibrante. Sin duda la preservación del catolicismo tiene mucho que ver con el fenómeno familiar, porque es en su seno donde se transmite. La fe católica nos ha moldeado como sociedad, está en la médula de nuestra cultura y mantiene una obra social discreta y constante, que no se pone medallas, pero que siempre está ahí: Cáritas.

Por supuesto los católicos españoles viven en el mundo y no se ponen vendas en los ojos. Saben que hay clérigos buenos, malos y regulares. Se abochornan y exigen reparaciones cuando surgen vergüenzas tan lacerantes como los abusos. Pero lo que no hacen los creyentes es confundir una parte con el todo y utilizar las páginas oscuras del clero, que las hay, para levantar un alegato acusador que en realidad aspira a la condena total de la Iglesia. Quien sí hace eso es la actual izquierda política y mediática española, que ridiculiza con falsa comicidad nuestras tradiciones religiosas (en contra de lo que se piensa, insultar a bocajarro nada tiene que ver con el humor); que arremete contra la enseñanza concertada por su matriz católica; que presenta el hecho cristiano como algo rancio, machista y retrógrado. La izquierda mediática y política nunca va a defender la causa de la vida, un principio irrenunciable del cristianismo. Las televisiones al rojo vivo se sitúan exactamente en las antípodas de la Iglesia y todo lo que predica y representa. Por eso muchos católicos piensan con tristeza, o pensamos, que alguien no está asesorando muy bien al Papa cuando elige a qué medios españoles concede entrevistas.

Luis Ventoso.

Director Adjunto.
Trapero, juguete roto.

Trapero apostó: mejor juguete roto que cadáver. Va a ser dura la vida lejos del mito.

Gabriel Albiac.

Actualizado:

18/03/2019 08:43h.

Después de la derrota, quedan sólo cadáveres y juguetes rotos. Y uno debe elegir en cuál de las dos pilas de despojos ser arrumbado. El mayor Trapero ha elegido: cachivache tronchado. Y puede que los suyos acaben por hacer de él un muerto en vida. Están en ello. No hay piedad para el vencido. No la hay, sobre todo, que venga de aquellos mismos que fueron sus camaradas en la batalla mal dada. Porque una batalla que se libró mal sólo puede ser rescatada con sacrificios humanos: la plebe descuartiza a los caudillos que no supieron llevarla a la victoria.

El 1 de octubre de 2017 tuvo lugar en Cataluña un golpe de Estado. Con todos sus atributos: el primero, la proclamación de una nación nueva, bajo el código de un Estado nuevo que cerraba su proceso constituyente. De manual. Pero no hay golpe de Estado si no hay armas. Y profesionales cualificados en el uso eficaz de ellas.

El golpe de Estado estaba milimetrado en Cataluña. Tiempo, lo había habido más que suficiente: en rigor, la independencia viene preparándose desde Pujol, al abrigo de ciertas ambigüedades léxicas de la Constitución del 78 que han permitido a la Generalidad funcionar como un Estado paralelo. Lo de los años que vinieron tras el apaño entre Maragall y Zapatero, fue el remate de las últimas condiciones institucionales para que esa región española pudiera proclamar su independencia sin más que pulsar el interruptor de desconexión.

Se requería sólo la garantía del después. Que era lo que falló en 1934, cuando el Ejército de la República apisonó el golpe de Estado de Companys en menos de veinticuatro horas. Se requería, esta vez, la puesta a punto de un ejército catalán lo bastante eficiente para garantizar algo elementalísimo: la protección plena del gobierno, el control de los medios de comunicación, la defensa hermética de las fronteras. No es necesaria para eso una tropa enorme. Ni aviación, ni armada, ni apenas artillería. Basta con una disciplinadísima unidad de élite. Pequeña, pero bien preparada y de fidelidad inquebrantable. Sin necesidad de armamento pesado, pero sí de lo más sofisticado en armas ligeras. Una fuerza ágil de intervención rápida. Asentada sobre territorio amigo y población reclutable. Y, por supuesto, dispuesta a dar la vida por patria y dirigentes. Tal era la mitología que el ajedrez del golpe asignaba a los Mozos.

Trapero era la clave de ese envite. Como todo en un golpe, la jerarquía de los hombres en armas debía ser inexorable. Y su cabeza suprema, revestida de la solemnidad legendaria sin la cual los padres de la patria son calderilla. Fue inventado el «héroe Trapero». Tal vez él mismo creyó serlo. Luego vino la derrota. Y el horizonte verosímil de largos años de cárcel: la muerte en vida. Y Trapero apostó: mejor juguete roto que cadáver. Y cantó: «Teníamos un dispositivo para detener al presidente Puigdemont y a sus consejeros». O sea: «Soy de fiar. Trabajaré para quien me pague. Perdonadme». Sólo escombros: va a ser dura la vida lejos del mito.

Gabriel Albiac.

Articulista de Opinión.
La candidata.

Ha cumplido su pena, pero carece de la ejemplaridad necesaria.

Luis Ventoso.

Actualizado:

06/03/2019 00:47h.

La noticia publicada por ABC el fin de semana llamaba la atención: Podemos elige como candidata a la alcaldía de Ávila a una mujer que en 1985, cuando tenía 23 años, fue condenada a 29 de cárcel como cómplice de un asesinato. Mi primer reflejo fue el natural: otra provocación estúpida y gratuita del populismo comunista. Pero como no me gusta pensar con las tripas, lo debatí un poco conmigo mismo y con mi mujer, de cuyo péndulo moral me fío más. Tras sopesarlo, mi conclusión es esta: Pilar Baeza Maeso tiene todo el derecho a presentarse a las elecciones, pues legalmente nada se lo impide. Pero carece de la ejemplaridad necesaria que se le presupone a quien opta a un cargo público, por lo que no debería haberlo hecho.

La joven Pilar era hija del dueño de una armería de Leganés, donde vivía. Un día le cuenta a su novio que ha sido violada por un conocido de ambos, Manuel López, de 24 años. Pilar convence a su pareja para que vengue la afrenta matando al supuesto violador. La chica roba una escopeta de la armería paterna y se la facilita a su novio, quien junto a un amigo embauca a López para llevarlo a un descampado. Allí le pegan cuatro tiros a bocajarro. Acto seguido ocultan el cuerpo en un pozo. Los padres denuncian la desaparición de su hijo. Finalmente los investigadores desentrañan la madeja y acaban encontrando el cadáver, ya semidescompuesto. Pilar es condenada a 29 años como cómplice e instigadora, de los que cumple solo siete en la cárcel de mujeres de Brieva (Ávila). Al salir se afinca en la ciudad amurallada, donde logra rehacer su vida y hoy posee un negocio. En 2012, se convierte en una cabecilla local de las protestas por las preferentes, en las que perdió un dinero heredado. De allí pasa a Podemos.

En algunos grandes países, la norma es que nada importa tu vida anterior si has saldado tus cuentas con la Justicia. A priori es un planteamiento razonable, que entronca también con la prédica católica de perdón absoluto. Sin embargo hay dos cuestiones que invitan a pensar que Pilar Baeza dista de ser una persona ejemplar, merecedora de un cargo. En primer lugar, se tomó la justicia por su mano, negando a la víctima la presunción de inocencia. Nunca se ha probado la violación, solo tenemos su versión. Si la pauta universal de conducta fuese la de Pilar, imperarían la Ley del Talión y la de la selva. Otro punto oscuro es que el hermano del asesinado ha revelado que en los días de búsqueda, Pilar se presentaba en casa de los padres de la víctima y sabiendo que estaba muerto, pues ella lo había organizado, se interesaba cínicamente por el caso. Eso destapa una entraña terrible, y no es eximente que tuviese 23 años, pues a esa edad la conciencia ya está formada.

«Hace muchísimo tiempo que cumplí con la Justicia», alega Pilar. Y es cierto (aunque solo pagó un cuarto de la pena). Estoy viviendo un linchamiento moral por ser mujer», añade. Y es falso. Pilar ha rehecho su vida, y está bien que así sea. Pero privó a Manuel de la oportunidad de hacer lo propio (si es que realmente cometió un crimen). Por eso yo no la votaría como alcaldesa ni ahora, ni en dos vidas.

Luis Ventoso.

Director Adjunto.
Feliz día de Andalucía. Felicidades a todo/as los Andaluces y Andaluzas
Pues Féliz dia
Feliz día de Andalucía. Felicidades a todo/as los Andaluces y Andaluzas
Deuda, «llorar» y no echar gota.

«Ríe y el mundo reirá contigo; llora y el mundo, dándote la espalda, te dejará llorar» (Charles Chaplin)

María Jesús Pérez.

Actualizado:

28/02/2019 01:14h.

Nuevo tirón de orejas de la Comisión Europea al Gobierno de Pedro Sánchez. Y van... En realidad yo ya he perdido la cuenta, y total ¡para lo que me va a servir! Porque si al presidente no le preocupa, ¡apaga y vámonos! De hecho, por un oído le entra y por el otro le sale. Quizás el Doctor Okupa pensará en aquel dicho tan poco decoroso, y sí grosero, de «para lo que me queda en el convento...», en fin, acábenlo ustedes. Ayer Bruselas avisó de nuevo de que España sigue siendo vulnerable a la alta deuda pública y privada en un contexto de desempleo elevado. El mensaje, muy clarito: mientras no arreglemos el problema del alto endeudamiento del país siempre estaremos en el punto de mira y seremos propensos a volver a caer en desgracia.

Cierto es también que el anterior inquilino de La Moncloa, Mariano Rajoy, al final de su mandato no logró aprobar la asignatura de la deuda, ya que, una vez pasado el testigo al nuevo presidente, apenas había registrado alguna leve reducción en los tres últimos años, al alimón con la recuperación. Echando la vista atrás, en 2011, los populares recibían una deuda sobre el PIB del 69,50% (734.530 millones de euros) que no dejaría de incrementarse en los años siguientes hasta tocar techo en 2014 con una deuda del 100% del PIB (más de un billón de euros). Produciéndose desde entonces un descenso leve hasta cerrar el ejercicio de 2017, último año completo para Rajoy al frente del país, en el entorno del 98% del PIB (1,14 billones de euros) y una deuda per cápita de 24.583 euros frente a los 15.881 euros de hace siete años. Se antojaba pues urgente que el nuevo Gobierno -desde junio de 2018-, continuase con el esfuerzo de reducirla para evitar disgustos futuros.

Pues no. Sánchez desde el minuto uno propuso lo mismo que Zapatero. Subir todos los impuestos para poder despilfarrar a sus anchas con promesas sociales que deben hacerse, sí, pero cuando se pueda y deba. La receta socialista de siempre vamos. Y encima en un contexto internacional que no ayudaba nada a empezar con el derroche -Brexit, guerra comercial, tipos con previsión de revertir la tendencia y, sobre todo, el impacto que pueda tener la desaceleración económica de nuestros vecinos europeos-, sin pensar en colchones futuros por si acaso.

Sánchez recibió también un país saneado, que ingresaba 50.000 millones más de recaudación que en 2011, y en vez de ahorrar, bajar el déficit y amortizar deuda, lanzó brindis al sol con más gasto, aumentando el déficit y subiendo impuestos. Y, para colmo de males, a golpe de decretos. Hoy la deuda del país -herencia para nuestros hijos no lo duden- sigue en el entorno del 97%.

Ahora en plena carrera electoralista, el presidente se compromete a más gasto social para acaparar votos: al menos 2.300 millones. ¿De dónde lo sacará? No sé ya si reír o llorar. Como dijo Charles Chaplin «Ríe y el mundo reirá contigo; llora y el mundo, dándote la espalda, te dejará llorar».

María Jesús Pérez.

Redactora jefe.
La huelga feminista mañana en Malasaña.

«El espacio virtual, al igual que el espacio público debe ser nuestro». Lo han leído bien. No deben ser de todos, deben ser suyos.

Ramón Pérez-Maura.

Actualizado:

27/02/2019 01:03h.
... (ver texto completo)
Todo se queda pequeño, no hay espacios. Pues que se vayan, a buscar por los espacios siderales, a ver si encuentran acomodo.
La huelga feminista mañana en Malasaña.

«El espacio virtual, al igual que el espacio público debe ser nuestro». Lo han leído bien. No deben ser de todos, deben ser suyos.

Ramón Pérez-Maura.

Actualizado:

27/02/2019 01:03h.

Créanselo o no, las hojas volanderas siguen existiendo. Ha caído en mis manos una convocando a una huelga feminista en Malasaña el 8 de marzo. Es una joya del despropósito, la mentira y la falta de respeto hacia los congéneres de las convocantes. Aunque quizá debiera decir los convocantes, porque en este tipo de idiotez siempre hay un hombre.

La cosa promete desde el principio donde se anuncian -en un recuadro- las «Acciones 8-M Malasaña Hacia la Huelga Feminista 2019» (sic). Se anuncia la primera para el 28 de marzo a las 17.30 en la plaza del 2 de mayo. «Es carnaval. Trae tu delantal y participa con él en el desfile. Decoraremos delantales y pintaremos colgadores reivindicativos.» Sospecho que el convocante se había fumado algo para resaltar su feminismo y se le fue el detalle de que el 28 de marzo no hay carnaval en Madrid porque sus fechas son del 1 al 6 de marzo. O sea, que los delantales los van a decorar mañana, 28 de febrero. Delantales y colgadores, que según el DRAE son el «utensilio para colgar algo, especialmente ropa». O sea, una percha. Yo les aconsejo que no se molesten en pintar perchas porque lucen muy poco en una manifestación.

Manifiestan que el suyo es un «movimiento transfronterizo y transcultural» -y algún otro trans que no mencionan, también- que «planta cara al orden patriarcal, racista, colonizador, capitalista y depredador del medio ambiente». ¿Puede alguien explicarme qué tiene que ver el machismo con el racismo, el capitalismo o el medio ambiente? Me consuela saber que el racismo de las boers surafricanas, el capitalismo ejercido por mujeres o mi amiga la presidenta del Real Club de Monteros están excluidos de ser denunciados por esos «crímenes» sólo por ser mujeres quienes lo practican.

El panfleto reivindica que «el espacio virtual, al igual que el espacio público debe ser nuestro». Lo han leído bien. No deben ser de todos, deben ser suyos. Reivindican que «ninguna mujer tenga que migrar forzada por la políticas coloniales, neoliberales y racistas del Norte Global que producen situaciones económicas, bélicas, sociales y ambientales insostenibles». Como si el ataque terrorista que vencieron las tropas españolas en Mali el domingo fuera resultado de Occidente y no del islamismo yihadista. Como si los miles de inmigrantes que intentan alcanzar nuestras costas no fueran víctimas de los tiranos que les tienen sometidos a regímenes esclavistas y anti liberales.

No quieren que las mujeres cuiden de los necesitados, niños o ancianos. Quieren una huelga de consumo en la que «no tenga cabida la explotación laboral ni la destrucción del planeta» -tampoco entiendo qué tiene eso que ver con el feminismo. Debe de ser que a los hombres sí se les puede explotar y sólo nosotros queremos detruir el mundo. Piden huelga educativa para informar sobre «la situación de las mujeres estudiantes: cuestionamiento, humillación, invisibilización, acoso en las aulas, etc» ¿En qué punto del planeta viven estas feministas? ¿De verdad pueden sostener que eso ocurre en la Universidad española? Y reivindican una huelga laboral de las mujeres porque «así hacemos visible el vacío que queda cuando desaparecemos físicamente de estos lugares de trabajo». Debe de ser que cuando desaparecemos los hombres no se nota nuestra ausencia. En fin, las ilustraciones del panfleto ensalzan el lesbianismo y piden que «se nos garantice que todas podamos abortar en los servicios públicos de salud». Menos mal que no dicen «todas y todos».

Ramón Pérez-Maura.

Articulista de Opinión.
Y España traga.

No pasa día sin una ofensa del separatismo catalán.

Luis Ventoso.

Actualizado:

26/02/2019 01:08h.

Viernes pasado. Me entra un correo de una tal Miriam Santamaría Brichs. Asunto: «Queixa formal del President Carles Puigdemont». Al abrir el mensaje, resulta ser una nota de protesta porque Tajani, el presidente del Parlamento Europeo, no ha permitido que Puigdemont, un presunto delincuente a la fuga, intervenga en la Cámara de Estrasburgo. Me fijo en la dirección de correo de la remitente: gencat. cat. Es decir, quien ha mandado la nota lo hace en nombre del Gobierno de la comunidad autónoma de Cataluña. Indago un poco. Resulta que la señora Santamaría Brichs, la firmante del correo, es una exmeteoróloga televisiva, que ha sido contratada por el Departament de la Presidència del Ejecutivo catalán y que ahora por lo visto cuida la agenda de Puigdemont. Conclusión: una Administración pública sostenida por los impuestos de todos los españoles -pues la Generalitat estaba en quiebra y fue rescatada por el Estado- se encarga de las relaciones públicas de un prófugo de la Justicia. Y España traga.

Domingo por la mañana. Sánchez, instalado en los años treinta del siglo XX, se sube al Falcon y se va a Colliure (Francia) a homenajear al exilio republicano ¡de hace ochenta años! Una vez allí, resulta que el paladín del «diálogo» con los separatistas es increpado por manifestantes con esteladas, que lo insultan llamándolo «fascista» y «sinvergüenza», entre gritos de « ¡fuera, fuera!». Sánchez continúa ufano con su acto y da un discurso entre banderas republicanas. Sobre el aquelarre que la han montado los separatistas, ni una queja. Resumen: el presidente de España admite sin inmutarse que unos fanáticos xenófobos lo insulten en Francia y rinde homenaje allí a una República que fue un enorme fracaso, rodeado además de símbolos anticonstitucionales. Y España traga.

Domingo por la tarde, el Rey acude a Barcelona para apoyar con su presencia y prestigio la importante feria internacional del móvil. Pero es desairado por la alcaldesa de la ciudad y por el presidente catalán, que ni siquiera salen a darle la bienvenida. El Jefe de Estado humillado de nuevo en una región española. Y España traga.

Ayer. El Jefe del Estado vuelve al Congreso Mundial del Móvil, esta vez con Sánchez. Cuando llegan al pabellón de España, Torra, que por cargo institucional es el máximo representante del Estado en Cataluña, los deja plantados y se larga, en otra muestra de pésima educación, chulería paleta y nulo respeto al protocolo. Y España traga (y por supuesto Sánchez, que en ese chapucero libro de memorias que le han escrito se jacta de su complicidad con el Rey, no osa a afear su conducta a los separatistas ni a defender a Felipe VI ante el desprecio de la autoridades locales).

Y así se va escribiendo la intrahistoria de un país que ha dejado de respetarse y tolera silente el insulto diario de los sediciosos separatistas. Ahí, y no en otro sitio, anidan ciertas sorpresas demoscópicas.

Luis Ventoso.

Director Adjunto.
Sánchez, feliz.

No hay mejor regalo para el PSOE que la derecha fragmentada.

Luis Ventoso.

Actualizado:

25/02/2019. 00:11h.

El formidable Manuel Fraga, el unificador del conservadurismo español, gastaba un temperamento volcánico. Siendo un gacetillero pipiolo, acudí con un querido compañero a entrevistarlo en el Palacio de Rajoy, frente a la catedral compostelana, donde tenía su despacho de presidente de la Xunta en la era previa a la suntuosa hipertrofia autonómica. Pasado un rato de agradable interrogatorio, le pregunté si iba a presentarse una vez más a las elecciones gallegas. La pregunta lo indignó: «Lo saben hasta los niños de escuela. Lo sabe un tonto de baba. ¡Nooo!», bramó el viejo león, dando la entrevista por concluida. Huelga decir que sí se presentó.

Aquel hombre torrencial y peculiar, que lo mismo era capaz de dejarte seco con un exabrupto que de emocionarse hasta las lágrimas, fue el autor de un gran logro político, que contribuyó durante décadas a la estabilidad del país: la unificación de todo el conservadurismo bajo una única marca. Allí cabían desde el centrismo de corazón social hasta la derecha más firme. Hoy la obra de Fraga ha sido desmontada. El voto conservador se divide en tres partidos, lo que contribuye a acercar al poder a una izquierda sin sentido de Estado y que hoy encabeza Sánchez, paradigma del oportunista poliédrico.

El PP se ha ido desinflando por sus dos flancos. A babor se le escurren votantes hacia Ciudadanos, hartos de corrupción y deseosos de un conservadurismo más moderno. Por estribor la fuga es a Vox, que engancha a quienes desean máxima contundencia frente al nacionalismo y creen que el Estado autonómico fue un error. Según la encuesta que hoy publica ABC, el flamante y joven líder del PP no está logrando parar esa sangría, ni por el costado izquierdo ni por el derecho. El 28 de abril, Casado obtendría 40 diputados menos que Rajoy en junio de 2017. Pero además la división del voto conservador en tres marcas será una alfombra roja para Sánchez, porque la suma de PP, Cs y Vox no alcanza la mayoría absoluta. Por el contrario, Sánchez, que sería el más votado y subiría 37 escaños ante el desplome de Podemos, sí podría armar otro Gobierno zombi con separatistas y comunistas.

La disyuntiva de Casado es endiablada. Si vira al centro, engorda a Vox. Y si emula a Vox, engorda a Ciudadanos. Para regatear ese dilema ha comenzado a apelar al voto útil, lo cual es razonable, pues tal estrategia ha funcionado otras veces. Pero al final las elecciones se ganan proyectando una idea-fuerza muy clara que una alrededor de ella a una gran mayoría social. González en 1982, con «el cambio». Aznar en 1996, prometiendo acabar con la corrupción felipista y liberalizar el país. Rajoy con su oferta de rescatar a España de la quiebra zapaterista, que le valió su mayoría absoluta de 2011. Trump en 2016, con su eslogan de atender a la América olvidada y hacerla grande otra vez. Macron con su plan de poner en hora el reloj de Francia, que le dio la victoria en 2017. ¿Cuál es la idea nítida de Casado para distinguirse de los dos partidos que beben en su caladero? Esa es la pregunta que tendrá que responder de aquí a abril, so pena de despeñarse (él y España).

Luis Ventoso.

Director Adjunto.